El regusto por gozar de la reiterada visión de “Intermezzo lírico”, título con el cual se estrenó en México “Easter Parade”(1948), no es precisamente la originalidad de su precario hilo argumental, sino el recrearse de la inclusión de 17 números musicales debidos al compositor Irving Berlin, al igual que la participación de Fred Astaire, Judy Garland, Ann Miller y en menor medida Peter Lawford en los roles principales, bajo la dirección de Charles Walters, encargado, junto con Astaire de la coreografía sin acreditárselas en los títulos de esta cinta, la cual es más conocida en el mundo de habla hispana como “Desfile de pascua”, traducción literal del original en inglés.
“Desfile de pascua” fue un proyecto que sufrió una serie de cambios desde que el productor Arthur Freed convenció al compositor Irving Berlin de realizar una película con la MGM, a partir de su canción “Easter parade” e incluyendo una serie de sus creaciones utilizadas en varias revistas musicales de Broadway, conforme los guionistas Francis Goodrich, Sidney Sheldon y Albert Hackett, desarrollaban una historia que les permitiera utilizarlas. No fue la primera, ni sería la última ocasión en que a partir de un éxito musical se hilvanara una trama argumental, pues se estimaba que al tener ya un título pegajoso identificado por el público, se tenía bastante terreno abonado para lograr un triunfo. (Formula que también fue utilizada en demasía por el cine mexicano en esos años).
Convencido de que “El Pirata” (The pirate, 1948) era una gran película, el productor Arthur Freed de inmediato quiso volver a juntar a Vincente Minnelli en la dirección y a Judy Garland y Gene Kelly en los roles principales, agregando, en el proyecto original a Frank Sinatra y a Cyd Charisse, como complementos, pero como se suele decir “del plato a la boca se cae la sopa”, al ocurrir una serie de imprevistos que modificaron dichos planes.
Resulta que la temperamental Judy Garland ya mostraba, para esas fechas, los desequilibrios emocionales provocados por su excesivo uso de anfetaminas, tanto para adelgazar, como para dormir y luego para mantenerse despierta, lo cual la llevaba a entrar y salir de los hospitales. Y aunque lo recomendable era que tomara un reposo, sus compromisos económicos no se lo permitían, ante ello su psiquiatra autorizó que regresara al trabajo, pero no bajo las órdenes de su esposo Vincente Minnelli, pues era uno de los factores de su inestabilidad, por lo cual entró al relevo Charles Walters, que recién había realizado su primer largometraje “Viva el amor” (Good news, 1947) con June Allyson, Peter Lawford y Patricia Marshall.
Recordemos que el triunvirato de los grandes directores de musicales en la MGM, en la época de oro del género, está integrado por Vincente Minnelli, George Sidney y Stanley Donen, en tanto un poco debajo de ellos colocaríamos a Charles Walters y Gene Kelly, a este último no lo pongo al lado de Donen, en virtud de que cuando hizo labor en solitario de director, no brilla a la misma altura que en las tres codirigidas con Stanley Donen, pero tratándose de su segundo filme, la labor de Walters es harto encomiable, en el resultado final de “Desfile de pascua”.
Luego en la etapa de los ensayos Gene Kelly, durante uno de los descansos se lastimó su tobillo jugando volybol en su casa, lo cual motivó una llamada de Kelly a Fred Astaire, quién se encontraba en una especie de semi retiro, gozando de las ganancias que le proporcionaba su cuadra de caballos, en particular el llamado “Triplicate”, el cual en diferentes carreras había logrado acumular ganancias por un cuarto de millón de dólares en esa temporada. Astaire contaba, más o menos así el episodio de su aceptación de regresar al cine: Kelly, a punto de las lágrimas, le pidió que lo sustituyera en el musical “Easter parade” que estaba a punto de entrar en rodaje, después de varias semanas de ensayo y no podían esperar, los productores, su recuperación de la lastimadura de su tobillo, rogándole a Astaire que lo sustituyera. “Gene tenía un gran talento para dramatizar las situaciones y terminó convenciéndome”.
Después sería Cyd Chareisse quién causaría baja al romperse una pierna, entrando en su sustitución Ann Miller. En cuanto a Frank Sinatra no está clara la razón de su exclusión, por lo cual es válido suponer que no pasó de ser una especulación en los planes de integración del reparto, lo cierto es que la parte prevista para Sinatra, la terminó haciendo Peter Lawford.
La tenue trama de “Desfile de pascuas” arranca con que el bailarín Don Hewes (Fred Astaire) enterarse por su compañera de baile, Nadine (Ann Miller) que no le acompañara en la nueva gira que estaba previsto realizarían, por Chicago y otras ciudades. Ella permanecería en Nueva York, al lograr ser contratada en forma individual para una revista. Don se mete a un bar a emborracharse y termina por afirmarle a Mike, el cantinero (Clinton Sundberg) que él puede hacer bailarina a cualquier chica, así a una de las muchachas del coro del lugar, Hannah Brown (Judy Garland), la contrata, pidiéndole que vaya a ensayar al día siguiente con él. Al salir del ensayo pasean por la Quinta Avenida, en el momento del tradicional desfile de pascua, entonces Hannah ve pasar a Nadine y se queda embobada, haciéndole la promesa Don de que el próximo año será ella quién causara emoción y curiosidad en el desfile. Después de varios vericuetos y malos entendidos la nueva pareja triunfa y sobre todo Don descubre estar enamorado de Hannah, a la cual ahora no está dispuesto a perder, ofreciéndole matrimonio, precisamente, en el siguiente desfile de pascua.
Rafael Miret Jorba en su ensayo “Judy Garland: Más allá del arco iris” publicado en la revista “Dirigido” de España, nos comenta: “Easter parade’ se resiente de la difícil complementaridad de las cuatro figuras principales: Astaire, Garland, Ann Miller y Peter Lawford. En las secuencias musicales se hace notorio el esfuerzo de Judy para ‘seguir’ a Astaire, el cual debe ‘frenarse’ continuamente (en compensación, se le permite lucirse en solitario). Ann Miller, por su parte, hace gala de su reconocido virtuosismo como bailarina, pero adolece de una total frialdad (todo lo contrario que Garland). Y a Peter Lawford se le fuerza la ejecución de dudosos trinos (‘A fella with an umbrella). Destacan, a pesar de todo, el bello tema musical de Irving Berlin ‘It only happens when I dance with you’, y dos números notables: una ‘romántica’ exhibición de baile a cargo de Garland y Astaire, en la que tropiezan repetidamente el uno con el otro mientras a ella se le van cayendo las plumas de marabú de su vestido (parodia un tanto sangrienta de la pareja formada por el propio Astaire y Ginger Rogers), y ‘A coupple of swelles’, mordaz caricatura de la sofisticada elegancia social del filme, en la que ambos aparecen caracterizados de vagabundos”.
Rafael Miret señala que Astaire debe frenarse cuando baila con Judy Garland y tiene mucha razón, es algo que se nota y ahora con los dvd’s y la posibilidad de revisar a los clásicos, he llegado a la idea de que en rigor Fred sólo brilla con intensidad como pareja, con Ginger Rogers y Rita Hayworth, en tanto que con Cyd Charisse se percibe cierto forcejeo, en cuanto se quiere imponer a su pareja, pero se percibe que no hay un acoplamiento terso entre los dos. De plano con Vera-Ellen, Ann Miller y Leslie Caron, entre otras, sus bailables no se equiparan a lo logrado con la Rogers y la Hayworth, en tanto les falta la química de la naturalidad. En este aspecto Gene Kelly, me da la impresión de saber acoplarse mejor a las virtudes o limitaciones de sus acompañantes. En parte se pueda deber a que Kelly en su calidad de director y coreógrafo, encargado del buen éxito de la película en su integridad, sabía ceder su protagonismo en aras de lograr establecer un buen equipo, en tanto que se sabe que Astaire, en muchas de sus películas, junto con Herman Pan, diseñaba sus coreografías y en particular sus “solos”, en tanto dejaba que los arreglos de los demás integrantes fueran preparados por el coreógrafo designado para la película, sobre todo en las comedias para la MGM y las realizadas en los años cincuenta. Lejos estoy de pretender bajar de su merecido pedestal a Fred Astaire, pues para no ir más lejos su solo inicial en “Intermezzo lírico” o “Desfile de pascua”, titulado “Drum crazy” es un derroche de energía y de optimismo que le viene bien al filme, que no perderá ese magnífico arranque, haciendo harto disfrutable este musical de principio a fin.
Y pasando a cosas de trivia vamos a señalar que cuando vemos bailar a Ann Miler “The Girl on the Magazine Cover” lo hace, además de portar un bello vestido en que la parte superior es blanca, para después conforme baja adquirir un suave tono tinto, trae zapatos de tacón alto y al terminar ese número saca a bailar a Astaire, por los viejos tiempos, “It Only Happens When I Dance with You”, zapatillas de ballet, ya que Astaire, quién medía 1.75 mts., exigió que no bailara con tacones Ann Miller, (1.70 mts. de estatura) ya que se vería más alta que él. Pero el número en que no se nota para nada fría la Miller es en su solo titulado “Shaking the Blues Away”. Obvio es resaltar que Judy Garland luce a raudales en sus interpretaciones musicales.
Judy Garland no le hablaba a Fred Astaire en el set, debido a que no lo conocía. Entonces el guionista Sidney Sheldon se dio cuenta de ello y los presentó formalmente, con lo cual ya se eliminó la tirantez y frialdad entre esas dos grandes estrellas, las cuales lograron un gran éxito con “Desfile de pascua”, siendo la segunda película más taquillera en 1948 y El Pirata”, en la cual tenía muchas esperanzas Freed que sería un hit, siendo estrenada un mes antes, resultó un fracaso comercial, al resultar incomprendida por el público por sus ambiciones vanguardistas, aunque nunca se le han escatimado los elogios por sus virtudes artísticas.
De inmediato la MGM quiso realizar otro filme con la pareja triunfadora Judy Garland y Fred Astaire, el cual sería “The Barkleys of Broadway” (La magia de tus bailes, 1949), pero la Garland entró en un colapso nervioso que la obligó a tomar un descanso, a la vez que solicitarle el divorcio a su marido Vincente Minnelli, con fama de bisexual. Judy fue sustituida por Ginger Rogers, siendo esta la última ocasión en que actuaron juntos la célebre pareja de la RKO y la única en la MGM.
Nunca volvieron a actuar juntos Fred Astaire, Judy Garland y Ann Miller pero más allá de las tensiones y conflictos personales durante la realización de “Desfile de pascua”, el resultado fue un filme inolvidable para los aficionados a la comedia musical, que como decía líneas arriba uno no se cansa de gozar de su visión.
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