Muy bien, una vez expresados los prolegómenos para comentar sobre esta película estando todos en el mismo canal (y si llegaron tarde, pueden checar la primera parte de este comentario acá). Y ahora, sin hacerla más de tos, pasemos a la película como tal:
Lo primero que hay que comentar es que lanzarse a hacer otra película basada en el trabajo de Moore (y Gibbons en este caso) es un asunto de mucha valentía, o mucha avaricia, que en el negocio Hollywoodense pueden llegar a pasar por sinónimos y es que las adaptaciones del autor de “Watchmen” no han salido precisamente como a él le hubieran gustado (bueno, en realidad a él le hubiera gustado que no hubieran adaptaciones y punto) al grado de exigir que su nombre no salga a cuadro en las películas. Y es que en las anteriores adaptaciones están puestas las distintas opciones que tenían los que querían hacer una película de la novela gráfica más reconocida y premiada de los últimos treinta o cuarenta años.
En “La Liga Extraordinaria”, los realizadores solamente mantuvieron a (algunos) de los protagonistas y mandaron al demonio toda la historia, la trama y el universo que Moore recrea – aquí junto a Kevin O’Neill – para convertir una excitante novela de aventuras (algo decadente) en otra película de acción (que –confieso- me gustó bastante). Esta era la primera opción, tomar el título y los personajes de pretexto y convertir la película en un éxito taquillero mediante explosiones, persecuciones y mujeres mostrando sus dotes (no que encuentre algo de malo en todo ello).
La segunda opción era la que ocurrió con “From Hell”, que consistió más o menos en mentarle la progenitora a los creadores de esta tremebunda y maravillosa novela gráfica, que aquí incluía, además de Moore, a Eddie Campbell y que es, además de un preciso estudio de la época victoriana, una extraordinaria caracterización de un personaje complejísimo. ¿Qué hizo la película? Voltear la trama, deshacerse del estudio de época, deshacerse del personaje central y convertirlo en un común “¿Quién lo hizo?” Para dar con la identidad de Jack el destripador (que en la novela se conoce de inmediato) y permitirle a Johnny Deep lucir fodongo, haciéndola de protagonista con lo que en la novela gráfica fue un papel menor.
La tercera ruta es la que siguieron los Wachowskys con “V de Vendetta”, en la cual trataron en la medida de lo posible de respetar el material original, si bien dándole un toque propio (léase, meter el “bullet time” en una escena crucial) y girando un poco el final para hacerlo “más plausible”, cosa que no creo que hayan logrado, pero en fin, el intento hicieron y hasta antes de “Watchmen”, me parece que es la historia de Alan Moore que pudo llegar más íntegra a los espectadores.
Pareciera ser que los productores de “Watchmen” decidieron seguir esta tercer ruta y procuraron cuidar lo más posible la adaptación para que siguiera casi en su totalidad el guión de Moore, para ello se hicieron de los servicios de Znyder, que había dirigido “300” utilizando la novela gráfica de Miller casi como si fuera el script de su película, traspasando páginas completas del papel a la cinta. Con esto como referencia, si algo se podía esperar de Znyder era que por lo menos hiciera lo mismo con “Watchmen”.
Claro que el pequeño problema para este director es que “Watchmen” no es “300”, y que las semejanzas entre ambas novelas gráficas son las mismas que uno puede encontrar entre la “Odisea” y las novelas de vaqueros de Karl May. Esto es, se trata del mismo medio, pero la forma de retomarlo, de construir la historia y los personajes es completamente distinta, y si bien en ambas se trata de aventuras épicas, una queda como parangón del género y las otras son lecturas para una tarde de vacaciones sin mayores ambiciones. Es el mismo caso y es el primer problema con que se enfrentó Znyder, adaptar una obra que va mucho más allá de la gráfica (sin mencionar que “Watchmen” tiene una gran parte en prosa, que es indispensable para disfrutar mejor la parte de gráfica secuencial).
Su siguiente problema fue la extensión del trabajo. “300” es una novela gráfica con cuatro o cinco secuencias narrativas. “Watchmen” triplica por lo menos ese número; “300” tiene splash pages por todos lados, buscando el efecto visual, “Watchmen” tiene una estructura de nueve viñetas por página, para lograr un mejor efecto narrativo. En fin, podría estar todo el día así, el punto es que no es fácil meter en dos horas (ni siquiera en cuatro) la tremenda cantidad de información, los contrapuntos en la narración y la infame cantidad de información accesoria con que nos regalan Moore y Gibbons. De hecho es imposible, como se puede ver en la película.
¿Con qué nos quedamos entonces? Con una película que a los que hemos leído “Watchmen” asemeja un extenso corto de dos horas y cacho, sabemos que faltan escenas, que falta información, que lo que está pasando en la pantalla es una pequeña parte de lo que está en papel, pero al final del día eso es lo que ocurre con todas las adaptaciones. Lo que sí se agradece es que al menos en las escenas que vemos, se trató de ser completamente fiel a lo que se dibuja en el cómic. Ciertamente, la falta de contexto en muchas situaciones puede hacer que la trama resulte forzada o compleja para los que no tienen el antecedente de la novela gráfica (que serán como el 90% de los que han visto la película).
¿Es “Watchmen” una buena película? Honestamente no sabría decirlo, esto es, sé que es una extraordinaria novela gráfica y que la película trata con muchas ganas de recuperar toda esa fuerza, pero, como bien adelantaba el mismo Moore, un medio y otro son distintos y “Watchmen” está hecha y pensada expresamente para el cómic. Me temo que el resultado final es que sigue siendo una buena novela gráfica, y una película no tan buena, sobre todo en términos de que está destinada a un público que me parece todavía no existe en las salas de cine. El público que puede tener dentro de sus referencias culturales que una historia de sujetos en mallas y superpoderes puede tener aspectos claramente políticos, sociales, culturales y hasta filosóficos detrás, más allá de las onomatopeyas y los colores primarios de los trajes.
Al asistente al cine que fue a ver en “Watchmen” una película de acción, tal vez salga frustrado porque había demasiado rollo entre peleas (y eso que Znyder se sacó de la manga dos de ellas y alargó notablemente otras dos) y la trama iba más lenta. Al que fue a verla pensando en el Batman de ¡nananananananana Batman! Tampoco le debe de haber gustado ver a héroes matándose y matando de manera tan ligera, así como el despliegue de sangre por todos lados y el meter cuestiones “serias” como la violación o la homosexualidad (tocada muy tangencialmente en la película) en una película de superhéroes.
Como compensación, la película obtiene momentos realmente bellos del cómic. El castillo de cristal del Dr. Manhattan en Marte es notablemente más bonito que el de la novela, la desintegración de Osterman en la cámara es un efecto memorable. Todo el personaje de Rosrcharch sigue siendo tan extraordinario como en el cómic. E incluso creo que mejoró el diseño de “archie” la nave de Nigth Owl y, a pesar de lo que los puristas han dicho, también mejoró el traje de Silk Spectre II (imagínense como era el original).
Algo habrá que decir del final, hubo mucho ruido entre los lectores de cómics por como se reescribió la última parte de la película y sobre la naturaleza de la amenaza común por la cual Ozymandias (el único actor, que, según yo, no estuvo a la altura de su papel) logra unir al mundo. Fue otra de las concesiones que se tuvieron que hacer para recortar la historia, no se puede comprender el final original sin integrar todas las historias separadas que no pudieron meterse aquí. Con todo, creo que el final nuevo funciona (incluso como un breve homenaje al Akira de Otomo, con las destrucciones de las ciudades) tan bien como el original, incluso repitiendo las mismas fallas que tenía en la novela gráfica, así que supongo que no hubo mayor daño.
Al final, creo, como aficionado al cómic y también al cine, que fue una buena experiencia que se haya hecho esta película. Con algo de suerte jalará algunos lectores a conocer otro tipo de historias y de posibilidades del medio. Igualmente, la poca fortuna que al parecer ha tenido en taquilla servirá (esperemos) para evitar tentaciones de segundas partes y para ver si los ejecutivos de las corporaciones mediáticas logran entender que aunque haya muchos cómics de superhéroes, no todos son iguales, ni todos son tan adaptables al cine como Spider-man o Batman.