Desde la aparición de la historieta se cultivó la creación de héroes superiores al común de los humanos. Es así como el pequeño Hércules será personaje de una de las primeras tiras cómicas alemanas y después se repetirá o reflejará en el cómic estadounidense, desde luego la creación de este tipo de super seres conlleva muchas contradicciones que se convierten en el tema central de “Los vigilantes”, de Zack Sneyder.
La cinta se basa en una “novela gráfica” de Dave Gibbons que básicamente explota la decadencia de los superhéroes de MARVEL pero, sobre todo, parte de revivir el primer personaje de Siegel y Shuster, los creadores de Supermán, a quienes debemos la primera noción de un superhombre malvado y destructor de la humanidad, supuestamente basado en sus lecturas de Nietzsche; Ahora éste ser parece el antecedente directo de Mr. Manhattan, Jon Osterman (Billy Crudup).
Otro trauma social que interviene en la película es el de la energía atómica, motivo y causa de la tragedia de Hiroshima y Nagasaki y prohijadora de la Guerra Fría y de docenas de monstruos de cine e historietas, tanto animales como humanos merced a los efectos de la radiactividad, entre ellos multitud de hombres radiactivos cuya expresión más extrema y acabada es éste Manhattan que subsuma las ideas populares sobre Einstein y Kant, aunque enga una actitud de personaje sartriano.
Lo interesante de los superhéroes de “Los Vigilantes” es su genealogía derrotista que nos remite a la comedia fílmica en sus dos películas extremas; la hilarante “Los Imposibles” y la oscura “Superhéroes”.
La sátira hiriente de comparar a superhumanos con todos nosotros consiste en que les pasa lo mismo que a los dioses de Grecia: padecen debilidades humanas. Mr. Imposible de Disney sufre los abusos del liberalismo legalista: demandado por aquellos a quienes pretende ayudar será puesto fuera de la ley y además su vida privada se reduce a las frustraciones de un ciudadano promedio sin que sus poderes sirvan para evitarlo; él y su esposa, la mujer elástica, lidian cotidianamente con el sobrepeso, la calvicie, el colesterol, la mala educación de los hijos y lo apabullante del sistema; pero todos ellos son caricaturas que se burlan de una realidad insuperada y no tienen más pretensión.
El Buho Nocturno II (Daniel Dreiberg- Patrick Wilson) con su tecnología similar a la de Batman ( mismo que el apenas disimulado disfraz orejudo) y la Espectro de seda (Laurie Júpiter-Malin Akerman) quien tan solo es un pálido reflejo de la Vampirella de Forrest J. Akerman, son personajes que juntos descubrirán el valor del trabajo como incentivo para el erotismo. De hecho descubren el sentido del placer como complemento-compensación de la vida productiva, y serán ellos los llamados a devolver la cordura a Jon Osterman y darle motivación para revaluar a la humanidad y salvarla del holocausto nuclear.
La cinta está llena de referencias a la historia del cómic, a la genealogía de los superhéroes, y justamente comienza con un recuento del motivo de su nacimiento: la Segunda Guerra Mundial, aunque nos entrega una visión novedosa de su naturaleza: primero ubicándolos como parte de la realidad objetiva, y luego con características especiales, como la de Silouette (Apollonia Vanova) da un profundo beso públicamente a una enfermera(Leah Gibson), luego el hombre Avispa es sometido a un manicomio y La propia Solouette aparece asesinada con su amante en un hotelucho, todo por que el Comediante, Edward Blake (Jeffrey Dean Morgan) y el Dr. Manhattan ganan la guerra de Viet-Nam para el tercer periodo presidencial de Richard Nixon, es decir que han sido absorbidos por “el sistema” y con él a sus procesos corruptivos.
Lo curioso del guión de Dave Hayter y Alex Tse es que básicamente satiriza la desaparición de los superhéroes de MARVEL y enfatizan la reconexión paulatina de los héroes nacionales como el Capitán América (nada dicen de Thor o de el Mandarín, ni del Paladín Rojo) y al mismo tiempo recuperan el espíritu maligno del Superhéroe original de Siegel y Shuster adolescentes, pero lo aplican a Mr. Manhattan convirtiéndolo en una caricatura de la filosofía alemana que se despega totalmente del humanismo concentrándose en la tecnología hasta convertirla en el único objetivo de su existencia, mientras el millonario Adian Veidt-Ozmandías (Mattew Goode) (un homenaje abierto al primer gran villano de Hollywood, el inolvidable Conrad Veidt) conspira para establecer la paz mundial eliminando la Guerra Fría mediante un semi-holocausto atómico que desaparezca las grandes urbes del mundo.
Todo en un mundo de referencias a un poder ser de la realidad basado en la existencia objetiva de los superhéroes como si realmente estuviesen entre nosotros. De una parte es una sátira brutal de la obsesión estadunidense por el cómic como reflejo de una realidad deseada, pero por otra hace la confusión de datos con tal habilidad que simplemente prolonga esa sensación de falsedad en Edmundo objetivo que se expande cada vez más en los géneros del cine, especialmente en una fantasía que cada vez más coincide con los eventos reales y difumina la distancia entre lo real y el contenido de las teorías de conspiración propiciadas por el complicado actuar de los gobiernos en nombre de proteger la vida en comunidad.
En verdad la clave nos la da el personaje de Roschach (Jack Earle Haley), el único cuya familiaridad con los personajes de ficción deviene de autores que jugaron con la realidad a partir del culto a la mente, como Arthur Conan Doyle y Raymond Chandler, el culto al razonamiento deductivo y la autocrítica que le permiten entender lo real como actual y no una entelequia; este personaje a través de su diario (columna vertebral del guión fílmico) nos ubica en la que podríamos establecer como segunda etapa de frustración estadunidense: los años ochenta.
LA novena década del siglo XX significó el inicio da la debacle de la cultura estadunidense: la pérdida de sus grandes empresas ante el capital japonés, la sustitución del cine por la televisión como medio audiovisual predominante en la sociedad global, la nueva control remoto que permite alterar el tiempo a voluntad del individuo; y los vigilantes tiene mucho de nostalgia por un tiempo en que saber leer un libro o ver una película eran eventos que solamente funcionaban de principio a fin sin que la arbitrariedad del deseo personal alterase los hechos, hasta que la percepción del fenómeno permitió a la imaginación la libertad creativa.
FILMOGRAFÍA:
Vigilantes, Los. (Watchmen). D. Zack Sneyder. Con: Malin Akerman, Billy Crudup, Jackie Earle Haley, Matthew Goode. Guión: David Hayter y Alex Tse, basados en la novela gráfica de Dave Gibbons para DC cómics. EUA. 2008.
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El arte de la película es bueno, sobre todo en la parte retro poscuarenta hasta cuasi 60′s, pero la verdad la historia y la manera de contarla (dirección) es una porquería… todo un desperdicio de tres horas que me evocaron los 5 minutos de novelas de televisa que a veces por error veo (drama, drama, drama y como justificar el drama). Esa es mi humilde opinión.
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Ofrezco disculpàs por haber enviado el artículo sin revisión, es algo difícil no hacerlo con la dinámica chilanga, pero reitero que esta es una corrección, porque faltan en la filmografía los datos de:
Hombres de Misterio, Los. (Mistery Men). D. Kinka Usher. Con: Hank Azaria, Ben Stiller, William H. Macy. Guión: Bob Burden y Meil Cutnert, basados en la historieta del primero. EUA. 1999.
Increíbles, Los. (The Incredibles). D. Brad Bird. Animación por computadora. Con(Voces): Craig T. Nelson (Mr. Incredible), Holly Hunter (Elastigirl), Samuel L. Jackson (Frozone), Buddy Pine (Syndrome). Guión: B. Bird. EUA. 2004.
y señalar que donde dice Mr. Imposible es Mr. Increible. Estoy de acuerdo con Anónima, pero la función del crítico no es imponer juicio o gusto, sino señalar cosas que el espectador puede encontrar en una obrta, sea o no en favor del gusto. Gracias y disculpas a todos.
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