Sin llegar a las alturas de la trilogía de obras importantes en el “film noir” “Los Asesinos” (Killers, 1946), “Una Vida Marcada” (Cry of the city, 1948) y “Sin Ley y Sin Alma” (Criss cross, 1949) debidas a Robert Siodmak, la revisión de “Con el Ultimo Suspiro” (The file on Thelma Jordon, 1950 retitulada simplemente Thelma Jordon en posteriores exhibiciones y en España como “El Expediente de Thelma Jordon) resulta harto interesante, tanto por la labor del director, como por la presencia de Barbara Stanwyck, en uno más de sus grandes roles de la perversa hembra, la cual hace sucumbir a sus encantos a un hombre débil, que supone manejar a la mujer, cuando todo el tiempo ha sido manipulado por ella.
En el caso de “Con el Ultimo Suspiro” el objetivo no es que cometa un crimen por ella, sino que el ayudante de fiscal Cleve Marshall (Wendell Corey) obnubilado por su pasión amorosa se preste al juego de manejar los hilos de la ley a favor de Thelma Jordon (Barbara Stanwyck) para que sea declarada inocente del asesinato de su anciana tía Vera (Gertrude Hoffman), a pesar del ojo vigilante del investigador Miles Scott (Paul Kelly).
Thelma Jordon va atrapando en sus redes a Clive Marshall, a quien ha conocido en las oficinas de la fiscalía, cuando va a denunciar un supuesto intento de robo a su tía. Clive atraviesa por un mal momento en su matrimonio, lo cual facilita las cosas para Thelma, en cuanto a lograr el enamoramiento de Clive y su posterior ceguera, para no darse cuenta de que esta siendo manipulado, hasta el final, en la propia Thelma le confiesa que todo había sido fríamente calculado, en combinación con su amante Tony (Richard Rober) para despojar de sus joyas a su tía Vera.
Desafortunadamente como “Con el Ultimo Suspiro” fue realizada a finales de la década de los cuarenta, en que la férrea censura del Codigo Hayes no permitía que el mal saliera triunfante y debía mostrarse un ejemplar castigo al infractor, el final con el arrepentimiento de Thelma Jordon por su conducta, que ha llevado a la destrucción del matrimonio de Clive, aparte del asesinato de su tía, resulta un tanto artificial, pues en la realidad sería más fácil imaginar que la Jordon hubiera salido triunfante. Aunque me imagino que en la historia original de Marty Holland así fuera, pues en la ficción literaria ya era común encontrar finales favorables para los violadores de la ley, todavía faltaban algunos años para que los llamados finales “anticensura” tomarán cartas de naturalización en la ficción cinematográfica.
Antes de ver “Con el Ultimo Suspiro” afirmaba categórico que Lawrence Kasdan se había inspirado en la Phyllys Dietrichson de Barbara Stanwyck en “Pacto de Sangre” (Double indemnity, 1944) para su personaje de la seductora Matty Walter (Kathleen Turner) que subyuga al abogado Ned Racine (William Hurt) en “Cuerpos Ardientes” (Body heat, 1981), para cambiar el testamento de su marido y a la postre le ayude a matarlo. Ahora estoy dispuesto a considerar que Kasdan mezclo a varios personajes de “femme fatale” de las cintas de “cine negro” de los cuarentas y que entre ellas también uso de manera preponderante a Thelma Jordon como fuente de inspiración, pues desde el principio Matty, estupendamente interpretada por Kathleen Turner), ya tenía elaborado su plan para eliminar a su marido y heredar su fortuna, faltándole solo el chivo expiatorio que cargara con la culpa y ella poder disfrutar del fruto de su esfuerzo, tal y como sucede en “Cuerpos Ardientes” en que claramente triunfa el mal al final de la película, sin que haya castigo para el criminal.
Cabe destacar que es de las pocas películas en que no choca la presencia de Wendell Corey, un actor, para mi gusto, sin mayor personalidad que el productor Hal Wallis se empecinaba en hacer estrella y que en este caso le viene como anillo al dedo un rol de hombre blandengue sin mayor carácter que cae fácilmente en las garras de la sinuosa Thelma Jordon y como siempre, tratándose de un “film noir” el director Siodmak hace un retrato interesante de la clase media americana como bien lo señala el comentarista de la página CINEMA DE PERRA GORDA: “Un crimen que irá estrechando sus pistas cada vez más hacia Thelma, y en cuyo acercamiento se irán descubriendo una serie de mentiras hasta entonces urdidas por ella, y en la que se evocará un turbio pasado y una relación con un individuo de baja catadura. La situación se hará más compleja al ser designado Cleve como fiscal del caso que acusa a su amante como asesina de la anciana Vera. Esta dualidad se convertirá en un tormento para un hombre de intachable moralidad, atrapado en la red de una pasión que a ciencia cierta no sabe si le corresponde o no”.
“A partir de esas premisas, Siodmak urde los mimbres de esta clásica historia de cine negro, que tiene sus polos de inflexión en primer lugar en una nada complaciente descripción de una American Middle Class, expresada en la propia familia de su protagonista. La presencia de una esposa de escasísima personalidad, su servilismo hacia la figura paterna, el entorno acomodado que los rodea, la presencia de ritos como fiestas sociales o las obligadas vacaciones, comportan fundamentalmente unos minutos iniciales realmente punzantes y que en la figura de su protagonista masculino, conforman un panorama lleno de mediocridad y rutina que de alguna manera favorecerá su encuentro con Thelma. Esta aparecerá en el despacho de su superior, confundiéndolo con este –el encuadre nos muestra la mirada de Thelma hacia Cleve, situando al fondo la puerta en la que figura el nombre del titular del despacho-. Bastante bebido, muy pronto el aburrido casado encontrará en la recién llegada una mujer con atractivo y sensualidad que le devolverá una ilusión por la vida, aunque eso le comporte un notable riesgo. A pesar de ir descubriendo en ella una serie de mentiras o medias verdades, su interés y fascinación hacia su amante no mermará, incluso cuando se plantee la dura prueba de protegerla en el asesinato de su tía Vera. Un crimen que ciertamente se puede considerar como una de las mejores secuencias de todo el cine de Siodmak, caracterizada por una ambientación basada en el tratamiento de las sombras, el suspense, la ascendencia casi de la escuela de terror clásico, y un dominio de los encuadres realmente admirable”. http://thecinema.blogia.com/2006/071903-the-file-on-thelma-jordon-1950-robert-siodmak-.php
Sobre Robert Siodmak Javier Coma en su “Diccionario del Cine Negro” nos comenta: “Estilista consumado, imaginativo artista de la cámara, usufructuario de la fotografía desde la pictórica preferencia por lo fúnebre, Robert Siodmak edificó asimismo film a fgilm, un mundo personal que exhalaba profunda desconfianza hacia las interioridades psicológicas de los individuos y hacia los barnices morales de la sociedad. De ahí que emplease la ambigüedad como paso para desvelar con ferocidad las falsedades sociales y describir en definitiva un universo plagado de vilezas. En ocho años dio al cine negro un importante conjunto de obras, cuya trascendencia en dicha corriente sólo fue superada por la producción del director Fritz Lang”.
Si bien cualquier aficionado medio al género detecta los tópicos en la trama de “Con el Ultimo Suspiro” al grado de que se puede estar de acuerdo en la afirmación de Andrew Sarris que en el cine de Siodmak suele “triunfar la forma sobre el contenido” no deja de ser atractiva la visión de este film, que no me resisto a terminar esta comentario con una cita de Guillermo Cabrera Infante en su texto “BadBabs”: “En ‘Thelma Jordon’ (más propiamente ‘El expediente de Thelma Jordon) Babs es de mala ralea. Si en ‘Martha Ivers’ mata a su tía de niña, en ‘Thelma Jordon’ es la dama de compañía de una vieja millonaria, y no hay que tener la imaginación de Edgar Allan Poe para saber qué pasará una noche. Pero en una y otra película se las arregla para hacerse de cómplices que son un marido débil y un débil amante que es ahora asistente del fiscal. Al final la vieja rica y el casi fiscal no ven en sus ojos ese brillo duro que Barbara Stanwyck suele ocultar tan bien entre pestañas para revelarlo como la uña del gato que juega un rato con el ratón y luego, regla del juego, la clava certero”. Este film esta programado en el canal de televisión de Cinecanal Classic para ser proyectada, en febrero, el viernes 20 a las 18.00 hrs. y el sábado 28 a las 10.40 hrs. (tiempo de México). En marzo ya esta anunciada para el viernes 6 a las 6.55 hrs.
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