Al filo de la noche: lo siento, número equivocado

Escrito por on feb 12th, 2009 y archivado en Policíaco, Que ver en TV. Tu puedes seguir los comentarios a esta entrada a traves de RSS 2.0. Tu puedes dejar un comentario o enviar una referencia

Dentro de los personajes interpretados por Barbara Stanwyck a lo largo de su exitosa carrera el de Leona Stevenson en “Al filo de la noche” (Sorry, wrong number, 1948) como la mimada, caprichosa e hipocondríaca hija de un magnate, es uno de los más recordados de esta excelsa actriz.

Enclaustrada en las cuatro paredes de su casa y confinada a su cama, debido a una supuesta afección cardiaca, Leona descubre accidentalmente, por un cruce de líneas en el teléfono, al escuchar la conversación telefónica entre dos sujetos que se planea el asesinato de una mujer, la cual se encuentra sola en su casa de Manhattan, para ser realizado a las once de esa misma noche. Poco a poco Leona ira atando cabos o mejor dicho los hilos del complot, por aquello del uso del teléfono, al primero tratar de hablar con la policía para narrarles lo que ha escuchado y después irse dando cuenta que la mujer a la cual piensan eliminar es ella, conforme hace otras llamadas, logrando que el clima de desesperación y suspenso vaya en crecimiento, hasta al llegar al final en que el asesino, que ya esta dentro de la casa contesta el teléfono, a la persona que le ha contratado y la cual pretende arrepentirse y que no se lleve a cabo el asesinato, pero sólo recibe por respuesta: “Sorry, wrong number”.

“Sorry, wrong number” fue primero un exitoso drama radiofónico trasmitido en 1943, debido a Lucille Fletcher, con Agnes Moorehead en el rol de Leona con una duración de 22 minutos, que para le versión fílmica fue ampliada a 89 minutos, por la propia Lucille Fletcher, agregando una serie de “flash-backs” que nos van descubriendo el complejo carácter de Leona y justificar la razón de porque la quieren matar, a esa mujer manipuladora, dispuesta a todo con tal de lograr sus caprichos. Barbara Stanwyck fue nominada, merecidamente, al Oscar de Mejor Actriz por su labor en “Al Filo de la Noche” que en España se conoce por el título de “Voces de Muerte” y la cual mantiene aún hoy día sus virtudes de una interesante muestra de “film noir” y thriller de suspenso, que la hacen una clásica del género, contando con una excelente dirección de Anatole Litvak y participando en roles estelares Burt Lancaster, Ed Begley, Ann Richards y Wendell Corey.

R. Borde y E. Chaumeton en su imprescindible libro “Panorama del Cine Negro” después de ofrecer una síntesis, mas o menos similar, a la que arriba les hemos relatados nos señalan: “En el origen, ‘Al filo de la noche’ fue una pieza radiofónica. El oyente asistía al drama en idénticas condiciones en que la protagonista lo vivía, ‘como algo escuchado a la distancia’ pero inminente e inexorable”.

“Litvak traslada el mismo asunto al plano visual siguiéndolo estrictamente. Rueda su película en interiores con largas escenas en la habitación de la inválida. Respetando la unidad de tiempo de la formula radioteatral. De esa manera se priva de algunas apoyaturas clásicas; la fauna de la banda, las persecuciones, la violencia brutal. Pero el relato tenía una dureza implacable y esas llamadas telefónicas extrañas y enloquecedoras obtienen un provecho impresionante del tema de lo insólito. Recordemos en fin el movimiento de cámara que clausura la película y que partiendo del vestíbulo, de la puerta de entrada, termina cuando el asesino entra en la habitación de la víctima”.

Por su parte Antonio José Navarro en la revista Dirigido de enero de 2003, que se publica en España, nos ofrece una serie de interesantes argumentos en pro de la visión de este film en los siguientes términos: “En ‘Voces de Muerte’ (título con que paso en España), el teléfono, aparato de constante y, a veces irritante uso cotidiano, se convierte en ese tenebroso abismo que, como afirmaba Nietzsche, cuando lo miras, él también te mira a ti. A través del hilo telefónico ‘la unión invisible entre un millón de vidas’, tal y como asegura la sentencia en off que abre la película-, la protagonista del film, Leona Stevenson (Barbara Stanwyck), mimada hija del magnate James Cotterell (Ed Begley), descubre aterrorizada que, a su alrededor se agita un amenazador mundo de intrigas y ambiciones, de incertidumbre y odios. Desde el instante en que Leona, a causa de un cruce de líneas, escucha la conversación entre dos tipos que planean el asesinato de una mujer a las once de esa misma noche, algo se quiebra en su interior. Al asomarse fortuitamente al abismo, Leona contempla una imagen siniestra de si misma, pues los vagos peligros que, poco a poco, van cerniéndose sobre ella, han sido instigados en gran medida por su actitud arrogante y egoísta hacia todos aquellos que la rodean y, muy especialmente, hacia Henry Stevenson (Burt Lancaster), su marido”.

“De este modo, las imágenes de ‘Voces de muerte’ abundan en cierta épica expresionista que, paradójicamente, narra aquello que no puede ser narrado: el sujeto limitado a él mismo, privado de libertad física y psicológica, desprovisto incluso de su personalidad, preso de sus fantasías, reales y ficticios. Tan kafkiano concepto del relato queda plasmado cinematográficamente en la psicosomática dolencia cardiaca de Leona, quien tendida en una cama rodeada de medicamentos, sola, cautiva en las entrañas de su opulenta casa, empieza a intuir que es ella, efectivamente, la víctima del crimen que se cometerá esa noche. Mediante un largísimo ‘travelling’ combinado con una ‘dolly’ de gravedad casi ceremonial, el autor de ‘Voces de muerte’, el ucraniano Anatole Litvak (1902 – 1974), muestra la pavorosa espesura de los muros y puertas, el laberíntico trazado de escaleras y salones, que forman la carcelaria mansión donde permanece prisionera la protagonista. Un espacio opresivo, irreal, bañado por una angustiosa penumbra, que casi ridiculiza el sufrimiento interior de su moradora. Aislada físicamente –una breve panorámica hacia la ventana de su habitación muestra, a lo lejos el perfil de los rascacielos recortándose en la oscuridad de la noche, mientras los faros de los automóviles reptan a sus pies…-, así como psicológicamente –el teléfono, como espejo abismático le revela todo un universo de personas mucho mas vivas que ella, capaces de amar, de sufrir, de soñar, de moverse en espacios abiertos, convirtiendo la te3nsión dramática entre el objeto y el sujeto en un singular y tempestuoso proceso de aprendizaje…-, Leona se aferra al aparato telefónico con la misma desgarradora desesperación que un náufrago a su tabla de salvamento –son terribles esos primeros planos tan cerrados sobre el rostro desencajado de la mujer, pidiendo ayuda por el blanco, gélido, auricular-, esperando que la más cruda irrealidad, como una sombra furtiva introduciéndose en su habitación, se materialice ante sus ojos. De nada servirán sus lastimosas súplicas finales: la muerte, delicadamente ataviada con unos guantes blancos, se prepara para actuar…”.

“Voces de muerte’ es un film que bordea –continúa Antonio José Navarro- la maestría de manera indolente, casi sin proponérselo. Anatole Litvak articula un verdadero ejercicio de estilo, carente de vacuos artificios, mediante un virtuosista despliegue de movimientos de cámara que refuerzan su estudiada puesta en escena. Resulta inolvidable el preciso ‘travelling’ que sigue el gesto de Leona, mientras coge un cigarrillo de la mesilla de noche, mostrando una foto de su boda, al tiempo que señala con aire intimidatorio que Henry Stevenson es su marido; la escena en que vemos por primera vez al padre de Leona, hablando por teléfono mientras una panorámica describe la fastuosa estancia donde se encuentra, dominada por un retrato al óleo de su hija que se destaca por encima de los numerosos trofeos de caza que decoran las paredes –ciervos, osos, jabalíes… ¡hasta un pez espada!-, signos inequívocos del feroz carácter del magnate; la suave panorámica que, situada en el lado izquierdo del rostro de Leona, en el cual tiene el auricular del teléfono, escruta el espacio vacío que la mujer tiene ante sus ojos, y del que provienen los inquietantes ruidos que delatan la presencia de un extraño en la casa… Clásico a reivindicar, la caligrafía de ‘Voces de muerte’ demuestra que el sentido, la emoción y la atmósfera de un film no dependen de una historia bien construida –aunque algo tópica en el fondo-, sino de la energía y expresividad que se ponen en el empeño de narrarla”.

El hecho de poder estar disfrutando a través de Cinecanal Classic de una serie de películas protagonizadas por Barbara Stanwyck nos lleva a coincidir con Guillermo Cabrera Infante quién afirmaba: “La Stanwyck es, posiblemente, la actriz del cine que mejor muestra sus instintos, de vida pero también de muerte” y que mejor manera de comprobarlo que viendo “Al Filo de la Noche” cuyo título original en inglés se traduce por “Lo siento, número equivocado” y que esta programada en el el mencionado canal de televisión el próximo sábado 14 a las 12.50 hrs. (tiempo de México); el miércoles 18 a las 12.15 hrs. y el viernes 20 de febrero a las 12.40 hrs. En marzo el domingo 1 a las 16.25 hrs.

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