Bandido de Richard Fleischer

Escrito por Gustavo Arturo de Alba on Ene 28th, 2009 y archivado en Que ver en TV, Western. Tu puedes seguir los comentarios a esta entrada a traves de RSS 2.0. Tu puedes dejar un comentario o enviar una referencia

Mucho antes que Sergio Leone deslumbrara con su sobrestimada “Los Heroes de la Mesa Verde” (Giú la testa, 1973) el tema de la Revolución Mexicana, enmarcándola dentro del género del western, ya había tomado cartas de naturalización en el mismo, unas veces centrándose en aproximaciones biograficas a participantes de la misma como sería el “Villa” de Raoul Walsh en 1914 y el de “Viva Villa” de Howard Hawks, aunque firmado por Jack Conway en 1934, al igual que el “Viva Zapata” de Elia Kazan en 1952, entre otros, aunque para Hollywood, siempre le fue más atractivo, por razón de protagonismo e identificación, el centrar sus historias en la intervención de aventureros y traficantes de armas “gringos”, como sería el caso tres películas realizadas entre 1953 y 1956, a saber: “Rebelión Redentora” (Wings of the hawk, 53) de Budd Boettichear; “El Tesoro de Pancho Villa” (The treasure of Pancho Villa, 55) de George Sherman y “Bandido” (Bandido, 56) de Richard Fleischer, siendo la más lograda esta última y sobre la cual vamos a comentar en mayor detalle en esta ocasión.

Conforme a la ortodoxia sólo serían westerns aquellos filmes ubicados en el estrecho margen de las fechas de 1850 a 1892, con el fin de las llamadas guerras indias en el país vecino del norte, aunque en mi caso prefiero sumarme a la heterodoxia y considerar como parte del género los situados en la época anterior a la independencia de los Estados Unidos, al igual que los que van de la independencia hasta 1850, agregando en este saco a aquellos cuya acción se desarrolla en Cánada y en México, tanto durante la lucha de Texas por separarse de nuestro país, como los de la época juarista, en donde destaca el “Veracruz” de Robert Aldrich, para llegar a los ambientados en la etapa de la Revolución y mantener en esta orbita a los llamados postwesterns, cuya acción transcurre en la época actual, pero con personajes anclados en el pasado mítico de las praderas libres, como sería el caso de “Los Valientes Andan Solos” de David Millar, con Kirk Douglas de protagonista.

Para disfrutar de “Bandido” en tanto western y film de aventuras, tenemos que hacer de lado, antes que nada, nuestras exigencias de buscar una fidelidad histórica, en una trama ubicada en 1916, cerca de la frontera norte, donde se dan de la mano tanto paisajes tropicales, semidesérticos y playas encantadoras, pues en el momento en que uno identifica que fue filmada en las cercanías de Oaxtepec, en el estado de Morelos, por los rumbos de Ixtapa-Zihuatanejo en Guerrero y por La Marquesa en el estado de México, se inician una serie de reclamos innecesarios por esa falta de coherencia geográfica, sin prestar atención a la propia lógica del argumento. Objeciones que seguramente no tienen los espectadores de otras partes, para disfrutar de la misma y aceptar como natural que el personaje principal, interpretado por Robert Mitchum sea una yuxtaposición de elementos comunes o sacados en una mezcla de lo que caracterizaba a los interpretados por Burt Lancaster y Gary Cooper en la ya mencionada “Veracruz” e inclusive no parar mientes en que su contexto histórico es en 1866 en la lucha contra Maximiliano y “Bandido” en 1916, en diferente lucha fraticida en México.
Reconozco que aprecio la visión de “Bandido” desde la época de su estreno en el cine Colonial, en mi ciudad natal de Aguascalientes, cinta que disfrute en reiteradas ocasiones en esos tiempos y, ahora, que ha estado siendo proyectado en el canal de Cinecanal Classic he vuelto a entretenerme y pasar un rato agradable con su proyección, en tanto film de aventuras, con ciertos condimentos de intentar hacer un acercamiento a las motivaciones de un “soldado de fortuna”, para ayudar a determinado grupo que a otro, aunque la preferencia para estar con los revolucionarios, implicaba, también, la decisión “políticamente correcta”, entre otras cosas, para poder filmarla en México y se pudiera autorizar su proyección posterior en nuestro país, pues no olvidemos que muchos westerns y sobre todo los de la moda del “spaghettis westerns” fuera prohibida su exhibición en nuestro país, por la manera y el trato que daban a lo mexicano en sus historias.

En relación a lo de intentar darle un tamiz de conciencia revolucionaria al personaje del mercenario Wilson (Robert Mitchum) Emilio García Riera en el tomo 3 de “México visto por el cine extranjero” después de hablar de “El Tesoro de Pancho Villa” señala: “también se platicó algo de ideales y también se lució un mercenario gringo (Robert Mitchum) en ‘Bandido”, cinta dirigida por Richard Fleischer para la United Artists. Su trama se iniciaba en 1916, en una población fronteriza con letreros de ‘divorce’ para animar a los norteamericanos y otro, en un hotel ‘no hospedo cerdos ni americanos’, para desanimarlos. Mitchum, especialista en explosivos (como Rory Calahoun en la anterior película), ‘persuadía’ al hotelero de darle alojamiento con una granada y ganaba popularidad y mote lanzando desde su cuarto otras a los ‘regulares’ (federales): ‘¡Viva El Alacrán!’, gritaban los mexicanos en honor suyo, y Escobar (Gilbert Roland), jefe revolucionario, lo definía ante su lugarteniente (Rodolfo Acosta) como un ‘águila descalza’.

“A ese prócer extranjero y mercantilizado le gustaba hacerse el cínico. Cuando le decía José Torvay: ‘¿Tienes sangre mexicana?’, contestaba Mitchum: ‘Si combina con tequila, ¿por qué no?’ En el entierro de unos revolucionarios muertos por culpa de Mitchum, Roland le reprochaba: ‘Para usted , la guerra es una aventura para ganar dinero’; ‘Usted sabía eso’, respondía el gringo. Al final, Mitchum insistía en que la guerra era para divertirse y hacerse rico, pero Roland sabía que no pensaba así en realidad, que si le importaban los ideales. ‘Adiós, Alacrán –decía el mexicano- que Dios te bendiga y cuídate de las viejas, que no te piquen’.

Richard Fleischer decía en una entrevista: “De hecho nunca pensé en “Bandido” como en un western. Pienso en él más bien como una historia de ‘soldados de fortuna’, aunque se ajusta al género western”. Y en otra entrevista realizada por Hurtado y Losilla manifestaba: “La personalidad de Mitchum era muy relajada, era una persona muy tratable y habladora, pero a la vez un hombre de pocas palabras, mostrando siempre una especie de indiferencia hacia todo, así que pensé que podía intentar captar todo esto en el estilo de la película, que ésta fuera como anillo al dedo, e intenté que mi estilo estuviera a la altura del suyo (…) Creo que lo conseguí, y fue un desafío interesante intentar darle a la película un tono y un estilo que fueran también los de la personalidad del actor. No había hecho nada semejante antes y no creo que lo haya hecho después”, lo anterior sirve de partida para Quim Casas en “Estudio” sobre Richard Fleischer publicado en la revista “Dirigido” de España, número 296, realizar su comentario en torno a este film: “La segunda de las declaraciones explica muy bien la originalidad de planteamiento de Flesicher, su capacidad para adecuarse a cada nuevo proyecto intentando rentabilizar al máximo los elementos de que disponía, sobre todo en la etapa de los años cincuenta, adelantándose incluso a conceptos expuestos quizás con mayor rotundidad, pero no mayor claridad, en el cine europeo inmediatamente posterior. Al comprobar el experimento de Fleischer en ‘Bandido’, poniendo al personaje principal, el mercenario Wilson ‘El Alacrán’, a la altura del actor que lo interpreta, en un juego de apariencias y realidades menos perverso que el utilizado en ‘La muchacha del trapecio rojo” (The girl in the red velvet swing, 55, en México paso como “El Escándalo del Siglo”) respecto a las situación similar vivida por Ray Milland y su personaje en la película, uno no puede dejar de pensar en Godard, para quien filmar al actor era, en cierta manera, hacer un documental sobre ese actor y, por lo tanto, el tema de ‘Al final de la escapada’ (A bout de soufflé, 59 en México “Sin Salida”) era ni más ni menos que Jean Paul Belmondo”.

“De esa vinculación con Mitchum surge el retrato de un personaje carismático pese a vivir de la violencia y traficar con ella en forma de armas vendidas al mejor postor. Participando de la tradición de los ‘westerns’ ubicados en la revolución mexicana, ‘Bandido’ presenta un personaje nuevo que sale de la yuxtaposición de los dos protagonistas de ‘Veracruz’ )1954), el notable film dirigido por un compañero de generación de Flesicher, Robert Aldrich. Del encarnado por Buró Lancaster hurta la ausencia de escrúpulos, el cinismo a ultranza, la voluntad del mercenario, mientras que del caballeroso Gary Cooper adopta el sentido común y, al final, un amago de idealismo. Retratado con jirones de otros mercenarios cinematográficos que quisieron sacar tajada de la revolución villista, ‘El Alacrán’, apodo que recibe por parte de los rebeldes, asume a través del peculiar gesto interpretativo de Mitchum, un anti-héroe perfecto para los intereses de Fleischer, las características de una tipología distinta, la del villano noble. Entre los dos términos opuestos bascula su intinerario, por mucho que decida engañar al traficante norteamericano (Kennedy: Zachary Scott) para ayudar a un líder de la revolución (Escobar: Gilbert Roland).

“Bandido’ es un filme desdramatizado –continúa Quim Casas-, en el que el ejercicio de la violencia o sus efectos tienen los más insospechados escenarios, caso de la iglesia donde le extraen la bala o la barcaza en la que se dirime, en acuosa horizontalidad, la batalla final. El protagonista convierte por sí mismo México y su revolución en una abstracción. El trasfondo político es menor que en otras películas sobre el tema y los actos de violencia rozan la insubordinación con las normas. No están fuera de campo, pero la manera de visualizarlos no responde a criterio clásico alguno: Wilson llega en taxi a una ciudad sitiada, se instala cómodamente en una habitación de hotel y, desde su balcón, lanza unas cuantas granadas que liquidan un puesto de ametralladoras y recibe campechano los vítores de los rebeldes, a quienes se ha ganado para su causa individual”.

(Si Quim Casas hubiera leído algunas de las obras de Martín Luis Guzmán donde narra hechos cotidianos de la gesta revolucionaria, vería que el guionista Eral Felton esta tomando alguna de las descripciones de la cotidianidad narrada por Martín Luis Guzmán y otros autores de la llamada “novela de la revolución”, para no tomar como un hecho tan insólito de que Wilson llegue a un pueblo, en medio del fragor de la batalla, en un taxi).

Pero siguiendo con el texto de Casas en su conclusión respecto a este film: “Lo más curioso de ‘Bandido’ es que Fleischer empezó su rodaje a disgusto. El proyecto inicial era una historia bastante distinta de Earl Fenton, un guionista muy unido a Flesicher, que le escribió sus últimos films en RKO y ‘Veinte mil leguas de viaje submarino’. Su protagonista era también un mercenario en México, pero que acababa convirtiéndose en una estrella de Hollywood. Tras rodar en la Fox “El Escándalo del Siglo”, Flesicher se dispuso a dirigir para United Artists el guión de Fenton, pero éste había sido tan modificado que parecía ‘esa cirugía plástica que se suele hacer a algunos testigos del gobierno para proteger su identidad’. Fleischer tenía un contrato y debió cumplirlo a regañadientes. Pero así se han hecho muy buenas películas en el cine norteamericano”.

La fotografía de Ernst Laszlo con sus largos travellings, haciendo lucir el cinemascope es algo que sólo se puede disfrutar consiguiendo el DVD en su versión original editada en Estados Unidos, porque la ofrecida por Suevia Films en España y que circula en México en el mercado alternativo es en formato “full screen”, al igual que en su proyección por televisión, perdiéndose así varios de los méritos en el encuadre y la planificación pensada, precisamente para hacer lucir el entonces formato en boga o sea el cinemascope. Por otra parte el músico Max Steiner utiliza en varias ocasiones con acierto el tema musical de “La Adelita”, a lo largo de la película, sobre todos en los movimientos de los revolucionarios. Y como divertimento extra, sobre todo después de 52 años de haberse filmado en México, es el de ir descubriendo en papeles secundarios a diversos actores mexicanos destacados de la época como Rodolfo Acosta, José Torvay, Víctor Junco, Miguel Inclán, José Angel Espinosa “Ferrusquilla”, Margarito Luna y Manuel Sánchez Navarro, al cual, por cierto, mi esposa y yo confundimos en un primer momento con el cómico “Panzón” Panseco. Las próximas exhibiciones de “Bandido” en CINE CANAL CLASSIC serán este viernes 30 a las 10.50 hrs. (tiempo de México) y el jueves 26 de febrero a las 21.25 hrs.

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