Harold Pinter: la crudeza del alma humana

Escrito por Perla Schwartz on Dic 30th, 2008 y archivado en Guionistas. Tu puedes seguir los comentarios a esta entrada a traves de RSS 2.0. Tu puedes dejar un comentario o enviar una referencia

Ha muerto Harold Pinter (1930.2008), uno de los más grandes dramaturgos ingleses de la posguerra, un hombre múltiple que además de la dramaturgia, incursionó en un abanico de actividades, tales como: la actuación, la poesía, la dirección teatral, el activismo político y en el guión cinematográfico, en este último campo, fue autor de más de una veintena de trabajos.

El Premio Nobel de Literatura 2005 fue un hombre sumamente inquieto, además de agudo en su percepción de la condición humana, en alguna de las muchas entrevistas que otorgó, él dijo: “¿Cómo podría escribir una obra feliz? Todo drama trata de conflictos y grados de perturbación, de desorganización. Nunca he sido capaz de escribir una obra feliz, pero en cambio mi vida siempre lo ha sido.”

Los precipicios más recónditos que surgen de esos espacios cerrados y los diálogos más acres e imprevisibles son la materia prima de la pluma de Pinter, aunada a la creación de personajes que se encuentran a merced de los deseos de los otros, además que están presentes esas apariencias que con gran facilidad se erosionan. Así tenemos obras como: “The room”, “The birthday party”, “The caretaker” o “The lover”, entre una larga lista.

En cuanto a las películas donde colaboró Harold Pinter, probablemente una de las más populares sea “La amante del teniente francés” (1980) realizada por el británico Karel Reisz, donde se maneja la trágica historia de una pareja en un pueblo costero inglés, destacando la actuación de la carismática Meryl Streep.

Sin embargo hay que recordar muchas otras cintas donde su pluma fue factor central de éxito y consistencia narrativa tales como: “The birthday party” (1967), basada en una obra de su autoría y que dirigió William Friedkin. Un thriller inquietante en torno a un hombre que en su casa de playa, recibe a dos visitantes inesperados, quienes le trastocarán la vida.

O “The Proust screenplay”(1972), una de muchas colaboraciones con Joseph Losey, la cual es una recreaciñón de “En busca de swan” del afamado escritor francés, donde la materia prima son los recuerdos. Otra destacada película es “El último magnate” (1976) dirigida por Elia Kazan, en base a la novela homónima de Scott FItzgerald o “The betrayal” (1983) de David Jones, cuyo eje central narrativo es la imposibilidad del amor y que cuenta con una interpretación memorable de Jerome Irons.

El también actor de “El sastre de Panamá”(2001) y de “Mansfield Park” (1999), sobre todo tuvo una gran mancuerna con Losey, con quien además de la cinta antes mencionada colaboraron para la realización de esa obra maestra titulada “El sirviente” (1963) donde un criado (un espléndido Dirk Bogarde) se empodera de la vida de su amo y lo manipula a su antojo, así como en “Accidente” (1966) donde se pone de manifiesto el sistema clasista inglés y por supuesto “El mensajero” (1971), una historia con corte romántico que matiza a partir de una novela de Hartley, la necesidad de derrumbar las barreras entre las diversas clases sociales y donde la mirada de Julie Christie es fundamental para el desarrollo de la trama.

Harold Pinter fue un creador congruente, él batalló durante 8 años contra el cáncer, hasta que sucumbió. Uno de los últimos reconocimientos que recibió en vida fue el título de Doctor Honoris Causa del Central School of Speech Drama de Londres. Fue un escritor que supo poner el dedo en la llaga en las aristas más ríspidas del alma humana, él transitó del absurdo al más fiero naturalismo y siempre protestó ante lo que consideraba injusto.

Uno de los mejores homenajes que se le pueda tributar es leerlo o ver esas cintas donde su pluma, es invaluable.

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