Taras Bulba, remembranzas grabadas de un cine en la región de Carlos Fuentes.

Escrito por on nov 26th, 2008 y archivado en Cine de Siempre en DVD, Epico. Tu puedes seguir los comentarios a esta entrada a traves de RSS 2.0. Tu puedes dejar un comentario o enviar una referencia

Nikolai Gogol estableció el romanticismo de las estepas rusas en la literatura del Cáucaso con la novela sobre el Imam cosaco Taras Bulba, un personaje cuya historia puede o no ser histórica pero sirvió para recuperar el inmenso territorio convertido a la barbarie por la nobleza del Zarismo a punto de fenecer; en el cine le tocó a J. Lee Thompson hacer la cinta que nos llevó al sueño de la libertad “primitiva” para el nostálgico moscovita con el “Taras Bulba” producido por Harold Hecht y convertido en uno de los huéspedes principales del primer gran salón cinematográfico con sonido espectacular en ciudad de México de los años sesenta, el cine Diana.

En su momento, tras la escandalosa inauguración de la sala con la controvertida “Espartaco”, de Kubrick y después del enorme éxito de “Amor sin barreras”, el cine Diana acogió esta Romeo y Julieta pseudo-rusa que nos habla muy claro de la concepción del romanticismo según Hollywood: la historia de los sentimientos individuales con su única expansión en el amor de pareja, muy opuesta al romanticismo real que tiende a la nostalgia por el paraíso moral perdido junto con el clasicismo romano y sus virtudes públicas (la patria, el bienestar común, el porvenir humano).

La novela de Gogol consigna la existencia de esos valores civilizados en el seno del pueblo más bárbaro que podían concebir los rusos a finales del ochocientos, esos cosacos cuya cabalgata aterrorizaba hasta a los húsares de la muerte en las guerras anteriores a la revolución de octubre, era la búsqueda del humanismo fuera de la esfera exclute y eurocentrista de la filosofía alemana que predominaba en las cortes y en el mundo académico del siglo XIX. En el cine es una combinación algo espuria de documentalidad (el instante en que Taras-Yul Brynner mete a las aguas heladas el cuerpo de su hijo recién nacido para ver si merece la pena vivir se nos antoja sacado de los documentales de Flaherty) y las películas Mamut de la misma época.

La pareja Brynner-Tony Curtis con tanta efectividad como la conseguida por Richard Fleischer en “Los Vikingos” con Kirk Douglas y el propio Curtis, y aprovecha los últimos momentos de Curtis como galán juvenil, aunque ya se había desgastado esta imagen con el esclavo seducido en “Espartaco”. La relación padre-hijo entre ellos tiene mucho de la creación original de Gogol, con la ventaja de que Thompson-Hecht le imparten un humor que enriquece la pretensión prístina y paradisíaca del romanticismo y además hace mucho más dramático el rompimiento causado por Natalia Dubrov (Christine Kauffman) aunque afecte el final.

Yul Brynner en "Taras Bulba"

Cuando la novela de Gogol se acerca a su fin el escritor nos ha convencido de que la civilización está acabando con los valores fundamentales del ser humano, el pensamiento moderno y liberal va imponiendo leyes de mercado en las que la patria, el honor y la solidaridad entre los seres no pueden ser trazados parta su intercambio, el Imam Taras lo percibe en la superioridad tecnológica de los polacos y en cómo ella es la causa de los cambios en Aliosha, su hijo, sin embargo trata de salvar todo lo que cree bueno y se sacrifica para que escapen sus hijos y pueblo; las líneas finales de la novela son de una crueldad brutal propia del mejor romanticismo: Taras es quemado vivo ante las tropas cosacas en retirada y mientras éstos abandonan el campo de batalla, entre las llamas Taras suelta el grito de identidad cosaco: ¡Zaporogos! (Zaporoski: hombres libres). Thompson-Hecht lo convirtieron en un timorato final copiado a Shakespeare donde el drama es el filicidio convertido en justificación para acceder a la paz y el progreso.

Con todo la cinta no puede sentirse menos que fascinante, nos deslumbran las prolongadas cabalgatas de los Zaporogos por las estepas-Pampas, especialmente las tomas en que al conjuro de Taras se van reuniendo todos los cosacos dispersos y van a recuperar el honor perdido al abandonar su vocación guerrera para vivir “ocultos” en las estepas ucranianas. La reconstrucción sería perfecta (gracias a las excelentes cabalgatas en masa desplegadas por el ejército argentino y el despliegue de multitudes conglomerándose en preludio a la guerra a más de la despiadada batalla en que arrojan a los polacos en el profundo abismo), si no fuera porque en algún momento los zaporogos se deslizan entre las milpas de un maíz que no conocían los europeos orientales en el siglo XVI que sucede la acción.

A pesar de todos sus recursos para filmar en Argentina Thompson no logra transmitirnos el terror irracional de los polacos ante la horda cosaca, ni la forma despiadada en que Gogol ya había contado como, en el nombre de Dios y de la libertad (de mercado, of curse) arrasaban los villorrios, especialmente los Pogroms judíos, sembrando el horror a su paso como si continuasen la huella de Atila el Huno, y sencillamente nos muestra la “barbarie” de sus fiestas (quizá para que sepamos lo que es “beber como cosaco”) y tampoco nos da acceso a la visión del autor ruso de la manera en cómo el cristianismo singular de esos bárbaros (muy cercano al de Constantino) les otorga un grado de civilización que se pierde paulatinamente entre la cultura del mercado, así que si hay justicia o no en la victoria final queda en suspenso, la tragedia individual de Taras y Alexei no es bastante para entender plenamente la fuerza del romanticismo original.

Ciertamente que haberla realizado en Panavisión y estrenado en salas de la capital mexicana que se nos aparece todavía como Región más transparente del aire, podría provocar el menosprecio a verla en DVD, pero esto solo vale para viejos saudáticos, ésta copia de la Colección Clásicos MGM vale la pena, además, con los nuevos sistemas caseros de sonoridad y gran formato de pantalla se recuperan el color y el espíritu originales (excepto la sala colectiva) y como sea obtener una copia es fácil por su accesibilidad en los puestos de periódico, en la mayoría de los negocios donde venden películas en DVD, y aunque no tiene más contenidos de que la película completa y las funciones tradicionales mínimas, solo tengo algo personal que añadir: no se si me falla la memoria, pero en el momento que Taras Bulba sumerge al recién nacido Aliosha en las heladas aguas de un arrollo nos daban un acercamiento a ver cómo burbujeaba el pequeño para exigir la vida, eso hacía mucho más dramático el momento documentado, y en la copia en DVD no hay esa toma, aunque tal vez solo sea un recuerdo romantizado personal, o ¿Usted también lo tiene?

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Taras Bulba. D. J. Lee Thompson. Con: Yul Brinner, Tony Curtis, Christine Kauffman. Guión:Waldo Salt y Karl Tunberg, basados en la novela de Nicolai Gogol. EUA/YUG. 20th. Century Fox. 1962. Colección Clásicos MGM 2004.

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2 comentarios en “Taras Bulba, remembranzas grabadas de un cine en la región de Carlos Fuentes.”

  1. caty paz dice:

    es uno de mis clasicos que obviamjente no falta en mi colecciòn!No transmite el miedo pero si horror por sus costumbres primitivas que arrasa hasta con la vida de sus hijos . la pareja de Curtis Kauffman, impecable.

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  2. [...] Taras Bulba, remembranzas grabadas en la región de Carlos Fuentes [...]

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