El hijo del trapero: Kirk Douglas

Escrito por Gustavo Arturo de Alba on Oct 11th, 2008 y archivado en Libros de Cine. Tu puedes seguir los comentarios a esta entrada a traves de RSS 2.0. Tu puedes dejar un comentario o enviar una referencia

Entre las novedades que llegaron, hace unos días, a una librería de la ciudad, llamó mi atención la edición en español del libro “El Hijo del Trapero” autobiografía de Kirk Douglas, pues en cuanto lo comencé a hojear y leí el prólogo pude percibir una fina sensibilidad en el autor, atrayéndome en particular, el siguiente párrafo: “La mayor mentira es la que nos decimos a nosotros en las visiones distorsionadas que tenemos de nosotros mismos, empañando algunas partes y realzando otras. Lo que queda no son los datos fríos de una vida sino la forma en que los percibimos. Eso es lo que somos en realidad”.

Kirk Douglas va narrándonos en un estilo sencillo y ameno, varios episodios de su fructífera vida artística, desde sus iniciales días, cuando nació un 9 de diciembre de 1916, en la ciudad de Amsterdam, N.Y., en los Estados Unidos, hasta el día de “Acción de Gracias” en 1987. El título de “El Hijo del Trapero” corresponde a la forma como era conocido de pequeño, en su barrio natal, a consecuencia de e que su padre Herschel Danielovich, campesino ruso de origen judío, el cual emigró a América en 1908, se dedicaba, en su nueva patria, a vender y comprar ropa usada, al igual que fierro viejo.

El nombre original del actor era Issur Danielovitch, cuando lo “americanizaron” y posteriormente al ingresar al teatro, adoptó el de Kirk Douglas, un tanto con el objeto de darle una mayor sonoridad y otro poco para diluir su origen judío, pues como él lo describe en el libro, el antisemitismo no es algo que hayan inventado los nazis, ya que data de muchos siglos. Hay varias reflexiones a este respecto, a lo largo de la obra. Momentos en que recuerda anécdotas concretas que vienen al caso y en particular, en relación a actitudes tomadas por personas de cierto rango intelectual, de las cuales Douglas esperaría, por eso mismo, una mayor comprensión y tolerancia hacia las diferencias raciales. Hay mesura en sus juicios y más que atacar, busca comprender el porqué de dichos comportamientos.

Abundando en esto y a la luz de lo que nos narra, resulta bastante comprensible, que Kirk Douglas haya asumido una actitud solidaria, con varios de los célebres “10 de Hollywood“. O sea aquellos escritores y directores que sufrieron cárcel cuando la nefasta “cacería de brujas”, que se dio en los Estados Unidos, durante el “Macarthysmo”. Su postura al respecto fue muy notoria, en particular con Dalton Trumbo, pues Douglas en su calidad de productor de “Espartaco” reconoció públicamente que la adaptación de la novela del izquierdista Howard Fast, se debía al talentoso escritor Dalton Trumbo, quién debido a la actitud hipócrita de los grandes Estudios, había tenido que firmar con seudónimo muchos guiones suyos durante la década de los cincuentas, para poder burlar la “lista negra” que impedía dar trabajo, en el cine a los sospechosos de comunistas. El gesto de Douglas fue seguido por otros cineastas, como Otto Preminger y poco a poco, la inefable “lista negra” fue echada al cesto de la basura. El actor relata los hechos, en forma escueta, dejando a otros que juzguen la trascendencia de su acción. Por cierto, ya que hacemos referencia al “Macarthysmo”, vale la pena recomendarles la cinta “El Prestanombres“, realizada en 1976 por Martin Ritt, con Woody Allen en el papel principal de un pobre diablo, que se convierte en un escritor de éxito, al aceptar firmar los guiones de un amigo boicoteado. Afortunadamente “El Prestanombres” se encuentra disponible, en algunos Vídeo Clubs, por lo que no hay que esperar a ver cuándo se les ocurre a los cines programarla, para poder disfrutar de su visión.

Escena de "Ultimo Atardecer"

Las referencias que hace Kirk Douglas a su labor en algunas películas y su técnica de actuación, resultan harto ilustrativas, sobre todo por que no abusa de un lenguaje tecnicista, ni se las da de ser un “Juan Camaney” en esos terrenos, por ello mismo, el interés en la lectura de su autobiografía no decae.
Los que buscan descripciones “sabrosas” de sus “ligues” amorosos, no se podrán sentir defraudados por lo que cuenta el actor, el cual sin llegar a actitudes prosaicas, no por ello se evade del “placer” de dar los nombres de varias de las actrices, con las que tuvo sus romances. Inclusive da cuenta detallada de su infructuoso asedio a la bella actriz italiana Pier Angeli y de la cual estuvo “perdidamente” enamorado un buen tiempo, sin lograr que la frágil e inestable estrella de cintas como “Mañana Será Demasiado Tarde”; “El Cáliz Sagrado” y “Estigma del Arroyo“, se dignará darle el anhelado si.
Quizá lo único decepcionante del libro en razón de nuestro chovinismo, es que cuando se refiere a la realización de “Ultimo Atardecer” (Last Sunset) sólo dice que la filmó en México, pero sin especificar que fue precisamente en Aguascalientes. ¡Qué barbaridad!

Kirk y Michael Douglas

Una de las cosas curiosas que resulta fácil constatar en los libros de memorias de directores de cine o de actores, es que muchas de sus películas que a ellos más les gustan, casi nunca son las que los aficionados al cine prefieren de ellos. Por ejemplo, Douglas hace mención, en un tono poco satisfactorio al resultado de colaboración con Raoul Walsh en el western “Los Viajeros” (Along the Great Divide) y con King Vidor en “Hombre sin Rumbo” (Man Without a Star) y que en cualquier estudio crítico de la obra de estos directores son mencionados como de sus mejores películas. En lo que sí es fácil estar de acuerdo con Douglas, es que su mejor actuación la brindó en “Sed de Vivir”, la biografía fílmica del pintor Vincent Van Gogh, dirigida magistralmente por Vicente Minnelli. Algunas otras de las más recordadas películas con Douglas son: “El Triunfador”; “La Antesala del Infierno”; “Sangre en el Río”; “Cautivos del Mal”; “Ulises”; “Veinte Mil Leguas de Viaje Submarino”; “El Circuito Infernal”; “Duelo de Titanes” (su caracterización de “Doc Hollyday” es magnífica); “Los Vikingos”; “El Último Tren”; “Espartaco”; “Siete días de Mayo”; “El Arreglo” y “Los Valientes Andan Solos“, un espléndido western crepuscular, que cuando se estrenó tuvo poco éxito, pero que con el paso del tiempo se ha convertido en un clásico de los Cine-Clubs. De las últimas cosas que ha realizado últimamente, destaca su participación en la tele-serie “Quennie” (por cierto disponible en Vídeo Clubes) basada en una novela de Michael Korda, inspirada en varios aspectos en la vida de la actriz Merle Oberon. Al igual que la película “Dos Tipos Duros” (Tough Guys), en la cual comparte créditos, por sexta ocasión, con Burt Lancaster, actor con el que lleva una buena relación amistosa, por lo que se puede desprender de la lectura de su recomendable autobiografía.

*Texto publicado originalmente en el periódico “El Sol del Centro” de Aguascalientes, el 13 de septiembre de 1989.

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