Angel o Demonio: Fallen Angel de Preminger

Escrito por Gustavo Arturo de Alba on Sep 30th, 2008 y archivado en Que ver en TV. Tu puedes seguir los comentarios a esta entrada a traves de RSS 2.0. Tu puedes dejar un comentario o enviar una referencia

Hasta hace unos pocos días pude ver la cinta “Ángel o Demonio” que es como pasó en México y en España “Ángel o Diablo”, o sea “Fallen Angel”, dirigida por Otto Preminger en 1945, la cual lo devolvió al sendero del “cine negro”, donde realizaría varias de sus películas más interesantes de su filmografía de los años cuarenta y principios de los cincuenta.

En 1944 había realizado “Laura” (Laura) considerada su obra maestra por muchos críticos, en la cual fungía originalmente como productor, pero que debido al abandono de Rouben Mamoulian de la dirección, el mandamás de la Fox , le permitió que se encargara de su realización. Después de “Laura” Preminger incursionó, con poca fortuna, en la comedia de época con “Escándalo en la Realeza” (A royal scandal), para regresar con mayor éxito al “cine negro” con la ya mencionada “Ángel o Demonio”, la cual, por cierto, en una corrida de reestreno en los años sesenta la dieron a conocer, en México, con el título de “El Ángel Caído”.

Las referencias que tenía de “Ángel o Demonio” es de que se trataba de una obra desigual, pero interesante de Preminger, lo cual pude constatar, atribuyendo, en buena medida, dichos altibajos a posibles razones de censura o cálculos del estudio, en el sentido de querer proteger la imagen de galán y hasta cierto punto héroe, o mejor dicho el “muchacho bueno de la película”, al protagonista Dana Andrews, entonces la principal estrella masculina de la Fox en activo en el cine, pues en las fechas de la filmación, finales de 1944, la mayoría de sus actores principales estaban combatiendo en la guerra, como era el caso de Tyrone Power, así que una historia policíaca, cuya fluidez narrativa llevaba de manera natural a que el personaje del vividor Eric Stanton (Dana Andrews) fuera el asesino de la bella mesera Stella (Linda Darnell), con actividades de prostituta ocasional y de la cual estaba enamorado de manera obsesiva, a quién le había prometido casarse con ella, una vez que consiguiera una buena cantidad de dinero, cuya mejor manera de obtenerlo había sido casándose con la reprimida solterona June Mills (Alice Faye) a la cual pensaba abandonar, una vez que le hubiera esquilmado su dinero. Pero al aparecer muerta Stella, más o menos a la mitad de la película, la historia se va por los terrenos de la investigación policíaca, olvidándose de la exploración de la perversión y sordidez del comportamiento de los personajes principales, quedando entonces en una rutinaria cinta de detectives, que logra mantener un cierto interés en la trama, pero ya sin la intensidad que su excelente primera parte nos había mostrado.

Linda Darnell

Linda Darnell luce soberbia como Stella, en uno de sus primeros roles de provocativa sensual, alejada de la esposa modosita de “Sangre y Arena” o la dama californiana de “La Marca del Zorro”, en tanto que si les digo que Alice Faye era la entonces la rubia de la Fox, con un supuesto gran sex-appel, simple y llanamente en “Ángel o Demonio” no se le logra ver como una mujer de mayor atractivo sexual. Por su parte Dana Andrews que nunca logró consolidarse como una gran estrella, nos da muestras fehacientes de las razones para nunca haberlo sido, merced a su manera inexpresiva y rutinaria de estar en la pantalla, sin mucha convicción en la muestra de sus sentimientos, que si no fuera por la imprescindible voz en off, para darnos o explicarnos los pensamientos de los personajes, como se acostumbra en el mejor “cine negro”, poco sabríamos de Eric.

Raymonde Bordé y Etienne Chaumeton en su ya clásico libro “Panorama del Cine Negro” publicado en 1954 nos comentan: “Fallen Angel, película desigual que después de un comienzo sin complacencias cae rápidamente en las más tontas concesiones de orden moral”.

“Un joven descarriado, al salir de un ómnibus, se enamora perdidamente de la camarera de un bar, prostituta en sus horas libres. Falto de recursos se casa con una joven honesta y rica a fin de despojarla y casarse de nuevo con la camarera. Se descubre el cadáver de esta última y todos los indicios están contra él. Entonces huye con su mujer para reaparecer al cabo de algunos días desenmascarando al verdadero culpable, un detective arrojado de la policía por su brutalidad”.

Alice Faye y Dana Andrews

“Fallen Angel se salva por el cuadro viviente de las costumbres de una pequeña ciudad americana y por la veracidad de sus decorados; un bar de provincia con su clientela, la sesión de espiritismo bajo la carpa de un charlatán, el sórdido hotel de citas de una gran ciudad…”

“La escena de apaleamiento en que el criminal provisto de un guante de goma trata de arrancar a un inocente una falsa confesión alcanza, durante algunos minutos, la intensidad de un film negro”.

“Charles Bickford, Dana Andrews y Linda Darnell –que aquí tiene uno de sus primeros grandes papeles- dominan la muy homogénea interpretación. Con sugestivos movimientos de labios, un acento arrastrado y la insolente manera de exhibir sus largas piernas, Linda Darnell supo expresar la sensualidad harto vulgar de una camarera venal”.

“Una feliz utilización de la música en la secuencia final: antes de ser conducido por los policías el asesino desliza una moneda en la victrola del bar. Inmediatamente se eleva la melodía favorita de la camarera restituyendo por un instante su invisible presencia”, termina aquí, el hasta cierto punto elogioso comentario de Bordé y Chaumeton, sobre un filme, para nuestro gusto fallido.

Abundando en la selección de los actores y el sistema del estudio, pues la película fue realizada en la época en que Otto Preminger era un director bajo contrato en la Fox, sin mucha libertad de movimiento como la que tuvo cuando se convirtió en director y productor independiente, el propio Preminger, en una de las entrevistas que tuvo Gerald Pratley con él, para su libro “Otto Preminger” señala el director: “Me han preguntando muchas veces sobre la libertad que tenía para elegir a los actores cuando trabajaba en la Fox. Por esa época todos los estudios tenían sus estrellas. Cuando había un papel para Dana Andrews, que tenía contrato con la Fox, lo utilizábamos. En esos años muchos actores estaban fuera debido a la guerra y no era fácil encontrar a los más apropiados para ciertos papeles. Sencillamente no podíamos salir y contratar a alguien. Me ha oído hablar hoy con Sinatra. En mi situación actual, cuando compre “Where the Dark Steets Go” lo hice pensando en Sinatra y se lo envié a él. Ahora bien, si hubiera estado en la Fox lo más probable es que habríamos recibido una circular el día antes –estas circulares solían enviarlas a menudo- que dijera: ‘Cuando ruedes tu próxima película acuérdate de tal y de tal que está libre’: Los estudios procuraban que sus actores tuvieran trabajo. No creo que Dana Andrews llegara a ser nunca una gran estrella pero en aquel momento el problema de la Fox edra que no tenía estrellas importantes. Aunque Dana Andrews durante la época de la guerra, fue uno de los actores principales más respetados, la única gran estrella de la Fox era Tyrone Power pero nunca llegamos a trabajar juntos, aunque éramos muy buenos amigos”.

“Con este sistema de trabajo la última palabra siempre la tenía el director del estudio; además, aparte de esto, uno sabía como pensaban y lo que probablemente decidirían los jefes a propósito de los actores, así que a menos que se planteara un conflicto entre sus deseos y la integridad del director no nos metíamos en discusiones. En otras palabras, cuando me encargué de una historia como “Ángel o Demonio” (Fallen Angel) Dana Andrews estaba disponible y yo sabía que Zanuck (porque yo había tenido un gran éxito con él en Laura y trabajamos a gusto juntos) estaría de acuerdo con que lo utilizara. Así que lo elegí antes de que me lo pidiera él. Había una especie de toma y daca que no era el sistema más apropiado para que las cosas salieran de la mejor manera posible. Los compromisos personales no sirven para hacer el mejor trabajo; hay que buscar el ideal –no sólo en el cine sino en la vida-, la solución perfecta, y si eso no es posible la más parecida a la perfecta. Pero vivir en una comunidad, como a fin de cuentas era un estudio, con una serie de estrellas, actores de reparto y escritores significaba elegir entre lo que teníamos, también estaba en juego la amistad personal. Como Dana Andrews trabajó conmigo y llegamos a ser buenos amigos si yo hubiera insistido en traer una estrella de fuera cuando íbamos a rodar una película en la que él podría encajar hubiera venido y me habría dicho: ‘Otto, ¿Qué te he hecho? Es un buen papel para mí y lo necesito”. Eran humanos”.

“Ángel o Demonio” no es una de las grandes del “cine negro” de los cuarenta, pero si se sale de la media y con sus debidas reservas puede disfrutar de su visión en la televisión en Cinecanal Classics”, cuya próxima proyección será este miércoles 1 de octubre a las 16.35 hrs. (tiempo de México), como un acercamiento a la obra de uno de los grandes directores del género: Otto Preminger.

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