En el cine del siglo XXI la imagen fundamental es la de la mujer, quizá desde la Ripley (Sigourney Weaver) de Alien, que a lo largo de las secuelas recorrió todas las calidades míticas de lo femenino, desde la niña hasta la bruja pasando por la inevitable madre, las heroínas han ocupado el sitio de los varones en la épica actual, todo parece reforzar la idea del empoderamiento femenino y el papel del varón ha derivado en simple proveedor incapaz de satisfacer, de agente del mal o, a lo sumo, de vigilante; pero en la obra de Luc Besson y el director Pierre Morel, Búsqueda implacable todavía parece que hay algo que decir, especialmente con la participación de Liam Neeson.
Lo interesante de que sea este actor es su trayectoria como duro del cine, un cierto tipo de dureza que cobija cierta racionalidad personal que ha mantenido su coherencia a lo largo de muchas películas, desde el caballero Gawain seducido por Morgana en Excalibur, hasta el ex espía Bryan, vengador en Búsqueda implacable, pasando por el líder sindical irlandés de Michael Collins y el entrenador de Batman inicia, Henry Ducard que dará paso a la extraña relación de desdoblamiento en El caballero de la noche.
El candor en la mirada de este actor hace todavía más amenazante el diálogo que sostiene Bryan con los secuestradores de su hija, de alguna forma parece representativo de lo que son los estadounidenses en tanto personas: ciudadanos amantes de la comodidad en su sistema de vida que se preparan perpetuamente para defenderlo con fiereza y eficacia.
Neeson como Bryan es tan solo un varón que busca rescatar los valores fundamentales de su existencia personal, ha ido renunciando a los extremos del peligro en su carrera para disfrutar, aunque sea a destiempo, de premios de la vida como el amor por los hijos y el disfrute de encaminarlos por la vida; de alguna forma es un fracasado más según los patrones de la cultura matriarcal del sigo XXI, pero su autoestima no permite la debilidad de verse a través de los ojos de la ex esposa y su mundo, su conocimiento de las entrañas del poder y de la sociedad globalizada le hace comportarse como gallina clueca ante las incertidumbres y la audacia con deseo juveniles, pero también lo hace brutalmente imbatible para cumplir cualquier tarea que se propone.

Liam Nesson
De otra parte Luc Besson es un maestro en el manejo de los mitos en el mundo postmoderno, su aproximación a todas las irracionalidades de una civilización que se propone razonable son claras, brutales y atrayentes, como bien lo ha demostrado en El quinto elemento y La Femme Nikita, así que las situaciones en que sumerge a sus personajes parecen inaceptables, exageraciones de una fantasía desatada, sin embargo el comercio de carne humana es mucho más complejo, brutal e inaceptable tan solo a través de la información periodística que como lo plantea en su guión, pero lo realmente atractivo de la historia es el actuar del ex agente Bryan, que parece haber estado a cargo de su coguionista Robert Mark Kamen, con una enorme trayectoria como especialista en artes marciales y la violencia extrema de las organizaciones y agentes del submundo criminal.
Las escenas de violencia tienen como característica ser fascinantemente breves, ni el guionista ni el director Pierre Morel se regocijan en hacer de ellas un espectáculo ni una reflexión pseudo filosófica, sencillamente son parte de un camino hacia el logro de un objetivo que no es moral o socialmente aceptable, sino atávicamente necesario para la sobrevivencia personal: salvar a la hija. Neeson actúa con una eficacia desconcertante por su falta de espectacularidad: no da golpes maestros ni ejecuta katas, sencillamente anula o aniquila al enemigo a la manera de los griegos clásicos en la antigüedad: anula las funciones de sus miembros (especialmente inferiores) para someterlos, luego decide si vale o no la pena aniquilarlos (este escrúpulo está a punto de costarle la vida y sin embargo ya es su modus operandi); es una forma de lucha que ya hemos visto en el cine gracias a El beso del dragón, con el maestro de artes marciales Jet Li, y de ahí mismo surge esta inevitable corrupción oficial en las esferas del poder francés y denuncia al mismo tiempo este otro-racismo contra los no nacionales en la visión política do social de los galos, curiosamente Bessòn y Mark Kamen coinciden en la elaboración del beso…

Maggie Grace
Toda lucha es en vano contra el sistema, parecen decirnos todas las cintas de crímenes y de espionaje, el espía está siempre en el lugar correcto (from King and Country), de alguna forma Son el sistema, pero no sucede así con Bryan que realmente tra-ba-ja para el sistema pero no es él, sino la conciencia oculta de sus defectos, y cuando resulta víctima de ellos no tiene por qué detenerse o reflexionar, no tiene por qué reparar en derribar puertas o poderes ni de aprovechar los contactos y las facilidades con que lo nutrió el propio sistema, es el padre, ante todo, que sufre una pérdida impensable, y de esta manera al hacerse agente del sistema en contra de él mismo, Bryan regresa a un papel de la naturaleza biológica: la sobrevivencia de la especia a través de la descendencia, no importa que finalmente su papel de padre tenga que volver a la mediocridad de los problemas del divorcio y del despego de los hijos, la sabiduría de padre es su emoción hacia los hijos, más allá de la que pueda haber hacia la mujer o la vida personal, es la biología actuando muy lejos de la anécdota idiota de Robert Young dominado soto vocce por Donna Reed para manipular su autoridad y dirigir el destino social, como se hizo de los cincuenta hasta ahora, a menos que nos demos cuenta y encontremos un equilibro.. que no tiene que ser el de Bryan, ya hay demasiadas leyes protegiendo el empoderamiento femenino.
Filmografìa:
Alien, El Octavo Pasajero. (Alien). D. Riddley scott. Con: Siguerney Weaver, Tom Skerritt, John Hurt, Ian Holm. Guiòn: dan O’Bannion y Ronald Sushett. Gb/EUA. 1979.
Batman inicia. (Batman begins). D.Christopher Nolan. Con: Christian Bale, Michael Caine, Katie Holmes, Liam Neeson. Guiòn : David S. Goyer, basado en la historieta de Bob Cane. EUA. 2005.
Batman, el caballero de la noche. (The dark knight). D. Christopher Nolan. Con: Christian Bale, Michael Caine, Katie Holmes, Heath Ledger. EUA. 2008.
Búsqueda implacable. (Taken). D. Pierre Morel. Con: Liam Neeson, Maggie Grace, Framke Janssen, Olivier Rabourdin. Guión: Luc Besson y Robert Mark Kamen. FRAN. 2008.
El beso del dragón. (Kiss of the Dragon). D. Chris Nahon. Con: Jet Li, Bridget Fonda, Tchèky Kayro, Max Ryan. Guiòn: Jet Li y Luc Bessòn. FRA./EUA. 2001.
Excalibur. D. John Boorman. Con: Nigel Terry, Helen Mirren, Lian Neeson, Nicol Williamson. Guiòn: J. Boorman, Rospo Palenberg, basados en la obra de Thomas Mallory. GB. 1981.
Michael Collins. D. Neil Jordan. Con: Liam Neeson, Julia Roberts, Ian Hart, Richard Ingram. Guiòn: N. Jordan. GB/IRL/EUA. 1996.
Papá lo sabe todo (Serie de televisiòn). (Father knows best). D. Peter Tewksbury. Con: Robert Young, Donna Reed. Guiòn: Ed James y Sumner Arthur Long. EUA. 1954.