Luis Aguilar: El Gallo Giro o Del Rancho a la capital

Escrito por on jul 13th, 2008 y archivado en Actores y Actrices, Cine Mexicano, Destacado. Tu puedes seguir los comentarios a esta entrada a traves de RSS 2.0. Tu puedes dejar un comentario o enviar una referencia

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De Sonora a la capital

Charro bravío, cantante de boleros en la XEW y en un recién inaugurado Televicentro, agente de transito, jinete enmascarado y justiciero sin cabeza. Por si ello fuera poco, cristero y revolucionario, héroe de corrido, ventrílocuo transa, bandido generoso, pianista de un grupo de jazz y rock, o bohemio de corazón; Luis Aguilar, el inolvidable Gallo Giro fue todo eso y más en las imágenes de un cine mexicano perdido en la memoria. Un cine que retrató su figura espigada, su bigote recortado y su mirada profunda adornada por su muy particular y poblada ceja, ya sea portando el tradicional traje de charro o un elegante y urbano traje negro a rayas.

Nacido en Hermosillo, Sonora, en 1918, Luis Aguilar se convirtió en muy poco tiempo en una de las figuras de un cine mexicano que se vanagloriaba de sus éxitos, sus estrellas y sus sencillas pero efectivas tramas. Muy pronto, abandonó su carrera de Ingeniera en el Colegio Militar cautivado por el canto y por el mar allá en Mazatlán, Sinaloa, donde fue pescador de tiburones. A principios de los 40 se traslada a la ciudad de México justo cuando el cine nacional triunfaba en el extranjero con su ingenua e inofensiva manera de mistificar la provincia y la vida rural.

Al igual que otras personalidades de un cine nacional que se adentraba hacia una fructífera y bien llamada época de oro, Aguilar tiene su primer experiencia en la pantalla grande en 1943, el mismo año que debutaba Germán Valdés Tin Tan o Carmen Montejo, por ejemplo. Un año básico que lanzó al mundo las imágenes de indígenas nobles e inocentes en “María Candelaria”, los ambientes urbanos y politizados de “Distinto amanecer”, o los desplantes dictatoriales de una hembra atípica como “Doña Bárbara”.

En aquel contexto, para la gente del negocio, no era desconocido el hecho de que las futuras figuras, las consagradas y las que se estaban haciendo de un nombre de prestigio en el interior de la incipiente industria fílmica mexicana, frecuentaban el famoso café Regis de Avenida Juárez. Fue ahí quizá, en una de las tantas tardes bohemias donde se discutían argumentos imaginarios o sabrosas anécdotas entre personalidades del ambiente, donde Luis Aguilar recibe la alternativa de Raúl de Anda -asiduo del Regis- para enfrentarse a ese medio popular capaz de catapultar a alturas insospechadas a los que pasaban la prueba del público cinéfilo de entonces.

Raúl de Anda: su tutor fílmico

En efecto, Aguilar encuentra el apoyo de Raúl de Anda, el gran Charro Negro; un productor, actor y cineasta que le brinda la oportunidad de debutar en una comedia de aventuras rancheras dirigida por Roberto O’Quigley, “Sota, caballo y rey”. Por cierto, la película fue filmada a principios de mayo de ese 1943 en los aún flamantes Estudios Azteca que al desaparecer en 1958 darían paso al Autocinema del Valle y más tarde al estacionamiento del Centro Bancomer en el cruce de las Avenidas Coyoacán, Churubusco y Universidad.

luis-5Ahí, Aguilar se saca el “As” de la manga y llama la atención del público a pesar de su falta de experiencia ante las cámaras al lado del villanazo Carlos López Moctezuma, Susana Cora, El Chicote y una muy jovencita Meche Barba quien aparecía en créditos como Meche Isanda. A propósito de este relato con cacique malvado y abusivo, feria pueblerina, galán cantante, muchachita ingenua, ranchero noble asesinado a traición y vengado por su hermano -un cómico de la legua que interpretaba Domingo Soler-, la revista Cine Mexicano auguraba sobre Aguilar lo siguiente: “…tiene un gran porvenir en el cine. Tiene personalidad, y no le ha de faltar modo para estudiar e imponerse en la pantalla…”.

Tuvo que pasar más de un año para que Luis Aguilar repitiera su experiencia cinematográfica en “Caminos de sangre” (1945) producida y escrita por Raúl de Anda y dirigida por Rolando Aguilar. En ella, alternaba con la guapa chiapaneca Amanda del Llano, El Chicote y los villanazos López Moctezuma y Miguel Inclán y además se daba gusto de entonar atractivas canciones escritas por Lorenzo Barcelata y Cuco Sánchez, y de este modo iniciar así una competencia al parejo con el entonces ídolo fílmico y cantante del momento, Jorge Negrete.

Ese mismo año y en una suerte de adelanto de comedias con mensaje político como “Pito Pérez se va de bracero”, o “Primero soy mexicano”, el equipo de Raúl de Anda como director-productor y Luis Aguilar como protagonista, llevan a cabo un filme curioso por su abierta burla al estadunidense y al mexicano pocho deslumbrado por el dólar y el idioma inglés en “Guadalajara pues”. Aquí, no sólo se mostraban las virtudes campiranas, sino las del propio estado de Jalisco.

La trama, simplona en apariencia, que hablaba con humor de un serio problema social y en la que se interpretaban temas de Pepe Guízar y Cuco Sánchez, entre otros, narraba un relato de enredos amorosos con Agustín Isunza muy divertido en su papel del agringado ex bracero Joe Flowers o sea José Flores, cuyos patrones, los atractivos jóvenes rubios Joan Page y Clifford Carr deslumbraban a la pareja de hermanos que encarnaban Luis Aguilar y Amanda del Llano, a quienes Miguel Inclán, un rico alfarero de la región, les ha echado el ojo para casarlos con sus hijos Katy Jurado y Raúl Guerrero.

A ésta le siguió “La reina del trópico” (1945) con la preciosa MariToña Pons, quien con sus caderas y rumbas produce la lujuria de Carlos López Moctezuma, quien la seduce y abandona en Papantla. Sin embargo, cuando lo va a buscar a la capital se topa con el héroe que encarnaba Aguilar, un compositor que triunfa gracias a ella. Para 1946, además de un par de dramas rancheros inspirados en corridos como “Aquí está Juan Colorado” y “Yo maté a Rosita Alvírez” con María Luisa Zea y Amanda del Llano, Aguilar protagoniza un filme insólito por su tema: “Los cristeros”, primer cinta que recuperaba la epopeya de la cristiada en Jalisco; un tópico tabú en el cine mexicano.

Aguilar: el muchacho alegre

Luego de interpretar otro melodrama patriótico y folclórico al estilo de “Los cristeros” titulado “El último chinaco”, así como una curiosa comedia urbana con tintes fantásticos al lado de Miroslava, “Una aventura en la noche”, sobre un par de amigos parranderos (Aguilar y Jorge Che Reyes) que conocen a dos guapas mujeres que resultan ser difuntas, una gran oportunidad llega en 1947 al lado del cineasta Alejandro Galindo quien lo dirige en “El muchacho alegre”.

Se trataba de una cinta de honor y lealtad que mostraba a Aguilar con su traje claro y su cabello cuidadosamente engomado enfrentando a golpes al genial villano Víctor Parra en su papel del “Güico”. Desde el momento en que Luis Aguilar aparece entonando “El muchacho alegre“, es evidente que las reglas de esta tragicomedia ranchera no son las mismas para el resto del género. La relación que existe entre el protagonista y su amigo traicionero Víctor Parra rompe lo trillado, en ese pueblito sinaloense donde se lleva a cabo una kermesee que acaba en situación trágica, cuando el héroe es engañado y acusado de un crimen que no ha cometido.

Aquí, los charros jaliscienses son suplidos por héroes y villanos de Sinaloa, para proseguir mostrando el folclor y la hombría nacional, sin faltar por supuesto la afamada tambora sinaloense que anima parte de la trama. Galindo saca provecho de un melodrama ranchero y de aventuras muy sencillito y efectivo, donde sobresale la presencia de Aguilar y un incipiente Víctor Parra a poco tiempo de convertirse en gran figura. Hay escenas curiosas como la expulsión de las prostitutas por ejemplo y algunas buenas escenas de acción como la larga pelea final a puñetazos que hace recordar algunas de las películas de John Ford.

Para entonces, Luis Aguilar se había convertido ya en uno de los héroes por excelencia de un género ranchero que mezclaba los amores de sumisas heroínas con héroes peleoneros, nobles y bragados con cuadros costumbristas, canciones vernáculas y un humor muy elemental. De hecho, integraba al lado de Negrete e Infante, una suerte de triunvirato de galanes románticos y cantarines que el público adoraba.

El Gallo Giro héroe folclórico

Para 1948 Luis Aguilar conseguía su sobrenombre artístico al estelarizar la película de Alberto Gout, “El gallo giro”. Aquí, encarna a un gallero empeñado en triunfar en la capital como cantante y para ello, compite en un concurso de aficionados en la XEW y después se gana el amor de Carmelita González, aunque antes se ve envuelto en un lío con la belleza rubia estadunidense Joan Page. En efecto, se trata de una suerte de anticipo de una de sus comedias más exitosas: “Del rancho a la capital”.

luis-6Sobre el físico de Luis Aguilar el “Duende Filmo” publicó en el periódico El Universal, unas curiosas líneas que vale la pena reproducir: “En la pantalla es menos agradable que en persona y no es fotogénico, quizá por culpa suya pues no se ha estudiado frente a un espejo…Da la impresión que los peluqueros lo andan correteando. Tiene cabello para dar y prestar y a él le gusta lucir íntegra su cabellera. Si redujera la anchura de sus patillas y el clavo, que casi se unta con sus ojos, que son grandes, y aumentara la altura de su frente, tal vez mejoraría su aspecto…El gallo giro es lo que pudieramos llamar “una vacilada” con que se pasa el rato”.

También, en 1948, Aguilar interpretó varias comedias de distintos cortes. Por ejemplo, en “Charro a la fuerza” al lado de la española Florencia Becquer y ambientada en la hacienda de Oxtotilpan, unos “espantos” mantienen asolados a sus habitantes. Se trataba en efecto, de una chistosa combinación de comedia ranchera y cine de horror (“Los cazafantasmas” conocen “Rancho Grande”, por ejemplo). En “La norteña de mis amores” Aguilar lleva serenatas y aguanta los desplantes machorros de Susana Guízar y en “¡Arriba el Norte!” al lado de Joaquín Pardavé y Marga López, deja lucir al gran Pardavé que interpreta a un trastornado coronel retirado misógino e instalado en la Revolución de 1910, aunque hayan pasado ya 38 años de eso.

Más atractiva resulta: “Se la llevó El Remington” donde encarna al personaje jalisciense de la vida real, El Remington, quien fuera protagonista de “¡Ay Jalisco no te rajes!” con el apodo de “El Ametralladora” e interpretado por Negrete y más tarde por Infante en la cinta homónima y finalmente por Rodolfo de Anda en una nueva versión de “¡Ay Jalisco no te rajes!” y por Gustavo Alatriste en “Aquel famoso Remington”. En “Se la llevó El Remington”, dirigida por su amigo y “tutor” Raúl de Anda, Aguilar regresa al pueblo de Tres Ríos para vengar la muerte de su padre.

A su vez, tuvo un pequeño papel en “Comisario en turno” armada por once historias unidas en un solo relato y escritas por el estupendo Juan García “Peralvillo”, actor y guionista de varias de las mejores comedias de Tin Tan. En el episodio número diez, Aguilar demuestra ser un mariachi que además sabe interpretar la música clásica ante la mirada escrutadora de “Manuelito”, Carlos López Moctezuma, el comisario en turno que suple a Domingo Soler. Por cierto, en la tragicomedia “Tres hombres malos”, Aguilar sale con y sin bigote y así, rasurado, adquiría un cierto parecido con el galán hollywoodense Tyrone Power en esta película de aventuras con niña pequeña de por medio ambientada en tiempos de la Revolución.

Se acercaba el fin de una década que el Gallo Giro supo capitalizar a su favor, interpretando al héroe gallardo y cantante envuelto en todo tipo de enredos cómicos y dramáticos. Una década en la que su su calidad de galán folclórico había subido como la espuma y así lo muestra una película muy disfrutable titulada: “El charro del Cristo” (1949). Bajo la dirección de René Cardona encarna a un bravío y celoso charro que agradece a Cristo el haberle permitido huir luego de asesinar a su rival en amores y suertes charras. Su pareja romántica era la colombiana Alicia Caro y el villano era interpretado por José María Linares Rivas en su papel de infame cacique.

También, en “Dos gallos de pelea” (1949) mostró sus dotes de macho cantor y confirmó su presencia en el género con una curiosa comedia que optaba por otro enfoque. En Sayula, Aguilar y su primo (Dagoberto Rodríguez) se dedican a la parranda junto con sus criados (Mantequilla y El Chicote) hasta que quedan impresionados por la belleza de una profesora brasileña (la guapa Rosita Quintana con anteojos de intelectual) quien anda en busca de un insecto que puede servir para contrarrestar una plaga en su tierra. Cadáveres, serenatas, supuestas ánimas y semidesnudos de la heroína (su ropa se la lleva el río mientras se baña y tiene que utilizar por ello la camisa del bragado Gallo Giro), para darle un toque erótico y lucir el torso desnudo de Aguilar y las hermosísimas piernas de Quintana.

Más interesante aún, resulta “Tú, sólo tú” (1949) de Miguel M. Delgado escrita por los estupendos Janet y Luis Alcoriza y protagonizada nuevamente por Aguilar y Rosita Quintana; en ella, se mezclan varios géneros para narrar las desventuras del héroe, un joven que deja su universo campirano para degradarse en los cabarets de la pulsante urbe alemanista. Aguilar se topa con su novia convertida en cabaretera y luego de borracheras y pleitos se enamora de una riquilla que interpreta también Quintana y que vive en las Lomas, lugar a donde llega a caballo el héroe para enseñarle a montar.

Rondalla”,Una canción a la Virgen” y “Yo también soy de Jalisco” -todas de 1949- no fueron más que la repetición de una fórmula folclórica; una suerte de “milagrito” que los productores le colgaron al Gallo Giro quien empezaba a perder terreno ante Infante y Negrete -de éste último, ya habían pasado sus mejores años-, debido sobre todo a la acumulación y a la simple explotación de un tema. Aguilar necesitaba urgentemente un cambio o ya de perdida un trancazo cinematográfico como le había sucedido con “El muchacho alegre”, curiosamente la década siguiente le depararía grandes sorpresas.

Los 50. Un buen arranque.

No era secreto para nadie la afición de Aguilar por el alcohol lo que le empezaba a ocasionar serios problemas con su trabajo y su vida personal. Lo curioso, es que varias de las tramas de sus películas retomaban de alguna manera el asunto de las borracheras para hacer más patente el desquiciamiento de sus personajes a través del alcohol. Con todo, Aguilar siguió trabajando con enjundia “poniéndose las pilas” y entrándole a todo tipo de dramas y comedias como sucedía en esa década que iniciaba; la década de los 50.

En “Primero soy mexicano” (1950) dirigida y actuada por Joaquín Pardavé; éste, supera su analfabetismo para recibir dignamente a su hijo Rafael (Luis Aguilar) quien acaba de graduarse como médico en Estados Unidos. Prepara una gran fiesta donde éste último reniega de su país con sus pochismos y gustos gringos; para colmo, el hijo ingrato seduce a la ahijada de su padre (Flor Silvestre) y se niega a quedarse en el campo. Finalmente, se arrepiente, pide la mano de Lupe y se queda como médico del pueblo. De nueva cuenta se trataba de darle una lección con humor y sencillez, a tanto mexicano que soñaba de manera indigna con los dólares y los Hot dogs.

En ese mismo año de 1950 y bajo las órdenes de Alejandro Galindo, actúa en “Capitán de rurales”, película con canciones, intriga y amoríos; ingredientes de este atractivo y bien realizado filme de aventuras históricas. Interpreta a un capitán egresado del Colegio Militar que en tiempos de Porfirio Díaz se une a las filas de los opresores rurales pero acaba declarando su rebeldía al tiránico gobierno. Otro papel distinto lo tiene en “El señor gobernador “ (1950) con Rita Macedo y un muy jovencito Mauricio Garcés quien debutaba en la pantalla con un papel de catrín muy lejano de sus desplantes de galán seductor y de su grito de batalla: “¡Arrooozzz!”.

El Gallo Giro encarna a un político provinciano enchamarrado y sombrerudo que de humilde peón se convierte en gobernador de su estado luego de luchar contra los abusivos en un intento por ayudar a la gente oprimida. Ese mismo año, filma la comedia romántica “Cuando tu me quieras” con Meche Barba a quien reprime cuando ésta intenta conocer los salones de “dancing” y “El tigre enmascarado” con Flor Silvestre y Aurora Segura, en la que anticipa ya sus sagas de justicieros enmascarados en tono de western serie B (o lo que es lo mismo: “caballitos” chafas pero entretenidos). En ésta, encarna a un hombre que jura vengar a su hermano cura y para ello, se convierte precisamente en El tigre enmascarado -una suerte de Zorro pero con piel moteada- y eso no le quitaba méritos a la hora de la cantada.

luis-9Del caballo a la motocicleta

Negrete había quedado prácticamente atrás en esa carrera por la popularidad viril en el ánimo del público. Sin duda, hacia 1951, Pedro Infante era el indiscutible ídolo cinematográfico del pueblo en general, seguido muy de cerca por Aguilar. Y en ello, había contribuído precisamente la habilidad de Infante para pasar de un género a otro y de un ambiente rural a uno urbano sin ningún sobresalto, sin contar por supuesto con esa su peculiar manera de explotar el arquetipo del macho que lo era a la hora de la verdad pero que también sabía llorar y reir.

Ismael Rodríguez, su extraordinario director de cabecera tenía bien tanteado al público y sabía de sobra la capacidad de su estrella Pedro Infante. Colocarlo en ese momento al lado de su mejor contrincante, suponía que esa reunión podía significar un gran trancazo fílmico, sobre todo, porque a diferencia de otros galanes y soberbios actores de carácter como David Silva o Arturo de Córdova, Luis Aguilar cantaba y cantaba muy bien cualquier tema musical que le pusieran enfrente. Justamente, de eso se trataba; de mostrar a dos imponentes figuras de la pantalla al tu por tu: dos actores que pasaran del drama a la comedia, de ahí a los golpes y a las “echadas”, que se disputaran a las mujeres, que robaran cámara y que cantaran muy sabroso ya sea juntos o separados y es así, como nace precisamente un clásico instantáneo del cine nacional.

Todo estaba listo ese 15 de marzo de 1951 en los imponentes Estudios Churubusco financiados en parte por la compañía estadunidense RKO -la productora de “King Kong” y de “El ciudadano Kane”-. Con un guión de Pedro de Urdimalas y del propio director Ismael Rodríguez daba inicio la reunión de Luis Aguilar con el máximo ídolo del cine mexicano, Pedro Infante en una cinta que respondía simplemente al nombre de “A.T.M./ A toda máquina”, seguida de una continuación filmada al mismo tiempo: “¿Qué te ha dado esa mujer?”.

El resultado: una de las mejores y más divertidas exaltaciones del machismo en la historia de dos tamarindos o sea, policías motorizados que recorren las calles gozosas del México alemanista. Luis Macías (Aguilar) es un agente de tránsito que forma parte del grupo acrobático y aloja en su casa al vago y tragón Pedro Chávez (Infante) quien le advierte que trae mala suerte a las personas. Pedro se convierte a su vez en agente y entre secuencias fabulosas como aquella en la que entonan a dúo sobre sus motos “Parece que va a llover, el cielo se está nublando…”, su amistad y su odio crece al parejo.

Imposible olvidar la golpiza que uno a otro se propinan en el departamento de Luis, en el momento en que Pedro ha citado a las amiguitas de aquel, justo cuando Luis espera que su novia (Aurora Segura) se humille ante él. Imposible olvidar a tanto extraordinario personaje secundario como Amelia Wilhelmy en su papel de viejecita necia que se niega a bajarse de su auto, provocando un gran congestionamiento de tráfico, o la quinceañera enamoradiza que encarna Alma Delia Fuentes, o quizá la portera chismosa (Emma Rodríguez) y su marido mil chambas (“ya llegué vieja, ya me voy vieja”), quienes hacían lucir aún más a la extraordinaria pareja protagonista.

Y claro, sin faltar por supuesto, la parte climática del filme: la escena de las acrobacias motorizadas y el apretón de manos final en la ambulancia donde son trasladados Luis y Pedro luego de su terquedad por robar cámara en el acto denominado “la casa en llamas”. Comedia de una originalidad arrolladora, “A toda máquina” y su continuación ligeramente más melodramática delinearon la presencia indiscutible de Aguilar quien no sólo estaba preparado para acompañar a otras grandes figuras, sino para destacar en pocos años desde las bases mismas del más delirante cine de caballitos serie B a la mexicana.

El Hollywood mexicano

En “¿Qué te ha dado esa mujer?” entran al quite tres bellezas como Rosita Arenas, Carmen Montejo y Gloria Mange. Aquí, tampoco faltan las escenas espectaculares como la borrachera que se carga Luis Aguilar al lado de unas cabareteras en el lago de Chapultepec que remata con chapuzón en el agua. O el brebaje “especial” que Pedro le prepara a Luis; una mezcla de alcohol, aceite de ricino, pasta dental, detergente y chile. Incluso, hasta se les perdona sus excesos machistas (“oye, uno no puede casarse con mujerzuelas”, le dice Aguilar a Infante, refiriéndose a Montejo) y para más, ambos terminan abrazados como los grandes amigos luego de golpearse a muerte, después de que han dejado plantadas a sus confundidas enamoradas.

Luis Aguilar había comenzado con éxito ese año de 1951, incluso, había rodado otras comedias igualmente divertidas como “La hija del ministro” del buen artesano Fernando Méndez, al lado de Rosita Arenas -una cafre del volante- y Víctor Parra. Luis hace el papel de un gris burócrata enamorado de una chamaca adinerada; la hija de un buen ministro que interpreta José Elías Moreno. Se trata de una agradable trama amenizada además por la presencia musical de las hermanitas Julián -ligadas a los filmes de Tin Tan- y por las canciones de Gonzalo Curiel, Gabriel Ruiz y José Antonio Zorrilla, entre otros.

Por su parte, en “Cuatro noches contigo” de Raúl de Anda, se intentó hacer un traslado de la exitosa comedia hollywoodense “Sucedio una noche” (1934) de Frank Capra al medio mexicano. Elsa Aguirre -vestida de colegiala- es la atractiva hija de un gobernador; escapa de su hogar y se topa accidentalmente en un tren con Aguilar -de anteojos-; un inepto vendedor de ropa interior femenina que viaja de Nogales a la capital. Como en la película de Capra, la pareja discute todo el tiempo y las circunstancias los obligan a alojarse en un mismo cuarto de hotel y a sortear juntos varias peripecias debido a que unos agentes que el padre ha enviado la buscan afanosamente.

Además de una actuación especial en “Yo fuí una callejera” con Meche Barba y Abel Salazart, Aguilar se lució en ese mismo año de 1951 al lado de la sensual tabasqueña Leticia Palma en “¿Por qué peca la mujer?” de René Cardona. Aquí, comparte escenario a su vez con Salazar, el cubano César del Campo y María Victoria, en medio de buenos números musicales y deliciosas canciones de Agustín Lara, Dámaso Pérez Prado y Juan Bruno Tarraza, nada menos. El melodrama reúne a un cínico ricachón que se ha sacado la lotería, un compositor y cantante viudo (Aguilar) y una humilde billetera a la que el primero intenta convertir en cantante. Delirante.

Del rancho al relajo urbano.

Instalado prácticamente en la vorágine urbana, Aguilar abre el año de 1952 con uno de sus mayores logros, un filme que a la fecha reconstruye con gran atractivo no sólo la época del “sueño mexicano”; aquella de cientos de ilustres desconocidos que de la noche a la mañana se convertían en ídolos -muchos de ellos de barro- gracias a la radio y a la incipiente televisión. Al mismo tiempo, plantea de refilón la modernidad alemanista; aquella que había cambiado la fisonomía campirana o semi rural de la capital en una verdadera metrópolis. “Del rancho a la televisión” dirigida por Ismael Rodríguez era el relato del provinciano que no puede negar su origen y llega a la gran urbe para probar suerte y encontrar a su vez, amoríos ingratos y verdaderos.

Luis Aguilar es José Antonio Rivera, el hijo predilecto del apartado pueblo de Pungarabatirimícuaro, cuyos habitantes le han pagado sus estudios en el “bel canto” y es enviado a la ciudad para debutar -según ellos- en Bellas Artes y en la XEW. Llega a la radiodifusora y el dueño y gerente Cecilio Zárraga (Carlos Orellana, estupendo) lo envía al “concurso de los aficionados”; ese con verdugo encapuchado que les toca la campana y pierde, debido a las envidias de la atractiva cantante Graciela (María Victoria) quien se avergüenza de haber salido de un café de chinos para convertirse en estrella de la canción.

Por supuesto, Aguilar va a recibir la ayuda desinteresada de la muchacha coja Chela Campos quien se luce cantando con su peculiar estilo boleros de María Grever, pero a su vez, va a sucumbir ante las tentaciones urbanas empezando por los movimientos sinuosos de esa pantera que encarna María Victoria. A Los Tres Diamantes, Aguilar les dice “Ah, cancioneros”, se presenta a concursar vestido de elegante esmoquin: “y para eso se vistió de ministro” le comenta Zárraga, una suerte de Emilio Azcárraga padre, con sus desplantes de generosidad y de locura genial, -por cierto, los diálogos que éste sostiene con Andrés Soler (aquí, padre de Chela Campos) son sensacionales-.

Pepe Ruiz Vélez imita con gracia a Pedro Vargas y a Agustín Lara y Carlota Solares hace lo propio con María Félix. Emma Rodríguez como la secretaria igualada se encuentra estupenda, asimismo, aparecen en escena Régulo y Madaleno y lo mejor, es el apreciar los interiores de la XEW allá en Ayuntamiento, así como el flamante Televicentro en Balderas, o la estructura de la Torre Latinoamericana en construcción. Orellana comenta sobre Aguilar: “Con esas cejas, esas patillas, esos bigotes, parece contrabandista de zarzuela”. Al final, luego de que ha sido emborrachado y narcotizado por su amante María Victoria, Aguilar pide perdón ante las cámaras de TV a Chela Campos con quien entona “Si yo encontrara…”, en un filme antológico para comprender el mito urbano.

Ese mismo mito de la ciudad puede apreciarse en “Sueños de gloria” (1952), un curioso melodrama de aventuras automovilísticas patrocinado por la Automotriz O’Farrill. Aguilar es un humilde y honesto mecánico que inventa un carburador más eficiente que los actuales y se enamora de la guapa Miroslava en su papel de la hija de un magnate de la Packard y por ello se mete en serios líos con el novio de ella (Alberto Mariscal). Por su parte, en “Genio y figura” (1952) de Fernando Mnéndez -continuación de “El lunar de la familia”-, Aguilar se destrampa en la capital al lado de su amigote Antonio Badú, cuya esposa (Esther Fernández) está a punto de dar a luz. Los dos machines salen en calzones largos y sus cuerpos contrastan con la muy bien torneada Evangelina Elizondo.

Trabajo a raudales

Asimismo en ese año de 1952, Aguilar participa en “Los solterones”, una extraña sátira del machismo con Andrés Soler, un rico hacendado abandonado por “su vieja” quien lo deja con sus dos hijos -un niño y una niña-, quienes al crecer se vuelven muy machitos; sobre todo ella, llamada Sebastiana (Rosita Arenas) quien incluso se viste de hombre y se hace llamar Sebastián, a la vez que son educados en el odio a las mujeres. En el extremo opuesto, “Las interesadas” que encarnan Amalia Aguilar, Lilia Prado y la suculenta Lilia del Valle, resultan tres muchachas respondonas decididas a vengarse de los hombres. En esta comedia con música de Pérez Prado, entre otros, Luis Aguilar aparecía brevemente con una intervención musical.

Además de trabajar en dos truculentos melodramas como “Víctimas del divorcio” y “Nadie muere dos veces” dirigida por el periodists Luis Spota, tiene una estupenda participación en “Tal para cual”(52) de Rogelio A. González. Como en “A.T.M.”, o en la exitosa comedia ranchera con Infante y Negrete, “Dos tipos de cuidado”, Aguilar y el charro cantor Jorge Negrete suman esfuerzos en una curiosa parodia rural de la obra de Oscar Wilde, La importancia de llamarse Ernesto.

Ambos, encarnan a los machos parranderos que suplantan identidades y conquistan a dos heroínas rancheras como María Elena Marqués y Rosa de Castilla. Negrete es un vivales que ha inventado a un hermano enfermo para darse la gran vida y así, conoce a Aguilar quien le hace el quite. Lo mejor del filmes es la graciosa interpretación que hace Luis Aguilar de la popular canción de Chava Flores: “Yo tenía un chorro de voz, era el amo del falsete, me admiró Jorge Negrete, Pedro Infante y otros dos…”. Para esas alturas, Aguilar se podía dar el lujo de parodiar a sus más fuertes rivales de la pantalla.

Hacia 1953 Aguilar participa únicamente en dos cintas: “Penita, pena” con Lola Flores y “Nuevo amanecer” en la que aparecían las Dolly Sisters y Los Panchos. Para ese entonces, la comedia ranchera iniciaba un descenso en picada. El número de canciones crecía, con ella la vulgaridad y la futilidad de las tramas. Se empezaban a incorporar notas picarescas y casi de vodevil, así como cantantes de poca presencia física pero de gran éxito musical, al igual que la reunión de varias jovencitas guapas e incipientes actrices que se irían acomodando al gusto del público.

Sin embargo, Aguilar dió un vuelco hacia el cine de aventuras sin descuidar la personalidad de su voz y es entonces cuando aparece en cintas como “Chucho El Roto” y se convierte de nuevo en bandolero generoso en “Los bandidos de Río Frío” y “Pies de gato” todo ello en 1954. Un año después y luego de entonar una “Serenata en México” y de reunirse con Miguel Aceves Mejía en un curioso papel de cura cantante en “Hay ángeles con espuelas”, participa en cintas de ambiente revolucionario como “Siete leguas” (1956).

El sexenio de Ruiz Cortínez agonizaba, Negrete moría en Los Angeles en 1953 e Infante perdía la vida en abril del 57. Asímismo, en los estertores de los charros y las aventuras folclórico-campiranas el género ranchero parecía encontrar una salida en el llamado “cine de caballitos”. Un cine heroico-campirano con pistolas, máscaras, boleros rancheros, peleas de cantina y sobre todo, descabellados argumentos que igual rozaban el horror, la ciencia ficción, la comedia y una suerte de cine policiaco rural que intentaba dar fe de un “viejo oeste” en plena provincia mexicana.

Intermedio. Héroes justicieros y enmascarados.

El género ranchero dió un vuelco extraño. La bravura del charro encarnada por Negrete, los machos peleoneros que compusieron Infante y Badú, las heroínas sumisas e ingenuas, así como los indios nobles y cabales ya no tenían cabida a mediados de los 50. Al mismo tiempo, el público empezaba a dejar el cine por la televisión y el negocio se iba a a pique a excepción de algunas plazas y pueblos de provincia donde las imágenes de héroes rurales cabalgando por las llanuras aún llamaban la atención.

Un cine de héroes justicieros dueños de una dudosa elegancia churrigueresca, armados con llamativas pistolas y muchos de ellos, ocultos trás un enigmático antifaz al estilo del viejo Zorro. Por supuesto, los ambientes de este nuevo subgénero distaban mucho de la opulencia y de los escenarios fotogénicos; lo que rifaba aquí, eran las locaciones paupérrimas, los llanos cercanos al Distrito Federal y las extensiones de terreno propias para el género en los Estudios Churubusco, los Azteca y los América.

En medio de persecuciones a caballo, de ineptas peleas de cantina, de jovencitas cuyos ranchos eran amenazados por tortuosos villanos, Luis Aguilar tomaba un “segundo aire” y se convertía en el nuevo héroe del género a partir de “El jinete sin cabeza” (1956) -serie de tres películas-, filmadas en la hacienda de la Encarnación y en San Pedro Atzcapotzalco; ahí, intenta localizar la cabeza perdida de Pancho Villa. Un año después, el Gallo Giro cambiaba la testa por el fuete en “El Látigo negro” y así, entre balaceras, charros, antifaces, autómatas y brujas, se transformaba en “El Zorro escarlata” -seguida de “El Zorro escarlata en la venganza del ahorcado”(ambas de 1958)- para enfrentar a un tal doctor Kraken -Ojo, no confundir con cereal, ni con alguna marca de chocolate- y también a su ayudante Posidonio quienes trabajan en un laboratorio infernal en el sótano de una hacienda.

Aguilar, fue a su vez “El enmascarado justiciero” y se enfrentó a “La diligencia de la muerte” y al misterio de “La calavera negra” -todas de 1959-. Asimismo, fué uno de “Los Cinco Halcones” (1960) al lado de otros héroes rancheros como Miguel Aceves Mejía, Javier Solís, Demetrio González y Joaquín Cordero y uno de “Los cuatro Juanes”; un western que reunía a héroes como Juan sin miedo, Juan Colorado, Juan Pistolas y Juan Charrasqueado (1964). Antes había hecho alarde de valentía y perdía un brazo en “Juan sin miedo” (1960) y a su vez, con su gallarda presencia se trastocaba en “El Zorro vengador” (1961), en “El Halcón solitario” (1963) y en “El fugitivo” (1964), un western descolorido a pesar de haberse filmado a colores.

luis-8Más curiosas aún, habían resultado filmes como “La máscara de hierro” (1959) donde se combinaba el horror y el suspenso. Aguilar interpretaba aquí a un humilde zapatero que se convertía en un justiciero apodado “El Ranchero solitario” que rescataba a una niña y a una mujer torturada justamente con una máscara metálica. Asimismo, en “La marca de Satanás” (1956), continuación “El jinete sin cabeza” y “La cabeza de Pancho Villa”, se mezclaban decapitaciones, satanismo y folclor revolucionario.

Ya en el colmo Luis Aguilar protagonizó un par de cintas ambientadas en el “oeste ranchero” que se fusilaban el argumento de algunas ejemplos grandiosos del género. En “El revólver sangriento” (1963) al lado de Lola Beltrán, El Indio Fernández y Flor Silvestre, una pistola provoca varias tragedias a los diferentes personajes que la portan en una burda copia de “Winchester 73” de la que incluso se robaban algunos diálogos. Por su parte, en “Duelo de pistoleros” (1965) con Aguilar, Manuel Capetillo, Irma Dorantes y Dacia González, el realizador y sus guionistas se daban el lujo de plagiarse descaradamente una buena cantidad de westerns clásicos como “A la hora señalada” o “Shane, el desconocido”.

La urbe en el ocaso de los 50.

Al tiempo que Aguilar se había convertido en el héroe de decenas de westerns rancheros que lo catapultaban a los cines de segunda corrida, realizaba una serie de curiosas mezclas de dramas y comedias ambientadas en una ciudad que había sido tomada por los jóvenes; los rebeldes sin causa a quienes se le achacaban pecados como el rocanrol, el sexo, el alcohol y el ruido. A su vez, Aguilar intentaba participar en cintas de prestigio que para esas alturas del partido empezaban a escasear, no sólo por la ausencia de varias de las grandes figuras de antaño, sino porque el negocio había dejado de ser el cine.

Así, en mancuerna con Agustín Lara y Pedro Vargas conformaba el grupo de “Los tres bohemios” (1956) en una comedia mundana que pretendía mostrar otra cara de las tres conocidas celebridades del ambiente fílmico-musical, quienes integran a un trío de bohemios simpáticos, enamoradizos e irresponsables que siempre andan en líos económicos y de faldas. A ésta, le siguió una continuación más extravagante: “Los chiflados del rock’n roll”; en ella, repiten los tres -al igual que el perico “Calígula”-, como dueños de un cabaret a punto de la quiebra en un filme que mezclaba boleros, canciones rancheras y baladas dizque rocanroleras.

En “Locos peligrosos” (1957), Aguilar formaba un trío musical con Germán Valdés Tin Tán y la guapa Yolanda Varela para concursar en el programa de La hora de Paco Malgesto, sólo que lo intentan por la vía de la música clásica y terminan grabando rock y jazz. Esta comedia se empeñaba en encontrar oposiciones entre la música culta y los ritmos de moda. Luis Aguilar, el mismo Tin Tan, Pedro Vargas, Agustín Lara e incluso Silvia Pinal tenían breves intervenciones musicales en la tragicomedia de suspenso “Teatro del crimen” (1956) y Aguilar tenía otra participación musical en “Maratón de baile” (1957).

Pensada originalmente para ser interpretada por la exitosa pareja de “A.T.M.”, “Ando volando bajo” (1957) de Rogelio A. González, tuvo que replantearse y es entonces cuando entra al quite Pedro Armendáriz en pareja con Luis Aguilar y la atractiva Lilia Prado. Aguilar y Armendáriz intentaron emular las hazañas del Hollywood de los años 30 en esta comedia con tonos de melodrama. Aguilar es un fanfarrón y piloto cantarín que pierde su avión jugando a las cartas, teniendo por ello que trabajar como mecánico e instructor de vuelo.

De nuevo, Aguilar era enviado al espacio del cabaret en “Besos prohibidos” con Ana Luisa Peluffo. Y en “No me olvides nunca” (1957) hace una buena pareja cómico-musical con la simpática cubana Rosita Fornés. Como gancho publicitario, un productor inventa un idilio entre una vedette y un actor cantante y sin proponérselo ambos terminaban enamorados. Por supuesto la trama lucía por sus números musicales. También en un cabaret trabajaba Aguilar en “Alma de acero” (1956) donde hace el doble papel de unos hermanos gémelos: un cantante de centro nocturno que odia la violencia y el otro, un fugitivo de la justicia en esta versión nacional de Los hermanos Corso de Alejandro Dumas.

Asimismo en “Remolino” (1959), Luis Aguilar actúa al lado de la bella Sonia Furió y del joven Agustín de Anda que un año después fallecería trágicamente acribillado por el padre de Ana Bertha Lepe. En este divertido drama por excesivo, Furió interpreta a una exuberante capitalina que llega -”con sus perversidades”- a desequilibrar la tranquila vida de una familia de rancheros jaliscienses, entre ellos, Aguilar, un buen muchacho a quien la “lagartona” urbana se le entrega y por ello, al final es arrojada a los puercos. Se trata casi de una adaptación de la película “Susana, carne o demonio” de Luis Buñuel.

1963. El año de “El hombre de papel”.

Es cierto que Aguilar rebesaba los 50 años y aún seguía protagonizando cintas de “caballitos” y comedias campiranas. No obstante, la experiencia y su talento daban pie a un lucimiento personal en pequeños papeles con los que Aguilar robaba cámara. Ejemplo de ello es “El bracero del año” (1963) de Rafael Baledón protagonizada por el simpático Eulalio González Piporro, Ofelia Montesco y Kitty de Hoyos. Piporro es un bracero mexicano en Estados Unidos que escapa a la dura realidad con descabelladas fantasías, en las que se llama, por ejemplo, Natalio Reyes Colás (versión latina de Nat King Cole), cuando interpreta canciones como Chulas fronteras. En California, durante la recolección de la manzana, se enfrenta a otro bracero burlón que Aguilar encarnó de maravilla.

Pero nada comparado con la extraodinaria interpretación que hace de un ventrílocuo transa y borrachín en “El hombre de papel” (1963) de Ismael Rodríguez, basada en un relato de Luis Spota y protagonizada por Ignacio López Tarso, a quien incluso Aguilar le roba el mandado en las breves escenas en las que aparecen juntos. Es la historia de un pepenador mudo sediento de afecto y cariño y que debe vivir a la defensiva además de que no puede cambiar un billete de diez mil pesos que todo mundo desea robarle: una prostituta italiana (Alida Valli), un tendero gangoso (Guillermo Orea), la encargada de depósito de papel (Dolores Camarillo), o la mujer de su amigo, chofer de mudanzas (Rita Macedo y Ferrusquilla).

El filme en el que aparecen varias estrellas en breves papeles (David Silva, Vitola, Pedro Vargas, Columba Domínguez y más) y que cuenta con una extraodinaria música de Raúl Lavista, es además un recorrido por una ciudad de México convertida en metrópoli desquiciada y corrupta con grandes desigualdades sociales. La primera imagen de Luis Aguilar, es la de un hombre viejo y amolado junto con su muñeco Titino -creación de Carlos Monroy- quien “canta” : “Hay Bartolini, que tristini es la vidini” y se aprovechan del mudo para burlarse a costa suya: “¿Eres mudito? ¿Y como te llamas?”.

Aguilar ante un público heterogéneo le comenta a Titino: “Mire nomás a donde venimos a parar. Antes hasta en la televisión salíamos y por culpa de usted nos corrieron”. De hecho, es Aguilar el que termina transándole su billete de diez mil pesos al pepenador. Le vende su muñeco “mágico” para acabar botándose la lana en el bar Zanzibar. A pesar de que Ismael Rodríguez cae un poco en el pintoresquismo “El hombre de papel” vale en buena medida por la ambigua y conmovedora interpretación de un genial Luis Aguilar.

Más aventuras rurales y revolucionarias

Al inicio de esa década, parecía que no había descanso para Aguilar, un actor que empezaba no sólo a sufrir los estragos de la acumulación en películas de todo tipo, principalmente de bajo presupuesto y en pequeños papeles que le redituaban una buena ganancia económica pero nada más. A su vez, estaba el asunto de la edad; había rebasado los 40 años y dificilmente podía convertirse en el galán joven, y a su vez, estaban los problemas del alcohol que iba dejando atrás, gracias al apoyo de su querida esposa Rosario Gálvez. Así, encasillado ya en los papeles de héroe rural, iniciaba una serie de cintas ambientadas en la Revolución Mexicana.

Así, podía transmutarse en charro revolucionario en un filme como “Juana Gallo” (1960); una superproducción a color para lucimiento de una atractiva y bravía María Félix, que pasa de campesina a jefa de la Revolución levantada en armas contra el traidor de Huerta y se enamora fatalmente de un capitán federal que interpretaba Jorge Mistral. Mucho desplante machista y poca acción, en la que Aguilar interpretaba al coronel Arturo Ceballos Rico quien une sus fuerzas a las de Juana Gallo.

Ante todo, la idea era crear la imagen paternalista, folclórica y espectacular de un nuevo cine revolucionario que en el peor de los casos, aún se confundía con el melodrama ranchero y su despliegue cancionero, e incluso con el western de aventuras bravías y tema revolucionario, como lo muestra “El correo del norte” (1960) en la que Aguilar encarna al enmascarado misterioso Zorro escarlata quien se convierte en el correo de Villa en un filme en el que aparece por cierto la mismísima Sombra vengadora (Fernando Osés).

En “Atrás de las nubes” (1961) con Marga López y Dagoberto Rodríguez, Luis Aguilar encarna a un coronel carrancista que se enfrenta a un dilema al no saber cuál de dos niñas es su verdadera hija. En “El pozo” (1964), Aguilar es de nuevo un viudo con tres hijos que contrae matrimonio con Sonia Furió quien pierde al hijo que espera de ambos y entonces, transtornada por la tragedia, arroja a un pozo a los niños de aquel.

Al lado de Lola Beltrán y El Indio Fernández, Luis Aguilar regresa con un drama revolucionario en “Los hermanos Muerte”, y en “Gallo corriente, gallo valiente” -ambas de 1964- alterna con Demetrio González en una rutinaria comedia de desplantes machistas en la historia de dos charros cantarines y mujeriegos; lo curioso es que sus preciosas novias (María Duval y Ofelia Montesco) no eran machorras, sino más bien muchachitas cursilonas. Y de nuevo, regresaba al western como justiciero que pasa por cobarde en “El comandante furia” (1965) al lado de la hermosa y exuberante Sonia Infante y como apoyo del caballista Gastón Santos en “El silencioso” (1966).

En 1967 trabaja como protagonista a sus 50 años de edad, en dos cintas de Alberto Mariscal. “El caudillo” con Rodolfo de Anda, Emilio El Indio Fernández y la siempre inquietante Irma Serrano es un drama revolucionario muy bien actuado y mejor filmado en el que Aguilar interpreta al zapatista Valentín de la sierra, quien debe fusilar a un compañero que asesina enemigos sin que éstos puedan defenderse. Y en “La chamuscada”, escrita por Juan de la Cabada y Luis Alcoriza, Luis Aguilar encarna a un arrojado combatiente zapatista.

El declive. Años 70-90

Aguilar llegó maltrecho a la década de los 70 donde filma únicamente seis películas y donde participa como actor de apoyo y como padre de los protagonistas en cintas como “El ausente” (1972) o “Los galleros de Jalisco” (1973) ambas dirigidas por el actor Arturo Martínez. En la primera, es un ranchero que teme ser despojado de su propiedad por parte de dos familias y alterna con el joven Valentín Trujillo y Patricia Aspillaga. En la segunda, es el padre del actor Juan Gallardo y debe vivir una tragedia cuando entra en pleitos con su compadre que encarna Mario Almada.

Arranca los 80 con Valentín Trujillo como actor-director en “Cacería humana” (1986) y trabaja también bajo las órdenes de Alfedo B. Crevenna en películas de acción como “Cargamento mortal” con los hermanos Almada, o “Programado para morir” -ambas de 1987-, sin faltar algunas participaciones en cintas de Raúl Fernández para lucimiento de Rosa Gloria Chagoyán, ya sea “La rielera” (1987) o “Lola la trailera 3” (1990). Si los 70 tuvieron a un mujerón en Camelia como la reina del cine de narcos, los años 80-90s responderían furiosos con una nueva heroína más cercana al comic que al cine mismo, encarnada en Lola La Trailera: cuerpo espectacular, cara de arrepentimiento, hot pants, botas, metralleta y el suspenso de la carretera.

Luis Aguilar se refugió en la televisión y a pesar de algunas breves participaciones en bodrios vulgares como “A gozar, a gozar, que el mundo se va a acabar” (1988) con Lalo El Mimo o “El muerto al hoyo (y el vivo también)” (1989), aún obtuvo el Ariel de Coactuación Maculina en su vital y buen papel de galán senil en “Los años de Greta” -su ultima película- dirigida por Alberto Bojórquez en 1991. Se trata de un inteligente drama sobre las opciones de la tercera edad en el que encarna al amante otoñal de una locataria de un mercado que interpreta Meche Barba, quienes consiguen sacar de su letargo a una anciana (Beatriz Aguirre) relegada por su familia. Como dato curioso, cabe señalar que Meche Barba también apareció con Aguilar en su primer filme “Sota, caballo y rey”.

Cantante y actor solidario y luchón, Luis Aguilar tal vez no haya alcanzado las alturas de primerísimas figuras como Pedro Infante o Jorge Negrete, pero que caray, estuvo ahí, apoyándolos y luciendo modestamente en un cine sencillo, entretenido, emotivo y eficaz que lo convirtió en leyenda.

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Luis Aguilar El Gallo Giro: sus películas

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Luis Aguilar: El Gallo Giro o Del Rancho a la capital, 7.7 out of 10 based on 19 ratings

36 comentarios en “Luis Aguilar: El Gallo Giro o Del Rancho a la capital”

  1. arturo macias flores dice:

    felicidades don gus, recordar es vivir, vi muy buenas peliculas de don luis aguiler el gallo giro y me parecieron estupendas, solo recordarte que creo que se caso con una mujer de aqui de aguascalientes, que se dedicaba a la enseñanza, decin que fue directora de la normal, por otra parte me toco encontrarme con el en mexico cargando gasolina, y estoy de acuerdo que en persona tenia mucha mejor personalidad que en la pantalla, felicidades otra vez don gus.

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  2. Gracias por el comentario Arturo. Pero me permito aclararte que el artículo fue escrito por el excelente crítico y conocedor del cine mexicano Rafael Aviña. Y efectivamente Luis Aguilar se casó con Rosario Galvez, originaria de Aguascalientes, según tengo entendido, en donde vinieron a residir varios años, en la década de los ochenta.

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  3. Lily dice:

    Lo que yo quisiera comentar es que conocí a Luis Aguilar gracias a que mis padres hablaban de los artistas mexicanos de esa época. Y de todos ellos he visto sus películas, por lo menos de la mayoría; y déjeme decirle que para mí no hay mejor actor y cantante que Luis Aguilar, es único, es maravilloso. No soy mexicana, pero si lo fuera me sentiría orgullosa de él. Y creo que el pueblo mexicano debe valorarlo mucho más. Yo lo admiro ahora en los videos de you tube, es genial…aún me faltan películas de él que quisiera obtenlas. Y muchas gracias por el detallado atículo publicado, ya que me ha permitido conocer más del Gran Luis Aguilar.

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  4. Amanda Fabiola dice:

    Lo que se de Luis Aguilar es que era un hombre sumamente guapo, que muchas grandes estrellas del Cine entre ellas Katy Jurado y Maria Elena Marquez, estaban realmente fascinadas con este hombre, que tenia tambien una gran voz.

    Y que yo de manera personal y como mexicana, me siento sumamente orgullosa de el, por que era un hombre con gran personalidad y simpatia.

    Y su esposa Rosario Galvez una gran dama que lo quiso mucho.

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  5. nilza j. monasterio dice:

    El Gallo giro repersentó para mi en la etapa de adolescencia el ideal que cualquier muchacha puede soñar. no me perdía ni una de sus cinta y soñaba con él. Era tan bello y tenía unas cejas espectaculares, y de su modo ser ni se diga, aunque no fue alto ni esbelto como palmera, le tumbaba los calzones a cualquiera. jamás lo olvidaré y conservo celosamente la colección de clásicos ; cuando quiero soñar despierta veo una de sus películas y me relajo placidamente…
    CON EL PERMISO DE SU ESPOSA, sostengo que nunca encontrará un sustituto en mi corazón…

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  6. FERNANDO AGUILAR dice:

    LUIS AGUILAR EL MEJOR ACTOR Y CANTANTE QUE AH DADO MEXICO Y QUE YA NO SE ENCONTRARA JAMAS UNO IGUAL

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  7. frankie el giro de pr dice:

    Para nosotros los puertoriqueňos Luis Aguilar ha sido de los 3 gallos entre Pedro Infante y Jorge Negrete el mas popular por muchas razones. Su estampa, genio y figura lo presentan como mejor gala interpretativo en su epoca. Compartio esenarios con las maximas estrellas de esa epoca de oro del cine mejicano ya que en temprana gloria Pedro Y Jorge desaparecieron de la pantalla. Filmo en nuestra isla De Puerto Rico la pelicula Lamento Borincano que casualidad que la pelicula se titulara igual que la composicion de Don Rafael Hernandez. Como cantante no hay duda alguna de que fue uno de los mejores interpretes de la musica mejicana como tambien de boleros escuche deuda y usted vera a todos aquellos que hemos seguido la trajectoria de Luis Aguilar sabemos que Luis se merece un gran homenaje por su aportacion a la gran epoca del cine mejicano.

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  8. Lily dice:

    A pesar de que ya dejé mi comentario, quisiera añadir, que Luis Aguilar ha sido y aún es un galán que hace suspirar a muchas mujeres. Además sotengo que México ha tenido grandes estrellas en el cine de oro mexicano; pero como El Gran Luis Aguilar, ninguno; excelente voz, guapísimo y un actor de quitarse el sombrero como decían los abuelos.
    Muy de acuerdo con Frankie en cuanto a que Luis Aguilar se merece un homenaje inolvidable, a pesar de que me han gustado Negrete e Infante y otros…..para mí siempre el mejor será LUIS AGUILAR.

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  9. Javier Cortès dice:

    Hola a todos.
    pues, he visto las mayoria de sus peliculas de Luis aguilar, aunque me falta como unas 10 peliculas que no he visto.
    pero para mì y como la mayoria que estudian acerca del cine, estaran de acuerdo que Luis Aguilar “el gallo giro” fue mucho mejor que Pedro Infante y Jorge Negrete, asì como Luis Aguilar hay varios artista que estan en el olvido, por que no murieron en su época de fama.
    He visto todas de Pedro Infante y Jorge Negrete y de otras artistas, pero sus actuaciones no son tan buenas como lo que hizo el “gallo giro”, para mì Luis Aguilar y German Valdez “tintan” han sido los mejores del cine mexicano, ya que ellos fueron artista completo, asì como cantaban, bailaban, montaban, nadaban, y sobre todo su caracter de alegre, etc… Con una naturalidad excelente.

    Saludos a todos.

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  10. juanemilio dice:

    Seguramente yo soy un desconectado de la realidad. Pero yo, con la mitad de la trayectoria que ya tenía Luis Aguilar cuando murió Infante, no me hubiera prestado a participar en tantas películas mediocres.

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  11. POR SIEMPRE AGRADECERE AL INMORTAL LUIS AGUILAR POR HABERNOS DELEITADO CON SU FORMIDABLE INTERPRETACION Y SUS CANCIONES.

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  12. nilzaize dice:

    Buen artículo relacionado con el que fuera mi actor favorito. Lo encuentro chévere, porque como sigo admirándole todo lo que escriban de él, me cuadra….si señor.

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  13. brenda dice:

    interesante biografia, siempre me parecio uno de los mas guapos artistas (tipico mexicano, macho aunque tierno) pero no consignas cuando y como fallecio.

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  14. Victor M. dice:

    Estoy muy feliz de encontrarme con esta breve historia para Don Luis Aguilar .PERO !
    En su ùltimo parrafo no estoy de acuerdo , y deberían eliminarlo.
    Donde dice :
    _Cantante y actor solidario y luchón, Luis Aguilar tal vez no haya alcanzado las alturas de primerísimas figuras como Pedro Infante o Jorge Negrete_
    Ademas , el mismo que lo redectó ____Rafael Aviña____lo reconoce. En la parte que dice :
    _Del caballo a la motocicleta – y sus siguientes 2 parrafos._
    Porque es un hecho que está a la misma altura que Negrete e Infante , al haber decidido los Productores y Directores de Peliculas , de compartir los mismos creditos y escenarios que su coestelar . Y ademas haciendo un excelente trabajo que quedo grabado en la historia del mejor Cine Nacional Mexicano.
    Y gracias por permitirme este espacio -Saludos-

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  15. Her Saro dice:

    Conocí a Don Luís Aguilar en la ciudad de México, en un centro nocturno de su propiedad llado ” Luís Aguilar Presenta “. Lo visité en varias oportunidades y luego lo recibí aquí en Caracas cuando vino a presentarse en un club llamado Hawai Kay. Don Luís era una persona exrraordinaria, de buenos sentimientos y caracter; muy amable y conversador. Tengo una bala de plata que me regaló y la guardo con mucho recuerdo además de sus autógrafos, discos y películas. Es el mejor cantante de música ranchera, de extraodinaria voz y en la actuación siempre dió lo mejos. Lo recuerdo con admiración. Her Saro.

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  16. hermosillense dice:

    me gustaria informarme mas de la vida de el sr.luis aguilar por ej.en donde vivio Aqui en hermosillo ya que seria historico y patrimonio digno de conservarse o si existen todabia aqui en hermosillo familiares de el se los agradeceria mucho cualquier dato gracias.

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  17. angelita diaz navarrete dice:

    soy ecuatoriana siempre he admirado a MEXICO y su cine y por lo tanto a sus artistas y mi favorito siempre fue el gran luis aguilar quien a caballo vestido de charro con uniforme en una moto o con terno fue magistral un digno representante del hombre mexicano bello guapo con una voz incomparable yo colecciono sus canciones sus ojos y su voz le dieron una personalidad especial siempre lo recordare como el mejor representante de los charros ,felicito a su esposa y le pido que de informacion acerca de su muerte. siempre escuchare sus canciones y vere las peliculas de luis que las colecciono

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  18. Carlos De la Vega dice:

    A.T.M fue la primera pelicula que vi de Luis Aguilar en la TV en los inicios de los 60′s en el programa ‘Cine de Gala’ me parece que era el Canal 2 de Televicentro en la Cd de Mexico, esta pelicula se me hizo muy divertida y Luis Aguilar se me hizo un tipo muy simpatico y agradable quien me hizo reir a carcajada abierta, el papel que hizo en esta pelicula de motociclista de transito por un lado y de hombre galan y enamorado con sus reveses por el otro lado, fue algo bien divertido y no puedo olvidarme de los gestos de disgusto que hacia cuando Pedro Infante se aprovechaba de sus amistad para sacar algun beneficio de el, esta pelicula la abre visto sin exagerar unas diez veces y no me canso de verla tiene infinidad de muy buenas puntadas.
    La ultima vez que supe de Luis Aguilar fue en el verano de 1995 cuando estando de paso en Tijuana, Mexico rumbo hacia la Union Americana lei en un encabezado en primera plana de un periodico local que decia: El ‘Gallo Giro’ radica ahora en esta ciudad fronteriza viviendo en la pobreza y olvidado por sus admiradores, la cual me dio mucha tristeza y no quise comprar ese diario para asi mantener la inmagen que me habia formado de el, mas no se si este reportaje en el periodico habia sido puro cuento o era realidad, esto me hizo recordar al actor Aldo Monti, galan de cine y TV de los 60′s cuando lo vi varias veces sentado solo en una cafeteria que yo solia asistir con anterioridad en Chula Vista, San Diego y lo que mas me impresiono de el fue la expresion que tenia en su rostro que reflejaba depresion y tristeza a la vez.

    Podrias informarme si Luis Aguilar, de quien tengo un agradable recuerdo, si actualmente se encuentra con nosotros o a pasado ya a mejor vida.

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  19. Carlos:

    Luis Aguilar murió en la ciudad de México el 24 de octubre de 1997, lo cual lo puedes checar en este mismo sitio en el texto dedicado a dar cuenta de su filmografía

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  20. Lily dice:

    Me gustaría mucho comunicarme con quien se hace llamar “hermosillense” y con angelita diaz navarrete.

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  21. gaby valerio dice:

    estoy muy facinada con luis aguilar su voz su ojos preciosos todas su pelicula son muy fasinantes

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  22. Lily dice:

    Del mismo modo me gustaría mucho hablar con gaby valerio, para decirte que somos varios los que admiramos a este gran artista y me gustaría hablar al respecto contigo.

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  23. rebeca dice:

    hola quisiera saber si alguién sabe donde puedo comprar la película del Gallo Giro , me urge para una investigación. muchisimas gracias

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  24. Anónimo dice:

    Muy, muy, muy buen artista, el mejor de su epoca, sin duda alguna…

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  25. pilar merino dice:

    vi a luis aguilar cuando tenía yo 8 años porque mi mamá me llevaba a ver su películas qye eran furor a quí en perú donde fue un idolo del pueblo

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  26. JOSE JUAN dice:

    hola a todos como han estado espero que bien espero que tengan un feliz año 2011 que todas sus metas y objetivos bueno mi comentario es que antes un actor no usaba apuntador como ahora para decir los dialogos de una pelicula no que ahora cualquiera que tenga cuerpo sexy o sea guapo o bonita ya se dice actor o cantante son puros payasos antes los actotes eran de calidad como la talla de marga lopez silvia pinal arturo de cordova etc pero en especial admirare por siempre a don luis aguilar yo tengo 23 años y me sigue gustando sus canciones como la de despacito y la de carcel de cananea me gustaria que hicieran un programa especial que hable acerca de la vida del actor y de las personas que vivieron junto a el como lo hicieron con pedro infante ojala su familia vea este comentario y se pueda llevar a cabo al igual me gustaria que retamerizar sus canciones con mariachi actual se oiria padre y ojala que los actores de hoy aprendan y observen como era una pelicula de calidad y la forma de entregarse vivir y disfrutar un personaje como si fuera real y veran que tendran exito como lo tuvo luis aguilar y gracias a todos por no olvidarse de sus raices de donde somos porque creo que como mexico no hay dos

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  27. Daga dice:

    No soy mexicano soy nicaraguense pero sinceramente este senor Don Luis Aguilar tenia una personalidad extraordinaria, cada vez que puedo me tiro una cinta o una pelicula de el, siempre me han gustado las peliculas mexicanas pero creo que pasaran muchas lunas para que vuelva a nacer otra persona que por lo menos se acerque a su talento, esta gente si tenia carisma ysabia hacer su trabajo. mis respetos a este gallo giro (Q>E>P>D)

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  28. LUIS AGUILAR.

    EL GALLO GIRO CANTABA
    PARECE QUE VA LLOVER
    SU GRAN MOTO ACELERABA
    PERSIGUIENDO A UNA MUJER.

    A TODA MAQUINA ACELERO
    Y SE ESTRELLO EN UN MAGUEY
    HOY DESCANSA EN EL PANTEON
    CON SOTA, CABALLO Y REY.
    agustin limon dia de nuertos.

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  29. Sres: Les estoy escribiendo desde Merida,Venezuela..Viene en mi memoria el recuerdo del actor y cantante mexicano Luis Aguila, el famoso Gallo Giro de Mexico, cuando vino personalmente por estas tierras andinas de Venezuela. El recordado canto y actor mexicano, estuvo actuando personalmente en la hermosa ciudad de la cordialidad de los Andes venezolanos,San Cristobal,Edo. Tachira,ciudad vecina a Merida. El se presento en dicha ciudad vecina, en la plaza monumental de San Cristobal.Con el, actuaron tambien, Rosa de Castilla, el trio Los mexicanos y los integrantes del mariachi Jalisco.Se habian hospedado en el hotel El Tama de dicha region

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  30. Luis Patiño dice:

    Muy buena la información sobre las películas filmadas por Luis Aguilar, pero creo que falta una película que filmó con un caballo donde los dos hablaban y se llamaban compadre, y el caballo lo metía en muchos líos.Me gustaría saber el nombre de la película si alguien lo sabe por favor envíenmelo a mi correo, gracias

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  31. arlecio dice:

    deseo saver como y cuando estte gran hombre dejo de existir

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  32. Luis Aguilar Murió el 24 de octubre de 1997

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  33. LILY ESPINOZA ODICIO dice:

    YO TENGO VARIAS PELICULAS DE LUIS AGUILAR Y TAMBIEN HE PUESTO ALGUNAS EN YOUTUBE COMO:

    1. LUIS AGUILAR:ESCUELA PARA SOLTERAS
    2. LUIS AGUILAR: YO NO ME CASO COMPADRE
    3.LUIS AGUILAR: RONDALLA
    4. LUIS AGUILAR: JUAN SIN MIEDO
    5. LUIS AGUILAR: LOS SOLTERONES

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  34. Víctor Manuel Barceló R dice:

    Excelente trabajo bibliográfico de Aviña. Felicidades por la reivindicación de una figura como la de Luis Aguilar y su trabajo fílmico y de cantante. Bien merecido.

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  35. rafael+aviña dice:

    Gracias Don Víctor Manuel
    Saludos
    Rafael Aviña

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