Adiós, papa gruñón Jack Lemmon

Escrito por on jul 9th, 2008 y archivado en Actores y Actrices, Destacado, Galería fotográfica. Tu puedes seguir los comentarios a esta entrada a traves de RSS 2.0. Tu puedes dejar un comentario o enviar una referencia

Adiós, papa gruñón Jack Lemmon

Algunas personas son recordadas por sí mismas, sobre todo en el mundo del cine. Sin embargo, figuras como la de Jack Lemmon estarán ligadas siempre a su socio fílmico más frecuente, Walter Matthau, aunque ambos brillan esplendorosamente por separado. Solo que el destino quiso que la muerte los separase muy poco tiempo: a un año de la partida del segundo, Jack Lemmon le ha seguido, al morir el 27 de junio de 2001.

John Uhler Lemmon nació en una familia acomodada de Boston, el 8 de febrero de 1925. Desde muy niño estuvo en el ambiente del espectáculo, y al llegar a la edad de trazar el destino profesional optó por la logística militar, por prepararse al conflicto que llegaba en los años cuarenta. Harvard fue su universidad. Sin embargo, el Ejército prefirió utilizarlo en la radio de las Fuerzas Armadas en lugar de integrarlo a los cuerpos logísticos del frente o al combate. Después de todo, era una manera de servir a su país, si recordamos la extraordinaria fuerza de propaganda que representó la Rosa de Tokio en contra de los aliados en el Pacífico.

jack-4Los años cuarenta, época de reconstrucción y descubrimiento del poder para Estados Unidos, significó también una nueva definición del sino personal para Lemmon. Todavía estaba la atracción del espectáculo, sólo que el teatro quedó atrás y el cine lejos, así que con la novedad tecnológica en los años cincuenta, Lemmon se incorporó a la televisión.
Se relacionó con el comediante Ernie Kovacks, y el papel de “patiño” Siempre despreciado por los actores profesionales, no fue un problema para Jack, que rápidamente se adaptó a los papeles “secundarios”, esos que con frecuencia hacen inolvidable cualquier obra actuada. El nuevo medio electrónico impulsó a Lemmon a tentar las tablas del escenario en Broadway.
La agilidad y versatilidad que exigía la televisión en vivo rindió sus frutos cuando representó la obra Room Service, donde fue descubierto por George Cukor, quien lo llevó a Hollywood para representar a un fotógrafo genial secundando a Judy Holliday y Peter Lawford en una comedia satirizando al mundo del espectáculo: La rubia fenómeno (lt should happen to you). Fue el inicio de una carrera amplia, pero selecta, en el cine para Jack Lemmon.
Billy Wilder fue su mentor y descubridor de talento. Lo incluyó en las mejores películas de comedia. El mayor éxito de ellos fue como pareja de Tony Curtis en Una Eva y dos Adanes (Some like it hot), donde convertido en trasvestido involuntario hace la corte a Marilyn Monroe. en beneficio de Curtis, llevando como ganancia el amor de Joe Brown, quien al descubrir que es varón sólo dice: “Nadie es perfecto..:”
De aquella época Marilyn recordaba que Jack era un optimista incansable, que al verla deprimida, como era normal en ella, le decía que: “¿a poco no te parece excitante que debajo de la ropa estoy desnudo?” Años después su biógrafo Don Widener decía que era una persona de mirada triste. Fue ya en la época que Matthau partió y del avance del cáncer.
En los años sesenta sería la consagración definitiva de Lemmon, sobre todo por su película Piso de soltero (The Apartment), donde por primera vez empleó la comedia para urdir un melodrama extraordinario, como el empleado servil que ayuda a su jefe (Fred McMurray) para que tenga sus aventuras. Además fue su primer estelar indiscutible, y siempre a las órdenes de Wilder.
En el Piso… formó pareja romántica con Shirley McLaine, y repitió con ella en otra comedia diferente, sofisticada y con un afrancesamiento falso que en manos de Wilder resultó encantador; fue la película Irma la Dulce, donde como policía honesto y cándido se hace explotador de prostitutas tratando de redimir a la Dulce Mclaine.
jack-3Con Por dinero, casi todo (The fortune cookie) inició una asociación artística definitiva con Walter Matthau. Actor de personalidad contrastante, de apariencia dura y plena de cinismo, hizo que Lemmon destacara como el cándido camarógrafo de televisión que decide entablar una demanda contra un jugador profesional de futbol americano que lo atropella durante una transmisión, pero no soporta la presión moral de la mentira.
Aunque el clímax de la pareja Lemmon-Matthau sería justamente la obra de teatro Primera Plana, que como cine fue una versión más del éxito teatral y de pantalla, sólo que ahora con Lemmon y Matthau el engaño del editor y la consecuente explotación del reportero resultan una denuncia brutal de los propietarios de medios (parecida a la que planteaban en Por dinero…), pero con la gracia formidable de una pareja que resultó inmortal, o casi.
Con Wilder todavía trabajaron en Budy, Budy, ya en los ochenta, y Lemmon estelarizó en 1972 una comedia extraña, extranjerizante: Amantes a la italiana (Avanti!). Esta asociación exitosa derivó al trabajo de Lemmon con Blake Edwards, en cintas como La carrera del siglo (The Great Race) y That’s Life, comedias más o menos alocadas donde Lemmon hacía una segunda parte otra vez, respaldando el trabajo de Tony Curtis nuevamente, en la primera, y de Julie Andrews, ya en los ochenta. Pero su trabajo individual más formidable fue en Días de vino y rosas, donde Edwards explotó al máximo el histrionismo de Jack Lemmon.
Cada cierto tiempo Alcohólicos Anónimos produce una película dedicada al combate del alcoholismo. Quizá la más recordada es Días sin huella (Lost weekend), especie. de cinta aterradora donde el contenido moralizador no abusaba del espectador gracias a la maestría de Billy Wilder. Siguiendo ese ejemplo Edwards contrató al mejor actor de Wilder para realizar un melodrama que desarrolló hasta el límite la tragedia del alcoholismo en una pareja (Lemmon-Lee Remick), y además representó el descubrimiento de un actor insospechadamente rico de posibilidades en Lemmon, quien no llegó al Oscar por la competencia contra David Lean y Lawrence de Arabia.
Curiosamente la estatuilla llegaría a manos de Lemmon por una película de escasa fama: Sueños del pasado (Save the tiger), melodrama de una vida al límite que estremeció a los críticos y a la Academia estadunidense, pero muy poco al público.
Seis veces estuvo en la lista de candidatos al Oscar Jack Lemmon, dos se lo llevó a casa: por el reparto en Mr. Roberts, dirigido por John Ford, y como estelar en Sueños del pasado. Después fue incorporado a la fiesta máxima de Hollywood como sustituto de Bob Hope, aunque su gracia no fue suficiente para quedarse como anfitrión de los óscares, y se dedicó a una carrera rica y variada, donde el comediante prevalecía sobre cualquier papel.
jack-6Un buen ejemplo fue Mass appeal, cinta donde encarna a un sacerdote católico, enredado en la formalidad de la Iglesia, que enfrenta a las crisis de conciencia de un novicio (Seijko Ivanek) y el conformismo burgués de una feligresía que no se preocupa poco ni mucho de la conciencia, salvo por medio de las donaciones para mantener quieta a la Iglesia.
El trabajo de Lemmon fue adecuado para algunas partes fílmicas difíciles, como el papel de estadunidense medio, creyente de la ley y el sistema de su país, enfrentado al terrorismo internacional de su propio gobierno en Desaparecido (Missing), de Constantín Costa-Gavras, filmada en México y única película de Lemmon donde su definición política fue puesta en duda públicamente y en privado.
Pero de otro lado quedaron cintas como Glengarry Glen Ross donde sostiene un duelo de actuación nada menos que con Al Pacino, o una extraña incursión al cine italiano dirigido por Etore Scola en Macaroni, al lado de Marcello Mastroianni.
Al finalizar el siglo XX Lemmon tuvo una intensa actividad filmando, principalmente al lado de Matthau, con quien creó la pareja de viejos gruñones que en dos películas pelearon todo el tiempo tomando como pretexto a Ann Margret, pero en realidad por el solo placer del pleito, último reducto de una amistad de toda la vida, en sus personajes y en la vida real.
jack-5Dentro de toda su carrera hay dos papeles que destacan como joyas de actuación: el joven novato de Cow Boy, acompañando a Glenn Ford en un clásico del western, y su participación en Viaje de un largo día hacia la noche, de Eugene O,’Neill, en versión para televisión y acompañado por Kevin Spacey, en un duelo de actuación como familiares alcohólicos en donde Lemmon y Spacey destacan como pocos actores en una obra tan difícil.

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2 comentarios en “Adiós, papa gruñón Jack Lemmon”

  1. fernando belmont dice:

    UNA DUDA: TAMBIEN FUE PRESIDENTE DE LA ACADEMIA.?
    TAMPOCO OLVIDO SU ACTUACIÓN AL LADO SOPHIA LOREN.
    SALUDOS HECTOR.

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