Sidney Lumet: irregular y perseverante
Escrito por Gustavo Arturo de Alba | 27 de Junio de 2008 | Categorias: Cine Norteamericano, Directores | Tiempo de Lectura: 13m 30s | Leido 139 veces.
“…el fondo de la cuestión a la que me enfrento desde el momento en que decido dirigir una película: puedo equivocarme. ¿Y qué? Correré el riesgo. Los críticos nunca lo hacen. Ni el público, si descontamos los ocho dólares que cuesta la entrada (…) ¿Y qué pasa si acierto? Entonces puede que haga otra película. Lo que me dará otra oportunidad de acertar o equivocarme. Y de dedicarme, una vez más, al mejor trabajo del mundo.”
Sidney Lumet
“Quienquiera que haga una película tiene derecho a su propia interpretación. He amado y admirado un montón de películas que sentía que trataban de algo distinto a lo que yo estaba viendo”.
Sidney Lumet
A lo largo de su carrera, el director Sidney Lumet, ha dado suficientes pruebas de su irregularidad para lograr obras acabadas y consistentes, al tiempo que no puede negarse su perseverancia en la búsqueda del gran tema, con un agudo sentido pragmático del momento, para ir a la moda y dar la sensación de estar a la cabeza en cuanto a contenidos controversiales, dentro del llamado cine de denuncia social, como podría ser su última e interesante realización “Antes Que el Diablo Sepa que Has Muerto” (Before the Devil Knows You’re Dead, 2007) que recién ha llegado a nuestras carteleras y al mercado del DVD.
Tenía curiosidad de verla, después de que mi sobrino político Jaime Casillas Ugarte, me regalara una copia en DVD, con la admonición: “todavía se defiende el viejito de Sidney Lumet: tiene garra y no esta ga gá, para sus años”. Efectivamente “Antes que el Diablo Sepa que Has Muerto”, no sólo nos impacta por su tema tan aparentemente crudo y malvado, como puede ser que dos hermanos, urgidos de dinero, planean el robo perfecto, que les permitirá salir de sus apuros económicos momentáneos, atracando el negocio familiar de sus progenitores: una joyería de clase media alta ubicada en un suburbio, el cual se convierte en un enorme fracaso al fallarles, sino también llama nuestra atención la forma de la narración, llevada a través de continuos flash backs, interrelacionando las diversas actividades de los personajes durante, antes y después del asalto, algo que ya había experimentado el director en algunos momentos de su filme “Tarde de Perros” (Dog day afternoon, 1975), pero sin la intensidad y uso reiterado que tenemos en “Antes que el Diablo Sepa que Estas Muerto”. Otro punto a favor de la película son las excelentes actuaciones de Philip Seymour Hoffman, Ethan Hawke, Albert Finney y Marisa Tomei, que nos van metiendo en la piel de sus personajes, en particular los dos hermanos (Seymour y Hawke) que quedan atrapados en su forma equivocada de pretender arreglar su situación, inclusive terminamos por darnos cuenta que aunque hubieran tenido éxito, tarde o temprano se volverán a descarrilar por el enfoque y sentido que le han dado su vida. Lo de impresionar que dos hermanos atraquen a unos familiares, es en tanto se trata de personajes de clase media y clase media alta, cuando se supone que este tipo de criminalidad se da entre las clases bajas, según los parámetros hipócritas de la moral de Televisa y sus mujeres asesinas.
Y aunque Sidney Lumet se encuentra en fase de preparación de otra película titulada “Getting Out”, para ser filmada en el 2009, si por alguna circunstancia, derivada de su edad, no la llegará a realizar el cerrarla, indudablmente, con “Antes que el Diablo Sepa que Estas Muerto”, sería una brillante culminación para una filmografía de 44 títulos, iniciada en 1957 con “Doce Hombres en Pugna” (Twelve angry men).
Sidney Lumet cumple, este 25 de junio, ochenta cuatro años de haber nacido en Filadelfia, Pennsilvania, Estados Unidos, en 1924. Su padre era el actor de origen polaco judío Baruch Lumet y su madre la bailarina Eugenia Wermus. Con esos antecedentes no es de extrañar que debutara a los cuatro años en el Yiddish Art Theater de Nueva York, actuando al lado de su padre. Aunque hizo algunas apariciones como actor en el cine y en varias obras de teatro, pronto se canalizo, a mediados de los cuarenta, hacia la dirección teatral en obras del llamado circuito “off-Broadway”. Para 1950 lo tenemos en la CBS dirigiendo varios capítulos de series y algunos teleteatros, hasta debutar en cine con la realización del excelente drama “Doce Hombres en Pugna”, sobre las deliberaciones de un jurado, sobre la culpabilidad de un muchacho acusado de parricidio, a partir de un guión de Paddy Chayefsky, protagonizado por Henry Fonda.
Lumet pertenece a la llamada o conocida como primera generación de realizadores salidos de la televisión y que siguieron una carrera en el cine, entre los cuales se cuentan, por nombrar sólo a los más destacados y con una filmografía amplia, John Frankenheimer, Delbert Mann, Martin Ritt, Robert Altman y Arthur Penn. De los seis sólo Lumet y Penn están vivos, pero Penn desde el 2001 en que realizó una cinta para televisión no ha vuelto a tener actividad como director, lo cual convierte a Lumet en el único miembro activo de dicha generación con bastante acierto y lucidez, como lo podemos constatar viendo “Antes que el Diablo Sepa que Estas Muerto”.
Al releer lo que escribió Andrew Sarris sobre Sidney Lumet en su libro “El Cine Norteamericano”, editado en 1968, en el apartado dedicado a los directores que cataloga como de “Seriedad Forzada”, nos sorprende la agudeza de Sarris y la vigencia de su juicio, independientemente de que sólo se refiere a sus primeras doce de las cuarenta y cuatro películas, que ha realizado hasta la fecha, pero varios de los comentarios serían intercambiables para cintas posteriores a 1968. Nos señala Sarris: “A lo más la dirección de Lumet es un vehículo eficiente pero agradablemente impersonal. Sophia Loren y Tab Hunter salen mejor librados en ‘Esa Clase de Mujer’ (That Kind of Woman) que los más resueltos Anna Magnani y Marlon Brando en “El Hombre de la Piel de Víbora” (The Fugitive Kind). La moraleja es clara. A quienes son para guiar, Lumet los guiará y a los que son para guías, Lumet los seguirá. Le falta el temple del tirano del set, pero insiste en ser un monarca constitucional. Cuando sus temas son sólidos como en “Larga Jornada Hacia la Noche” (Long Day’s Journey into Night), sus servicios son valiosos; pero en la mayoría de los demás casos sólo su buen gusto innato lo salva de la mediocridad”.
“En los últimos cinco años Lumet ha tendido a ser un productor emprendedor y aunque sus filmes invariablemente tienen defectos, la sola variedad de ellos es en si una especie de diversión. “Limite de Seguridad” (Fail Safe) tiene mas gracia intencional que “Dr. Insólito” (Dr. Strangelove) involuntariamente, aunque hay algo maniaco e impresionante en su dirección de Walter Matthau y Fritz Weaver. “El Prestamista” (The Pawnbroker) bien puso haber sido subtitulado “Harlem Mon Amour” si Lumet hubiese visto el film con un poco de humor; pero no, el masoquismo de “El Prestamista” como el sadismo de “La Colina de la Deshonra” (The Hill) dependen en su ejecución de un temperamento sin humor. “Llamada Para el Muerto” (The Deadly Affair) es un triste ejercicio; “El Grupo” (The Group) es, a lo mas una mediocridad bien modulada y “Bye Bye Braverman” es tan valiente en su concepción como vulgar en su ejecución, pero aquí tambien Joseph Wiseman y Sorrel Brooke son maravillosos y George Segal profundamente conmovedor. Por desgracia Lumet no da señales de querer elevarse sobre las aspiraciones de la medianía y convertirse en el amo en vez de ser el payaso de la corriente actual que se aleja de Hollywood”.
No tiene caso continuar el análisis pormenorizado, a partir de donde lo dejó el crítico Andrew Sarris, sobre las otras 35 películas realizadas por Sidney Lumet, después de “Bye Bye Barverman”, pues sólo seríamos reiterativos, pues como lo señalamos al principio, si algo marca a la carrera de Lumet es su irregularidad, con una serie de títulos interesantes y logrados, mezclados con otros fallidos. En cierta forma los filmes más logrados son aquellos que de partida contaron con un guión bien estructurado y una serie de actores de primera línea, lo cual nos llevaría a considerar a Lumet, más una especie de director de orquesta, permitiéndoles brillar o aprovechando al máximo a sus “solistas”, antes que un “autor cinematográfico”, a la manera en que lo entendían los “cahieristas”, sobre todo si tomamos en cuenta que Lumet es de los directores considerados “profesionales” en Hollywood, lo cual significa ser alguien que sabe ajustarse al plan de rodaje, a los tiempos y ajustándose al guión, sin darse mayores libertades en el set.
Y como estamos desempolvando textos premonitorios sobre este realizador vayamos a uno de la reputada y lucida crítica Pauline Kael, sobre la filmación de la película “El Grupo”, recopilado en su libro “Kiss Kiss Bang Bang: El Tiempo del Cine”: “Para Lumet, el planeamiento de un filme incluye la posición de la cámara para cada toma, los lentes que se usarán y todos los detalles que los técnicos necesitan conocer. Rara vez mueve la cámara dentro de una toma: logra el ‘movimiento’ por medio de los actores que se desplazan en el cuadro y por la rápida yuxtaposición de las tomas. Durante la filmación, el director hace trabajar a los actores de modo que cada cual siga su propio ritmo, y trata de conferir una cierta sensación de vida –estimulando principalmente a los actores para que se proyecten con fuerza- a este plan mecanizado. El director con suficiente experiencia y confianza en sí mismo para enfrentar a un ejército de técnicos y experimentar o improvisar es un caso excepcional… ¿y qué empresa quiere a un hombre así si sus métodos significan pérdida de tiempo, y el tiempo es dinero? Realizadores brillantes y vigorosos como Sidney Lumet pueden conseguir sus efectos no mediante lo que acostumbrábamos a considerar como el arte del director de cine, sino ‘haciendo funcionar’ a los actores, esto es, dejándolos en libertad, y dando relieve a ciertas ‘grandes’ escenas de enorme fuerza: en momentos críticos, importantes, en escenas de acción exageradas y, en consecuencia, sorprendentes. Lumet no es tan vulgar como la mayoría de los nuevos directores cinematográficos con formación televisiva que se limitan a dejar a los actores gritando en un primer plano. Y a diferencia de muchos de ellos abiertamente presuntuosos, sabe que sólo está filmando un guión, que no está descubriendo las posibilidades del material y moldeándolo”. Y más adelante en su extenso análisis agrega Pauline Kael “Después de haber hecho nueve películas, Lumet –que es uno de los directores cinematográficos venidos de la TV más capaces y dúctiles- dirige todavía con un enfoque unidimensional. No sabe utilizar multitudes o detalles para trasmitir la ilusión de vida. Sus trasfondos son siempre un espacio vacío; ni siquiera es capaz de lograr que los actores principales se destaquen en medio de una muchedumbre. Si mueve la cámara, es sólo una forma de llamar la atención…para demostrar que puede hacerlo. Sólo desarrolla la acción en el primer plano de la TV, sin intrusiones siquiera, y aunque esto parece excelente cuando las películas se pasan después por la TV, representa básicamente una pérdida de todo el encanto y el ensueño del cine”.
Esa forma de filmar con primeros planos y en un espacio cerrado le dio excelentes resultados en su primer cinta “Doce Hombres en Pugna”, la cual se sigue sosteniendo en intensidad dramática, merced al conjunto de las buenas actuaciones de su reparto, entre los cuales estaban Henry Fonda, Lee J. Cobb, E.G. Marshall, Martin Balsam, Ed Begley, Jack Warden y Jack Klugman. Algo similar puede decirse de “Panorama Desde el Puente” con Raf Vallone y Maureen Stapleton, amén de la fuerza del texto de Arthur Millar. Más allá de discusiones estériles sobre si es teatro filmado o no, es imposible no admirar el trabajo de Katherine Hepburn, Jason Robards, Ralph Richardson y en menor medida de Dean Stockwell en la adaptación de la obra de Eugne O’Neill “Larga Jornada Hacia la Noche”. “El Prestamista” sigue siendo estrujante y desgarradora, aunque mantengo mis dudas en cuanto a la labor de Rod Steiger, a quién a momentos me parece un gran actor y en otros estimo que esta en exceso grandielocuente, como si hubiera estado demasiado conciente de representar el “gran papel” de su vida. Pero sin lugar a dudas la historia de “El Prestamista” es amarga y al mismo tiempo fascinante, como para poder apartar la vista del drama de ese judío carente de toda esperanza, al cual el odio es lo único que lo motiva a mantenerse con vida. Y si estamos en el rasero de los excesivos que me dicen de Al Pacino en “Serpico” como el policía camufleado que investiga un crimen en la comunidad homosexual y que repetiría su numerito de “prima donna” de la actuación en “Tarde de Perros” (Dog Day Afternoon), pues si no soporta a Al Pacino, simplemente debe de olvidarse de estas dosm películas, que sin embargo están entre los trabajos interesantes de Lumet. “Poder que Mata” (Network) vale lo que el incisivo guión de Paddy Chavskey, destilando críticas acerbas a la manipulación de las noticias en la televisión, con un Peter Finch a sus anchas ofreciendo una actuación que le mereció un Oscar, otorgado unos meses después de su fallecimiento. En cuanto a denuncia sobre corrupción policiaca considero mas lograda “Príncipe de la Ciudad” (Prince of the city) a partir de un guión del propio Lumet, con Treat Williams en el único protagónico, prácticamente, recordable de su carrera. Las salas y los vericuetos de los juzgados fueron “pan molido” para Lumet, quien se ve a sus anchas en “El Veredicto” (The Verdict) con un Paul Newman desatado, ofreciendo todo su repertorio de gran actor, al servicio de un personaje que le viene como anillo al dedo y una Charlotte Rampling luciendo, como siempre, en sus roles de la dama fría y sensual, que atrapa en sus brazos al galán, para intentar destruirlo.
Sean Connery trabajo en cuatro ocasiones bajo las órdenes de Lumet, a saber “La Colina de la Deshonra”; “El Gran Golpe” (The Anderson Tapes); “Hasta los Dioses se Equivocan” (The Offence y “Negocios de Familia” (Family Buisness). Las tres primeras resultan inaguantables por el afán de Connery de ofrecer la gran actuación, con el agravante de que el tema de “Hasta los Dioses se Equivocan” es demasiado presuntosa en su intento de mostrar el lado oscuro de un policía, el cual asume el triple papel de investigador, delincuente y víctima. El guión está plagado de frases pensadas para los “bronces”, que solo motivan la risa, aunque resulta fastidiosa su visión. Si mucho me apuran, quizás, junto con “La Cita” (The Appointment) son lo menos recomendable de Lumet. En cuanto a la cuarta película de Connery o sea “Negocios de Familia” es lo más visible de Lumet y el impar James Bond, por tratarse de un thriller bien estructurado, sin mayores complicaciones de búsqueda de mensaje trascendente, con un Dustin Hoffman y Mathew Brorerick, haciendo un buen tercio de actuaciones, junto con Connery. “Una Extraña Entre Nosotros” (A Stranger Among Us) con Melanie Griffith como la policía encargada de investigar un crimen en la comunidad ortodoxa judía de los Hasidic, fue de los trabajos rescatables de los noventa, al igual que “El Lado Oscuro de la Justicia” (Night Falls on Maniatan) en que regreso a su tema tan caro de la corrupción policiaca, donde nos dio algunas de sal por otras de arena, resulta harto visible con Andy García en el rol principal y después de allí el nuevo campanazo nos lo ofrecería con “Antes que el Diablo Sepa que Estas Muerto”, a partir de un guión bien estructurado y un conjunto de excelentes actuaciones, que hacen recomendable la visión de este film. Sobre los demás filmes de Lumet es mejor guardar un discreto silencio, al final de cuentas solamente son la prueba de la irregularidad de este octogenario director que aún se mantiene en pie y con ánimos de ofrecer un nuevo trabajo en el 2009.
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