Cocinando la vida: Tortilla soup

Escrito por Gustavo Arturo de Alba on Jun 18th, 2008 y archivado en Comedia, Melodrama. Tu puedes seguir los comentarios a esta entrada a traves de RSS 2.0. Tu puedes dejar un comentario o enviar una referencia

Desde hace tiempo quería ver, desde el principio hasta su final, la cinta “Cocinando la Vida” (Tortilla soup, 2001) dirigida por Maria Ripoll, lo cual logre -¡por fin!- el pasado sábado, en que fue proyectada por el canal “The Film Zone”, a las 22.00 hrs. (tiempo de México oeste), ya que no la había podido encontrar en el mercado del DVD.

Por pláticas con amigos aficionados al cine, parece lugar común que las películas exhibidas en televisión, las va uno viendo en “episodios”, dado lo anárquico y poco publicitado que son los horarios de la programación, en donde la mayoría de los casos, sólo se limitan a proporcionar el título en español y uno o dos de sus protagonistas, con el agravante de no saber uno, a ciencia cierta, si el título corresponde a como fue exhibida en los cines en México o es el utilizado en España; amén que en muchas ocasiones la televisora le pone el suyo propio. Así hasta que uno esta enfrente del televisor y viendo la cinta en cuestión, sabe a cabalidad que le ofrecen. Agregue la manía de andar buscando con el dial, en la huída de los “comerciales” o entre el final de un programa y el inicio de otro, cuando se llega a topar con una película, la cual lo “atrapa” se queda allí en ese canal, para iniciar o ir armando el rompecabezas de la historia de una cinta, que en anterior ocasión la tomo uno en su último tercio o la empezó a ver y dada las altas horas en que lo hizo, lo venció el sueño. Algo así me había pasado, junto con mi esposa, con la cinta de Maria Ripoll “Cocinando la Vida”, advirtiendo que no es la única en tal condición, pues hay otras en el “archivo” de ese rompecabezas virtual de películas por completar su visión.

Pero dejemos a un lado estas tribulaciones de un cinéfilo televisivo con el dial y pasemos a lo sustancioso o sea: platicar un poco de esta excelente comedia sobre Martín Naranjo, un master chef jubilado (Héctor Elizondo) y de origen mexicano, quién ha hecho un ritual de la cena familiar, a la que están obligadas a asistir sus tres hijas, a las cuales ha educado y cuidado desde hace un poco más de quince años en que enviudó. Leticia, la mayor, (Elizabeth Peña) es una maestra de química, en High School, la cual parece resignada a quedarse solterona, refugiada en sus rezos y el sacrificio de cuidar a su padre en su vejez; aunque las bromas de sus alumnos que le envían poemas de amor apócrifos, que ella atribuye al entrenador de béisbol Orlando (Paul Rodríguez), logran despertarle sus deseos sexuales, resolviéndose positivamente el engaño, para el par de enamorados que no habían sabido como acercarse el uno al otro. Por su parte Carmen (Jacqueline Obradors) es una triunfadora licenciada en administración de empresas, quién está a punto de recibir la gran oportunidad de su vida, al ser contratada para ir a dirigir una compañía en Barcelona, sigue debatiéndose en su vocación de seguir los pasos de su padre como chef alta cocina, aunque el propio Martin la desalentó, obligándola a terminar una carrera universitaria. La menor Maribel (Tamara Mello) a pesar de estar ya aceptada para ingresar a la universidad, vive una crisis de crecimiento, en cuanto a saber que anhela realmente hacer con su vida. Como elementos colaterales, pero no ajenos a la familia esta Yolanda (Constacte Marie) una vecina en proceso de divorcio, que lucha por la custodia de su pequeña hija April (Marisabel Garcia), quién, a su vez, lleva una relación de abuelo con Martin, quién sufre los asedios de Hortensia (Raquel Welch) la madre de Yolanda. La comedia va desarrollándose en un tono jovial, en donde asistimos a una serie de contrariedades normales en una familia, con sus típicos enfrentamientos, desacuerdos y riñas entre las hermanas y su puesta a prueba con la autoridad paterna y su concepción de lo que debieran hacer sus hijas, pero igualmente tenemos esa serie múltiple de pequeñas satisfacciones que da el vivir, a pesar de todo, en un grupo con gran sentido de la unidad y el amor familiar.

El título en inglés de “Tortilla Soup” traducido literalmente como “Sopa de Tortilla” es un referente claro, aparte de su relación con el tema de las reuniones familiares en torno a la comida, de la intención de ubicarnos en el mundo de los significados de la telenovela, en particular la mexicana, con su sentido del melodrama, en el cual, a diferencia de la “soup opera” estadounidense, que en muchas de ellas se rebasa el ámbito de lo familiar, en la mexicana lo esencial y nuclear de la trama se desarrolla en el hogar y a partir de los supuestos valores tradicionales que dan fuerza a la llamada “familia mexicana”, qudando matizado por la conducta de Martin, apelando a los mismos y educando a sus hijos en la fortaleza de establecer claramente el vínculo familiar.

Un ingrediente extra esta en la preparación de los diversos platillos, la mayoría de ellos pertenecientes a la cocina mexicana, cuya elaboración estuvo a cargo de Marie Sue Milliken y Susan Feniger expertas cocineras que utilizaron platillos preparados en restaurantes de primera de Los Ángeles y Las Vegas, especializados en dichos manjares, que fueron fotografiados por Xavier Pérez Grobet, en una manera que se le hace a uno –prácticamente- “agua la boca”, esperando que en la edición del DVD, vengan, como material extra, las recetas de dichos platillos.

Y entrando a la materia de la trivia, les comentamos que los poemas que le escribe el “admirador secreto” a Leticia son “To His Coy Mistress” de Andrew Marvell, “Her Face, Her Tongue, Her Wit” de Arthur Gorges, y “To the Virgins, to Make Much of Time” by Robert Herrick. Mientras que la nota final es parte del discurso de Tatiana en el acto Tercero escena primera de la obra de William Shakespeare “Sueño de una noche de verano”. Afortunadamente Ledticia es maestra de química y no de literatura, para darse cuenta del “fusil” de su admirador, aunque realmente para los fines de la trama, lo que importa es que cumplen la función de llevar a Leticia a los brazos de Orlando, sin preocuparnos de autorías o derechos de autor.

Maria Ripoll maneja con acierto al grupo de los actores, sin que podamos destacar en particular a alguno de ellos, por encima de los otros, pero en aras de la nostalgia y de los bellos recuerdos que nos trajo Raquel Welch, a la cual admiramos con su portentoso y escultural cuerpo en los años sesenta en cintas como “Viaje Fantástico” y “Un Millón de Años Antes de Cristo”, diremos que cumple a cabalidad en su rol de la mujer madura apetecible, aún a sus sesenta años, que busca atrapar en sus redes a Martin.

He dejado para el final el mencionar que “Cocinando la Vida” es un remake de la cinta “Comer, Beber, Amar” (Yin shi nan un, 1994) de Ang Lee, la cual desafortunadamente no he tenido oportunidad de verla, pero de la cual tengo buenas referencias, por lo cual no puedo hacer comparaciones entre una y otra versión, pero en la “red” me encontré un excelente texto de la Maestra española Concepción Carmen Cascajosa Virino titulado: “El Remake Cinematográfico y la Comunicación Intercultural” que les recomiendo ampliamente y pueden encontrar en el sitio http://www.cem.itesm.mx/dacs/publicaciones/logos/anteriores/n44/ccascajosa.html
en el cual hace una amplia exposición sobre los diversos significados del reciclaje de historias por parte, sobre todo, de la cinematografía estadounidense, de filmes realizados en Europa, Latinoamérica y Asia, en relación con los conceptos de la globalización y el aparente camino del dominio de una sola cultura o como ella lo señala se trata de: “Un primer acercamiento al remake desde la perspectiva de un mundo en pleno proceso de globalización, que puede considerarlo una práctica hegemónica que busca asimilar y neutralizar las narrativas de culturas diferentes.”

“Thomas Leitch , en una de las aportaciones seminales al estudio del remake, lo resumió de una forma bastante acertada: El objetivo del remake contemporáneo no es trasladar un lenguaje, sino una cultura, apelando al aura de sus originales como europeos, serios, complejos, adultos filmes de arte y ensayo mientras domestican precisamente los elementos que crearon esa aura en primer lugar.”

“La homogeneización es uno de los elementos esenciales del llamado discurso del globalismo, aquel que define el determinismo de un proceso globalizador que supone que todas las voces diversas queden asimiladas en torno a una voz única”. Y después de un acercamiento general al tema, la maestra Concepción Cascajosa va particularizando sus aproximaciones al remake, para llegar a “Cocinando la Vida” en estos términos: Tortilla soup como experiencia de un remake glocalizado”.

“En los puntos anteriores se han propuesto dos fórmulas con las que el remake cinematográfico puede utilizarse para avanzar hacia una comunicación intercultural. La primera ha buscado revertir una imposible intencionalidad culturalmente homogeneizadora utilizándolo para reivindicar sus originales y por tanto también las cinematografías europea y asiática. La segunda fórmula ha buscado incidir en las posibilidades del diálogo intercultural analizando cómo se forman diferentes identidades sobre relatos similares y se plantean valores diversos, pero no por ello excluyentes entre sí, ante temas como la violencia, la sexualidad, la masculinidad y feminidad, la clase y un largo etcétera. Una buena forma de concluir este trabajo es destacando uno de los remakes cinematográficos más interesantes desde el punto de vista de la comunicación intercultural: Tortilla soup (2001), la versión norteamericana de la película taiwanesa Yin shi nan nu (1994). Tortilla soup es un ejemplo de un tipo de remake integrador que supone una enriquecedora variación del original mostrando cómo puede funcionar en un entorno étnico diferente y por ello se puede afirmar que es un ejemplo de discurso glocalizador. El término glocalización fue introducido por Roland Robertson, uno de primeros investigadores que analizó los procesos de globalización desde una perspectiva crítica. El autor divulgó el término, resultado de fusionar las palabras globalización y localización, para enmarcar la idea de que mientras el mundo se va haciendo más interdependiente y se refuerza la noción de vivir en una comunidad global, también se implementa la reivindicación de los vínculos y las identidades locales. Como remake que toma como base la producción cinematográfica de otro país, Tortilla soup supone un discurso globalizador, pero también se muestra una tendencia localizadora con la elección de trasladar la acción a un entorno étnico como la comunidad hispana de la ciudad de Los Ángeles, cuyo propósito final es buscar como público a los casi treinta y nueve millones de norteamericanos que se declararon de origen hispano en el último censo realizado en el país y que colocó a la comunidad hispana como la principal minoría étnica al representar el 13,5% de la población total.3 En Tortilla soup se potencia la música como forma de expresión personal junto con la comida. Ambas son las muestras culturales latinas que más aceptación reciben por parte de la sociedad en su conjunto y en la película se ahonda en ello resaltando que son un vehículo por el que la identidad latina muestra su libertad y emotividad. La riqueza y belleza estética de sus platos es la forma en la que Martín Naranjo (Hector Elizondo) expresa el amor por sus hijas Leticia, Carmen y Maribel, de la misma forma que éstas reestablecen su comunicación y demuestran la profundidad del vínculo que las une cantando en la cocina de su casa la canción Perhaps, perhaps, perhaps. La música latina envuelve una historia en la que los personajes hablan mucho más, expresan de una forma más libre sus sentimientos y aceptan las vicisitudes de la vida de una forma mucho más abierta que en el original taiwanés.”"

“La localización del argumento en una comunidad hispana también permite tratar temas como la integración y el multiculturalismo. Las hijas de Martín se expresan a menudo en spanglish, lo que lleva a su padre a exigirles una y otra vez que lo hagan en inglés o en español, nunca con la mezcla de los dos idiomas. En Yin shi nan nu el director Ang Lee había utilizado a un personaje, el ejecutivo Li Kai (Winston Chao), para mostrar el desarraigo que un chino sentía en Estados Unidos, un lugar en donde había perdido su identidad. En Tortilla soup, desarrollada precisamente en ese país, se ofrece una visión más optimista. El uso del spanglish, que Martín rechaza pero finalmente acaba aceptando, es una eficaz metáfora para evidenciar que la integración no puede llegar si se renuncia a las raíces (hablando sólo inglés) o se ata uno en exceso a ellas (rechazándolo), sino que quizás la solución sea desarrollar un nuevo discurso en donde lo local y lo global tengan a la vez cabida. La única alteración reseñable en el argumento de Tortilla soup respecto a Yin shi nan nu es el camino tomado por la hija mediana, la ejecutiva Carmen (Jacqueline Obradors), que al contrario que en el original renuncia a un puesto de ejecutiva en el extranjero para montar su propio restaurante. Y el minimalista final de Yin shi nan nu es sustituido por uno más vitalista que muestra una alegre reunión familiar en el restaurante de Carmen, en donde de nuevo la tolerancia, la alegría y la comida aparecen como elementos equivalentes. Desarrollándose en un entorno étnico con optimismo y de una manera desdramatizada, Tortilla soup es una película especialmente apta para tratar la interculturalidad desde una perspectiva cinematográfica y que, aunque sea de forma testimonial, también redime al remake como una práctica tendente a la homogeneización cultural”

En fin que una aparente comedia trivial sobre la cotidianidad de una vida familiar cualquiera, puede darnos gratas sorpresas y la posibilidad de ahondar en el conocimiento de una asimilación cultural, aparte de cumplir con el primer objetivo de ser una entretenida película, con más fondo del que aparenta en un principio. Desafortunadamente no la he encontrado en el mercado del DVD nacional, pero si les recomiendo que estén atentos a la programación del canal “The Film Zone” pues parece que volverá a ser proyectada en el mes de julio.

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1 comentario en “Cocinando la vida: Tortilla soup”

  1. EXELENTE COMEDIA OJALA ME PUEDAN DECIR DONDE PUEDO CONSEGUIR UNA COPIA DE ESTA PELICULA O FOTOS DE JACQUELIN OBRADORS

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