Nota del Editor: El documental de la cineasta mexicana Ana Laura Calderón será proyectado este 29 de mayo en Barcelona, España, dentro del ciclo Miradas de Documental Creativo: Mujeres en Lucha”, en la Casa Elizalde, Carr. Valencia 302, a las 20.00 hrs. con entrada libre, por lo que hemos considerado adecuado reproducir el texto de la presentación a cargo de Julio Lamaña, ya que se trata de una obra que hemos difundido en este blog, que nos da gusto vaya rodando por el mundo)
La Isla de la Juventud es un viaje íntimo y conmovedor que nos transporta a un enigmático lugar, promesa revolucionaria del paraíso terrenal. Mediante la memoria colectiva de sus “viejitos”, explora los sueños y derrotas de sus habitantes, constituyendo un homenaje a los comprometidos con la esperanza de un mejor futuro. La isla de la Juventud. Cartografía de la piel de la revolución Los primeros planos de este documental excepcional parecen situarnos en la Cuba turística, la de playas de agua azul y arena blanca. La música, el montaje, nos encamina en esta dirección, para después proponernos la idea contraria: una isla “en la que no puedes estar mas de una semana” como dice uno de los entrevistados. Paraíso o sueños fracasados? Juventud o vejez? Revolución o reforma? Film de contradicciones, nos habla de la complejidad de un país como Cuba. Ana Laura Calderón es una documentalista mexicana, que estudió cine en Cuba y decidió retratar un espacio de Cuba alejado del epicentro havanero. Una isla situada en el sur que antes se llamaba Isla de Pinos y ahora Isla de la Juventud. Aquí surge el primer tema del documental. La identidad pre y post revolucionaria. O quizás sencillamente la identidad cubana. El simple hecho de defender uno u otro nombre para la isla, esconde una reflexión sobre la identidad revolucionaria y lo que queda de ella en una isla llamada juventud, donde la mayoría de sus habitantes son ya gente mayor. Las contradicciones que muy bien nos explicaban la semana pasada unos amigos cubanos, mientras discutíamos después de ver “Suite Habana” vuelven a estar presentes en este documental. ¿Cómo explicar sino este espíritu de lucha irreductible enmarcado en una problemática de falta de infraestructuras o problemas de vivienda? ¿Ha cumplido la revolución con sus revolucionarios? La mirada de Ana Laura es una mirada mexicana, por tanto no cubana. Una mirada que coincide con la nuestra. Una cámara que interroga sobre estas contradicciones. En un momento del film, mientras se habla de lo que ha quedado de la revolución, vemos los muros del antiguo presidio. Dibujos en las paredes del Che, sí, pero sobre paredes abandonadas, descarnadas. Me da la sensación, mientras miro el documental, que el material es tan fuerte, que la realidad siempre se impone al realizador de documentales. Que éste cree poder controlar su film, el cual tiene una hipótesis, pero que la vida siempre se abre camino. Sólo así puedo entender como estas contradicciones florecen en el film sin que se hable de ellas. Simplemente flotan. El otro tema del documental es la vejez. Es prodigiosa la fotografía de Matheus Rocha. Como un cartógrafo, la cámara progresivamente se irá acercando a los rostros de estos “viejitos” para configurar un mapa de la vejez como una inmensa madriguera de vida, con personajes en claroscuro: la presencia de la muerte, del suicidio, pero también las ganas de cantar y bailar, de Gozar. Quizás una de las preguntas posteriores al film seria plantearse hacia dónde va una revolución con militantes envejecidos y un país que necesita reformas urgentes. ¿Me entiendes, mi niña linda? Julio Lamaña Dirección i guión: Ana Laura Calderón, Gerente de Producción: Magdiel Alpillaga, Dir. Fotografía: Matheus Rocha, Montaje: Edna Herrera Arjona, Música: Héctor Ruiz 2007 México.- 72 min
Textos Relacionados: