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Un Gato Sobre el Tejado Caliente en cine

Escrito por Gustavo Arturo de Alba | 23 de Mayo de 2008 | Categorias: Cine Norteamericano, Melodrama | Tiempo de Lectura: 10m 19s | Leido 244 veces.

La pieza teatral “Cat On a Hot Tin Roof” de Tennesse Williams se estrenó el 24 de marzo de 1955, siendo dirigida en teatro por Elia Kazan. Le valió a Williams ganar su segundo Premio Pulitzer, dado que en 1948 lo obtuvo por su reconocida obra “Un Tranvía Llamado Deseo”. En Broadway el reparto lo integraron Ben Gazzara como Brick; Barbara Bel Geddes como Maggie; Burl Ives como Big Daddy; Mildred Dunnock como Big Mam; Pat Ingle como Gooper y Madeleine Sherwood como Mae.

Cuando la MGM adquirió los derechos para cine, pagándole a Tennesse Williams la cantidad de $ 500,000 dólares, estos no incluyeron, como había sido tradicional, que el autor se encargaría de la adaptación, la cual fue encomendada a James Poe y Richard Brooks, asignándole la dirección a este último de la película, sin tomar en cuenta a Elia Kazan, quién había sido el director de “Un Tranvía Llamado Deseo”, tanto en teatro como en cine.

El haber prescindido de Kazan como director y de Williams como adaptador a la vista del resultado puede considerarse un acierto, ya que tanto “Un Gato Sobre el Tejado Caliente” (Cat on a hot tin roof, 1958) y “El Dulce Pájaro de la Juventud” (Sweet Bird of Youth, 1962) también dirigida y realizada la adaptación para el cine por Richard Brooks, se pueden considerar como entre las mejores de las realizadas en cine, a partir del material de Williams, en que sin prescindir o que no dejen de denotar su origen teatral, encontramos una adecuación correcta al uso de la imagen fílmica, dándole una agilidad y cierta libertad que no encontramos del todo en otras versiones de piezas de Williams, al grado de que la versión de “Un Gato Sobre el Tejado Caliente” fue la película más taquillera de la MGM en 1958 y la que más dinero ha dejado de las basadas en obras de Williams.

Como suele suceder al ser llevados al cine éxitos teatrales, Hollywood excluyó a casi todo el reparto original, quedando sólo Burl Ives y Madeleine Sherwood de los que estuvieron en Broadway y entraron Elizabeth Taylor como Maggie; Paul Newman como Brick; Jack Carson como Gooper y Judith Anderson como Big Mama. Sin pretender hacer comparaciones lo cierto es que para los aficionados al cine, que no tuvimos oportunidad de ver la versión teatral, tanto Elizabeth Taylor como Paul Newman lograron estar memorables en sus respectivos papeles; por encima de Natalie Wood y Robert Wagner; al igual que de Jessica Lange y Tommy Lee Jones, que protagonizaron sendas versiones para televisión en 1976 y 1985 respectivamente las cuales es posible encontrar, las tres, en el mercado del DVD y poder sacar usted sus propias conclusiones.

Foster Hirsh en su libro sobre las películas de Elizabeth Taylor nos señala: “Los Pollitt, la excéntrica familia de ‘Un Gato Sobre el Tejado Caliente’ se disputan despiadadamente durante dos horas sobre quién heredará los 28,000 acres de tierra (11,331 hectáreas) de ‘la tierra más rica a este lado del Valle del Nilo’, propiedad del abuelo. No obstante, el centro real del drama no es la lucha por la posesión de la tierra sino más bien la lucha por la posesión de Brick, el hijo favorito, el exatleta que se ha dado a la bebida. Como otros muchos personajes de Williams Brick se aferra al efímero dulce pájaro de la juventud y está absorbido por el pasado. Le afecta particularmente el recuerdo de su amistad con Skipper. La obra era bastante evasiva en lo tocante al entonces tema tabú de la homosexualidad, pero el film es todavía más tímido, ocultando el pasado de Brick bajo una capa de misterio e insinuaciones. Tal como está planteado en el film el problema de Brick no es tanto Skipper como el abuelo; esta versión de Brick es menos un posible homosexual que un joven crecido sin el suficiente amor y atención por parte de su padre. Una vez padre e hijo se han cantado sus verdades, Brick se ha regenerado y ya puede volver a la cama de su mujer. Excesivamente simplificado, sí, pero nada descaminado si se pretende tratar oblicuamente el tema real de la obra”.

Por su parte Maurice Yacowar en su recomendable libro “Tennessse Williams en el cine”, en el cual hace agudos análisis en torno a las películas, en cuanto a su fidelidad a la pieza teatral y la habilidad para adaptarla al cine, después de citar una notas del autor en que manifiesta su interés por presentar en la obra: “la mentira, como fundamento del pensar y del sentir en nuestra opulenta sociedad”, Yacower señala: “Ciertamente, la mentira es el tema principal de la obra teatral y de la mayor parte de la película. En una de las primeras situaciones del filme, Maggie advierte a Brick que ‘en este mundo hay cosas que tienes que enfrentar’, pese a lo cual, los personajes esquivan las verdades dolorosas y se mienten unos a otros y a sí mismos. Por eso Brick culpa de su desintegración a la mentira que lo rodea. Pero aún aquí se miente a sí mismo, pues no reconoce la culpa que siente por la muerte de Skipper; prefiere culpar de ella a Maggie. A su vez, toda la familia miente para que Big Daddy no se entere de su enfermedad. Una y otra vez, los personajes oyen música, ríen o sonríen falsamente, o se valen de un eufemismo o del silencio, para pasar por alto o negar una verdad desagradable. Cuando Maggie miente en relación con su embarazo, su mentira se equilibra con su astucia. ‘La verdad’, le hace declamar Brooks, ‘todo el mundo grita sobre la verdad, pero esa verdad es tan sucia como las mentiras’. Cuando brick la respalda en su mentira (‘la verdad es algo desesperado, y ella está desesperad’) el siente que la mentira de ella es una promesa. Maggie por su lado, está dispuesta a hacer lo que sea necesario, con tal de que su mentira se vuelva verdad”.

Aunque no queda claro, si nos atenemos únicamente a la versión cinematográfica, sobre los motivos de Brick para no querer tener relaciones sexuales con Maggie, salvo cierta insinuación de que Skipper y Maggie tuvieron un “affaire” del cual se enteró Brick y fue parte de la causa del suicido de Skipper por haber traicionado al amigo, si resulta evidente la conciencia de Maggie que tiene que lucha por reconquistarlo, siendo en esto un acierto la inclusión de Elizabeth Taylor, al dotar a Maggie de una fogosidad, fuerza, animosidad y sobre todo sensualidad, que difícilmente hubiera trasmitido Barbara Bel Geddes con una imagen mas sosegada. A Elizabeth Taylor si le creemos su ferviente deseo de llevar a Brick de vuelta a su cama y de retirarle el licor hasta que logre embarazarla, subiendo las escaleras, al final, anticipando su triunfo. O, como dice Foster Hirsh, en su libro ya citado: “Como siempre sucede en Williams, es el macho el que es indiferente y deseable, y la hembra es la que se desvive por cazarle. Por su confirmada fama de cazadora de hombres, más perseguidora que perseguida, Liz es, a pesar de su belleza, una congenial heroína de Williams. Pero la gata Maggie no es una de las grotescas mujeres de Williams; en realidad es una chica equilibrada y agradable. El papel requiere la robustez y sinceridad que Liz sabe dar cuando tiene ganas. Provista de un humor soterrado y de un saber apreciar el placer carnal, su Maggie es mañosa, insistente, de genio vivo. Chillando a los monstruos cuellicortos del hermano de Brick Gooper, intercambiando insultos con su cuñada, su estúpida antagonista, halagando y regañando alternativamente a su errante esposo, y hablando con el corazón en la mano a sus comprensivos suegros, el Abuelo y la Abuela, Liz está en plena forma desplegando oportunamente y con encanto su sabroso tartajeo sureño. Su momento más sexy en la pantalla es cuando abraza a Brick y le dice lo bien que huele, lo suave que es su piel: aquí, la Taylor es la adoradora del hombre en su más sofocante expresión”.

Se trata de una de las mejores actuaciones de Elizabeth Taylor, pero en cuanto a lo de rezumar sensualidad prefiero aquella escena en que la cámara la enfoca, en un primer plano a sus piernas al estar cambiándose de medias, teniendo al fondo a Paul Newman, a quién trata de provocar una reacción, que si no se da en su personaje, creo que si se logró en la mayoría de los espectadores, en relación a la pasión que despertó en nosotros Elizabeth Taylor.

Por su parte Michael Kerbel en su libro sobre la filmografía de Paul Newman apunta: “Newman da lo mejor de sí mismo cuando Brick expresa sin hablar pensamientos y emociones, pero también se muestra eficaz en los momentos más vivos, como cuando empieza a gritar a Maggie o a Big Daddy para impedirles llegar a desentrañar la verdad que él se obstina en mantener oculta. Sin embargo el sentido de esta ‘verdad’ nunca aparece claro”.

En tanto Maurice Yacowar recoge en su texto las razones de Brooks para seleccionar a Paul Newman: “En el caso de Paul Newman, Brooks recuerda que puso al guapo y joven actor porque podía ser fotografiado a lo largo de extensos períodos silenciosos. Sus ojos azules aparecen vivaces durante la mayor parte de la primera mitad dela película, en que sus parlamentos son poquísimos. Williams describió a Brick con ‘el encanto de ese aire altivo de desapego, que tiene la gente que ha renunciado a la lucha’ pero sugiriendo al mismo tiempo que persiste una gran perturbación, cualidad esta que los ojos de Newman expresan con elocuencia en la película”.

Respecto al final modificado Samuel R. Cesar en su ensayo “Richard Brooks y Arthur Penn: Dos Románticos de Filadelfia” nos señala: “Los personajes de Brooks son apasionados, pero en ellos hay un conflicto con la razón, que finalmente suele prevalecer. Respecto al desenlace de ‘Un gato Sobre el Tejado Caliente’, Brooks declaraba: ‘No creo que un hombre, quién sea, deje nunca de luchar. La diferencia entre los hombres y todos los demás animales es, en mi opinión, que sólo el hombre puede tener noción de lo que es una idea, una esperanza; el animal puede acordarse de sus heridas, pero es incapaz de poder contar con el porvenir, por ejemplo. Eso es lo que separa al hombre de la bestia: la idea, el concepto de la esperanza’. Se refiere a su cambio en el final del texto de Williams que acababa la obra en el caos, mientras en la versión de Brooks se produce esa ‘transfusión’ en el sótano y ese desenlace abierto”.

En la versión de 1985 para televisión con Jessica Lange, casi tan carnal y sexual como Elizabeth Taylor, se hace explicita la relación homosexual de Brick con su amigo Skipper, sin que aporte mayor cosa para la intensidad dramática de la versión de Brooks, en la búsqueda del reconocimiento del afecto del padre, por parte de Brick, así que le recomendamos la visón de esta cinta que se encuentra disponible en el mercado del DVD, pero que igualmente es reiteradamente programada en el canal de TCM Classic Hollywood, cuya próxima exhibición será este lunes 26 a partir de las 21.50 hrs. (Tiempo de México).

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