Aproximación al Western: género por excelencia
Escrito por Gustavo Arturo de Alba | 20 de Mayo de 2008 | Categorias: Western | Tiempo de Lectura: 6m 29s | Leido 165 veces.
“Una calle desierta del Antiguo Oeste. Dos hombres aparecen en los extremos del poblado, bajan de la rústica galería de madera y se enfrentan uno al otro. Avanzan a paso lento, con las manos sobre los revólveres pegados contra las caderas, mirándose fríamente. Uno de ellos grita ‘Ahí está bien’, y ambos se detienen. Reina completo silencio. Nadie se mueve. De pronto sacan las armas, suenan los tiros y uno de los hombres cae al suelo, muerto. Los lugareños, curiosos contemplan el cadáver… ¿Hay algo más familiar en el cine que esta pequeña escena?”
Jim Kitses
Tengo para mí que independientemente de cuanto camino hayamos recorrido como cinéfilos, en el sentido de tratar de aprender y entender el desarrollo del cine, antes que nada nos trasmite emociones las cuales, posteriormente, al racionalizar lo que hemos visto en pantalla, podremos hablar de las ideas o mensajes trasmitidos.
Lo anterior me resulta incuestionable cuando veo por enésima ocasión cualquier western de los que tengo en mi videoteca, en que a pesar de lo repetitivo, me siguen trasmitiendo una emoción, derivada, entre otras cosas del uso de los espacios abiertos, sus paisajes, de las actitudes conocidas o esperadas de la conducta de los personajes. Y en el remoto caso de tratarse de un western desconocido, no dejo de sentirme transportado, con todo mi bagaje actual, a mi cinefilia infantil, en los años cincuenta en Aguascalientes, cuando, junto con muchos otros espectadores, reaccionaba con entusiasmo ante el ataque de los indios. Recuerdo con agrado como los asistentes gritábamos y golpeábamos con nuestros pies el suelo, enardecidos al escuchar la trompeta que anunciaba, en la lejanía, la llegada de la caballería para rescatar a los colonos…
A estas alturas, después de más de cien años en que se ha aceptado que el genero nació con la mítica “El Gran Robo al Tren” (The great train robbery) realizada por Edwin S. Porter en 1903, parecería una osadía pretender elaborar una novedosa teoría sobre el western, cuando es obvio que cualquier espectador, mas o menos avezado, sabe lo que esta implícito en el término sin necesidad de elucubraciones teóricas, pues como señala Rick Altman en su libro “Los Géneros Cinematográficos”: “La naturaleza repetitiva de y acumulativa de las películas de género las hace, asimismo, predecibles en gran medida. No sólo se puede predecir, al final del primer rollo, la sustancia y el desenlace de las mayorías de las películas de género, sino que la formula consistente en introducir grandes estrellas provoca que las películas de género sean predecibles con sólo contemplar el título y los créditos. Nombre como Boris Karloff, Errol Flynn, Jeannette MacDonald, John Wayne, Gene Kelly, Silvester Stallone, Goldie Hawn y Arnold Schwarzenegger hacen referencia a algo más que actores y actrices: garantizan un cierto estilo, una determinada atmósfera y un conjunto de actitudes que todos conocemos. El placer de ser espectador de género, en consecuencia, deriva en mayor medida de la reafirmación que de la novedad. La gente va a ver películas de género para participar en acontecimientos que , en cierto modo, les resultan familiares”.
“Las películas poco vinculadas con los géneros dependen en gran medida de su propia lógica interna, mientras que las películas de género utilizan continuamente las referencias ‘intertextuales’. El western respeta y evoca la historia del western mucho más que la propia historia del Oeste. Los musicales remiten constantemente a musicales anteriores. Como si cada género constituyera un universo completo y cerrado, las discusiones entre partidarios de los géneros insisten en evocar otros filmes de género antes que el mundo real”.
Cuando Edwin S. Porter realizó su filme que ha quedado establecido como el iniciador del género aún vivían algunos de los personajes, sobre todo bandoleros o pistoleros como Al Jennings y Wyatt Earp, al igual que Bufalo Bill, cuyas hazañas serían más tarde cantadas por el cine, en forma idealizada y no la verdad histórica, pues como señala André Gluksmann: “El western es una mitología secularizada en la que una sociedad intenta reflejar sus contradicciones bajo forma de recordar su origen”, siguiendo la idea de André Bazin quién nos dejó su definición clásica de que: “el western ha nacido del encuentro de una mitología con un medio de expresión”, pero si ha logrado trascender las fronteras de los Estados Unidos y ser uno de los géneros favoritos, sino el preferido, de los aficionados de todo el orbe es por contarnos una epopeya, al igual que esta fuera de discusión la universalidad de Homero con su “Iliada” y “Odisea”, en tanto que puestos a escoger solo uno de sus elementos como básico, me quedaría con sus sentido de la épica, para determinar mi gusto por dicho género.
El reputado guionista Frank Gruber nos legó su certera idea de los temas del western cuando escribió: “No puedo explicar el atractivo que el western conserva para los americanos aparte del hecho de que constituye una parte de su propia historia y que ejemplifica una especie de moralidad fundamental. Pero este atractivo existe. Empecé a escribir wsterns –por dinero- hace mucho tiempo y no veo razón para dejar de hacerlo. Hay solo siete argumentos básicos de western. El tema de los indios y la Caballería; se ha explotado poco en los últimos tiempos y volverá a ponerse de moda. El tema de la Union Pacific o la Pony Express, donde se lucha contra la naturaleza y los elementos para crear una industria o poner en pie una gran obra; se trata por lo general de películas de elevado coste. El tema de los colonizadores, tipo “Shane”, está ya un poco visto; el público sabe ya todo cuanto hay que ver acerca de las luchas entre ganaderos y granjeros. Pero el tema del esforzado defensor de la ley siempre esta en auge; “A la hora señalada” (High Noon) pertenece a esta categoría al igual que muchas series televisivas: Gunsmoke, mi programa Welles Fargo, y muchos otros. Tenemos también el tema del fuera de la ley, que humaniza o glorifica a algún forajido, como Billy The Kid. Luego está el tema de la venganza, donde alguien cabalga en persecución del hombre que le ha agraviado. El tema del imperio, tipo “Duelo en el sol” o “Lo que la Tierra Hereda”, se centra en el fundador de un rancho o de una familia poderosa amenazada por la decadencia a causa de un peligro exterior o quizá de una débil segunda generación”.
Solo cabría agregar que el western aunque aparentemente siempre igual, tuvo una serie de evoluciones o modificaciones a partir de estar atento, con los temas en boga, en cada momento determinado, reflejándolos en un sinfín de películas, en que se volvía a escribir y reinterpretar su propio pasado, sobre todo si nos colocamos en los finales de los cuarenta y la década de los cincuentas, la mejor de sus etapas, en que debido al macartismo, se utilizó al western y la ciencia ficción, como los géneros en que subrepticiamente y en ocasiones no tanto, se enfocaba la situación actual, a través de paralelismos o alegorías que eran percibidas, correctamente, como críticas al clima de hostilidad y persecución que se vivía en contra de mensajes progresistas o de contenido social, que no podían ser tratados en el “film noir” o en melodramas situados en época actual.
Es nuestra intención realizar una revisión del western en la etapa del sonoro, en que ahora con la facilidad del DVD, es posible acercarse al mismo y poder ir estableciendo como a partir de los siete temas enunciados por Frank Gruber, ha sido posible sin dejar de ser fieles a su origen, establecer una serie de diferentes visiones al mismo para disfrute de los miles de miles de aficionados al género por excelencia.










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