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Gilbert Roland: un latin lover duradero

Escrito por Gustavo Arturo de Alba | 15 de Mayo de 2008 | Categorias: Actores y Actrices, Biofilmografias, Cine Norteamericano, Estuvo en Portada | Tiempo de Lectura: 9m 48s | Leido 180 veces.

“Debutó en la pantalla en 1923 comenzando posiblemente la más larga carrera cinematográfica de cualquier actor hispano en Hollywood. Su combinación de hermosura y machismo lo hicieron capaz de representar tipo románticos –con la gran estrella Norma Talmadge en 1927 en Camille’ (La Dama de las Camelias)- o tipos machos, como por ejemplo, unas décadas después, el Cisco Kid”.
George Hadley-Garcia, en su libro “Hollywood Hispano”.

El actor de origen mexicano Gilbert Roland fue un destacado “latin lover” en el cine mudo estadounidense, que alcanzó la categoría de “estrella”, siendo uno de los poquísmos, sino el único de los latinos que pudo salvar con fortuna la transición del sonoro, manteniéndose activo en Hollywood hasta principios de los años ochenta, como uno de los “supporting cast” (actores secundarios) de más sólido renombre, tanto en el cine como en la televisión.

Gilbert Roland nació el 11 de diciembre de 1905, en Ciudad Juárez, Chihuahua, bajo el nombre de Luis Antonio Dámaso de Alonso y murió el 15 de mayo de 1994, contando en sus biografías que fue hijo de un torero español, de allí que en sus infantiles años quisiera haber sido torero, aunque tuvo poca fortuna en los ruedos. Hasta donde he podido averiguar no he encontrado datos que corroboren el dicho de que su progenitor haya sido torero o subalterno (Emilio García Riera afirma en el tomo I de su libro “México Visto Por el Cine Extranjero” que el padre del actor era el torero Francisco Alonso); pero lo que si es cierto fue su acendrada afición a los toros, siendo común verlo como espectador en diferentes plazas de la república, motivo que me permitió llegar a conocerlo y entablar relación con el actor en abril de 1966, cuando estuvo en Aguascalientes, hospedado en el Hotel Francia, durante una Feria Nacional de San Marcos. No fue la única ocasión en que estuvo en nuestra ciudad, a la que llegó a venir en varias ocasiones, pues tenía amistad con los ganaderos Madrazo de “La Punta” y el Sr. Miguel Dosamantes Rul de “Peñuelas”, además de con los toreros Alfonso Ramírez “Calesero”, Humberto Moro y Rafael Rodríguez, así como el banderillero Arturo Muñoz Pedroza “La Chicha”, entre otras personas del medio. Era de trato fácil y amigable, aceptando compartir su mesa con los habituales del café del lugar de don Juan Andrea en esa época, aunque lo cierto es que las charlas giraban, por el mismo ambiente del momento de euforia en la localidad, en torno al mundo de los toros, más que el cine, pues no hay que olvidar que el “Francia” era el sitio de reunión tradicional de los taurinos.

Debido a los vaivenes de la Revolución Mexicana y a la precaria situación económica de la familia, emigró junto con sus padres y hermanos a los Estados Unidos, precisamente a California. Ephraim Katz en su imprescindible “The Film Encyclopedia”, básica para cualquier investigador medio del cine estadounidense en sus primeros ochenta años, consigna el dato de que desde los trece años comenzó a trabajar de extra en el cine a la cual “durable latin lover”, en tanto en el sitio IMDB (The Internet Movie Datbase) la primera cinta en donde se consigna su participación como extra, sin crédito, es en “El Jorobado de Nuestra Señora de París” (The hunchbak of Notre Dame”, dirigida en 1923 por Wallace Worsley, con Lon Chaney en uno de sus inmortales roles como Cuasimodo. Pero sea a los 13 o a los 18 años cuando inicia su periplo cinematográfico, logrando que para 1925 en “The Plastic Age” cuya protagonista era la sensual Clara Bow, ya aparece crédito en pantalla, el cual lo formó a partir de su admiración por dos estrellas del cine mudo que estaban en la cima de su fama, cuando decidió no utilizar el de Luis Antonio Dámaso de Alonso, las cuales eran John Gilbert y Ruth Roland y así nació Gilbert Roland.

Al amparo de la moda del hombre latino, exótico y apasionado, la cual se había impuesto en los años veinte en Hollywood, con Rodolfo Valentino, pudo tener su primer gran éxito estelar en el papel de Armand Duval en la versión muda de “La Dama de las Camelias” (Camille) que fuera realizada en 1927 por Fred Niblo, con Norma Talmadge como Margarita Gautier. Sería Norma Talmadge la primera de una serie de actrices con las cuales se le ligaría románticamente a Gilbert Roland, a lo largo de los años. Inclusive la prensa amarillista de la época, manejo la posibilidad de que Roland se casara con la Talmadge, diez años mayor que el actor, una vez que se separara del productor Joseph M. Schenck y del cual lo hizo el 4 de abril de 1934, al mencionarse a Roland en el juicio de divorcio , como una las causas de las desavenencias matrimoniales. Sin embargo Norma Talmadge de inmediato –el 23 de abril de ese año- se casó con George Jessel. En el plano anecdótico cabe consignar que la tradición de estampar las manos de las estrellas enfrente del Teatro Chino Graumann’s se debe a Norma, debido a que accidentalmente, al caerse sobre el cemento húmedo las dejara estampadas, lo cual aprovecho el empresario del Teatro para iniciar dicha tradición.

En rigor su tipificación de “latin lover” lo llevó a que cuando hubo un descenso en las historias que requerían ese tipo de galán, aunado al paso del sonoro, se le fuera ubicando en papeles secundarios. Aunque no puede negarse que fue uno de los más cotizados y apreciados en dicho renglón, debido a su simpatía innata, así como su gran capacidad interpretativa, colocándolo al lado del héroe de la película en calidad de amigo, siendo pocas las ocasiones en ser utilizado como villano.

La llegada del sonoro dio pie al llamado “cine hispano” realizado en Hollywood, el cual tuvo su auge entre 1930 y 1936, donde participaron muchos actores de origen latino que habían estado en la meca del cine en su etapa muda, a los cuales no se les daba trabajo en las cintas habladas en inglés debido a su acento o, personas como Ramon Novarro, Lupe Veléz y Gilbert Roland que podían hablar con fluidez en ambos idiomas, ya que dicho cine no era otra cosa que la producción de historias exitosas rodadas originalmente en inglés con actores estadounidenses o europeos, las cuales se volvían a filmar en una versión en español, con actores hispanos. Lo curioso del caso es que ninguno de los tres mencionados llegó a interpretar a un mexicano en dichos filmes y sí a varios españoles, pero fueron de los pocos que trabajaron indistintamente en uno o el otro tipo de filmes realizados en Hollywood.

A mediados de los cuarenta, al finalizar la Segunda Guerra Mundial, Hollywood volvió a revivir el personaje del bandolero mexicano “Cisco Kid” que había sido encarnado por Warner Baxter, Duncan Renaldo y César Romero, tocándole el turno a Gilbert Roland que lo interpreto en seis películas realizadas entre 1946 y 1947, a este respecto el crítico Emilio García Riera en su ya mencionado libro nos señala: “Gilbert Roland había sido en el cine mudo galán de la famosa Norma Talmadge; ese antecedente y su apostura de ‘latin lover’ reforzaron los prestigios mujeriegos del Cisco, único héroe del western capaza de decir que ‘robar un banco o asaltar una diligencia es juego de niños. Pero enamorar a dos señoritas, ése sí es trabajo de hombres’. (Los westerners ‘anglos’ convencionales y monogámicos –claro-, más parecían amar a sus caballos que a sus damas, cosa por cierto muy plausible para el gran público infantil del género). En ‘Bandidos del Desierto’ (Beauty and the bandit), el Cisco jugaba con la fama de su intérprete: despistaba a un militar que lo perseguía afirmando ser ‘Luis Antonio Dámaso Alonso González (nombre verdadero de Gilbert Roland); además, enamoraba (y hacía beber tequila) a una linda francesa disfrazada, para mayor ambigüedad”.

Guillermo Cabrera Infante en su libro “Cine o Sardina” hace el siguiente recuerdo del actor: “Gilbert Roland (verdadero nombre, Luis Antonio Dámaso Alonso, nacido en Chihuahua de padres españoles) es, hasta ahora, la más duradera figura hispánica de Hollywood. Modelo temprano de latin lover, entró al cine a los trece años y, que yo sepa, no ha salido todavía: las estrellas no mueren, sólo se apagan para convertirse en soles negros. Roland hizo su primer papel protagónico en 1926, nada menos que junto a Norma Talmadge encarnado, ésa es la palabra, a la pareja que luego completarían Greta Garbo y Robert Taylor. Roland fue el Armand para esa ‘La Dama de las Camelias’. Con fama de ser un galán de medianoche, en el cine como en la vida, Gilbert Roland era de veras simpático y acogedor, tanto como el latin lover que interpretó para Vincente Minnelli en “Cautivos del Mal” (The bad and the beautiful), tal vez su mejor película. Al menos muere entre los brazos (y supongo que entre las piernas) de una de las mujeres más atractivas del mundo, Gloria Grahame, que sin embargo ha pasado a la historia del cine como la mujer a la que Lee Marvin, mal malvado, le echó café hirviendo a la cara para desfigurarla”.

“Roland que compartió el reparto de ‘Crisis’ no sólo con Antonio Moreno, Ramón Novarro y José Ferrer, sino con Cary Grant, tal vez el actor romántico ideal del cine, fue también una figura romántica en español en la versión española de ‘La Vida Bohemia’ (Un soap opera, no una ópera). Hubo entonces en Hollywood una moda de doblar. No de doblar a los actores sino de doblar las películas, haciendo una versión en español de los grandes éxitos del momento, estando Roland en varios de ellos”.

La filmografía de Gilbert Roland abarca más de 200 títulos, entre los que destacan sus participaciones en películas como “Rompiendo las Cadenas”, al lado de John Garfield, Jennifer Jones y Pedro Armendáriz; “Costa Brava” donde era el padre de Robert Wagner; “El Circuito Infernal” (The racers, 1954) en donde hacía de corredor de coches; “Cautivos del Mal”; “El Gran Circo”; “El Ocaso de los Cheyennes”, en fin que sería una larga lista difícil de enumerar en este corto espacio periodístico.

En el año de 1946 hizo la única película en que trabajo para nuestro cine y fue en la infortunada comedia “La Rebelión de los Fantasmas” de Adolfo Fernández Bustamante. Aunque para películas norteamericanas filmadas en nuestro país lo ha hizo en varias ocasiones, siendo algunas de ellas: “Tarde de Toros” (The bulffighte and the lady, 1951), en que –off course- era un torero, al lado de Robert Stack. En 1956 fue un bandolero revolucionario, que le compraba armas al aventurero que interpretaba Robert Mitchum en “Bandido”. Su última película rodada aquí fue “Cabo Blanco”, al lado de Charles Bronson, con fotografía de Alex Philipps Jr. en ese presuntoso y fallido “remake” de “Casablanca”.

En el plano personal Gilbert Roland era hermano de Francisco Day, el cual también tuvo una larga carrera exitosa en cine, nada más que atrás de las cámaras en labores de eficiente gerente de producción. Igualmente reconocía como su primo al actor Antonio Moreno. Después de mantener un largo romance con la actriz Constnce Bennett, se casó con ella en 1941 y se divorció en 1946, después de procrear dos hijos. En 1954 se casó con Guillermina Cantú y con la cual se mantuvo ligada, hasta su muerte en 1994, a los ochenta y ocho años, a consecuencia de un cáncer.

Si bien es cierto que Gilbert Roland nunca logró el super estrellato a la manera de Anthony Quinn o Ramón Novarro, no se puede negar que junto con Ricardo Montalbán, Rodolfo Acosta y Alfonso Bedoya, ha sido de los actores de origen mexicano que han logrado un lugar destacado en Hollywood, en su calidad de excelente “supporting cast”, lo cual le permitió gozar de merecida fama, como un latin lover durable.

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