Frank Sinatra: la voz

Escrito por Gustavo Arturo de Alba on May 14th, 2008 y archivado en Actores y Actrices, Biofilmografias, Cine Norteamericano. Tu puedes seguir los comentarios a esta entrada a traves de RSS 2.0. Tu puedes dejar un comentario o enviar una referencia

Antes que los grandes ídolos del rock provocarán, en sus presentaciones personales, la histeria de su público manifestada, principalmente, en una gritería ruidosa y en una excesiva idolatría hacia ellos, ya un delgaducho cantante de sólo 59 kilos de peso entonando, básicamente, baladas románticas, había logrado que las quinceañeras se pusieran semi-histéricas y algunas llegaran al desmayo al oír su VOZ. Esa voz agridulce, mágica, suave insinuante, tersa o burlona en tonos de sube y baja, que acompaño durante mucho tiempo los sueños eróticos de millones de mujeres norteamericana fue la de Frank Sinatra, a quién sus panegíricos llegaron a anunciar e identificar sencillamente como: La VOZ.

Frank Sinatra nació el 12 de diciembre de 1915 en la ciudad de Hoboken, Nueva Jersey, en las inmediaciones de Nueva York y murió el 14 de mayo de 1998 en Los Ángeles, California. Dos años antes había recibido un gran homenaje, al cumplir los ochenta años de edad y hacer su última aparición en público, cantando y actuando. En 1993 lanzó de manera apoteósica su album titulado “Duets”, en el cual, merced a la tecnología moderna, Sinatra formaba dúos magistrales con grandes voces de la música moderna. Debido al éxito de esta colección de duetos, al año siguiente, apareció en el mercado “Duets II”, con el que cerró su carrera discográfica.

Frank provino de una familia de origen italiano, su padre Anthony Martin Sinatra había sido boxeador, pasó a ser bombero y termino siendo propietario de una taberna al cual siguió otro una familia de origen italiano, cuyo padre había sido boxeador y terminó trabajando de bombero y la madre Natalie “Dolly” Sinatra era una líder del Partido Demócrata en su barrio miserable, que ejercía cierta influencia en la zona, lo que le permitía conseguir algunos favores de los políticos locales. Frankie tuvo dificultades para nacer debido a que pesaba cinco kilos y su madre era una escuálida mujer de 55 kilos, a la cual se le tuvo que ayudar con forceps para que saliera el muchacho del útero, produciéndole, por dicha acción, cicatrices en su cara, una oreja y en el cuello.

Desde chico, Frank, mostró sus inclinaciones o facultades para el canto, por lo cual era muy común verlo actuar en bodas, bautizos, bailes y otras actividades festivas de la comunidad italiana y en 1934 convenció a otros tres amigos que formaran el grupo “The Four Hoboken”, presentándose en el programa de radio “The Major Bowes Original Amateaur Tour”, con cierto éxito que les permitió aparecer en varios programas de aficionados, aunque el grupo se disolvió pronto, Sinatra se mantuvo en la brega en un plan semi profesional, actuando en eventos sociales los fines de semana, hasta que se estableció como cantante en la orquesta “Rustic Cabin” de Harry Arden, cuyas actuaciones se trasmitían por radio en la emisora WNEW de Nueva York. Harry James le llegó a oír en una de esas ocasiones y cuando decidió separarse de Benny Goodman, para formar su propia orquesta, contrató a Sinatra como vocalista. Con la orquesta de Harry James grabó su primer disco con la canción “Todo o Nada”, pero en realidad no pasó mayor cosa en su relación con el trompetista.

La fama de Frank Sinatra se inició, realmente, cuando lo contrató Tommy Dorsey, por la cantidad de 110 dólares semanales. En la orquesta de Dorsey terminó por encontrar e imponer su personalísimo estilo, al grado de que sus discos “Nunca Volveré a Sonreír” y “Hay Algunas Cosas” se vendieron de cada uno más de un millón de copias, a principios de los años cuarenta. La gran afinidad que había entre su voz y su sentimiento, fue suficiente para lograr cambiar la costumbre de la época de la gran orquesta, con un cantante incidental, por la de un gran cantante con una orquesta incidental. En cuanto a la trascendencia de este gran mito de la canción romántica popular estadounidense y su trayectoria, les remito al texto de Xavier González Fisher titulado “Sinatra, o la capacidad de autoredimirse” que encuentran en este mismo blog, dado que mis conocimientos en la materia son más bien limitados, así que vayamos al paso de Sinatra en el cine.

Su ingrsó al cine llegó en 1941 en las cintas “Noches de Rumba” (Las Vegas Night, 1941) “Líos a Bordo” (Ship Ahoi, 1942) y “Canción al Amanecer” ( Reveille With Beverly, 1943) en su modalidad de vocalista de la orquesta de Tommy Dorsey, del cual se separó en 1943. Ese mismo año haría su primer rol en que efectivamente actuaba y fue en la comedia musical “Cuesta Arriba” (Higher and higher, 1943) en la cual llevaba el tercer crédito, cuyos protagonistas eran Michele Morgan y Jack Haley y sobre la cual el crítico Bosley Crowther se mofó diciendo que debería haberse llamado “Más Inferior y Más Inferior”, a esta siguió, igualmente, otra comedia insulsa “Step Lively” para la RKO, sin embargo la MGM lo contrató en exclusiva poniéndolo en la comedia musical “Leven Anclas” (Anchors Aweigh, 1945) siendo su primer gran éxito en el cine, al lado de Gene Kelly y Kathryn Grayson. Sinatra aceptó que Kelly fuera su instructor de baile y si bien nunca llegó a ser una amenaza para Fred Astaire o el propio Kelly, sus desplazamientos como bailarín llegaron a ser mas o menos aceptables, el propio Sinatra comentó: “Kelly tuvo la paciencia de Job y tuvo la fortaleza suficiente para no pegarme un puñetazo en la boca por mi impaciencia. Le tomó mucho tiempo hacer de mí un bailarín correcto ante las cámaras, aunque yo no entiendo por qué me salía tan mal. Él trataba de calmarme cuando era importante que me calmara. Lo cierto es que ambos hacíamos lo que nos gustaba hacer; amábamos nuestro trabajo”.

“Yo apreciaba mucho a Gene porque me enseño todo lo que necesitaba saber. En esa época solamente sabía andar y él me enseño a bailar, incluso llevando un micrófono en la mano, un esmoquin y unos zapatos de charol. Y de pronto yo fui una estrella y una de las razones por las cuales yo conseguí esto fue gracias a Gene Kelly”.

Ese mismo año de 1945 filmo el cortometraje “The House I Live In” en donde cantaba una canción dedicada a combatir la intolerancia racial, llegando a dar charlas al respecto en algunas escuelas, en especial en una de Gary, Indiana, en que se fue con todo contra los estudiantes blancos de la misma, que habían protestado por los esfuerzos de la dirección de la escuela, para integrar en la orquesta escolar y en la alberca a los muchachos extranjeros. Sinatra les recordó su pasado en que tenía problemas debido a su origen italiano. Despotricó contra algunos políticos locales que intentaban fomentar el problema racial. Si bien se ganó el respaldo de la prensa liberal, esto no impidió que J. Edgar Hoover, el mandamás del FBI lo pusiera en la mira y políticos de la extrema derecha lo tildaran, si no de comunista por lo menos de simpatizante. J. Parnell Thomas el presidente del Comité de Actividades Antiamericanas se refirió despectivamente sobre el actor como “un tipo que se parece a la señora Roosvelt con pantalones”. En tanto el periodista amarillista de quién siempre se sospecho que estaba al servicio o recibía filtraciones de Hoover, comenzó a tejer la leyenda, nunca comprobada, de sus relaciones con la mafia y en particular con Lucky Luciano.

A pesar de haber intervenido en otras dos comedias musicales exitosas e importantes en el género como lo son “La Linda Dictadora” (Take me out to the ball game, 1949) y “Un Día en Nueva York” (On the town, 1949) en que destacaba más la presencia de Gene Kelly, Sinatra no estaba contento con el uso de que él daba el estudio en otras insulsas comedias como “Me Besó un Bandido” (The kissing bandit, 1948), razón que lo llevó a exigir papeles dramáticos, de lo cual no estaba muy convencido Louis B. Mayer, comenzando así una etapa difícil para Sinatra quién vio mermada su popularidad, debido a una serie de conflictos derivados, en parte, a sus devaneos amorosos y problemas en su voz. Igualmente hizo un comentario jocoso sobre una nota que la prensa había publicado en torno a Mayer, quién se encontraba hospitalizado por una fractura recuperándose de una caída de su caballo y Frank no se resistió al chascarrillo, señalando que el jerarca no se había caído del caballo sino de Ginny Simas, aludiendo al romance que se decía sostenía con la cantante. Meyer, un típico hipócrita de “vicios privados, virtudes públicas” montó en cólera y a pesar de las disculpas de Frank, lo cierto es que se busco el finiquito de su contrato con la MGM, sobre todo después que el 2 de mayo de 1950 en el escenario del Copacabana de Nueva York, al pretender iniciar su show con la orquesta de Skitch Henderson se quedó, literalmente, mudo, sin poder emitir sonido alguno

Cuando tenía 19 años conoció a una chica de nombre Nancy Barbato, la que fuera su primera esposa y con la cual tuvo dos hijos: Nancy y Frank. Pero a pesar de estar casado eran muy sabidas sus correrías de mujeriego, por lo que las relaciones con su esposa no eran muy buenas. La gota que derramó el vaso fue su publicitado “affair” con la sensual Ava Gardner, que provocó su divorcio de Nancy, consumándose el 30 de octubre de 1951 y ocho días después se casó con Ava Gardner. Relación que duró hasta 1954, sin que pasara una semana en que los periódicos dieran cuenta de las tormentosas relaciones de ambas estrellas, en que solían ser de antología sus peleas, sin quedarse atrás sus arrebatadas reconciliaciones. A pesar de que se decía que Ava era el gran amor de Frank, terminaron separándose, aunque mantuvieron una relación amistosa durante el resto de su vida, hasta la muerte de Ava.

El productor Buddy Adler estaba preparando el rodaje de “De Aquí a la Eternidad” (From here to eternity, 1953) cuando Sinatra se ofreció a hacer, hasta gratis, el rol de Maggie. El productor reconoce haberle dicho que ese papel “era para un actor”, debido a sus antecedentes de solo haber participado en comedias musicales, sin mostrar un talento especial para la actuación. La opción del productor era Eli Wallach, pero el actor había pedido 20,000 dólares y como la producción sufrió retrasos aceptó una oferta de Elia Kazan, para actuar en una obra de teatro, lo que los dejó sin “Maggio”, así que debido a presiones y en cierto sentido como un favor a Ava Gardner, el mandamás de la Columbia aceptó que Frank hiciera una prueba, quedando satisfechos, el director Fred Zinnemann y Budy Adler, con el resultado y así, al final de cuentas, hizo el papel por 8,000 dólares. Suma insignificante frente a los 150,000 que acostumbraba cobrar por sus actuaciones en sus anteriores películas. Sinatra tuvo una actuación sensacional y obtuvo el Oscar de Mejor Actor Secundario, con lo cual su carrera volvió a encumbrarse, tanto en el cine, como en su faceta de cantante al recobrar su voz.

Las relaciones de Sinatra con la mafia siempre han sido materia de especulación periodística, siendo obvio que en la famosa novela “El Padrino” de Mario Puzo, el personaje del cantante Johnny Fontane, pretende ser una referencia al popular ídolo, ya que la leyenda forjada en torno a su manera de lograr el papel de Maggio, coincide con la idea general de que la mafia obligó al estudio a aceptar a Frank en la película. Hasta donde es verdad lo que Mario Puzo narra en su novela, es difícil de señalarlo o precisarlo. Otra versión plausible, es que dada la amistad de Ava con la esposa de Cohn y la intención de que la Columbia quería contar con la gran estrella femenina en un futuro, fue lo que llevó al mandamás del estudio a autorizar que fuera Frank en “De Aquí a la Eternidad”, sobre todo que ya se contaba con un elenco algo caro encabezado por Burt Lancaster, Deborah Kerr, Montgomery Clift y Donna Reed, por lo que lo barato de los emolumentos de Sinatra eran un alivio para el alto coste del filme, siendo, en cierta medida, un bajo riesgo calculado la participación de Sinatra. Sean la razones que fueren las que llevaron a estar en “De Aquí a la Eternidad” a Sinatra, lo cierto es que el filme marcó, efectivamente, su resurgimiento en el cine.

Antes de la entrega de los Oscar’s Frank Sinatra trabajo para una compañía modesta en el thriller “Conciencias Muertas” (Suddenly, 1954) dirigido por Richard Sale, con Sterling Hayden y Nancy Gates, en la cual Sinatra llega a un pequeño pueblo, acompañado de otros dos cómplices, con la intención de matar al Presidente de los Estados Unidos que hará una pequeña parada para saludar, desde el tren, a los habitantes del lugar. Sinatra se introduce en una casa que está en una colina, secuestrando a sus moradores, para esperar la llegada del tren y desde allí atentar contra el Presidente. Es una pequeña joya de “cine negro” que con el tiempo se ha convertido en un filme de culto, la cual conserva sus virtudes de drama de suspenso.

Ya con el Oscar en la mano la MGM, ahora en manos de Dore Schary, olvidó las rencillas entre Sinatra y Mayer, regresando a filmar la entretenida comedia “La Edad del Deseo” (The tender trap, 1955) con Debbie Reynolds, pero antes lo vimos en el drama romántico “Su Primer Desengaño” (Young at Herat, 1954) al lado de Doris Day, al igual que en la presuntosa cinta “Nunca Serás un Extraño” que marcó el debut en la dirección del productor Stanley Kramer, sobre problemas de ética médica. También en la MGM estuvo en la interesante comedia musical “Ellos y Ellas” (Guys and dolls, 1955) desdeñada por algunos expertos del género por haberla dirigido Joseph L. Mankiewicz, un advenedizo al musical, según ellos, con el agravante de darle los protagónicos a Marlon Brando y Jean Simmons, que no eran unos profesionales del baile y del canto, pero alejados del prejuicio de la época, la comedia se mira con agrado, ahora que ha vuelto a circular en DVD.

Con la que no hay discusión que tiene una de las mejores actuaciones de Frank Sinatra es “El Hombre del Brazo de Oro” (The man with the goleen arm, 1955) como un adicto a la heroína, apoyado por la bella Kim Novak en su lucha por salirse de su dependencia, mientras que una cruel Eleanor Parker, con su fingida incapacidad física, busca mantenerlo a su lado, aunque sea a costa de seguirlo viendo dependiente de la droga. Un film estrujante que mantiene intacto sus valores.

El western menor “Redención de un Cobarde” (Johnny Concho) dirigido por Don McGuire es de los que merece ser revisado. Por la sola presencia de Rita Hayworth y Kim Novak la comedia “Sus Dos Cariños” (Pal Joel, 1957) sigue siendo disfrutable; en tanto “Dios Sabe Cuanto Amé” (Some came running, 1959) es un sólido melodrama dirigido magistralmente por Vincente Minnelli con las destacadas actuaciones de Shirley MacLaine y Dean Martin. Y siguiendo en esta selección arbitraria de mis películas favoritas que cuentan con la inclusión de Frank Sinatra en el reparto, agregamos la estupenda comedia agridulce de Frank Capra “Un Hombre Sin Suerte” (A hole in the head, 1959), al igual que el interesante thriller político “El Embajador del Miedo” (The Manchurian Candidate, 1962) y terminaría con sus tres thrillers policiacos: “Tony Rome” (Tony Rome, 1967); “El Detective” (The detective, 1968) y “La Dama en Cemento” (The lady in cement, 1968). Todavía haría otras dos o tres películas, hasta filmar la que sería su último rol protagónico en “Pecado Mortal” (The first deadly sin) en 1980.

Frank Capra quién lo dirigió en “Un Hombre Sin Suerte”, la cual paso en España como “Millonario de Ilusiones”, a pesar de las tensiones derivadas del rodaje y algunos problemas con Sinatra escribió en su libro “El Cine Según Capra”: “Yo noté que su mejor actuación era después del primer ensayo. Como las pruebas continuaron, el consiguió poco a poco una buena actuación. Los otros actores llegaron a ser eclipsados por él, igualando a alguien tan veterano como Edward G. Robinson. Como sabía del problema de Sinatra, que no gustaba de repetir las escenas, utilicé a un doble para que ensayara las tomas y así los técnicos podían hacer las correcciones necesarias. Cuando todo estaba a punto Sinatra hacia su interpretación y solo debería repetirla como mucho una sola vez”.

En relación a su manera de interpretar las canciones Sinatra comentó en una ocasión: “Yo consigo involucrar personalmente al auditorio en una canción, porque yo me implico en ella y cuando canto creo que soy honesto” y podríamos agregar que en sus mejores interpretaciones para la pantalla grande trasmite ese compromiso, provocando el interés del público que supo considerarlo uno de los grandes mitos y artistas del siglo XX.
Textos Relacionados:
Sinatra, o la capacidad de autoredimirse.

Frank Sinatra: sus películas

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2 comentarios en “Frank Sinatra: la voz”

  1. AERZTIN dice:

    TE EQUIVOCAS , OL’ BLUE EYES TUVO TRES (3) HIJOS : 1) NANCY JR.(1940), 2) FRANKLIN (1944) EN HONOR A FRANKLIN DELANO ROOSEVELT , CONOCIDO COMO FRANK JR. Y LAST BUT NOT LEAST , 3) TINA (1948) .
    BUESSI,
    AERZTIN .-

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  2. AERZTIN dice:

    TAMBIÉN LO HACES EN LA RELACION CON AVA !
    JAMAS LE PERDONO HABER ABORTADO SU HIJO MIENTRAS FILMABA MOGAMBO (1953) , LO QUE LE PROVOCO OTRA DE SUS CRISIS DEPRESIVAS (ERA BIPOLAR) INTENTO DE AUTOELIMINACION Y HEMORRAGIA EN SUS CUERDAS VOCALES CON PERDIDA CONSECUENTE DE SU VOZ .
    CON LA QUE SIEMPRE CONSERVO SU AMISTAD FUE CON NANCY , LA MADRE DE SUS TRES (3) HIJOS : NANCY JR. , FRANKLIN (FRANK JR.) Y TINA .
    BUESSI , AERZTIN .-

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