
Cada día que pasa hay más gente vieja en el mundo, y al parecer es un proceso irreversible porque la civilización urbana amplía cada vez más la esperanza de vida humana, aunque sea una vida sin esperanza, o así parece decirlo la canadiense Sarah Polley con su película “Lejos de ella”.
El mayor atractivo de la película es la reaparición de la belleza nevada de Julie Christie, aquella “Darling” que derretía nuestro placer en los festivales fílmicos de Acapulco, todavía era entonces la esplendente modelo que se nos entregaba en blanco y negro; aún no se convertía en la decepcionante Lara de Lean y a todo color. De la señora Christie su último esplendor nos llegó como la reina madre de “Corazón de Dragón”, todavía buscando lucir su belleza mejor que su talento, y ahora el oficio de Sarah Polley hace de su belleza invernal tan solo un marco para una gran actuación.
La novela de Alice Munro en que se basa la película (The bear came over the montain) es una exploración que pretende profundizar en el olvido, especialmente en lo que antes llamábamos “locura senil” y hoy es la enfermedad de Alzheimer: ese apagarse paulatino de las neuronas que puede culminar en el olvido hasta de respirar, pero que, sobre todo, va separando a las personas de su entorno y de todo lo que han querido.
Pero la película nos demuestra que es muy posible que el olvido sea selectivo, que el Alzheimer no es tan poderoso como para acabar con la voluntad de sus víctimas, que quizá deberemos redefinir el término conciencia estudiando el efecto de la enfermedad, puesto que sus víctimas se conducen de forma ambivalente hacia sus seres queridos, reflejando con frecuencia resabios y rencores o compasión inusitada, que siempre son desfavorables a los cercanos pero insidiosamente favorables a una inusitada autoestima.
El caso de Fiona Anderson (Julie Christie) y Grant Anderson (Gordon Pinsent) resulta peculiar porque el olvido paulatino de ella parece dirigido a separarse de su marido y recuperar un amorío sin cristalizar con el marido de Marian (Olimpia Dukakis), por momentos parece un cobro extemporáneo por deudas que no llegamos a conocer, pero sabemos comunes a casi todas las mujeres en pareja, porque también lo sufre James Garner como Duke Calhoun, en “Una extraña Pasión”, de Nick Cassavettes.
En esta cinta será un regalo de extraordinarios regresos en el tiempo lo que nos introduce en la formación y consolidación del amor en pareja que se ve amenazado por la enfermedad, escenas de belleza difícil de repetirse como la pareja bailando a ritmo de Billie Holliday en medio de una calle pueblerina, justificaciones de por qué el marido soporta descolones, ausencias en presencia y hasta insultos de la mujer que envejeció con él, y que a pesar de la incomprensión de los hijos (que le piden no sufra más a su lado y la deje en el asilo) permanece con ella, fiel cual can legendario, a una relación que solo es pasado. A cambio de esto Fiona y Gary viven un presente sin dimensiones evidentes.
La Polley no juega con nosotros, no trampea con flash back sentimentales, ni nos envuelve con el pretexto de la música que unió a la pareja, sencillamente presenta a dos humanos viejos que se van separando por la enfermedad, pero que les sobrevive el sentimiento, aunque poco a poco va perdiendo significado. Lo que sabemos de la pareja es lo que ellos permiten que tengamos evidente, su amor que ya pasó casi todas las pruebas, sus dudas sobre sí mismos y sobre el otro, y el juego de poder que es la relación amorosa de pareja, al parecer aún en la ancianidad, y también la debilidad de carácter que no permite al que se considera “normal” abandonar al otro en la irrecuperabilidad.
Llega a ser tan cruel a este respecto la directora que en algún instante nos entrega a un Gary casi estúpido, dispuesto a propiciar que su amada de toda la vida sea de otro hombre con tal de que sea feliz, y justo cuando ha decidido dejar que la vida siga su rumbo y encuentra una mujer dispuesta a seguir con él, Fiona recupera el recuerdo y pide volver con él.
Ciertamente que el juego de memoria, conforme lo presenta la Polley, manifiesta haber cambiado el interés de Fiona hacia una confirmación de sí a través de sentirse segura cuidando al hombre que la necesita, hay algo de maternal y de piadoso en la entrega que hace de sí hacia el invalidado por el olvido clínico, pero también mucho de cruel y premeditado (aparentemente) en el trato hacia Gary como si fuese tan solo un visitante, un amigo, alguien del que ya no se recuerda ni el cuerpo ni el significado de la vida juntos, hasta que él ha cambiado.
La transformación paulatina de la Christie en la olvidadiza se matiza lentamente con ligeras variaciones de conducta que solo el rostro claro de la actriz puede expresar con claridad, pero también la transformación del lenguaje corporal, la vestimenta, el vuelo de la cabellera, la mirada cada vez más asombrada ante su pareja y más distante hacia un pasado que jamás se nos revela más que como unos cuantos monosílabos o expresiones de índole privada.
Parece que la directora tiene la intención de hacernos algunos cuestionamientos: ¿de que vale el amor en el mundo posmoderno? ¿Qué es la memoria si no sabemos acerca de su control? Son preguntas que parecen ociosas pero resultan pertinentes en una sociedad que tiende a identificar la memoria con el software de las máquinas, que establece como amor tan solo una relación temporal donde predomina lo físico y la autoestima por encima de todo lo demás, donde la vejez solamente es una permanencia casi forzada en una sociedad que cada vez tiene menos sitio para los viejos, como no sean las “instituciones”, los asilos, o el olvido en las calles, hasta que alguien descubra la manera de hacerlos producir (cuidado, esto podría ser un gol para la Sociedad del conocimiento que cada día domina más).
Filmografía:
“Lejos de ella”. (Away from her). D. Sarah Polley. Con: Julie Christie, Gordon Pinsent, Olympia Dukakis. Guión : Sarah Polley, basada en el relato de Alice Munro. CAN/EUA/GB. 2006.
“Una extraña pasión”. (The notebook). D. Nick Cassavettes. Con James Garner, Gena Rowlands, Starletta Dupois. Gui÷on : Jan Sardi, basado en la novela de Nicholas Sparks. EUA. 2004.