El pasado miércoles 19 de marzo falleció a los 86 años de edad, el gigante de los escenarios teatrales ingleses Paul Scofield, a causa de una leucemia que padecía de tiempo atrás.
Scofield, el cual siempre fue equiparado y comparado a la leyenda Laurence Olivier, desde su aparición en los escenarios londinenses en los años cuarenta, había nacido el 21 de enero de 1922, en Hurstpierpoint, West Sussex, Inglatrerra. Su padre era un maestro de escuela en Brighton. Dio muestras de su férrea vocación para la actuación desde joven. En 1939 recibía clases de actuación en la Croydon Repertory Theatre School y para 1940 ya se le encuentra en Londres, en la Mask Theatre School. Durante la Segunda Guerra Mundial, actúa para las tropas, trabajando en el Birmingham Repertory Theatre y para 1946 llama la atención en Stratford-upon-Avon, durante las celebraciones del natalicio de William Shakespeare, al interpretar a Enrique V, en la obra “Henry V” del inmortal bardo inglés, que lo convierte en uno de los grandes actores de las obras de Shakespeare, pues a partir de allí es llamado a actuar en diversas piezas del clásico inglés, llamando la atención por su sonora voz, que según un crítico de la época la compara con un Rolls Royce, iniciándose así la ya mencionada comparación con Olivier.
A partir de 1949 comienza su exitosa incursión en el llamado teatro comercial, al representar a Alejandro Magno en la obra “Adventure story” de Terence Rattigan. Debuta en el cine en 1955 en el rol del rey español Felipe II en la cinta “La Cautiva de Felipe II” (That lady) dirigida por Terence Young, yendo en los roles principales Gilbert Roland y Olivia de Havilland. Lo cierto es que no recuerdo mucho de esta cinta de ambiente histórico basada en la vida de la princesa de Eboli Ana de Mendoza, caracterizada por Olivia de Havilland la cual lucía un parche negro en uno de sus ojos y a Gilbert Roland como su amante Antonio Pérez, quién, por cierto, tenía una escena de rejoneo, en uno de los pocos momentos que guardo en mi memoria, de esta película de intrigas palaciegas. Tampoco es mucho lo que puedo decir de la participación de Scofield en “Proeza de una Mujer” (Carve Her Name with Pride, 1959), la cual vi a principios de los años sesenta, en la cual Virgina McKenna interpretaba a un brava y recia mujer espía, Violette Szasbo, que combatió a los nazis y padeció sus campos de concentración, en la cual Scofield era el encargado de entrenar a esta mujer, que efectivamente existió, para sus labores de esponaje.
Lo cierto es que los cinéfilos ubicamos la presencia de Paul Scofield más bien a partir de su caracterización del Coronel von Waldheim en la interesante “El Tren” (The train, 1964) dirigida por John Frankenheimer, en la cual Burt Lancaster, hacia de Paul Labiche, un miembro de la resistencia francesa, encargado de detener un tren con un valioso cargamento de obras de arte de los diversos museos de París, que el Coronel von Waldheim, pretende llevar a su patria, una vez que les han ordenado a los alemanes abandonar París, ante la inminente llegada de las fuerzas aliadas. Waldheim se ha negado a destruir las valiosas pinturas, a pesar de las órdenes de su superior, impulsado por su sentido humanista de preservarlas como un patrimonio de la humanidad. La tensión del filme, aparte de las disquiciones sobre el valor del arte, esta en la lucha entre los dos hombres: uno que quiere preservar las obras de arte sacándolas de Francia y el otro que trata de detener el tren, sin que se destruya su valioso cargamento. Evidentemente el duelo de actuación se lo lleva Paul Scofield, por encima del sentido vitalista de Burt Lancaster.
Sin embargo será en la representación de Tomás Moro en la versión fílmica de la pieza de Robert Bolt “A Man For All Seasons”, la cual ya había representado con gran éxito en teatro, donde Paul Scofield dejará con mayor claridad la impronta de su talento interpretativo, para aquellos cinéfilos que nunca tuvimos oportunidad de verle en la escena teatral, ganando el Oscar de Mejor Actor en 1966, por su caracterización de Tomás Moro. La cinta en cuestión pasó en México con el título de “El Hombre de Dos Reinos”, dirigida por Fred Zinnemann. A pesar de que Zinnemann no se sacude del todo el sanbenito de una puesta teatral, la cinta resulta interesante, sobre todo por la atrayente discusión en torno al conflicto entre el deber religioso y la autoridad civil, por razones de conciencia, ante la disyuntiva de aceptar la aplicación de una ley, que pone en riesgo sus creencias religiosas.
Otra memorable actuación cinematográfica de Scofield fue, igualmente, en una versión fílmica de una obra teatral, en este caso “El Rey Lear” de Shakesperae, dirigida por Peter Brook, al igual que tuvo un nuevo duelo de actuación con Burt Lancaster en “Scorpio” de Michael Wilding. Pero lo cierto es que Scofield prefirió darle preferencia a su labor en teatro, apareciendo de manera esporádica en el cine en películas para televisión como en “El Atico: La Búsqueda de Ana Frank” (The Attic: The Hiding of Anne Frank, 1988) realizada en 1988, la cual se centra más en el padre de Ana, o sea en Otto Frank, interpretado por Paul Scofield, el cual sobrevivió al holocausto, mostrando diversos aspectos sobre el como consiguió que lo ocultaran, junto con su familia, al igual que quién los delató. Aspectos que no estaban en la célebre cinta de George Stevens, realizada a partir de las notas autoibiograficas de la chica publicadas bajo el nombre de “El Diario de Ana Frank” (The diary of Anne Frank). Otra destacable actuación de Scofield la encontramos en “Las Brujas de Salem” (The crucible, 1996) como el implacable juez Thomas Danforth. Aunque unos años antes ya había logrado su ser nominado al Oscar, en este caso de Mejor Actor secundario por su participación en “El Desafío” (Quiz Show, 1994) de Robert Redford. Scofield hacía del aristócrata Mark van Doren, que presionaba para que su hijo ganara de cualquier manera, en un concurso de televisión de los años cincuenta, lo cual provocó un gran escándalo en los Estados Unidos, al venirse a descubrir los métodos fraudulentos que utilizaba la televisora para despertar el interés de los espectadores en este tipo de shows televisivos. Y así, aunque su paso por el cine, fuera a cuenta gotas, es posible encontrar huellas del enorme talento, de este esplendido actor que falleciera el pasado 19 de marzo, en su país natal Inglaterra.
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