Rock Hudson: la primera estrella víctima del SIDA

Escrito por on feb 29th, 2008 y archivado en Actores y Actrices, Biofilmografias, Cine Norteamericano. Tu puedes seguir los comentarios a esta entrada a traves de RSS 2.0. Tu puedes dejar un comentario o enviar una referencia

rock-8.jpgA las niñas las volvía locas. A nosotros nos provocaba envidia y con terrible crueldad, sin saber lo que decíamos, añadíamos ‘además es marica’.
Carlos Pumares

“Las estrellas tienen un motor de gran potencia en su interior que genera magnetismo animal. Encienden el motor y la emoción empieza a fluir por los ojos, por los sentidos, no sabemos como, pero sale de la pantalla y llega a la gente que está sentada en un cine a oscuras. Uno puede aprender las técnicas de la actuación, pero para que el público ‘sienta’ algo debe existir ese motor interno. Es un don, y Rock lo tenía”.
George Nader

Roy Harold Scherer Jr. quién sería famoso, bajo el nombre de Rock Hudson, por sus personajes de hombre duro y galán romántico en el cine estadounidense, nació el 17 de noviembre de 1925, en Winneteka, Illinois y murió el 2 de octubre de 1985, en la ciudad de Los Ángeles, California, unos meses después de haber reconocido su homosexualidad y padecer SIDA. Fue la primera gran figura popular en ser publicitada la causa directa de su quebranto de salud, sin caer en el artilugio del rumor o la especulación sobre el motivo de su fallecimiento, como sucedió con otros famosos en esa época, cuando se tenía la idea errónea de que era un mal que solo atacaba a homosexuales y se buscaba por todos los medios no aceptar tener SIDA, por lo que significaba en el derrumbe de una imagen pública, sobre todo para aquellos heterosexuales que la padecían.

Su padre Roy Scherer era un mecánico de automóviles, quién abandonó a su madre Katherine Wood, cuando el futuro actor contaba con seis años de edad, a principios de 1932, causándole con su partida al niño, una fuerte carga de rechazo, la cual nunca pudo superar realmente, al negarse a hablar de sus sentimientos, llevándolo a ser siempre reservado y poco dado a mostrar su verdadero carácter en público, lo cual, obviamente, se vino a acrecentar al tomar plena conciencia de su homosexualidad, a los 19 años, en una sociedad poco afecta a aceptar las diferentes formas de manejar la sexualidad.

hudson-1.jpgLa publicista francesa Yanou Collart fue la encargada, a nombre de Rock Hudson, de hacer el 26 de julio de 1985 la declaración sobre su padecimiento siendo narrado por Sara Davidson y el actor en el libro que escribieron juntos “Rock Hudson: Su Vida” de esta manera: “El señor Rock Hudson tiene el síndrome de inmunodeficiencia adquirida que le fue diagnosticado hace más de un año en los Estados Unidos”.

“Rock yacía inmóvil. Estaba siendo testigo de la destrucción de la imagen que había creado. Durante 36 años había vivido el terror de ponerse en evidencia. Habían sido los años del intercambio furtivo de números de teléfono y las escapadas a las tres de la mañana. Los años de escoltar a bellas mujeres a los estrenos, luego irse a casa a encontrarse con el hombre que vivía. Los años de tener cuidado de que no lo vieran en público con ‘demasiados muchachos’. Los dos años de matrimonio con la mujer que creyó poder amar, pero que no pudo. Y finalmente, después de los cambios sociales de la década de los sesenta y la del setenta, cuando la posición de Rock como astro estaba asegurada, se había producido un poco de tranquilidad. La prensa lo sabía, pero lo protegía. El mundo del espectáculo lo sabía, pero no parecía importarle. Ahora todos lo sabrían. Rock Hudson quedaría desenmascarado”. Quizás experimentaba cierta paz con la terminación de la tensión. No habría más ansiedad y angustia. Podría mostrarse como era. Todo había terminado: la vida, la carrera, el mundo”.

Regresando a su adolescencia, su madre, Kay Wood pronto encontró una nueva pareja en el paleador de carbón Wally Fitzgerald, quién solía vestir de marinero. Una vez que se casaron adoptó al futuro actor, pasando ahora ser conocido como Roy Fitzgerald. En la secundaria, a pesar de su 1.94 de estatura, no dejaba de ser un muchacho alto, desgarbado, sin mayor atractivo físico en especial, al igual que no destacó ni en sus estudios, ni las actividades deportivas. En 1943 ingresó a la marina, siendo destinado a la isla Samar, trabajando en la unidad de reparaciones y mantenimiento de los aviones como descargador de las naves de los portaviones. Fue en esa época cuando inició su intensa vida sexual secreta con otros compañeros de armas. Al termino de la contienda paso al departamento de lavandería. Regresó a Estados Unidos para ser licenciado en 1946.

hudson-2.jpgDecidió entonces trasladarse a California con la intención de convertirse en actor: “Yo no fui descubierto. Cuando era un chiquillo supe que quería ser actor. Pero como vivía en una ciudad del Medio Oeste no lo decía porque era cosa de nenas”. Buscó a su padre que vivía en Long Beach, quién sólo lo aceptó en su casa durante un mes, el cual estaba vuelto a casar y tenía una hija. Se mudó a una pensión y encontró trabajo de chofer para Budget Pack. Pronto se relaciono con la comunidad gay de Long Beach, yéndose a vivir con Ken Hodge de 36 años, viejo productor de radio novelas, quién lo instó a tomarse las primeras fotografías para publicidad, ofreciéndose a vestirlo y guiarlo como su agente en su búsqueda de convertirse en un astro cinematográfico, mudándose, ambos, a vivir a Hollywood.

Ken Hodge era afecto a hacer reuniones de amigos en su casa siendo, en una de estas, donde entre varios de los asistentes, le escogieron a Roy su nombre artístico de Rock Hudson, aunque el actor, por lo menos, daba otras tres o cuatro versiones de cómo había llegado a adoptarlo. La más elaborada es la que dice que fue “Rock” por duro como una roca y “Hudson” por el río de ese nombre.

Henry Wilson, buscador de talentos del estudio David O. Selznick, después de asistir a una de esas fiestas, a las que iba tanto a “ligar” muchachos, como buscar nuevos prospectos, habló con Hudson, pidiéndole que fuera a su oficina. Por esas fechas, en 1948, ya estaba cerrando el estudio, razón que llevó a Wilson a abrir su propia agencia de representación y busca de talentos. Uno de sus primeros clientes fue Hudson, el cual a partir de allí se olvidó de Ken Hodges.

Wilson le consiguió cinco pruebas en diferentes estudios, siendo todas un soberano desastre, al grado de que la realizada para la Twentieth Century Fox, una vez que Rock se convirtió en “estrella”, se les mostraba a los aspirantes a actores como un ejemplo de que no se amilanaran ante el primer fracaso, pues si trabajaban con ahínco podrían llegar a triunfar.

Y efectivamente Wilson siguió batallando hasta conseguir que el director Raoul Walsh le asignara un pequeño papel, como un teniente de aviación, en el filme “Escuadrón de Combate” (Fighter squadrom, 1948). Sólo aparecía en una escena en una sala de juntas, en donde tenía que decir el siguiente diálogo: “Pronto van a tener que poner un pizarrón más grande”. La leyenda cuenta que se tuvo que repetir la toma por lo menos veinte veces y otras fuentes hablan de treinta y seis, hasta que pudo hacerla.

hudson-3.jpgLo cierto es que Raoul Walsh contrató a Rock por un año, a una cantidad mínima, para que pudiera costearse sus lecciones de actuación. Durante ese intervalo de tiempo Walsh no le utilizó en ninguno de sus filmes, pero antes de vencerse el término del acuerdo, vendió el contrato de Rock a la Universal-International Picture, por la cantidad de nueve mil dólares, en preferencia a una oferta que tenía de la Warner. Tanto Wilson como Walsh estimaron que era mejor para el novato de Hudson aceptar la oferta de Universal, ya que era, en ese tiempo, a pesar de estar considerado como un estudio clase B, el que tenía el mejor programa de educación y entrenamiento para sus actores bajo contrato; al igual que una eficiente maquinara de publicidad. El contrato por siete años lo comenzó Rock con un sueldo semanal de 75 dólares. Estaba obligado a laborar 40 semanas y 12 de inactividad en el año. Si conseguía que algún otro estudio le llamara para filmar con ellos podía ser prestado, pero se agregarían tres meses más a la duración de su contrato. Como era costumbre en la Universal de inmediato le confeccionaron un esmoquin para que pudiera asistir a los estrenos, acompañando a otra de las actrices del estudio, como una manera de promocionarlos y parte de sus obligaciones de trabajo.

Cuando llegó a la Universal iniciaban en el estudio, igualmente, sus carreras, entre otros, Jeff Chandler, Tony Curtis, George Nader, Piper Laurie y Julia Adams, quienes lograrían convertirse en astros y protagonizar filmes antes que Hudson, pero a la larga sería Rock, quién se tornaría en la máxima estrella de la Universal, manteniéndose en el pináculo de la fama, más tiempo que cualquiera de ellos.

El inicio de Rock fue lento, participando en pequeños roles, casi en plan de extra, sin que tuviera crédito en muchas ocasiones, como sería el caso de “Zarpazos del Destino” (Undertown, 1949); “Muerte en la Calle” (One way street, 1950); “Camino de Perdición” (I was a shoplifter, 1950); y “Señorita y Casada” (Peggy, 1950). Algo se le alcanzaba a distinguir en el extraordinario western “Winchester ‘73” (Winchester ’73, 1950) dirigido por Anthony Mann, en el cual Rock hace del jefe indio Young Bull, que mata al traficante de armas (John McIntrie) para apoderarse del arma que da nombre al filme y que también provocará la muerte de Young Bull, cuando atacan a un grupo de soldados. Pero antes que el público lo pudiera empezar a reconocer en dicho filme estrenado en julio de 1950, hizo otras pequeñas partes en “El Águila del Desierto” (Desert hawk, 1950); “Extorsión” (Shakedown, 1950); “Corazón Salvaje” (Tomahawk, 1951), interesante western dentro de la vertiente de los pro indios, con Van Helfin e Ivonne de Carlo, dirigido por George Sherman, al cual siguió “Aguiluchos” (Air Cadet, 1951); “Muerte en el Circo” (The fat man, 1951) y “Luz en las Tinieblas” (Bright victory, 1951). En enero de 1951 tuvo su primera real oportunidad, llevando el cuarto crédito en la interesante cinta de ambiente boxístico “Puños de Hierro” (Iron Man, 1951) realizada con habilidad por Joseph Pevney, sobre todo por las emocionantes escenas de box. El protagonista era Jeff Chandler, quién hacía de un boxeador de los llamados “sucios”, que se convertía en un “asesino” al subir al ring y buscar liquidar a sus rivales a cualquier precio, en tanto Rock era una especie de púgil caballeroso, al cual Chandler busca vencer sin miramientos, ya que entre ellos se ha interpuesto, como ingrediente extra, en su rivalidad la rubia Evelyn Keyes. Aunque el estelar lo llevaba Jeff Chandler y fue uno de sus roles exitosos, el público y la crítica también tuvieron elogios para Hudson.

hudson-4.jpgPara esas fechas Rock tomaba clases particulares para preparar sus escenas con Jimmy Dobson, auxiliado por la rubia Marilyn Maxwell, quién sería una de sus mejores amigas hasta la muerte de la actriz en 1972. Inclusive en la década de los sesenta hablaron de casarse, pues esporádicamente tenían relaciones sexuales, sin embargo Marilyn no aceptó, sabedora de que tendría que compartirlo con algún amante hombre, conforme a lo señalado por Sara Davidson, en el ya citado libro biográfico del actor. Igualmente en 1951 el agente Dick Clayton lo presentaría con George Nader y Mark Millar, con los cuales establecería una sólida amistad, sin relaciones sexuales de por medio, según lo dice el actor en su autobiografía. La amistad se mantuvo hasta su muerte, al grado de que el heredero de la fortuna de Rock fue Nader, mientras Millar fungió como secretario particular de Hudson durante más de quince años. George Nader y Mark Millar ya eran pareja y se mantuvieron juntos hasta la muerte de Nader en 2002.

Sin embargo el filme que lo enfilaría a la cumbre sería el excelente western “Tierra y Esperanza” (Bend of the river, 1952) filmado en el otoño de 1951, dirigido por Anthony Mann, protagonizado por James Stewart, Arthur Kennedy, Julia Adams y en cuarto lugar Rock Hudson, como un jugador profesional de póker, que ayuda a Stewart a conducir una caravana de alimentos en Oregon, para un grupo de pioneros. Hudson tuvo varias importantes escenas en que pudo lucir su físico, llamando la atención del público femenino. “Tierra y Esperanza” es uno de mis westerns favoritos, el cual frecuentemente lo vi en las matinees del Cine Encanto, en compañía de mis hermanas y mientras salía emocionado comentando, las estupendas escenas de acción, con su lucha con los indios y los duelos entre Stewart y Kenndy, mis hermanas comentaban sobre la guapura de Hudson, con mis otros hermanos mayores, que para hacerlas enojar, al igual que lo hacia Carlos Pumares y muchos otros, seguramente, en otras latitudes, les decían “ese es un maricón”. Costumbre muy arraigada y nada original, con la cual los aficionados solemos molestar a nuestras novias y esposas, cuando nos dicen que tal actor les gusta y les pasa el resto. Casi no hay nadie que no soltemos el epíteto de que “ese es un maricón”. (Por cierto nuestras novias y esposas son menos dadas a señalarnos defectos de nuestras actrices favoritas). Aunque se sospechaba de sus inclinaciones sexuales, su figura en la pantalla era la de un guapetón viril que como dice Marta Belluscio en su libro “Seductores y Amantes”: “Rock Hudson proyectaba un alma simple, la pureza, la bondad y la ternura escondían a un mago despiadado de la ilusión”.

hudson-5.jpgLa primera gira de propaganda a la que fue enviado por la Universal Rock, fue la de “Tierra y Esperanza”, por el noroeste del país, acompañando a James Stewart y Julia Adams. La reacción del público femenino ante la presencia del actor hizo que el estudio le prestara atención, dándole su primer protagónico en “Mi Vida Es Mi Vida” (Scarlet Angel, 1952) al lado de Yvonne de Carlo, la cual aunque era de las llamadas “clase B”, le permitió lucirse como el capitán de un barco, durante la guerra civil, que se las tiene que ver con la chantajista de Yvonne de Carlo. Llevó el tercer crédito en el excelente western “Mal Hijo” (Horizons west, 1952) de Budd Boetichaer y en la comedia “Lo Que Hace el Dinero” (Has anybody seen my gal, 1952) en que fuera dirigido, por primera ocasión por Douglas Sirk, quién lo hiciera en la mayoría de los melodramas que lo convirtieron en estrella.

hudson-6.jpgVolvería a tener el protagónico en el estimable western “La Ley del Más Fuerte” (The lawless breed, 1953) bajo la batuta de Raoul Walsh. A partir de este film ya no dejaría de llevar el crédito estelar masculino en toda su carrera cinematográfica. Su gran oportunidad le llegaría a mediados de 1953 cuando entró al reparto de “Sublime Obsesión” (Magnificent obsession, 1954). A principios de ese año había rodado bajo las órdenes de Douglas Sirk “Herencia Sagrada” (Taza, son of Cochise, 1954), cuyo productor ejecutivo era Ross Hunter. Se trataba de un western interesante, tanto por ser el único que rodara el danés Sirk, en el cual Hudson la hacía, nuevamente, de un jefe indio; pero lo principal es que lo relacionó con Ross Hunter, quién también estaba a cargo del proyecto de hacer el remake del exitoso melodrama “Sublime Obsesiónb” (Magnificent obsesión) realizado en 1935, por John M. Sthal, con Irene Dunne y Robert Taylor, el cual puso camino del estrellato, precisamente, a Robert Taylor. El estudio había considerado, inicialmente, en darle el papel del doctor y playboy Bob Merrick a Jeff Chandler, pues ya contaban con Jane Wyman para el estelar femenino. Como la Universal estaba algo ayuna de figuras estelares Sirk convenció a Hunter de hacer una serie de pruebas con Rock Hudson, filmando ocho escenas con el actor, cuyo resultado los convenció de que estaba preparado para proyectos de mayor envergadura.

En rigor Douglas Sirk y Rock Hudson habían entablado una buena relación profesional desde que hicieron juntos “Lo que Hace el Dinero” y desde entonces el director estaba involucrado, junto con el estudio, en tratar de hacer “estrella” a alguno de los prospectos que tenían bajo contrato. Sirk explica el inicio de su relación con Hudson, cuando lo escogió para un secundario en la ya citada película, en el libro entrevista de Jon Halliday “Douglas Sirk” de la siguiente manera: “Vi una película en la que actuaba Rock, con Chandler de protagonista (“Puños de Hierro”, Iron Man, 1951). Tenía un pequeño papel y era muy inferior a Chandler, pero creí ver algo en él. Procure encontrarle y no parecía ser demasiado a la vista, salvo muy guapo. Pero la cámara ve con su propio ojo. Ve cosas que el ojo humano no detecta. Y en definitiva aprendes a confiar en tu cámara. Le hice una prueba y lo puse en “Lo Que Hace El Dinero”. La única cosa que nunca me traicionó en Hollywood fue mi cámara. Y no se equivocaba con Hudson. Al cabo de muy pocos años se convirtió en la estrella número uno en el box office de América”.

hudson-7.jpgRoss Hunter había probado fortuna como actor en la Columbia, pero desde 1950 entró a la Universal ha desarrollar labores de productor en donde dejó su impronta, a partir de un ideario que lo expresaba así: “No quiero sujetar un espejo que muestre la vida tal como es. Lo que quiero es mostrar la parte atractiva: en lugar de caras pecosas y dientes rotos, rostros suaves y dientes como perlas”. Y en sintonía con ello fue que acuño la frase de “Women’s Pictures”, para definir el grueso de los melodramas que produjo, ya que estaba convencido que las amas de casa eran las que decidían que películas veía la familia, por ello buscarían algo de tema femenino, lo cual vino a significar que Hunter les iba a ofrecer cintas que explotaban algún problema femenino, contando siempre con una bella actriz, a la cual vestía de manera lujosa, con vestidos a la última moda, joyas y viviendo en un envidiable departamento. Y a pesar de lo almibarados o cursis que puedan parecer a la distancia sus melodramas, cabe consignar que de su colaboración con Sirk y Hudson la Universal logró presentar, en conjunto, los mejores de la década de los cincuenta. Y cuando la popularidad de la televisión y los “soap opera” vinieron a suplir los dramas en el cine, Hunter encontró una nueva y exitosa formula con sus comedias picarescas, de cierto tono subido, que se disfrazaba bajo la coartada de que estaban hechas con buen gusto, cuyo epitome fue la célebre “Problemas de Alcoba” (Pillow talk, 1959) con Doris Day y Rock Hudson.

Después de que Sirk y Hunter estuvieron de acuerdo en que podría dar el estirón Hudson, este estuvo a punto de no hacer la película que lo consagraría, ya que dos semanas antes de iniciar el rodaje en agosto de 1953, Rock sufrió un accidente cuando estaba haciendo “snorkels” tratando de pasar por sobre las olas, cuando debido a lo picado del mar, una ola lo arrojó contra unas rocas, quebrándose una clavícula. Por temor a perder la película no quiso que lo enyesaran y le inmovilizaran el brazo seis semanas; sino que pidió le pusieran el hueso en su lugar, sujetándolo con un vendaje. Sin embargo alguien del estudio se enteró y se pensó en suplirlo, pero como cuenta Sara Davidson en su ya citado libro: Rock tenía un aliado que impidió la maniobra. Rock había iniciado una relación ilícita con uno de los más poderosos ejecutivos del estudio: un hombre bajito y panzón, casado, padre de tres hijos. Rock contaba a sus amigos cómo el ejecutivo cerraba con llave la puerta de la oficina, le ordenaba a la secretaria que no pasara llamados y sentaba a Rock en sus rodillas. Rock no le veía con frecuencia, pero si lo suficiente para mantenerlo atrapado y ansioso por salvar la causa de Rock. Con ese aliado fue fácil para Rock convencer al estudio, más adelante, de que lo prestara a Warner Brothers para filmar ‘Gigante” y a Twentieth Century Fox para ‘Adiós a las Armas’. Treinta años después, cuando el ejecutivo ya estaba retirado y tenía docenas de nieto, se encontró con Rock en una reunión. En un momento lo llamó aparte y le dijo en voz baja: ‘Todavía te quiero”.

El 11 de mayo de 1954 en el Westwood Theatre fue el estreno formal de “Sublime Obsesión”, siendo desde un inició un éxito de taquilla, llegando a rendir en su primer año a la productora ocho millones de dólares y poniendo en el pedestal de estrella a Rock Hudson. Pedestal que estuvo a punto de derrumbarse ese mismo año cuando la revista “Confidencial” amenazó con hacer pública la homosexualidad del actor. La revista le ofreció a uno de sus antiguos amantes la cantidad de 10,000 dólares por contar su historia. Sin que se conozcan a ciencia cierta los detalles, parece ser que Henry Wilson, el agente de Rock y la Universal llegaron a un acuerdo con la revista, que no públicó nada sobre Rock. Se dice que la Universal le proporcionó información escandalosa a la revista sobre Rory Calahoun, pero nadie ha podido establecer de fijo la conexión entre el silencio sobre Rock y el que se ventilaran los líos de Rory con la justicia en sus años mozos. Igualmente son meras especulaciones las cifras de dinero que se maneja que le dieron a los dueños de “Confidential”, por no hacer públicas las preferencias sexuales del incipiente ídolo, a quién “Life” presentó en una edición de 1954, sobre los galanes de mayor atracción, en el tope de la escalera, arriba de Tony Curtis y Robert Wagner, afirmando la revista que según una encuesta las chicas menores admiradoras de Rock: “no estaban seguras sobre qué las atraía más: si su sinceridad fundamental de sus personajes o su torso desnudo”..

hudson-esposas.jpgSin embargo las otras revistas especializadas en cine e inclusive “Life”, en un tono moderado y sin mayor morbo, seguían quejándose, en buena onda, que se mantuviera soltero, sin que se resolviera a casarse con Betty Abbott o Marilyn Maxwell, que eran las chicas con las cualas más frecuentemente se le veía en sitios públicos, hasta que el 9 de noviembre de 1955 dio la sorpresa casándose con Phyllis Gates, a quién conoció en la oficina de su agente Wilson, ya que era su secretaria. Años después se hizo fuerte el comentario de que se había tratado de un matrimonio por conveniencia, arreglado para que cesaran los rumores sobre la conducta sexual del actor. Phyllis Gates comentó al respecto: “Yo estaba muy enamorada, por eso estaba radiante el día de mi boda. Creí que él iba a ser un marido maravilloso. Era encantador, su carrera estaba en la plenitud, era bellísimo con su estatura de más de dos metros. ¿Qué mujer hubiera dicho que ‘no’? ¿Si había oído comentarios sobre su homosexualidad, los había escondido en el fondo de mi mente. Y si fuera cierto, ¿qué? Estábamos teniendo una relación amorosa y me había pedido que me casara con él”.

Según Hudson aguanto más o menos un año de vida heterosexual, antes de volver a buscar muchachitos. A la postre se divorció de Phyllis el 13 de agosto de 1958, después de un largo juicio, en que le cedió a la mujer casi la mitad de su fortuna. El hecho de que hubiera sido muy complicada y turbulenta la separación, se ha esgrimido, por lo menos por parte de Phyllis, de que no se había casado para servir de tapadera de Rock, porque entonces desde un inicio habrían establecido un arreglo económico satisfactorio para ambas partes. Lo cual no descarta que el agente Wilson y Rock Hudson si hubieran visto la conveniencia de una unión legal para acallar los rumores de los hábitos sexuales del actor.

Regresando a su carrera Hudson se fue al tope a partir de “Sublime Obsesión”, vinindo, a partir de allí, una serie de exitosas películas como “Gigante” (Giant, 1956) por cuya actuación en este film obtuvo su única nominación al Oscar de Mejor Actor, compartiendo créditos con Elizabeth Taylor y James Dean, por cierto con este último había coincidido ya en la comedia “Lo Que Hace El Dinero”, donde James Dean salía un momento, casi en plan de extra, en una escena en una cafetería donde estaba Hudson con su pareja Piper Laurie. Otro de sus recordable melodramas es “Hoy Como Ayer” (Never say goodbye, 1956), al igual que “Esta Tierra Es Mía” (This earth is mine, 1959), así como la interesante “Sangre en la Tierra” (Something of value, 1956) . En 1959 inicia una exitosa colaboración con Doris Day en la estupenda comedia “Problemas de Alcoba” (Pillow talk, 1959), a la cual siguieron “Vuelve Amor Mío” (Lover come back, 1961) y “No Me Manden Flores” (No send me flowers, 1964). Tambi{en son dignas de mención sus dos comedias con Gina Lollobrigida: “Tuya en Sepetiembre” (Come september, 1961) y “Marido a Medias” (Strange Bedfellows, 1965), al igual que “Un Favor Muy Especial” (A very special favor, 1965) y “Misión Secreta” (Blindfold, 1965) con Claudia Cardinale, agradable comedia de suspenso, en la onda impuesta por “Charada” de Cary Grant y Audrey Hepburn. En “Misión Secreta”, como indica su título que le dieron en México, nos da idea de una historia de contraespionaje, con Hudson y la Cardinale metidos en enredos, sospechando cada uno del otro, que es agente enemigo. En cuanto a su relación con Dougls Sirk esta todavía rendiría frutos con la entretenida “El Patriota” (Captain Lighfoot, 1954) sobre un rebelde irlandés, a principios del siglo XIX, llevada más en tono de comedia, aunque no exenta de aventuras esta historia de época. “Lo Que El Cielo Nos Da” (All that heaven allows, 1955) un gran dramón en que volvió a tener de pareja a Jane Wyman, sobre la relación de una mujer mayor viuda, que mantiene relaciones con un hombre menor que ella, causando las habladurías de sus vecinos. Si “Sublime Obsesión” puede ser tildada de cursi, en contraste “Lo Que el Cielo Nos Da” es un drama contenido y de una extraordinaria sutileza, cuyos valores se acrecientan con el paso de los años. Es indudablemente uno de los grandes melodramas del cine estadounidense del Siglo XX , al igual que su siguiente colaboración “Palabras al Viento” (Written of the wind, 1956) que “pelea” con “Lo Que el Cielo Nos Da”, por el mejor melodrama de Douglas Sirk y Rock Hudson. Mientras que la historia del piloto americano”Killer” Hess, que también era ministro de culto, narrada en “Himno de Batalla”, no mueve mucho al entusiasmo. Mientras que la última de sus colaboraciones fue la interesante y extraña “Los Diablos del Aire” (The tarnished angels, 1957) sobre un grupo de acróbatas aéreos , en la época de la Depresión, cuya visión recomendamos ampliamente.

Si bien eso son parte de los films recordables de los protagonizados por Rock Hudson están los fracasos como “Adiós a las Armas” (Farewell to arms, 1957) con Jennifer Jones, a partir de la novela de Ernest Hwmingway. Y aunque en alguna ocasión comentó: “Por lo común puedo oler un fracaso cuando leo el libreto, pero no puedo oler un éxito. Si pudiera, sería multimillonario, pero no puedo, nadie puede”. Aunque parece ser que el olfato le falló en el caso de “Adiós a las Armas”, la cual prefirió hacer, en esa mismo tiempo, por encima de “Sayanora” (Sayonara, 1957) un gran éxito para Marlon Brando y “Ben Hur”, dándole “oportunidad” a Charlton Heston de que consiguiera su único Oscar de Mejor Actor en ese exitoso drama seudo religioso. Cuando alguien le recordaba que había rechazado esas películas, en tono exaltado contestaba: “fueron el peor error de mi carrera”.

A principios de los setenta cuando su carrera cinematográfica parecía languidecer y ya no le llegaban los grandes papeles, aceptó, sin mucho entusiasmo realizar la cinta para televisón “Once Upon a Dead Man” , en la cual hacía del Comisionado Stewart McMillan, la cual sirvió como piloto de la que vendría a ser la triunfal serie “McM;illan and Wife” que se mantuvo en los primeros planos de popularidad, entre 1971 y 1977, en las pantallas caseras, prácticamente, de todo el orbe, dándole un nuevo levantón a su carrera, que la pudo continuar hasta unos meses antes de su fallecimiento, pues todavía participo en 14 capítulos de la serie “Dinastía”. En el Inter. De “McMillan y su Esposa” y “Dinastía”, realizo una mini serie basada en la obra de Ray Bradbury “Crónicas Marcianas” (The Martian Chronicle) bastante interesante, que si la llegan a encontrar en el mercado del DVD, les recomendamos ampliamente, pues es una de las mejores adaptaciones de ciencia ficción en la televisión.

hudson-8.jpgVoy a concluir este repaso sobre la trayectoria cinematográfica de Rock Hudson con una cita de la escritora Marta Belluscio que en su libro “Seductores y Amantes: Historia del ‘latin lover’ y otros galanes” nos señala: “Cuando ya estaba enfermo hizo un corto papel de amante en ‘Dinastía’. Era un Hudson envejecido y famélico, privado de la vivacidad y la musculatura. El día de su muerte, acaecida ek 2 de octubre de 1985, a ninguna mujer en su sano juicio, inclusive a las que le amaron, les sorprendió su homosexualidad. Era intuida, consentida y nunca juzgada. Porque las mujeres no siente como los hombres. Más bien admiraron su dignidad de admitirlo; comprendieron que las plagas de las enfermedades no respetan jerarquías; les resultó trágico e irónico que un galán amado, con amplio dominio del arte del disimulo, sería al fin recordado como la primera estrella víctima del SIDA”.

Sólo nos resta recordar que cuando vino a filmar a Aguascalientes, en 1960, “El Último Atardecer” (The Last Sunset), bajo la dirección del talentoso Robert Aldrich y acompañandolo en el reparto Kirk Douglas, Carol Lynley, Dorothy Malone y Joseph Cotten, entre otros actores, el robusto Hudson, tuvo algunos detalles en su comportamiento, los cuales permitieron hacer chismes y rumores sobre su masculinidad, puesto que era notorio como algunas jovencitas, de aquella época, se le “lanzaron” duro y tupido, sin lograr ninguna de ellas conquistarlo. Más bien tuvo algunos problemas de hurtos y otras “cosillas”, con algunos mozalbetes, que pretendieron abusar de su “hospitalidad”, dando lugar a rumores que en rigor, vendrían a ser confirmados o a tener visos de verosimilitud, una vez que hizo publica su enfermedad y su preferencia sexual; pero si nos atenemos, como espectadores de cine, a la imagen que proyectaba en la pantalla de galán romántico, heroico, buen mozo, recto, sin hacer personajes tortuosos, hay que reconocer, dentro de dicho contexto, que era un buen actor, ya que no se le notaba un amaneramiento, que delatara sus preferencias sexuales, lo cual, al final de cuentas, como cinéfilos lo que importa es dentro de su exitosa carrera, dejó varias películas dignas de seguirlas viendo y admirando, tanto por su actuación, como por los aciertos de sus directores.

Textos Relacionados:

Rock Hudson: sus películas,

Los chicanos en Gigante de George Stevens,

La espada invencible con Rock Hudson y Piper Laurie;

Los diablos del aire: Angeles sin brillo

Herencia sagrada, Taza, son of Cochise con Rock Hudson

Himno de batalla de Douglas Sirk con Rock Hudson

Douglas Sirk: maestro del melodrama

Douglas Sirk: sus películas

Doris Day: Siempre Virgen,

GD Star Rating
loading...
GD Star Rating
loading...
Rock Hudson: la primera estrella víctima del SIDA, 5.5 out of 10 based on 2 ratings

2 comentarios en “Rock Hudson: la primera estrella víctima del SIDA”

  1. [...] Rock Hudson: la primera estrella víctima del SIDA, [...]

  2. Yo dice:

    Nunca hubo un hombre más bello y más simpático que Rock. Y era mucho mejor actor de lo que los críticos decían.

    GD Star Rating
    loading...
    GD Star Rating
    loading...

Dejar una respuesta

Anunciante

Cineforever en Facebook

Síguenos en Twitter