El amor en los tiempos del cólera, o las desventuras del mercado.

Escrito por Héctor Enrique Espinosa Rangel on Feb 25th, 2008 y archivado en Cine Norteamericano, Estrenos, Melodrama. Tu puedes seguir los comentarios a esta entrada a traves de RSS 2.0. Tu puedes dejar un comentario o enviar una referencia

amor-1.jpgLa narrativa latinoamericana ha dejado atrás su época de auge, la magia barroca de lenguaje quedó plasmada en la obra de Lezama Lima, Alejo Carpentier, Guimaraes Rosa y, sobre todo, Gabriel García Márquez. Todos ellos son gloria de las letras que nunca llegaron a la justicia del cine, salvo por la obra, jamás escrita, de autores fílmicos con la talla de Galuber Rocha, y ahora, en el atardecer de aquel Boom de los sesenta y setenta, un estadounidense nos regala su visión de lo que García Márquez dijo en “El amor en los tiempos del cólera”.

Por si misma la novela gigantesca del Gabo colombiano es un monumento al Kitch voluntario, una muy extensa tarjeta postal con la que se muestra el fantástico mundo exótico de nuestro subcontinente a ojos profanos que conciben la cultura como urbana, latina y árida; un gigantesco fresco de verdura y agua corriente donde compiten por el titulo de lujuriosidad las flores de la selva y los miembros viriles de los personajes; en suma un fresco que rompa el horizonte árido de la racionalidad occidental, y como tal un gran éxito editorial (léase un best-seller).

Con el despliegue de capital y publicidad hecho para la cinta de Mike Newell era de esperarse algo más que una película en semitonos donde impera sobre todo la anécdota de un criollo tozudo que espera la vejez para perder la virginidad de sentimientos, que en juegos de claroscuro ya ensayados por cierto por Billie August para su puesta en escena de La casa de los espíritus, y hacer también de la violenta historia que matizó la conducta de los personajes tan solo un escenario fragmentado en el que la historia no pasa, excepto en los protagonistas principales.

Javier Bardem impecable como el “latino” de lujuria vacía e insignificante que carece de voluntad propia ante la existencia y se deja llevar por los azares del entorno, y Giovanna Mezzogiorno como la resignada “hispana” que sostiene diálogos insulsos esperando el temido instante de entrega en la vejez, a despecho de haber tenido una vida significativa que se hace vacía a bordo de un hotel de río selvático.

Para comprender esta puesta en pantalla hay que olvidar a García Márquez y a la magia brutal de su empleo del lenguaje como reflejo idiosincrásico de lo latinoamericano (perpetuamente ligado a lo real maravilloso, sometido al influjo de una historia hecha en conflicto de armonía permanente con el medio físico y humano), hay que buscar en la linealidad cartesiana de la mentalidad del guionista Ronald Harwood, que desafía toda teoría de la adaptación fílmica para concentrarse en hacer una obra compleja reducida a tan solo la anécdota de una pareja avenida al amor con el tiempo en una época, la nuestra, en que todo sentimiento profundo termina donde la voluntad individual choca con cualquier interés que no sea el propio.

amor-3.jpgSi la situación hubiese sido planteada en las selvas del sureste asiático o en el África negra, carecería de sentido; los hijos de colonizadores en esas regiones fueron expulsados hacia sus países cartesianos, los naturales viven y expresan sus historias en términos de juju o del viejo budismo, muy lejos de la percepción occidental, pero América Latina es mestiza y su medianía cultural amenaza la cordura del racionalismo anglosajón que domina los mercados, así pues representa una buena oportunidad para establecer distancias “sanas” con la rectitud de la “verdadera cultura” y no la que Márquez y los otros han promulgado.

Con la inevitable espina en la garra del imperio el subcontinente debe ser reinterpretado y corregido en la conciencia de sí, en la demasía de su autoestima violenta que tiende a encontrar caminos propios fuera de la esfera globalizadota, caminos peligrosos puesto que cierran la puerta del trabajo mal pagado y la baratura de materias primas que permite a la “esfera civilizada”mantener el medio ambiente cercano enmascarando la destrucción del medio y la limpieza étnica disfrazada de subdesarrollo.

amor-2.jpgCon El amor en los tiempos del cólera quedamos sin saber alguna justificación del título, como no sean las palabras del cura en el sepelio del médico Javier Urbino (Benjamín Bratt) y la génesis de su amor por Fermina (la Mezzogiorno). Del panorama social en conflicto de comunidades y desastres naturales solamente nos queda una especia de resumen noticioso que dice que todo ha sido siempre igual, no hay pasado ni porvenir, solamente la perpetuidad de un hoy donde la única luz es una pasión enferma y adolescente que nada tiene que ver con el mundo real, tan solo es una ilusión como todo en América Latina, la única verdad es el mercado, donde García Márquez ha tenido mala suerte.

Si no basta con ver los ejemplos de su participación en el cine (excepto su breve aparición En este pueblo no hay ladrones- como boletero de cine de pueblo-), especialmente cuando ha participado como guionista, en la sorprendentemente rara Eréndira de Ruy Guerra, donde su novela fantástica se convirtió en un carnaval de feria lateral gringa y casi le sucede lo mismo con sus versiones de Tiempo de morir, que en México fue destape del talento de Arturo Ripstein, pero mejoró notablemente en la versión colombiana, mucho menos conocida, y ambas con auxilio de su amigo Carlos Fuentes como guionista.

Filmografía:
Amor en los tiempos del cólera. (Love in the times of cholera), D. Mike Newell. Con: Javier Bardem, Giovanna Mezzogiorno, Benjamín Bratt. Guión: Ronald Hartwood. EUA . 2007.
Casa de los espíritus, La. (The house of spirits). D. Billie August. Con: Meryl Streep, Glen Close, Jeremy Irons. Guión. B. August. EUA/PORT/ALEM/DIN. 1993.
Antonio das mortes (Dragao de maldade contro o santo Guerreiro Antonio das mortes). D. Glauber Rocha. Con: Mauricio do Valle, Odette Lara, Otho Bastos. Guión: G. Rocha. FRA/BRAS/ALEMDEM. 1969.
Eréndira. D. Ruy Guerra. Con: Irene Pappas, Claudia Ohana, Michael Lonsdale. Guión: G. garcía Márquez. FRA/ALEMDEM/MEX. 1983.
Tiempo de Morir. D. Arturo Ripstein. Con: Marga López, Alfredo leal, Jorge Martínez de Hoyos, Enrique Rocha. Guión: Carlos Fuentes. MEX. 1966.
Tiempo de Morir. D. Jorge Alí Triana. Con: Gustavo Angarita, Sebastián Ospino, Jorge Emilio Salazar., María Eugenia Dávila. Guión: C. Fuentes. COLOM/CUB. 1985.

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