En algunas entrevistas el director Edward Dmytryk, al referirse al magnifico western, titulado en México “Lo que la Tierra Hereda” (Broken lance, 1954), señala que fue la segunda película que se rodó utilizando el nuevo formato del cinemascope, lo que le llevó a realizar una serie de experimentos en la composición y puesta en escena, permitiéndole aprovechar al máximo las bondades de la “pantalla ancha”.
Revisando el libro “The Films of 20th Century Fox” de Tony Thomas & Aubrey Solomon, nos encontramos que se da como realizada en 1954 “Broken Lance”, la cual fue lanzada al mercado el 29 de julio de 1954, casi a un año de distancia del estreno de “El Manto Sagrado” (The robe, 1953), el 16 septiembre de 1953, que fue la primera en utilizar el cinemascope, en Estados Unidos. Inclusive las otras dos películas en dicho formato que vio el público en ese año fueron “Como Pescar un Millonario” (How to Marry a Millionaire) en noviembre y “Costa Brava” (Beneath the 12 mile reef) en diciembre de 1953.
En todo caso Dmytryk podría estar más bien refiriéndose en relación a ser el segundo o tercer western rodado en formato cinemascope, pues en virtud de que en Estados Unidos el registro cronológico de las películas se establece a partir de la fecha de su primera exhibición pública, es entendible que en ocasiones haya discrepancias temporales, en cuanto al inicio de su filmación y su estreno. Esto no ocurre en México, donde se ha seguido el sistema de registrarlas conforme a la fecha del comienzo del rodaje.
Son tres los westerns estrenados de la Fox en 1954, a saber: “Almas Perdidas” (River of no return) en abril, dirigido por Otto Preminger con Marilyn Monroe y Robert Mitchum; “Jardín del Mal” (Garden of evil) en julio, dirigido por Henry Hathaway, con Gary Cooper, Susan Hayward, Richard Widmark, Cameron Mitchell y Vícor Manuel Mendoza, rodado en escenarios de México, a mediados de 1953 y, precisamente, “Lo que la Tierra Hereda”, en septiembre, del ya mencionado año de 1954..
Independientemente de si fue el segundo o el tercero, lo cierto es que cada uno de los tres directores, supieron aprovechar, aunque aún con ciertos titubeos o, mejor dicho, no con todas las posibilidades, que vendría a darse en westerns subsiguientes, la amplitud del campo visual, que ofrecía el nuevo formato con su composición horizontal, con su alcance y su efecto en profundidad y perspectiva, haciendo evidente que si un género era naturalmente el adecuado para resaltar las bondades del cinemascope, era indudablemente el western, sobre todo por el uso de los espacios abiertos, las cabalgatas, los arreos de ganado, los ataques de los indios, la ruta de las caravanas y los enfrentamientos, frente a frente.
Pero más allá de los hallazgos técnicos en cuanto al uso de la llamada pantalla ancha, “Lo que la Tierra Hereda” es un muy interesante film de luchas fraticidas, conflictos ecológicos, amor y pugnas interraciales, presentado espléndidamente por Dmytryk a partir de una historia de Philip Yordan, quién ganó, curiosamente, el Oscar de Mejor Historia, por un guión que ya había sido llevada a la pantalla antes en 1949.
En sentido estricto “Lo que la Tierra Hereda” no es un remake de “Sangre de Mi Sangre”, (House of strangers, 1949) realizado por Joseph L. Mankiewicz, ya que sufrió varias modificaciones, siendo las dos básicas el cambio de género de un thriller policiaco con elementos afines al “cine negro”, paso a ser un western; así como el hecho de que el hermano menor, que en la primera era nada más el preferido de su padre, en la segunda se le agrega el componente de ser medio hermano y mestizo, ya que es hijo de una india, interpretada por Katy Jurado, entrando así en juego el conflicto racial, mucho más fuerte y directo, que el de clase social que afloraba tímidamente en •Sangre de mi Sangre”. .
Philip Yordan utilizó para su guión de “Sangre de mi Sangre”, uno de los capítulos de la novela “I’ll Never Go There” de Jerome Weidman, para su historia que puede verse como inspirada o una actualización de la historia bíblica de José y sus hermanos, en la cual el tiránico patriarca Gino Monetti (Edward G. Robinson) maneja con mano dura, tanto su negocio bancario, como a su familia, obligando a sus tres hijos mayores trabajar para él, prácticamente de sol a sol, mostrando una clara simpatía por su hijo menor Max Monetti (Richard Conte), al cual le ha permitido estudiar para abogado y quién esta enamorado de Irene Bennett (Susan Hayward), una chica de sociedad. Los tres hermanos celosos y resentidos son Joe (Luther Adler), Pietro (Paul Valentine) y Tony (Efren Zimbalist Jr), quienes se negaban a solidarizarse con el jefe del clan, cuando era sometido a juicio por algunas irregularidades en el manejo de su banco. Max le apoyaba y en un “arreglo jurídico”, era el quién tenía que ir a la cárcel, en lugar de su progenitor, quién prácticamente moría a causa de ello, así como de la presión de los hijos mayores al arrebatarle su negocio. Aunque Max había jurado vengarse de sus hermanos, al salir de la cárcel es convencido por Irene de olvidarse de ello y salir de la ciudad para empezar una nueva vida.
Desafortunadamente “Sangre de mi Sangre” solo la ví una ocasión a principios de los setenta en la televisión, sin tener en claro si antes Max peleaba con Joe y lo eliminaba. Lo curioso es que a pesar de ser un buen filme “Sangre de mi Sangre”, el cual fue presentado, con cierto éxito, en el Festival de Cannes, en Estados Unidos fue un fracaso de taquilla, aparentemente inducido por el propio jerarca de la Fox Spyros Skouras, que negó todo apoyo publicitario al film dirigido por Joseph Mankiewicz, al sentir que la trama retrataba con demasiada exactitud, un conflicto similar al que estaba atravesando él mismo con su familia.
Con tal antecedente no es de extrañar que cinco años después el grueso de los espectadores disfrutaran de “Lo que la Tierra Hereda” como un western original, alegórico sobre la historia bíblica de José y sus hermanos, con agregados, según algunos críticos, de “El Rey Lear”, transformando a las hijas en varones y elevando el número a cuatro, uno más que en la obra de Shakespeare. Inclusive para mayor énfasis en que estamos ante la nada nueva rencilla entre hermanos, por la búsqueda del afecto del progenitor y su herencia material, el personaje del hijo menor interpretado por Robert Wagner, ahora se llama Joe. El patriarca, Matt Deveraux, quien es un rico ganadero de Arizona, acostumbrado a manejar con energía y tiranía en sus dominios, imponiendo su palabra como la única ley es interpretado solidamente por Spencer Tracy. El hermano mayor Ben lo encarna Richard Widmark, siguiéndole Mike (Hugh O’Brien) y Denny (Earl Holliman). En rigor los hermanos intermedios son una mera comparsa, ya que el drama y el conflicto se dá, realmente, entre el mayor –Ben- y, el menor Joe.
La causa del derrumbe del imperio manejado por Matt Devreaux, como auténtico hombre de horca y cuchillo, es cuando por su propia mano pretende hacerse justicia con los dueños de una mina de cobre, que está arrojando desperdicios contaminados en el río que cruza su propiedad, causando la muerte de 40 vacas. Matt, ayudado por sus hijos y sus hombres, al mando de su capataz, el comanche “Dos Lunas”, hacen destrozo y medio en las instalaciones mineras. Matt es demandado y llevado al juicio, sin contar, en esta ocasión con la ayuda del gobernador del estado, al cual él impuso, ya que está muy disgustado por que el mestizo Joe Devreaux, pretende a su hija Barbara, o sea a la bellísima Jean Peters. Joe va a la cárcel y su padre muere cuando Ben, quién ha tomado el control de su enorme rancho, ha decidido hacer negocios con una compañía petrolera. Matt pretende impedírselo, tratando de ir a batirse a tiros con él, si es necesario, pero antes de que ello ocurra muere. Sin embargo Joe atribuye a Ben, el parricidio, que si bien no se consuma, si podemos considerar que simbólicamente se da de hecho; por lo cual Joe, en el funeral, toma una lanza y la arroja a los pies de Ben, quedando establecido, conforme a las costumbres de sus ancestros comanches, que al salir de la cárcel, buscará vengarse.
(Cabe aquí un paréntesis para señalar que efectivamente la traducción del título original en inglés de “Broken Lance”, sería “Lanza Rota”, el cual es como se conoce en España, pero en México y el resto de Latinoamérica se utilizó el de “Lo que la Tierra Hereda”, en virtud de que en 1953 se había estrenado el western “The Savage” de George Marshall, con Charlton Heston en el rol de un blanco que había sido adoptado por un jefe guerrero indio en su infancia, ya adulto tenía que decidir entre regresar con su gente o mantenerse con la familia que le adoptó y esta película aquí pasó como “La Lanza Rota” y en España como “El Salvaje”).
Lo cierto es que “Lo que la Tierra Hereda” resulta un filme muy entretenido, aparte de bueno, en el cual suceden y se dicen muchas cosas, sin que las diversas sub tramas, se salgan de control o más bien del núcleo central de presentarnos, en forma muy clara y concentrada, el conflicto de la lucha entre padres e hijos, extendido al enfrentamiento entre hermanos, haciéndolo un western muy interesante, en el cual su vigencia se mantiene clara aún hoy en día, lo cual en cierto sentido no es mucho decir, ya que una de las ventajas de este género y de aquellas otras películas en que desde su realización su historia se ubica en una época pasada, tienen más oportunidad de mantenerse en pie, frente a las que se en el tiempo presente de su realización y con temas muy de moda en el momento.
Otro de los temas que subyace en “Lo que la Tierra Hereda” es el ubicar, a partir del juicio a Matt Devereux, el de la ley y el orden en el viejo oeste, pues el ranchero ha estado acostumbrado a imponer su sentido de la justicia por propia mano, desde treinta años atrás en que se instaló en lo que entonces era un territorio inhóspito, teniendo que pactar con sus vecinos comanches para poder desarrollar su emporio ganadero, junto con perseguir a los cuatreros, ahorcando en el acto a aquellos ladrones de ganado que lograba capturar, lo cual saca a relucir el abogado del Este, con objeto de desprestigiarlo, como un hombre reacio a acudir a los medios legales para resolver sus diferencias. En rigor el tema de la ley y el orden, en su tránsito del cambio que se opera en las comunidades primitivas al llegar la “civilización” es uno de los más socorridos o presentes en infinidad de westerns, como lo estaría cinco años después, como tema central en ese otro extraordinario filme de Dmytryk que es “Pueblo Embrujado” (Warlock, 1959) el cual esperamos pronto comentar.
En todo caso lo que si puso, aparentemente de moda, “Lo que la Tierra Hereda”, es una serie de westerns en que el tema del parricidio era el punto nodal de la historia, aunque quizá en ese sentido el de retomar dicho tema, que había sido presentado en algunos filmes de los años treinta y cuarenta, en forma aislada, le tocaría a “Winchester ‘73” (Winchester ’73, 1950) de Anthony Mann, con James Stewart buscando a su hermano Stephen McNally, para eliminarlo debido a que fue el autor de la muerte de su padre. John Sturges en “Seis Tumbas” (Backlash, 1956) nos presenta a Richard Widmark buscando al supuesto asesino de su padre y otras cuatro personas, para venir a descubrir que en realidad el asesino era su padre (parece ser que en España, donde doblan todas las películas, la censura obligó a que dijeran que era su padrastro, para darle la vuelta al parricidio). La que si era clara en el enfrentamiento y el filicidio fue “Alarido de Sangre” (Gunman’s Walk, 1958) de Phil Karlson, con Van Helfin como el padre que se ve obligado a eliminar a su rebelde e incontrolable hijo, que interpretaba Tab Hunter. Por último, en este recuento a bote pronto, se me viene también a la memoria “Hombre del Oeste” (Man of the west, 1959) de Anthony Mann, con Gary Cooper luchando contra su viejo tío y sus primos, en este gran western del maestro Mann.
Por otra parte cabe consignar que la actriz mexicana Katy Jurado, en su papel de la índia comanche, esposa del tiránico Matt Deveraux, logró, merecidamente, la nominación al Oscar de Mejor Actriz Secundaria, aunque hay quién considere que fue un reconocimiento tardío, al no haberla nominado en 1952 por su rol de Helen Ramirez en “A la Hora Señalada” (High Noon, 1952), donde destacaba al lado de Gary Cooper y Grace Kelly. Ya por último resulta curioso señalar que a diferencia de esa infinidad de westerns en que se inicia mostrando, en un plano abierto, y desde la lejanía como va avanzando uno o varios jinetes, en el caso de “Lo que la Tierra Hereda”, se abre con un lobo solitario que se pasea por la desolada planicie semidesértica, lo cual, ya dentro del desarrollo de la película se nos explicara que los indios consideran que el espíritu de los grandes guerreros, en el momento de su muerte, se traslada al del lobo, jefe de la manada, razón por la que el viejo Matt, esta en contra de que se les elimine, pensando que en algún momento él mismo podrá reencarnar en uno de ellos. En fin, un muy interesante y entretenido western, con contenidos más profundos y bien desarrollados, como se dieron, en términos generales, en los años cincuenta en el género, arropados en una apariencia de simple película de “indios y vaqueros”, como despectivamente se suelen referirse al western, aquellos que no han sabido acercarse al género, pues como le comento Edward Dmytryk a Antonio Castro en la entrevista que le hizo, publicada en el número 231 de la revista “Dirigido”, editada en España: “Siempre se ha presentado la disyuntiva entre el cine de entretenimiento y el cine de mensaje y a mí me parece que es bastante falsa. Si no entretienes a la gente no tendrá el menor interés en enterarse de tu mensaje. Si vas a una iglesia y el sermón del cura es entretenido, aunque no te interese lo escuchas”. Y aunque no seas un fanático del western, si tienes oportunidad de ver “Lo que la Tierra Hereda”, ya sea en DVD o en el canal de televisión de TCM Classic Hollywood, donde pasará este lunes 18 a las 13.45 horas (tiempo de México), podrás disfrutar de un entretenido, recomendable e interesante film.
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