Picnic según Francois Truffaut
Escrito por Gustavo Arturo de Alba | 12 de Febrero de 2008 | Categorias: Cine Norteamericano, Cine de Siempre en DVD, Melodrama, Que ver en TV | Tiempo de Lectura: 5m 23s | Leido 339 veces.
El cineasta francés Francois Truffaut, antes de ganar notoriedad entre el gran público como director, había ya destacado en la crítica cinematográfica en la reputada revista “Cahiers du Cinema”. De su labor como crítico realizó una selección de las mismas, las cuales fueron publicadas en un libro titulado “Las Películas de mi Vida” (Les Films Ma Vie), editado en su versión en español en 1975 por Ediciones Mensajero y en el cual, como el nombre nos los indica, recopila textos que le permiten o más bien aquellos en que destaca positivamente la obra de cineastas que le resultan de su gusto. Dentro de esta recopilación viene su juicio sobre la película “Picnic”, cuando fue estrenada en Francia en 1955 y la cual ha sido programada, con cierta frecuencia, en el canal de cable de TCM Classic Hollywood, donde, precisamente, será proyectada este miércoles 13 a partir de las 10.00 horas (tiempo de México), razón que nos pareció oportuna para ofrecerles un acercamiento a la misma desde la óptica de Truffaut, hace ya cosa de 53 años, pero que mantiene su vigencia, al igual que la propia cinta que consagró a Kim Novak, como una de las grandes estrellas de los años cincuenta.
“En una pequeña ciudad de Kansas aterriza un buen día William Holden, mugriento, bronceado y desaliñado. A cambio de una buena comida, le quema los trastos viejos a una anciana señora que, de propina, le lava la camisa. Entre tanto, con el pecho desnudo, conoce a una guapa chica, Kim Novak, y a su hermana menor, Susan Strasberg”.
“Con la camisa limpia. Holden puede visitar por fin a Cliff Robertson, un rico compañero del colegio, prometido de Kim Novak”.
“A la mañana siguiente tiene lugar un gran picnic tradicional, lo que en España llamaríamos una romería, que dura todo el domingo. Holden se muestra particularmente atractivo, baila como una peonza, bromea sin descanso, y tiene que parar los pies bien pronto a una institutriz –Rosalind Russell- que ha bebido demasiado whisky. Como él se resiste, ella le insulta y, disgustado, se libra del embrollo rescatado por Kim Novak en cuyos brazos pasa la noche. Holden se pelea con Cliff Robertson y con la policía, y se escapa en un tren de mercancías después de haberle pedido a Kim Novak que vaya a reunirse con él a Tulsa. Esta, a pesar de las lágrimas de su madre, va en su busca en autobús. La última imagen, desde un helicóptero, nos muestra al tren de mercancías y al autobús aproximándose”.
“No sé si, premiado con el Pulitzer, la obra de teatro ‘Picnic’ de William Inge, autor también de ‘Sin Rastro del Pasado” (Come Back Little Sheba, 1952) y ‘Nunca Fui Santa’ (Bus Stop,1956), es genial o no, pero la película que han sacado de ella el guionista-dialoguista Taradash y el director Joshua Logan –que la habían montado previamente en un teatro de Broadway- está muy cerca de serlo”.
“Josh Logan, sin agresividades inútiles ni excesivos sentimentalismos pero con una lucidez un poco cruel, que emparenta su mirada sobre el mundo con la de Rendir, aboceta para nosotros un retrato de Ámerica a través de este ‘trozo de vida’. Si para apreciar todas las virtudes de ‘Elena y los Hombres’ es preciso verla varias veces, todo lo que hay en `Picnic’ resulta perceptible en un primer visionado. Es la única razón que justifica que ‘Picnic’ pueda gustar más que el film de Renoir. Prolongando la comparación, podemos decir que las dos películas son algo más que una historia bien contada en imágenes. Nos ofrecen del amor una visión carnal y a la postre desencantada, que es más verdadera que las que suelen presentarse en la pantalla”.
“En ‘Picnic’, Josh Logan deja que elijamos nuestras emociones. Podemos reír o llorar con las excentricidades de los personajes. Cada idea, cara y cruz, está expresada con lo que tiene den patético y de gracioso. Si Josh Logan fuera más joven, habría hecho de ‘Picnic’ una película al mismo tiempo más cruel, más ambiciosa y también más ingenua, pero sus cuarenta y ocho años, su corpulencia, su volubilidad y su buen humor, le permiten dominar el tema y abordarlo con una distanciación, a mi parecer saludable”.
“Demos pues la bienvenida a Josh Loga, un nuevo y gran director de quién Jacques Rivette ha dicho: ‘Es Elia Kazan multiplicado por Robert Aldrich’. Frase muy acertada, porque `Picnic’ recuerda a ‘Al Este del Paríso’ (East of Eden, 1954) por la delicadeza de los rasgos y a ‘Veracruz’ (Vera Cruz, 1954) por su rapidez. Tras haber visto ‘Picnic’ –su primera película- y ‘Nunca Fui Santa’ (Bus Stop), me parece Josh Logan un cineasta tan dotado para el cine (dirección de actores, cámara, enriquecimiento de un guión, valorar cada idea) que no puede fallar una película a no ser que se lo proponga. He aquí un director puro, un director que además no se deja domesticar fácilmente porque abandonó Hollywood hacia 1935 durante el rodaje de ‘La Historia Se Hace de Noche’ (History is made tonight) que, si llega a terminarlo, hubiera su primer filme como director”.
‘Picnic que me gusta más que ‘Bus Stop’, es una película de una invención continua y de una gran inspiración en cada imagen. Cuando le place, Josh Logan nos hace reír en medio de una escena triste o, al revés nos pone –literalmente- un nudo en la garganta. Y la sala, satisfecha, se muere de gusto”.
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