Invasores, nunca partes segundas, o terceras…
Escrito por Héctor Enrique Espinosa Rangel | 1 de Febrero de 2008 | Categorias: Ciencia Ficción, Cine Norteamericano, Estrenos | Tiempo de Lectura: 5m 55s | Leido 250 veces.
Clásico es aquello que forma clase (Perogrullo dixit), un concepto difícil de manejar cuando se trata de las artes, especialmente del cine, donde cada género tiene sus propios modelos y la ciencia-ficción ha forjado dificultosamente los suyos, como en el caso de “Muertos vivientes”, que hizo furor en los años cincuenta.
El tema clásico por excelencia del género es la invasión a la tierra, desde que H. G. Wells escribió “La guerra de los mundos”, la paranoia bélica de los alienígenas finiquitando a la humanidad ha recibido múltiples tratamientos fílmicos, algunos de ellos tan importantes como el de George Pal para la novela de Wells o la de Camerino Menzies para la guerra contra discos voladores de otros mundos.
Las maneras más singulares de abordar el tema están en “La cosa de otro planeta” y “Muertos vivientes”, que plantean el aniquilamiento humano sin violencia, simplemente sustituyendo a los individuos uno a uno, un procedimiento sórdido e indetectable en principio, hasta que el protagonista principal nos lo comunica a sabiendas de que no le creeremos.
El clímax de la película original que “refritea” “Invasores”, ese acercamiento al rostro de Kevin McCarty aterrorizado gritándonos que están aquí, es una de las imágenes del cine de ciencia-ficción que más han sido reproducidas en la iconosfera. Representa el clímax de una angustia que el director Don Siegel fue instrumentando cuidadosamente relacionando y perdiendo a sus personajes hasta la angustia del aislamiento absoluto para que pasara de sus actores al espectador en las salas. Esta imagen parece el motivo fundamental para que se haya realizado “Invasores”.
Su director parece fascinado por la capacidad expresiva de Nicole Kidman, esa virtud plástica mediante la cual nos ha entregado desde las pasiones inconfesables de “Ojos bien cerrados”, hasta un retrato exacto de Grace Kelly en “La brújula dorada”, donde también alterna (como aquí) con Daniel Craig; a partir de su rostro de indescriptible plasticidad, el realizador Oliver Hirschbiegel pretende hacernos comprender la angustia y desesperación de quien descubre que su mundo se derrumba. No sabremos si por razones de tiempo en escenarios o de exhibición, pero la cinta parece incompleta, sin desarrollo dramático adecuado para llevarnos hacia la desesperación e los personajes, tan solo se apoya en la Kidman, y, por desgracia, no basta.
Una caída que en manos de Siegel era la desesperación individual por la desaparición violenta de todo lo que es conocido en tanto comunidad, incluidos los afectos, los sentimientos que afloran en las relaciones, incluso la propia violencia de las relaciones (algunos críticos e historiadores han visto en la película “Muertos vivientes” una parábola de la invasión comunista que preocupaba al macartismo), y para la versión de “Los invasores de cuerpos” de Abel Ferrara, el predomino se orientó al asco (igual que en la versión de “La cosa de otro planeta”, de John Carpenter), a la revulsión provocada por el proceso de cambiar en las vainas gigantescas (efecto original que hemos perdido definitivamente en esta versión) mientras que Hischbiegel nos introduce en dos modas del siglo XXI: la catástrofe biológica y la Teoría de la Conspiración.
El héroe del cine estadounidense fue planteado siempre como una minoría de uno que impone su razón ante lo que vive para los espectadores, y ese es el desenvolvimiento de la Kidman en “Invasores”, pero es un planteamiento imposible, nadie es una isla en la sociedad da la información, así que su aislamiento paulatino conforme el virus alienígena hace desaparecer la personalidad de la comunidad en torno, un grupo de “concientes” instrumenta la cura y habrá de rescatarla in extremis a la manera de Spielberg.
Tal virus no tiene asomo alguno de conciencia al transformar los individuos, sin embargo su acción en la población estadounidense es instrumentad por un político mediocre (Jeremy Northam) que fue la víctima inicial y la extiende convirtiendo el virus en una supuesta cura contra la gripe, mientras que en Europa varios países ya establecieron campañas para erradicar a este agente patógeno y deshumanizador que actúa transformando a la persona durante sus horas de sueño.
Tanto en al película de Siegel como en el relato de Jack Finney el drama está centrado en palucha por no dormir, por vencer a la fatiga y la inconsciencia, mantener el estado de vigilancia para que las vainas sean incapaces de fabricar al socias sustituto. Para el director Hirschbiegel basta la lucha de la Kidman y nos sugiere la inmunidad de su hijo (como la de Will Smith en “Soy Leyenda”) como factor dramático que jamás cuaja, y a cambio ofrece un final de rescate heroico que parece hecho para contradecir la denuncia por la ineficacia de los helicópteros hecha en “La caída del halcón negro”.
El defecto principal de la Teoría de la Conspiración radica en que presupone demasiado en ella la racionalidad maquiavélica de los supuestos conspiradores de manera que parecen sacados de un cuento de Poe, e instrumentada con personajes de Lovecraft, todo parece procedente de un plan preconcebido para la destrucción de la humanidad y planta la realidad objetiva como una manipulación simplista de la mente, una imposición de Nadie hacia nosotros, y desde el principio se anula cualquier posibilidad de libertad, así que la búsqueda de ésta es inútil por principio, y eso no es lo que planta Finney, que propone el robo del libre albedrío por parte de los invasores, aunque la más aterradora visión de su relato es la sustitución de la identidad corporal y social, por ello la fama del instante final en que Siegel con Kevin McCarty nos grita en el paroxismo que “¡…ya están aquí!”.
FILMOGRAFÍA:
Cosa de otro planeta, La. (The thing). D. John Carpenter. Con: Kurt Ruissell, Wilford Brimley, T. K. Carter. Guión: Bill Lancaster, basado en un relato de John W. Campbell Jr. EUA. 1982.
Enigma de otro mundo, El. (The Thing from another World). D. Christin Nyby y Howard Hawks. Con: Knneth Tobey, Margaret Sheridan, James Arness. Guión: Charles Leder, basado en el rlato de John W. Campbell Jr. EUA. 1951.
Invasores de cuerpos. (Body snatchers). D. Abel Ferrara. Con: Gabriel Anwar, Ferry Kinney, Meg Tilly. Guión: Raymons Cistery, basado n el relato de JAck Finneyt. EUA. 1993.
Invasores. (The invasión). D. Oliver Hischbiegel. Con:; Nicole Kidman, Daniel Craig, Jeremy Northam. Guión: Dave Kaiganich, basado en el relato de Jack Finney. EUA. 2007.
Muertos vivientes. (The invasión of the body snatchers). D. Don Siegel. Con:; Kevin McCarty, Dana Winters, Larry Gats. Guión: Daniel Maiwaring, basado en el relato de Jack Finny. EUA. 1956.
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