Las saudades revolucionarias: Soñadores de Bertolucci.
Escrito por Héctor Enrique Espinosa Rangel | 30 de Enero de 2008 | Categorias: Cine de Siempre en DVD, Melodrama, Otros países, Policíaco | Tiempo de Lectura: 3m 54s | Leido 214 veces.
Hay veces que ver y recomendar una película es asunto puramente emocional, y esto es bueno; en ocasiones esta emoción es la difusa sensación de que pasado y presente se funden no en la pantalla o en la mente sino en la vivencia de una saudade que es al mismo tiempo pasado y porvenir, y esa es la motivación que me hace escribir sobre “Los soñadores”, de Bernardo Bertolucci.
La cinta es un retrato del momento inolvidable en que la cultura occidental se quitó para siempre su bata de solemnidad con el fin de saltar al vacío significante que vive la juventud de hoy: la caída a ala prohibición de prohibir en el año 68.
Jean-Luc Godard dijo alguna vez que para referirse a ese año debería pasar mucho tiempo a fin de valorar adecuadamente las vivencias de aquel momento; tal parece que Bertolucci no lo sintió así, nada más se dejó llevar por la experiencia personal.
A través de la anécdota de una experiencia vivida por Mathew (Michael Pitt), Isabelle (Eva Green) y Theo (Louis Gardel) nos cocina este platillo de reflexión sobre la privacidad, la individualidad en conflicto con lo colectivo y el cine como forma de vida y de ver el mundo, y para precisar salpimentó su olla con Big Brother & the Holding Company, The Doors y Jimmy Hendrix.
Es una película que en mucho recuerda a “El libro de Manuel”, de Cortázar, solo que mientras los integrantes de “La Joda” hacían la revolución mientras escuchaban Bee-Bop a los sesentayocheros de Bertolucci los conflictúa la relación entre el melódico Clapton y el brutal requinto de Hendrix mientras su vida descubre el sexo y el compromiso de la revolución que deja el pedestal y la pared (donde lucen Mao y su revolución cultural) para lanzarse a la calle a incendiar su mundo, el nuestro.
Al parecer le debemos más al cine de lo que hemos pensado, porque la movilización estudiantil de 1968 comenzó con las protestas de los alumnos de cine de París contra la destitución de Henry Langlois en la Cinemateca Francesa, así se comenzaba la rebelión cultural y única del sesenta y ocho contra uno de los avatares de la gran Cultura Occidental: André Malraux, a la sazón ministro francés de cultura con De Gaulle.
Justamente a este grupo de estudiantes corresponde el trío de la película: alumnos de cine que continuamente buscan comunicación jugando adivinanzas o reviviendo instantes inmortales del cine (como algunos recuerdos que me invaden de tardes y anocheceres en que hacíamos una y otra vez las secuencias del duelo en el OK Corral cuando éramos estudiantes), que descubren la ciudad atrás de los muros de su casa cuando se aíslan en ella y en la aparición del sexo, del mundo absurdo y autoritario del exterior (a ellos y a su casa) irrumpiendo de pronto una realidad soñada y deseada, la revolución, sin que los involucrados tuviesen conciencia del precio.
Es aquí donde la película se acerca más a los mexicanos, o al menos a nuestro cine, gracias a la obra de Leobardo López Aretche y Alfredo Joskowicz: “El cambio”. Una muestra de que las aspiraciones vitales de aquel estudiantado tendrían sorpresivas respuestas represoras, como diría Ayala Blanco: Tlatelolco para los mexicanos, la caída de la república con los franceses.
Solo que Bertolucci está más interesado en mostrar el cambio de los individuos, el ámbito moral, anímico y mediático del final de los sesenta, hacer notar el agotamiento de la experiencia como se concebía hasta la mitad del siglo XX, destacar que el conocimiento es mucho más que simple memoria porque también es la perspectiva, el diseño del futuro no solo individual sino de todos los individuos y que esta nueva experiencia era paso al vacío personal, a una reformación del mundo que todavía está en proceso.
Además la concepción intercontinental de este trío plantea mejor la perspectiva global para el alcance de los cambios en quienes comparten la cultura occidental, el pensamiento cartesiano y que han debido abandonar la racionalidad tradicional para sobrevivir en un mundo que nadie entiende, tan solo se le vive.
FILMOGRAFÍA:
Soñadores, Los. (Dreamers). D. Bernardo Bertolucci. Con: Michael Pitt, Eva Green, Louis Garrel. Guión: Gilbert Adair, basado en su propia novela. ITAL/FRAN/GB. 2003.
Cambio, El. D. Alfredo Joskowicz. Con: Héctor Andremar, Héctor Bonilla, Sergio Jiménez. Guión: Luis Carrión y A., Joskowicz. MEX. 1971.










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