Paul Newman y Joanne Woodward: 50 años de casados
Escrito por Gustavo Arturo de Alba | 29 de Enero de 2008 | Categorias: Actores y Actrices, Biofilmografias, Cine Norteamericano | Tiempo de Lectura: 12m 13s | Leido 1771 veces.
Prácticamente no hay una pagina de espectáculos en el orbe, que no traiga, este martes 29 de enero, alguna nota referente al cincuenta aniversario del matrimonio formado por los actores Paul Newman y Joanne Woodward, quienes se casaron el 29 de enero de 1958, en Las Vegas, Nevada.
Si es difícil que cualquier pareja logre sobrevivir y mantenerse unida durante cincuenta años, resulta más insólito que esto ocurra con una integrada por personas del medio artístico y en particular actores de Hollywood, donde la nota predominante son las separaciones y la brevedad de las uniones entre estrellas.
Paul Newman debutó en los escenarios teatrales de Broadway en 1953, cuando hizo el personaje de Alan Seymour en la triunfal obra de William Inge “Picnic” bajo la dirección de Joshua Logan, al lado de Ralph Meeker como Hal Carter y Janice Rule era Madge Owens. La obra se estrenó el 19 de febrero de 1953 en el Music Box Theatre de Broadway, alcanzando las 477 representaciones. Paul llegó a interpretar a Hal Carter por espacio de unos 21 días, debido a una enfermedad de Meeker.
Cuando la Columbia compró los derechos de la obra para llevarla al cine solo se conservaron, de los que tuvieron algo que ver con el éxito en Broadway, al director Joshua Logan y el actor Arthur O’Connell que era el solterón Howard Beavens, igualmente, en la versión fílmica, de esta inolvidable cinta que convirtió en estrella a Kim Novak como Madge Owens, acompañada de William Holden en el rol de Hal Carter y Cliff Robertson en el de Alan Seymour, que en la película paso a apellidarse Benson, pero en rigor es el mismo personaje con que debutó Paul Newman en Broadway.
Joanne Woodward estaba en la plantilla de figurantes de “Picnic” en calidad de sustituta para diversos papeles femeninos, por si fallaba alguna de las titulares. Fue allí, de acuerdo a algunas fuentes, donde se conocieron y establecieron relación los actores, pues según Paul le resultaba muy estimulante platicar con Joanne. Otras versiones señalan que se conocieron en el Actor’s Studio, donde Joanne recibía clases de actuación por parte de Sanford Meisner. Mientras otros nos cuentan que el agente de Joanne, la cual ya había trabajado en televisión en 1952, fue quién los presento, ya que también llevaba los asuntos de Paul en Nueva York en esa época.
Paul Newman se había casado, en diciembre de 1949, con Jackie Witte, una compañera cuando formaban parte de la Woodstock (Ilinois) Player. Con Jackie el actor procreó tres hijos: Scott nacido en 1951, Susan en 1953 y Stephanie en 1954. Y se separaron desde 1956, aunque hasta finales de 1958 se formalizó el divorcio.
Para la especulación queda si Joanne y Paul fueron algo más que amigos, durante la etapa en que convivieron juntos, durante catorce meses, en que se representó “Picnic” en Nueva York. Lo cierto es que cada uno tomaron senderos diferentes para llegar a Hollywood y coincidir, a mediados de 1957, en el rodaje de “Noche Larga y Febril” (The long, hot summer, 1958) bajo la dirección de Martin Ritt, en la cual Paul era Ben Quick, un joven atractivo e insolente, que llega a una ciudad del Mississipi dominada por el poderoso Will Varner (Orson Welles), quién le contrata y le ve “patas para gallo” de enamorar a su solterona y reprimida hija Clara (Joanne Woodward), la cual en principio se niega a acatar los deseos de su padre.
Michael Kerbel en su libro “Paul Newman” al referirse al encuentro de los actores en “Noche larga y febril” nos cuenta: “El auténtico calor de sus relaciones, lo agradablemente que se sentían el uno al lado del otro, queda reflejado continuamente en el film y lima mucho las aristas del antagonismo sexual de los personajes que ambos interpretan. Sus caracteres son perfectamente complementarios; él es un hombre sexualmente seguro y, a primera vista, desprovisto de aspectos vulnerables e incluso de humanitarismo; ella es una virgen extremadamente vulnerable y que ansía expresar su propia humanidad. Ella le enseña a ser humilde y a valorar las virtudes individuales; él la ayuda a descubrir su sexualidad.”
“Dos escenas de este film pueden ser consideradas como las mejores de sus respectivas carreras, gracias entre otras cosas a los incisivos diálogos escritos por Irving Ravetch y Harriet Frank. En la primera Clara va en busca de Ben al almacén de su padre y, tras un prolongado intercambio de invectivas infantiles y de verdades crueles, ambos logran ahondar en su superficialidad y descubrir los límites neuróticos de sus recíprocas debilidades. Más tarde, en la escena más bella del film, Clara consigue expresarle finalmente con madurez, cuando afirma que él tiene una idea equivocada de ella, que ella ‘no es un conejito atemorizado, lleno de deseos insatisfechos’, sino una mujer adulta e inteligente, que no quiere ser comprada ni vendida. Y termina diciéndole que se parece mucho a su padre: ‘Me rendí a él cuando tenía nueve años, y a ti cuando miré por vez primera tus fríos ojos azules”.
“A su manea incisiva y segura de sí Quick resume su honesta, dura y puramente sexual concepción de la vida: ‘Bien, ya veo que no te gusto, aunque tú has acabado gustándome. Tú y yo hemos terminado juntos… Si señor, la gente dice ‘¡Pobre y vieja Clara Varner! Su padre la obliga a casarse con ese tipo inútil, ese granjero llegado quién sabe de dónde’. Bien, dejemos que hablen. Pero te diré algo: verás cómo por la mañana te despertarás… sonriendo”.
Efectivamente que en “Noche Larga y Febril” lograban trasmitir Paul y Joanne su mutuo atractivo, que hacía creíble el desarrollo de su relación, tanto en la pantalla como fuera de ella, al casarse el 29 de febrero de 1958. Un año que fue importante para ellos, lo mismo en lo privado que en su carrera profesional. Joanne Woodward obtuvo el Oscar de Mejor Actriz, en la entrega correspondiente a los premios de 1957, por su labor en “Tres Caras Tiene Eva” (The three faces of Eve, 1957), mientras Paul Newman era reconocido en el Festival de Cannes como el Mejor Actor, precisamente por su creación de Ben Quick en “Noche Larga y Febril”.
De su unión nacieron tres hijas Elinor en 1959; Melissa en 1961 y Claire en 1965. Siendo Melissa la única que probó fortuna en el cine y la televisión, aunque sin mayor fortuna o relive, por cierto que le pusieron el nombre de Melissa, porque correspondía al del primer personaje en el cine que interpretó Joanne Joodward en “Esta Es Mi Gente” (Count three and pray, 1955).
En el plano profesional, como actores, han estado juntos en otras ocho ocasiones: la entretenida comedia de Mervyn LeRoy “El Inconquistable Sexo Debil” (Rally ‘Round the Flag, Boys!, 1958) en la cual Joanne creía que su matrimonio con Paul se tambaleaba, a consecuencia de la intromisión de la despampanante Joan Collins en su apacible vida, en uno de los suburbios de Nueva York. Mucho más interesantes resulta su labor en el drama “Desde la Terreza” (From the Terrace, 1960) basado en una novela de John O’Hara dirigido por Mark Robson. Fallida resulto el melodrama“París Vive de Noche” (Paris blues, 1961) dirigida por Marin Ritt, en la cual Paul es trombonista de jazz que vive en París, obsesionado con componer un concierto que le dará fama. Vive un tórrido romance con una turista (Joanne Woodward), que pretende hacerlo regresar a Estados Unidos. Al final la abandona convencido de que el matrimonio significaría el fracaso de su carrera musical. Si algo hay de rescatable en este soporífero melodrama, en el cual también actuó Sidney Poiter, es a que se utilizó música de Duke Ellington y una disfrutable actuación especial del inmortal Louis Armnstrong, para deleite de los fanáticos del jazz. Aunque quizá su peor película sea la comedia “Un Nuevo Modo de Amar” (New Kind of Love. 1963) en la cual la exitosa profesional Samantha (Joanne Woodward), quien vive neuróticamente obsesionada en triunfar en su trabajo, termina rindiéndose ante la exigencia de sus amigas, que la verdadera dicha de una mujer es la de salir a la calle a buscar un marido que la saque del trabajo: ¡Feministas! están advertidas, si no quieren pasar corajes, mejor no vean esta farsa erótica de mal gusto, dirigida por Melville Shavelson. En cuanto a la pretenciosa “Quinientas Millas” (Winning, 1969) dirigida por James Galdstone, en realidad es el único recuerdo que tengo de su visión cuando se estreno, que era un melodrama aburrido y pretencioso, sobre un corredor de autos (Paul) al cual no le importa echar por la borda su matrimonio, con tal de triunfar en su profesión. Mucho más apreciable es “El Corazón Lleva una Máscara” (WUSA, 1970) dirigida por Stuart Rosenberg, que puede considerarse un film de denuncia sobre la indiferencia de la opinión pública, para enfrentarse a la verdad, en donde alegóricamente se utilizaba como tema el uso de una radiodifusora superpatriótica en Nueva Orleáns, para lanzar mensajes derechistas, que pudieran llevar a dar un golpe de estado en su país, que les liberara de una vez por todas de los malditos comunistas, los judíos y los negros, entre otros, que no merecían vivir en los Estados Unidos. La referencia al macartysmo y el ambiente de histeria colectiva que produjo en los años cuarenta y cincuenta, es el sustrato de “El Corazón Lleva una Máscara”, que fracaso en taquilla, debido un poco a su tema y otro tanto al confuso desarrollo de la historia, que la hacen caer en cajón de los filmes fallidos, pero interesantes. Por su parte “La Piscina Mortal” (The drowning pool, 1975) es un pasable thriller policiaco, en el cual Paul repite su rol del detective Harper, mientras Joanne es Iris Deveraux, en un personaje que recuerda en algo a los que solía interpretar Lauren Bacall, al lado de Humphrey Bogart. En “Padre e Hijo” (Father & Son, 1984) dirigida por Paul Newman, en la cual es la única cinta de las dirigidas por el actor, en que también interpreta un papel, en ella Joanne tiene una pequeña interpretación, en un filme centrado en las difíciles relaciones de un padre (Newman) con su adolescente hijo (Robby Benson), con el cual, aparentemente, no tiene nada en común. Es un tierno y emotivo melodrama de aprendizaje, bien actuado y dirigido por Newman. Otro tanto puede decirse de “Esperando al Señor Bridges” (Mr. & Mrs. Bridge, 1990) dirigido por James Ivory, sobre un matrimonio maduro en una ciudad de Kansas, a mediados de los años treinta, en el cual el conservador abogado Walter Bridge (Paul Newman) se rehúsa a aceptar los cambios que está promoviendo el liberal del Presidente Roosvelt, mientras su esposa India (Joanne Woodward) ha alentado a su hija, para que siga los impulsos de su corazón. Es un inteligente melodrama de aparente historia domestica, realizado con gran finura por Ivory, en que quedan muy claras las intenciones de utilizar un microcosmos, para hacer una aguda disección de la sociedad estadounidense en los años treinta.
Sin actuar en ellas, Paul Newman dirigio a Joanne Woodward en dos excelentes melodramas “Raquel, Raquel” (Rachel Rache, 1968) y “El Complejo de una Madre” (The Effect of Gamma Rays on Man-in-the-Moon Marigolds, 1972). Además de una cinta para televisión “The Shadow Box, 1980) la cual no conocemos. En “Raquel, Raquel”, posiblemente, Joanne Woodward consiguió su mejor interpretación en un personaje que nos recuerda a su Claire de “Noche Larga y Febril”, en esta Raquel es una solterona maestra de escuela de 35 años, que vive con su madre, en un pequeño pueblo de Nueva Inglaterra. Ha llevado una existencia de represión, manteniéndose virgen, por lo cual se ilusiona cuando un viejo compañero de escuela regresa de vacaciones al pueblo, tienen relaciones sexuales, al grado de creer ella que ha quedado embarazada. El tipo la abandona. Después descubre que no es cierto su embarazo, pero ha tomado conciencia de que puede cambiar el curso de su vida y decide abandonar el pueblo, en un final ambiguo, en que lo único que sabemos, independientemente de cómo le resulten las cosas, es que haya ha tomado las riendas de su destino, independientemente de su madre o los miembros de su comunidad, sin que ahora tema al que dirán.
“Raquel, Raquel” se prestaba para ser un culebrón de pronostico reservado, pero un manejo sensible de la situación, la lleva por terrenos de una delicadeza y emotividad, que lo convierten en un filme melancólico y conmovedor. Fue un triunfo, tanto para Joanne Woodward en los terrenos de la actuación, como un afortunado debut en el megáfono por parte de Paul Newman.
En una ocasión Joanne Woodward dijo: “Estoy casada con Paul y siguió casada con él, porque es el hombre mas considerado y romántico” y si nos atenemos a lo que podemos deducir de la sensibilidad de Newman, viendo “Raquel, Raquel”, habrá que coincidir con Joanne en su juicio, antes que atenernos a su imagen cinematográfica de un macho egoísta, sexista, insensible y aprovechado como su Ben Quick de “Noche Larga y Febril” o su Hud de “Hud el Indomable” (Hud, 1963) por solo señalar dos de sus mejores interpretaciones que sirvieron para fijar su imagen de hombre duro y frío.
Por su parte Paul Newman al referirse a lo prolongado de su relación ha señalado: “¿Para qué buscar una hamburguesa si tengo en casa un entrecot? Joanne siempre me ha dado apoyo incondicional en todas mis decisiones y esfuerzos, eso incluye mis carreras de coches, que ella deplora. Para mí eso es amor”.
Hoy están festejando sus cincuenta años de un matrimonio, el cual, para las revistas o programas de televisión dedicados al cotilleo, resultan aburridas y monótonas, al no dar nota, en cuanto a coqueteos e infidelidades. Simplemente no son materia de escándalo, en todo caso de felicitación por haber podido llevar una vida estable de éxito profesional público y una vida privada sin mayores turbulencias, digna de destacar, como señalábamos líneas arriba, en un ambiente en que la normalidad es el constante cambio de parejas y lo insólito celebrar sus Bodas de Oro.
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