Huracán de Pasiones: Key Largo de Bogart

Escrito por on ene 17th, 2008 y archivado en Actores y Actrices, Cine Norteamericano, Policíaco. Tu puedes seguir los comentarios a esta entrada a traves de RSS 2.0. Tu puedes dejar un comentario o enviar una referencia

key-largo-1.jpg“¡Después de haber vivido durante más de treinta años en Estados Unidos me han llamado extranjero indeseable, a mí, a Johnny Rocco, como si fuera un asqueroso comunista!”.
Johnny Rocco interpretado por Edward G. Robinson

“No peleo más batallas que las mías. Un Rocco más o menos no es razón para morir”.
Frank McCloud interpretado por Humphrey Bogart.

Perogrullo estaría presto a afirmar que cuando uno se acerca o, realiza un comentario sobre películas como “Huracán de Pasiones” (Key Largo, 1948) dirigida por John Huston, es importante o más bien necesario, para una mayor comprensión de la misma, tener claro el contexto histórico de la época en que se planeó y se filmó este excelente thriller alegórico en contra del fascismo.

Richard Brooks y John Huston fueron los encargados de adaptar para el cine, la obra de teatro de Maxwell Anderson “Key Largo”, conocida en el mundo de habla hispana como “CayoLargo”, la cual fuera estrenada en el teatro “Ethel Barrymore” en 1939, con Paul Muni en el papel de Frank McCloud, alcanzando 104 representaciones. La obra fue adquirida por la Warner Brothers, pero a causa de la guerra se quedó archivado el proyecto de llevarla a la pantalla, hasta que a principios de 1946 el productor Jerry Wald lo desempolvó y se lo ofreció a Huston para dirigirlo y a Bogart como el protagonista.

key-largo-2.jpgLa pieza original de Anderson se ubica teniendo como trasfondo la Guerra Civil española, ya que Frank McCloud abandonaba su puesto de voluntario en el Lincoln Batallion, al percatarse que él y sus camaradas solo eran utilizados como carne de cañón, por los republicanos en misiones casi suicidas, como piezas de propaganda, tal y como sucedió con su amigo Temple, razón que le lleva a la zona de los Cayos en Florida, a visitar al padre y la hermana de su camarada, quién muriera heroicamente. El hotel del padre de su amigo está controlado por una pandilla de gángsteres que se han ido a refugiar allí, huyendo de la policía. Al final Frank se enfrenta a los malhechores, muriendo en el combate, con lo cual recobra su honor perdido. Así cuando al anciano le preguntan quién era aquel extraño les responde: “Es mi hijo que ha vuelto de España”.

Tanto Huston como Brooks habían combatido en la Segunda Guerra Mundial y al regresar a su patria percibieron que el huevo de la serpiente del fascismo, se estaba incubando en los Estados Unidos, a través del tristemente célebre Comité de Actividades Antiamericanas (House Un-American Activities Comité), el HUAC por sus siglas en inglés, que presidía el congresista J. Parnell Thomas, lo que los llevó a situar la acción poco después de terminada la guerra, para darle un tono alegórico, más fácilmente entendible por espectadores norteamericanos.

Wald pensaba que el personaje de Frank McCloud, podría ser una mezcla de los anti-héroes Rick Blaine de “Casablanca” (Casablanca, 1942) y Harry ‘Steve’ Morgan de “Tener o no Tener” (To have and have not, 1944) ambos interpretados por Bogart, pero los guionistas le dieron o justificaron, con mayor hondura su desazón y decepción de sus otros personajes, al tiempo que amortiguaron su cinismo, al mostrar el desencanto que le producía el hecho de que después de combatir el fascismo en Italia, se lo topaba en su patria, en la figura de los gángsteres que tenían el control del hotel de James Temple (Lionel Barrymore), padre de su amigo, sitio que venía a simbolizar los Estados Unidos, otra vez a merced de los antiguos gángsteres exiliados que regresaban a controlar el país. En un principio Frank (Humphrey Bogart) pretende no estorbarle a Johnny Rocco (Edward G. Robinson) en su objetivo, pues si no es ese gángster será otro el que ocupe su lugar, en virtud de la visión pesimista que tiene del mundo, pero al final tome conciencia de la necesidad de combatirlos, a pesar de que puedan venir después otros.

key-largo-3.jpgAlgunas otras de las modificaciones en relación con la pieza de Anderson y la versión fílmica es que Nora (Lauren Bacall) no es hermana del amigo de Frank, sino su viuda. Gaye Dawn (Claire Trevor), la marchita amante de Rocco no aparecía en la obra teatral. Los guionistas se inspiraron en Gaye Orlova, una cantante de cabaret, amiga de Lucky Luciano, que había jurado seguirlo si lo deportaban. En cierta medida Johnny Rocco tenía rasgos de Luciano, quién después de ayudar a las tropas americanas en Italia, consideraba que lo podían perdonar y dejarlo regresar a los Estados Unidos. El final con la lucha de Frank contra los gángsteres en el bote “Santana” que los va a llevar a Cuba, para encontrar refugio, se agregó con elementos de “Tener y no Tener”, pues en la pieza el combate se daba en el hotel, en Cayo Largo. Por otra parte la esperanzadora conclusión con Frank regresando a los brazos de Nora es un añadido, seguramente impuesto por la productora, para tener un final feliz.

Sería en la tercera o cuarta ocasión en que ví “Huracán de Pasiones”, ya adolescente, con mayor idea de la política, que me percate del diálogo del gángster Rocco, en cuanto a su ironía de que alguien que fuera un triunfador en los negocios, generando empleo para mucha gente, fuera perseguido, al haberse dedicado, entre otras cosas al contrabando de licor y la explotación de prostitutas, con gran éxito, siendo un auténtico americano que creía en la libre empresa y no como esos comunistas o “rojos”, que en lugar de crear riqueza, de cualquier manera, se dedicaban a destruirla. A ciencia cierta no puedo afirmar que Huston fuera el primero en equiparar, en el cine, a las empresas de los gángsteres, como una forma distorsionada del concepto de la libre empresa en el capitalismo, pero que si lo hizo antes de que se volviera un lugar común, a partir del manejo que hace de este concepto Mario Puzo en su obra “El Padrino” y que reflejo Francis Ford Coppola, con gran agudeza en la célebre y popular trilogía de “El Padrino”. Esa idea ya estaba en “Huracán de Pasiones” con el gángster equiparándose a un empresario preocupado por crear negocios exitosos, que generaran empleo. En México, el narcotraficante Rafael Caro Quintero, a mediados de los ochenta, llegó a decir, como si fuera un Johnny Rocco cualquiera, que si le dejaban manejar adecuadamente el negocio de la marihuana, se comprometía a pagar la deuda externa de México en un tiempo determinado. Es decir el triunfo económico, a cualquier precio, es lo importante para ser un buen ciudadano americano.

key-largo-4.jpegCarlos Sampayo coordinador del libro “Humphrey Bogart”, editado en 1994 por RBA, Editores, S.A. en España, en el capítulo dedicado a “Cayo Largo” que es el título con que se conoce en el país ibérico al film “Huracán de Pasiones” nos señala: “El hotel que regentean James Temple y Nora Temple es, en ‘Cayo Largo’, un espejo donde se refleja la sociedad estadounidense de posguerra. Con su apática y negativa actitud, Frank McCloud representa no solo el desengaño del excombatiente por el hecho de que después de la guerra todo siga igual, sino también la inquietud por las amenazas que surgen del propio interior social. Unas amenazas que toman cuerpo en el gángster anticomunista Johnny Rocco, en quién podría entenderse la existencia del Comité de Actividades Antiamericanas. Si McCloud se comporta de una manera pasiva no es porque haya renunciado a sus ideales sino porque ha comprendido que las ideas son impotentes para hacer frente a la realidad: ‘Que me importa si Rocco vuelve a América’, dirá McCould, ‘Por mi puede ser presidente si quiere’. El espejo también refleja la imagen de la violencia, al cual, en definitiva, es el arma de que se sirve el Poder para perpetuarse y, también, la que puede ayudar a reparar la injusticia de la situación (obsérvese que, poco antes del final del film, la alcoholizada Gaye le da una pistola a McCloud para que luche contra Rocco y su banda). El inválido James Temple es el viejo americano que cree posible la existencia de un país libre, honrado y sin sujetos como Johnny Rocco; un país que, de alguna manera, está simbolizado en su propio hotel. Nora Temple es el símbolo esperanzado de una generación joven que cree en lo mismo que cree la vieja generación. Johnny Rocco es la corrupción, es el Poder y sus abusos, el elemento que imposibilita la existencia de esas libertad y honradez que anhelan los Temple (y que también deseaba McCloud cuando marchó a combatir en la guerra). Bastaría con cambiar la actividad de los personajes de los villanos para ‘leer’ ‘Cayo Largo’ en términos de cine político: cuando Johnny Rocco y Ziggy (Marc Lawrence) hacen su negocio con el dinero falso parecen estar repartiéndose, como bien se ha dicho, los despojos de un electorado embaucado”.

“Como en muchos otros casos de películas incomprendidas o maltratadas en su momento, el tiempo se ha encargado de hacerle justicia a ‘Cayo Largo’, que merece figurar con pleno derecho entres los mejores y más logrados títulos de la filmografía de John Huston. Hoy es posible pensar que buena parte del rechazo crítico que generó ‘Cayo Largo’ con motivo de su estreno tenía detrás oscuras razones de intereses políticos: la prensa que en gran parte secundaba la labor del HUAC, se opuso frontalmente a un film de honda raíz liberal que ponía el dedo sobre la llaga de muchas heridas abiertas en la sociedad estadounidense de posguerra. Así, esta inteligente película fue acusada, entre otras cosas, de no ‘profundizar en los conflictos’ de ‘narrar una historia trivial’ (¡), de ser ‘un thriller de segunda categoría’, cuando precisamente se distingue por su profundización, por su ausencia de trivialidad y por ser un thriller de primera categoría en el que pueden detectarse, incluso, algunos componentes autobiográficos por parte de John Huston”.

key-largo-5.jpgSi bien Claire Trevor con justicia ganó el Oscar de Mejor Actriz Secundaria, en la entrega correspondiente al año 1948, por su brillante y conmovedora actuación de la patética alcohólica Gaye Dawn en “Huracán de Pasiones” es destacable la intervención de Lionel Barymore, pero sobre todas las cosas el brillante duelo de actuación entre Humphrey Bogart y Edward G. Robinson, iconos de la figura del gángster en la Warner Brothers en los años treinta. Si bien, ya habían actuado juntos en otras cuatro películas, esta sería la única en que efectivamente estuvieron al tu por tu, en papeles de similar tamaño y categoría, pues en las otras películas Edward G. Robinson era el estelar absoluto y Bogart era uno de los secundarios de las historias. En “Huracán de Pasiones” sería la única ocasión en que Bogart venciera y matara a Robinson en la pantalla, ya que en “El Sindicato del Crimen” (Bullets or Ballots, 1936) Bogart era muerto a balazos por el policía encubierto interpretado por Robinson. En “Campeón de Nacimiento”
(Kid Galahad, 1937) estamos, prácticamente, ante un empate técnico, al matarse mutuamente el manager Robinson y el gángster, Bogart, arreglador de apuestas en el box. Después en “El Genio del Mal” (The amazing Dr. Clitterhouse, 1938) Robinson envenena a Bogart y en “La Tumba de los Gángstrers” (Brother Orchid, 1940) después de un duelo a puñetazos, Robinson entrega a la policía a Bogart. Pero, reitero, lo destacable en “Huracán de Pasiones” no es el enfrentamiento final a balazos, sino el lance de actuación que nos participan a lo largo de este recomendable film, que si no lo consigue en DVD para su disfrute, puede verlo este jueves 17 a partir de las 18.00 horas (tiempo de México) en TCM Classic Hollywood, desafortunadamente doblado al español, con lo que se pierde mucho de los matices de la actuación de Bogart y Robinson.

Igualmente fue la cuarta y última ocasión en que hicieron pareja en el cine Lauren Bacall y Humphrey Bogart. Las tres anteriores fueron en “Tener o no Tener” (To have and have not, 1944) que marcó el debut en el cine de la Bacall. A esta siguió la estupenda “Al Borde del Abismo” (The big sep, 1946) y la tercera es la recomendable, pero casi imposible de conseguir, “La Senda Tenebrosa” (The dark pasage, 1947), dirigida por Delmer Daves.

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