La Brújula Dorada: ¿eso es un panfleto contra la iglesia?
Escrito por Gustavo Arturo de Alba | 16 de Enero de 2008 | Categorias: Cine Norteamericano, Estrenos, Fantástico | Tiempo de Lectura: 6m 11s | Leido 479 veces.
Aunque los avances de cine y los carteles nos advertían sobre la posibilidad de que “La Brújula Dorada” (The Goleen Compass, 2007), era únicamente una saga más de aventuras fantásticas, dirigida al público infantil, había ya tomado la decisión de verla, por la razón de estar en ella Nicole Kidman.
Ya he comentado, en otros textos de este blog, que como todos los aficionados al cine, antes de ir a ver las películas por sus directores, por la profundidad de su tema, la nacionalidad de la misma y, cuantos pretextos o razones podamos argüir para justificar nuestros gustos, el argumento, más recurrente, es simple y sencillamente, al igual que a mediados de los años cincuenta del siglo pasado, en mi caso, el atractivo que despiertan en mí sus protagonistas. Lo único que ha cambiado, en estos años, ha sido el nombre de mis favoritos en cuanto las novedades, dado que algunos se mantienen firmes en mi tabla de preferencias y fidelidad desde esos lejano años. En el caso de Nicole Kidman, prácticamente, a partir de admirarla por su enjundia y talante en “Un Horizonte Muy Lejano” (Far and away, 1992), no me he perdido ninguna de sus películas, independientemente del tema o sus acompañantes.
Así que cuando en una de esas reuniones de amigos, por motivo de las fiestas navideñas, la talentosa licenciada en sociología y doctora en antropología cultural María Eugenia Patiño, especializada en estudios sobre religión popular y movilidad, comento haber ido a ver con sus chiquitines “La Brújula Dorada”, encontrando en ella una serie de elementos provocadores, en cuanto a simbolismo y acercamiento a la confección de los mitos, con una crítica a la iglesia católica y su manejo autoritario del conocimiento, al autoproclamarse como poseedora de la verdad absoluta, huelga decir que la apostilla cayó en terreno abonado, para motivarnos a ir a verla, lo antes posible.
Pero antes de ir al cine me encontré con algunas notas de prensa, en que daban cuenta de la condena de El Vaticano, a la película y al escritor Philip Pullman, autor de la trilogía “La Materia Oscura”, cuyo primer libro “Luces del Norte” es el que sirvió de base para “La Brújula Dorada”. Según el editorial publicado en “L’Observatore Romano”, el mayor delito de Pullman es promover “un mundo frío y desesperanzador sin Dios”, agregando “”En el mundo de Pullman, la esperanza simplemente no existe, porque no hay salvación sino sólo la capacidad personal e individualista para controlar la situación y dominar los acontecimientos”.
Comentarios que no reflejan mayor imaginación, por parte de sus autores, los cuales se pueden aplicar a muchos escritores, en particular los llamados existencialistas, para no irnos no irnos demasiado al pasado, como si Albert Camus no nos hubiera demostrado fehacientemente, que aún sin dios y aceptando el absurdo de nuestra existencia, la vida vale la pena de vivirse, independientemente de si hay paraísos prometidos o reductos de salvación, a los cuales ya se les responder, si es el caso de que nos lleguemos, a pesar de nuestro escepticismo, ha encontrar en esa situación.
Pero dejemos la filosofía por la paz, ya que si nos atenemos a la versión fílmica de “Luces del Norte” o sea a “La Brújula Dorada” dirigida por Chris Weitz, cuesta mucho trabajo encontrar el supuesto tono panfletario de Pullman y su despiadado ataque a la “sacrosanta” institución de la Iglesia, como si unos pocos cuestionamientos y muestras de intolerancia de los miembros del “Magisterium”, habitantes del mundo paralelo al nuestro en que vive la heroína Lyra Belacqua (Dakota Blue Richards), fueran suficientes para derruir siglos de largas enseñanzas sobre la monolítica enseñanza de la sacrosanta iglesia católica.
Efectivamente el mundo paralelo de Pullman, ubicado en lo que se ha dado en llamar una estética retrofuturista, que nos ubica en el siglo XIX, aunque con ciertos avances tecnológicos, como el uso de energía eléctrica para el desplazamiento de los vehículos, es una entretenida fantasía sobre la lucha que una niña predestinada, enfrenta a unos seres autoritarios, que quieren despojar a los niños de sus “deimons”, o sea su alma, que en ese universo toma la forma de un animal, la cual al serles arrebatados a los niños, se les quitará su “libre albedrío”, para quedar sujetos a la visión univoca del “Magisterium”, poseedor absoluto de la verdad, que no puede ser cuestionada, sin que esta se vea en peligro de ser destruida.
Por la manera tan pueril en que han reaccionado el Vaticano y algunos grupos o ligas católicas, en especial de Estados Unidos, tal parece que efectivamente, el leve pétalo de la caricia de una duda, sobre las enseñanzas de siglos, puede hacer caer el castillo de naipes, de lo que uno supondría una sólida estructura que ha soportado dos mil años o, simplemente para que tanto ruido estando el suelo tan parejo, porque está tan camuflada la supuesta crítica a la iglesia, que igualmente se puede ver al “Magisterium” de “La Brújula Dorada”, como un elemento alegórico, para denunciar cualquier tipo de fundamentalismo o dictadura que nos pretenda imponer una visión unidimensional de la realidad, sostenida sobre la base del terror o la represión.
Para quienes vamos, antes que nada a ver cine, más allá de supuestos tratados de odio al cristianismo, sustentados, curiosamente, en elementos mitológicos y seres fantásticos, como las brujas y animales que conviven, al igual que hablan con los humanos, con todo y su pequeña predestinada a salvar al mundo, lo cual en última instancia sería quitar una superchería o mito, por otro, quedamos un tanto desencantados con el filme, pues este se vuelve harto repetitivo y previsible en el desenlace de los diferentes peligros por los que atraviesa la rebelde Lyra, en su lucha, principalmente, con la archi guapa villana Marisa Coulter, interpretada por Nicole Kidman, quién desde su inicial aparición, domina la escena con su arrolladora personalidad belleza, siendo los momentos en que esta en pantalla los de mayor encantamiento. También resultan rescatables por su gran logro técnico, algunos de los enfrentamientos o batallas, en especial la lucha de los osos, que no quiero tildarlas de demasiado violentas para los niños, por aquello de que alguien me señale que en algunas caricaturas japonesas o de otros países, las cuales pasan por nuestros canales en horarios infantiles, se ven mayores actos de sadismo y arrebato que los presentados en “La Brújula Dorada”, aunque si me queda la duda de que sea una película, no tanto propia para niños, sino que les resulte interesante, dada la cantidad de diálogos un tanto enigmáticos que la contienen, haciendo un tanto dificultoso el seguimiento de los detalles de la historia, del enfrentamiento de dos mujeres por el control del conocimiento y la posibilidad de que los individuos, puedan decidir su destino, sin la intervención de “Magisteriums” inquisitoriales.
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En la sociedad de la información que hoy estamos viviendo, el requisito fundamental es la transparecnia de procesos y la horizontalización del conocimiento, aunque esto resulte falaz porque en el proceso hay beneficiados con las medidas para convertir al conocimiento en material contable, la intención es anular toda forma de acaparamiento de la información, todo secreto de resguardo al conocimiento, es lo que condena la película (y la novela), lo que, de paso sirve de mazaso a la santa Madre Iglesia, pero en general concuerdo contigo, aunque ya te envío mi propia crítica de la cinta.