Beowulf, de lo antiguo a los viejos.

Escrito por Héctor Enrique Espinosa Rangel on ene 11th, 2008 y archivado en Aventuras, Cine Norteamericano, Estrenos, Fantástico. Tu puedes seguir los comentarios a esta entrada a traves de RSS 2.0. Tu puedes dejar un comentario o enviar una referencia

beowulf-1.jpgUna de las tareas emprendidas por el cine desde sus orígenes fue buscar familiaridad con la literatura, y desde el principio intentó el acercamiento a los clásicos con resultados muy desiguales a lo largo del tiempo, en especial respecto de la lengua inglesa.

Según Robert Graves los poemas arcaicos en este idioma parten del de Taliesin (los cantos del primer bardo en el idioma) y el Beowulf; todavía en el antiguo dialecto sajón que transformó la influencia latina en inglés. Curiosamente mientras el de Taliesin es un texto que atañe a la épica relacionada con el amor de pareja y la civilización cambiando del matriarcado al régimen solar, y el Beowulf es un cantar de gesta procedente de Dinamarca donde se nombran los misterios del antiguo culto a la luna entre los celtas.

En su libro “La diosa blanca”, Graves hace un extraordinario análisis de cómo a partir de estas dos obras se hace coherente la poesía subsiguiente y la formación de la lengua y literatura británicas, por eso parece importante la puesta en pantalla de “Beowulf”.

beowulf-2.jpgNo es la primera versión para cine esta de Robert Zemeckis, el más talentoso explorador y explotador de los mitos en el cine estadounidense actual, ya que anteriormente el personaje había sido encarnado en América por Christopher Lambert, dirigido por Graham Baker con muy poca fortuna de crítica y taquilla. También la han abordado los nuevos cineastas boreales, como Sturla Gunnarson, con su “Beowulf & Grendell”, poco conocida en nuestras latitudes, aunque con un actor que nos resulta familiar gracias a “El clavel negro”: Stellan Skarsgaard; pero esta vez Zemeckis no se arriesgó con alguna figura conocida y realiza un filme tecnológico, auxiliado por magnífico diseño gráfico, en computadora y voces famosas.

Cierto que en animación el personaje y sus hazañas ya habían sido llevados a la pantalla con el “Beowulf” de la serie Animated Epics, coproducción ruso-británico-estadounidense dirigida por Yuri Kulakov (que ya habrán visto en canal 22), pero con la animación tradicional dirigida a público infantil.

Para el cine los mitos clásicos han sido motivo de espectacularidad y reflexión histórica, desde las enormes producciones de Pastrone y De Mille el medio ha fusionado y confundido historia y mitos considerándolos como antes que Frazer y Schelimann los diferenciasen para la práctica de la antropología y arqueológica. En este medio se han fusionado el oropel de la sublimación y las ritualidades del poder.

Los héroes y dioses son avatares de la autoridad y modelos de una conducta social consagrados por la civilización, en su llegada al cine fue preservada su figura mística sin importar de que región o cultura del planeta provenían, por eso es singular la imagen de guerrero en “Beowulf” recreado por Zemeckis y los escritores Roger Avary y Nelly Gaiman.

Como toda leyenda clásica, la del vencedor de Grendell, es una crónica del ascenso al poder (la gloria del triunfo armado), pero en manos de este equipo norteamericano se convierte también en un testimonio de la futilidad del triunfo ante el paso de la edad y la inmutabilidad del mundo; con el empleo del dibujo por computadora, su interpretación del mito resulta más coherente, ante la necesidad de transformar la narración verbal en un relato para los ojos: obtiene más control sobre cada uno de los componentes narrativos para que impere la visión de autor sobre el tema que trata.

beowulf-3.jpgParece que Zemeckis es el mejor director para entender y aprovechar el verdadero significado de la tecnología en el cine y parece también que lo es porque se compenetra en ella como lo aconseja Jurgen Klauss para la fusión del arte y las computadoras: acercar el trabajo a los ingenieros sin abandonar al arte; y este director lo ha demostrado cuando aborda el mito recurrente de la fantasía que nutre los dibujos animados (“¿Quién engañó a Roger Rabbit?”, donde se dedica a desnudar las anomalías en el desarrollo de la cultura estadounidense en torno al establecimiento de la Meca del Cine), también cuando se refiere a la adoración ciega hacia el conocer científico (se burla impunemente de la física y sus genios con las paradojas del tiempo en la trilogía de “Volver al futuro”) y hasta de las leyendas urbanas contemporáneas, como en la denuncia de la inconsciencia estadounidense que fue dando paso a una globalización basada en el consumismo, según el relato de “Forrest Gump”.

Esta vez Zemeckis reconstruye un poema y un mito para el nuevo público de la pos-posmodernidad, para una sociedad donde la mayor parte de la población será vieja, donde el triunfo de la tecnología, la gloria del poder y la abundancia se transforman en problemas de erección y una libido activa que tiene motivo pero no destino, una vida con perpetuo anhelo por lo que ha sido, por la capacidad productiva disponible solamente para perderse, mientras el terno femenino gana autonomía, en tanto la madre de Grendell, Koliumquilly la hermosa acecha entre las olas a la próxima víctima de su hijo.

Por eso vale la pena recordar “La diosa blanca” y su profundización en lo femenino de nuestra civilización, en su aproximación al fondo significante de los mitos y también saber que la taquilla no responde a esta clase de relatos cinematográficos, lo más probable es que el público rechace la película, ni siquiera el de los amantes de la poesía y el mito, porque las copias que circulan por el país están “dobladas” al español y con una traducción muy triste (algún genio del traslado escribió “aguamiel” en vez de “hidromiel”, y ahora resulta que el chiste es el de unos vikingos pulqueros).

“Beowulf & Grendell”. D. Sturla Gunnarson. Con: Hringur Ingvarsson, Spencer Wilding, Stellan Skarsgaard. Guión: Andrew Raid Berzins. CAN/GB/ISL.2005.
“Beowulf”. D. Graham Baker. Con: Christopher Lambert, Rhona Mitra, Oliver Cotton. Guión: Mark Leahy. EUA. 1999.

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