Hombres o Bestias de John Sturges

Escrito por Gustavo Arturo de Alba on Ene 9th, 2008 y archivado en Cine Norteamericano, Directores, Western. Tu puedes seguir los comentarios a esta entrada a traves de RSS 2.0. Tu puedes dejar un comentario o enviar una referencia

fortbravo.jpgEntre los directores que realizaron, en los años cincuenta y sesenta del siglo pasado, westerns exitosos en su momento, aunque después les han regateado méritos, destaca John Sturges, con varios que fueron la delicia de los asiduos asistentes a las matinees, que se estilaban en esos años.

Westerns como “Hombres o Bestias” (Escape from Fort Bravo, 1953); “Cinco Tumbas” (Backlash, 1956): “Duelo de Titanes” (Gunfight at the Ok Corral, 1957); “El Tesoro del Ahorcado” (The Law and Jack Wade, 1958); “El Ultimo Tren” (The last train from Gun Hill, 1959); “Siete Hombres y un Destino” (The magnificent seven, 1960) y “La Hora de las Pistolas” (The hour of the gun, 1967) son algunos de los títulos que permanecen en nuestro recuerdo como favoritos, a los cuales hay que agregar “Conspiración del Silencio” (Bad Day at Black Rock, 1955), en que se mezcla el género “film noir”, con lo que podría ser una variante de “western crepuscular”; pero independientemente de la clasificación genérica en que lo ubiquemos, inclusive como “thriller”, “Conspiración del Silencio”, es uno de los tres grandes filmes de Sturges, por no decir que el mejor de su filmografía.

holden.JPGY precisamente, al ver anunciada, una vez más, en el canal de televisión TCM Classic Hollywood, el western “Hombres o Bestias”, para este viernes 11 de enero a las 11.55 hrs., fue motivo suficiente para ir a mi videoteca, con el objeto de disfrutar de su visión en su versión original en inglés, ya que se trata de uno de mis preferidos, desde que lo viera por primera vez allá por 1955, en que no me perdía ninguna de las películas de la atractiva pelirroja Eleanor Parker.

“Hombres o Bestias” esta ubicada en el año de 1863, en el Fuerte Bravo de Arizona, que era utilizado, durante la Guerra Civil Norteamericana, como campo de prisioneros para los soldados confederados, por parte del ejercito de la Unión, Pero tanto, unos como los otros, tenían un enemigo común que los acechaba, en esa agreste zona, que eran los temibles indios Mezcaleros.

eleanor.jpgEl film inicia cuando vemos al Capitán Roper (William Holden) llegando al fuerte a caballo, trayendo, prácticamente, arrastrando a pie al soldado confederado Bailey (John Lupton) quién había intentado fugarse. La conducta cruel de Roper, no es sólo censurada por los prisioneros confederados, sino inclusive su Comandante, el coronel Owens (Carl Benton Reid) se lo recrimina, sabedor de que en caso de un ataque al fuerte, por parte de los mezcaleros, de la tribu de los apaches, sería necesario armar a los confederados para poder defenderse. Roper se defiende argumentando que era necesario hacerlo como un ejemplo, para que no intentaran otros escapar. (En eso de la necesidad de armar a los prisioneros, para combatir a los indios, sucedía en otro excelente western de la época “La Furia de los Valientes” ‘Two flags west’ de 1950, por lo que los fanáticos del género, sabíamos que ese no era, exactamente, el tema de “Hombres o Bestias”, porque no iban a repetir la historia tan rápido).

Roper es comisionado para ir en busca de cuatro carretas de víveres, que ya deberían haber arribado al Fuerte, siendo acompañado por varios soldados, en los cuales va el teniente Belcher (Richard Anderson). Encuentran las carretas saqueadas e incendiadas por los indios, junto con los soldados que las traían sometidos a tortura, al amarrarlos junto a unos hormigueros, siendo muertos por los piquetes de los insectos. Emprenden el camino de regreso, por una parte escarpada de zona de cañones, donde es posible que les tiendan una emboscada, lo cual sucede teniendo una escaramuza con los indios, donde resulta herido Belcher. Más tarde se refugian en una especie de pozo, donde al anochecer llega una diligencia que estaba siendo atacada, igualmente, por los indios, la cual logra ser auxiliada por los soldados. En la diligencia viaja la bella texana Carla Forester, cuyo destino es el Fuerte Bravo, ya que ha sido invitada a la boda de su amiga Alice Owens (Polly Bergen), hija del coronel, a la cual conoció cuando estudiaron juntas en un colegio del norte, aunque la verdadera intención de Carla, es ayudar a su amante el capitán John Marsh (John Forsythe) a escapar de la prisión. Como parte del plan, Carla se dedica a dejarse cortejar por Roper, en labor de distracción, terminando por enamorarse de Roper. La fuga se efectúa la noche de la boda de Alice con Belcher, acompañando a Marsh, aparte de Carla, Bailey y los soldados Campbell (William Demerst) y Cabot Young (William Campbell), que hacen una simpática pareja de soldados cascarrabias, siempre pelándose entre sí, que le ponen el toque de humor a la historia. Roper sale en la búsqueda de los fugitivos, llevado un tanto por su obligación y otro tanto por el coraje de haber sido engañado por Carla. Quedando así establecida una de las constantes en el cine de John Sturges, que es el enfrentamiento de dos amigos o amantes, en este caso, al que la traición de uno, lleva al deseo de venganza del otro. Roper logra capturar a los fugitivos con la ayuda de Belcher y en el camino de regreso son atacados por los indios, con el previsible resultado final de que Roper y Carla se perdonan, después de que Marsh encuentra, muy adecuadamente, la muerte de manos de los mescaleros.

ele.jpgJohn Sturges se maneja hábilmente en su puesta de escena en exteriores, utilizando el Death Valley, ubicado al suroeste de California, cerca de Nevada, con un paisaje accidentado, rocoso y desértico, de clima extremoso, en que el uso del plano general le permite lucir, en toda su primitiva belleza el lugar, con las cabalgatas de los solados y los indios, brillando esplendorosamente como debe de ser en un western que se respete de estar al aire libre.

death-valley.jpgPor otra parte aunque la trama urdida por Philip Rock y Michael Pate no es un dechado de originalidad, esta estructurada con la necesaria solvencia, para ir manteniendo nuestro interés, con los suficientes incidentes de acción y sus momentos de remanso idílico, sobre todo al contar con una dama de fuerte personalidad y belleza como Eleanor Parker, al tiempo que William Holden, en uno más de sus papeles tópicos de cínico y desilusionado, pero a la vez conocedor del comportamiento humano, presto a sobrevivir a cualquier precio, se maneja con la suficiente convicción, para darle credibilidad a su personaje de Roper. Por cierto que cuando Holden hace su aparición en el Fuerte y tiene que pasar por delante de los prisioneros estos le reciben con un silbido característico, que busca ser una marcha debida a Jeff Alexander y que será utilizada, en otras dos ocasiones, cuando Roper se enfrente a los cautivos en el campo, aunque dichos silbidos nunca llegaron a ser un “tema” de las proporciones de la marcha de silbidos en “El Puente Sobre el Río Kwai” (The bridge of the river Kwai, 1957) también protagonizada por William Holden y que fuera tan popular, tanto la película con su tema de prisioneros ingleses, en un campo vigilado por los japoneses durante la Segunda Guerra Mundial, como la música, en particular con su marcha de silbidos, cada vez que el comandante del campo, se paseaba enfrente de los prisioneros. En rigor, más que una copia, estamos ante el desarrollo exitoso de un recurso bosquejado anteriormente en “Hombres y Bestias”, que seguramente conocía Malcolm Arnold, encargado de la música de fondo en “El Puente Sobre el Río Kwai” y que supo explotarlo con gran acierto.

Como cosas curiosas o errores históricos, tenemos que varios de los rifles de repetición Springfield que utilizan los soldados en sus enfrentamientos con los indios, así como los revólveres Colt, se adelantan algunos años, pues aún no estaban disponibles en 1863, tiempo en que está ubicada la historia de “Hombres o Bestias”. Pero la verdad, es que igual que ayer, los espectadores de hoy, podemos disfrutar a plenitud con este buen western de acción, sin estar fijándonos en esos detalles de anacronismos históricos, como si tuviera mucha importancia que Eleanor Parker luzca guapísima, enfundada en unos vestidos que traen un cierre, que apenas se comenzó a utilizar en 1913, lo que importa es que estamos ante una entretenida cinta de vaqueros, que se puede disfrutar, una y otra vez.

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