George Stevens: cineasta de la épica norteamericana

Escrito por Gustavo Arturo de Alba on dic 22nd, 2007 y archivado en Biofilmografias, Cine Norteamericano, Directores. Tu puedes seguir los comentarios a esta entrada a traves de RSS 2.0. Tu puedes dejar un comentario o enviar una referencia

giant.jpgLa épica “Gigante” (Giant, 1956) centrada en la saga de la historia de la familia texana Benedict y su antiguo trabajador Jett Rink, con sus 201 minutos de duración, es uno de esos filmes que van ganando con el tiempo, una vez que quedan en el olvido las “pajas” anecdóticas sobre las dificultades de su realización y la muerte de James Dean, a los pocos días de terminado el rodaje. Inclusive, para nosotros los mexicanos, ahora que posible ver la versión integra en DVD, sin los cortes decretados por la censura de la época, en cuanto al tratamiento de los mexico-norteamericanos, nos resulta más fácil apreciar su discurso antirracista y anticlasista, aunque les recomiendo verla en su formato original de cinemascope, para disfrutar a plenitud los encuadres monumentales y la puesta en escena de George Stevens, quién merecidamente ganó, en 1956, su segundo Oscar de Mejor Director por su brillante trabajo en “Gigante”. Roick Hudson recibió su única nominación al Oscar de Mejor Actor por su interpretación de Bick Benedict, al igual que James Dean por el de Jett Rink. Elizabeth Taylor no obtuvo ningún reconocimiento de la Academia, pero desde siempre nos ha parecido una de sus inolvidables caracterizaciones, como la perseverante Leslie, capaz de amar a Bick, pero sin doblegarse o dejar de manifestar sus ideas, ante las injusticias que la rodean.

A la que el tiempo le ha hecho mella, en nuestra apreciación, es al drama “El Diario de Ana Frank” (Diary of Ann Frank, 1959), con todo su lacrimógeno mensaje sobre el padecimiento de los judíos, durante la Segunda Guerra Mundial, en particular en Holanda, donde se desarrolla esta historia de “personaje inolvidable”, con toda su artera cursilería, para que a la de a “fuerza”, nos dolamos de la suerte de la adolescente chiquilla, inmolada en el campo de concentración de Auschwitz. En los años sesenta, llegue a verla unas cuatro ocasiones, pero hace cosa de un año, no pude soportar tanta melcocha y simplemente la deje a la mitad de sus 156 minutos de duración.

He de confesar que en principio soy reacio a las películas sobre la vida de Cristo, en tanto que la mayoría de ellas, son realizadas con criterio de “estampita y cuadros de arrobamiento”, sin el menor asomo de cuestionamiento, así que entre mis asignaturas pendientes esta la visión de “La Más Grande Historia Jamás Contada” (The Greatest Story Ever Told, 1965) con Max Von Sydow en el papel del “Hijo de Dios”, pero después de leer los comentarios de Rafael De España en su libro “El Peplum: La Antigüedad en el Cine”, creo que todavía no ha llegado el momento de confrontar esta obra de George Stevens. Rafael De España nos señala: “Después del planteamiento áspero y original, ‘europeo’ en fin de Pier Paolo Pasolini, un americano se atreve de nuevo con los Evangelios: me refiero a George Stevens y “La Historia Más Grande Jamás Contada” (1965). Stevens es un director que goza de gran prestigio en Estados Unidos, donde se le considera uno de los cineastas que mejor han retratado su país; a nivel personal debo de reconocer que nunca me han entusiasmado sus películas, indudablemente cuidadas en el plano técnico pero con un aire frío e impersonal. En el caso de su film sobre Jesús, de todos modos, la crítica de su país fue unánimemente negativa: lo encontraron aburrido y pedante, y las apariciones de estrellas en ‘cameos’ se consideraron ridículas y fuera de lugar. Con el paso de los años se ha rehabilitado un poco pero así y todo sigue siendo una de las vidas de Cristo menos populares que ha dado el cine”.

beattytaylor.jpgSu tercera colaboración con Elizabeth Taylor fue en el interesante melodrama “Juego de Amor y Deseo” (The Only Game in Town, 1970), en la cual la “estrella” de los ojos violeta, es una acompañante de lujo en Las Vegas, que mantiene una relación, entre sado-masoquista y autodestructiva con el jugador Joe Grady (Warren Beatty), quién sólo espera ganar $ 5,000 dólares en una noche para abandonar Las Vegas y olvidarse de ella. Sin llegar a los reproches agresivos de “Quién le Teme a Virginia Woolf”, la pareja termina por darse cuenta de cuanto se necesitan y lo dependientes, que son uno del otro. Aunque no puede decirse que sea una de las grandes películas de George Stevens, si se trata de una digna despedida de este talentoso y meticuloso director, que buscaba la perfección en cada una de sus tomas, siendo famoso por el excesivo número de repeticiones que hacía de cada una de ellas. “Juego de Amor y Deseo” fue su último film de una larga y fructífera carrera, dejando su impronta en el cine norteamericano del Siglo XX.

Textos Relacionados:

Filmografía de George Stevens*

Annie Oakley: Blanco Seguro,

Gunga Din: el placer de la aventura

GD Star Rating
loading...
GD Star Rating
loading...

Dejar una respuesta