Carole Lombard: vivaz, sensual y gran comediante (Tercera Parte)

Gustavo Arturo de Alba Escrito por on Dic 13th, 2007 y archivado en Actores y Actrices, Biofilmografias, Destacado, Galería fotográfica. Tu puedes seguir los comentarios a esta entrada a traves de RSS 2.0. Tu puedes dejar un comentario o enviar una referencia

Carole Lombard: vivaz, sensual y gran comediante (Tercera Parte)
Carole Lombard

Carole Lombard

“¡Hitch, mira que eres tonto! ¿No te das cuenta que quiero ver cómo se me ven las tetas en la pantalla? Es la primera vez que uso sostén”.
Carole Lombard.

“Clark es un gran amante en el cine, pero un desastre en la cama”.
Carole Lombard.

Carole Lombard posó, en 1937, para varios anuncios de prensa de los cigarros “Lucky Strick”. Eran los tiempos en que fumar daba un aire de sofisticación y mucho mundo, al contrario de ahora en que seguramente recibiría acres críticas, simplemente por reconocerse fumadora empedernida. Lo cierto es que en dichos carteles luce bellísima.

Después de la nada memorable “Caballero de Escándalo” (Fools for Scandal, 1938) dirigida por Mervyn LeRoy para la Warner Bros, Carole Lombard regresa a la senda triunfal en el exitoso melodrama “Nacidos Para Amarse” (Made for Each Other, 1939), producido por David O. Selznick y dirigido por John Cromwell, actuando al lado de James Stewart y del extraordinario secundario Charles Cobrun. El abogado John Mason (James Stewart) regresa a las oficinas del bufete en que trabaja, después de ir a Boston, a tomar una declaración, con la noticia de que se ha casado con Jane Mason (Carole Lombard), la chica de sus sueños. Su jefe el juez Doolittle (Charles Cobrun), no le permite tomar sus vacaciones, para ir de luna de miel a Europa, en un trasatlántico, ya que urge resolver un caso que lleva el despacho y esta a cargo de John. Esta será la primera prueba para Jane y John en su matrimonio. La siguiente es la presentación de Jane con su suegra. El despistado o buen hijo no se da cuenta de los reproches de la madre (Lucile Watson), por su repentino matrimonio, ya que ella abrigaba las esperanzas de que John se casara con Eunice Doolittle (Ruth Weston), la hija del jefe John, que hubiera significado un ascenso en su trabajo, haciéndolo socio del despacho. Jane trata de impulsar a John a que se esfuerce en progresar, pues a pesar de ser un soporte en el despacho, los premios son para su compañero Conway (Eddie Quiller), que supo aprovechar que John le dejara el terreno libre con la hija del jefe y aquí le dejamos el resumen de “Nacidos Para Amarse”, la cual va desarrollándose, en sufrimientos y pruebas para la pareja, en su búsqueda de estabilizar su relación, hasta culminar con el difícil trance de llegar a tener moribundo a su hijo de dos años, con una neumonía a punto de morir, en la noche de año nuevo, saliendo a John, en medio de una tormenta de nieve, a buscar desesperadamente ayuda para salvar a su hijo. Afortunadamente los guionistas Rose Franken y Jo Swerling, se apiadan de John y Jane, evitando que la situación termine en tragedia, teniendo un final feliz “Nacidos Para Amarse”, en que después de ese episodio, reconocen que a pesar de todas las vicisitudes por las que han pasado, se mantienen unidos y en una traducción literal del título en inglés aceptan que “están hechos el uno para el otro”.

lazosagrado.jpgContada así la trama es obvio que, usted deduzca, se trata de un tremebundo melodrama, el cual sin embargo capta nuestra atención, debido a la buena factura de John Cromwell, así como al acierto de los guionistas, al saber no estirar la cuerda en las situaciones límite, de los diversos episodios de prueba, por los que pasa una relación matrimonial en su ajustamiento, hasta encontrar el punto de equilibrio y comprensión. Claro que no todo es sufrir y llorar en “Nacidos Para Amarse”, pues también hay los momentos de calidez y humor, que hacen entrañable y agradable esta historia. James Stewart, Charles Cobrun y Ruth Weston, nos ofrecen unas sólidas actuaciones, en tanto Carole Lombard, que daba un giro a su carrera de papeles de chica alocada de sociedad, para hacer de una esposa de clase media, viviendo con apuros y limitaciones económicas, resultaba una agradable sorpresa para el público, pues como dijo la crítica de la época: “ella demuestra que puede manejar caracterizaciones serias y dramáticas, tan bien como sus personajes extravagantes”.

engano.jpgSe mantuvo en los terrenos del melodrama con “Engaño Nupcial” (In Name Only, 1939) dirigida por John Cromwell, basada en la popular novela “Memory of Love” de Bessie Breaur. La viuda Julie Eden (Carole Lombard) renta una casa de campo para pasar el verano en Connecticut, la cual esta cerca de la estancia de Alec Walter (Cary Grant). Se conocen, se enamoran y tienen un gran impedimento para poder vivir juntos: Maida Walter (Kay Francis) la esposa de Alec se niega a darle el divorcio, que le había prometido darle cuando Alec se fue de viaje a Europa. A su regreso se lo niega, ya que no esta dispuesta a perder su estatus social y convertirse en una divorciada que ande, jugando de cama en cama, con los esposos de sus amigas de la alta sociedad. Alec cae enfermo de neumonía, siendo cuidado por Julie y Maiden termina por convencerse de que Julie, no va tras el dinero de Alec, sino que lo ama verdaderamente y decide sacrificarse y conceder el divorcio.

“Engaño Nupcial” es otro de esos agradables y típicos melodramas de los años treinta de triangulo amoroso, en el cual, para variar, quién se sacrifica en aras del amor y la dicha de su hombre, es la esposa legítima, dando paso a la felicidad de su marido con “la otra mujer”. La solidez y simpatía de sus protagonistas Carole Lombard, Cary Grant y Kay Francis, junto con la gran habilidad de Cromwell para manejar los ambientes de sofisticación del melodrama de alta sociedad, son el factor principal para que esta historia, hasta cierto punto, típica y rutinaria, nos resulte agradable su visión. El crítico de The New York Times escribió: “Carole Lombard desarrolla su punzante rol, con intensa fragilidad y contenida pasión, mostrando ser ya una eminencia en papeles dramáticos”.

Aunque Cary Grant y Carole Lombard estuvieron antes en el reparto de “Pecadores Sin Careta” (Sinners in the sun, 1932) y en “El Aguila y el Halcón” (The Eagle and the hawk, 1933), fue en la época en que Cary aún se perdía en los roles secundarios, así que la única ocasión en que fueron la pareja protagonista fue en “Engaño Nupcial”, quedando siempre la “asignatura pendiente” de haberlos emparejados, a ese par de grandes, por no decir los número uno, de la comedia norteamericana de los treinta, en alguna “screwbal”, donde seguramente habrían saltado chispas, al ser tan semejante el estilo de ambos, en cuanto a interpretar personajes excéntricos, extravagantes y alocados, en forma sin igual.

vigil.jpg“Noches de Angustia” (Vigil in the night, 1940) dirigida por George Stevens, basado en una novela de A.J. Cronin, lo cual viene a significar drama en ambiente de hospitales y médicos, nos encontramos con que la dedicada enfermera Anna Lee (Carole Lombard), asume la responsabilidad de un descuido de su hermana menor, que causa la muerte de un niño en el hospital. Anna tiene que abandonar el hospital, encontrando lugar en otro más modesto, en el cual conoce al Dr. Prescott (Brian Aherne), enamorándose los dos. Alguien filtra el pasado de Anna, teniendo que renunciar, pero el brote de una epidemia, la obliga a regresar al hospital. Su hermana, moribunda a causa de la epidemia, confiesa su culpa. Anna que ha mostrado una gran devoción y responsabilidad durante la crisis, ve restaurada su reputación y puede casarse felizmente con Prescott. Se trata de un pasable drama de George Stevens, cuyo mayor pecado, para que no funcionara en taquilla, es que el público no estaba muy de acuerdo en que Carole se dedicara a los dramas. Inclusive las críticas nos hablan de una mala actuación de la actriz, en que “pareciera que se pasea sonámbula en la mayor parte de sus escenas”.

No conozco “La Mujer del Otro” (They knew what they wanted, 1940) dirigida por Garson Kanini, pero hay buenas críticas sobre esta tercera versión de la obra del premio Pulitzer Sydney Howard. Amy (Carole Lombard, una mesera de San Fracisco, acepta casarse con el inmigrante Tony Patucci (Charles Laughton), sin haberse conocido antes. Al llegar al rancho de Tony, en el Napa Valley, este le resulta poco atractivo, descubriendo que la foto que le habían enseñado como de Tony, en realidad correspondía a la de su empleado Joe (William Gargan). Al terminar el festejo de la boda Tony, sufre un accidente, quebrándose ambas piernas. Amy resiente el engaño y se arroja a los brazos de Joe, el cual, cuando ella empieza a hablar de divorcio, cínicamente le dice que no esta interesado en casarse con ella. Al recuperarse Tony, Amy le confiesa que esta embarazada de Joe. Tony riñe con Joe, el cual abandona el rancho. Amy decide marcharse para tener su bebe donde pueda sola. Sin embargo, antes de abandonar la casa, Amy reconoce su error y Tony acepta que se quede, buscando tratar de ser felices. Carole recibió muchos elogios por haberse atrevido a aparecer en un rol sin glamour, consiguiendo, aparte de buenas críticas, aceptable recaudación en taquilla con “La Mujer del Otro”.

smith.jpgEn lo que se ha dado a llamar la etapa americana de Alfred Hitchcock, en que realizó 30 películas, empezando por “Rebeca” (Rebbeca, 1940) y cerrar con “Trama Macabra” (Family plot, 1976), la única que no me ha sido posible ver, aunque sea por una sola ocasión, es la atípica comedia “Casados y Descasados” (Mr. And Mrs. Smith, 1941), la cual a pesar de sus virtudes, simplemente no es un producto hitchcokiano, aunque no faltan algunos panegiristas del inglés en señalar que es una muestra de su versatilidad, para moverse con eficacia en cualquier género.

Parece ser que Hitchcok aceptó el encargo de realizar este film, que en España se conoce con el título de “Matrimonio Original”, debido, en parte a que sería protagonizado por Carole Lombard, la cual le rentaba la casa que habitaba en Hollywood; aunque en su complaciente entrevista con Francois Truffaut, dice que la aceptó por la amistad que le ligaba con la actriz. Pero vayamos el libro “El Cine Según Hitchcock” de Francois Truffaut, cuando este le pregunta: “Después de ‘Corresponsal Extranjero’ (Foreign Correspondent) se vio usted obligado a realizar, en 1941, un film único en su carrera porque es la única comedia americana que ha rodado jamás ‘Casados y Descasados’ (Mr. And. Mrs. Smith). Es la historia clásica de una pareja que está a punto de divorciarse, que se observa, tiene celos y termina por reconciliarse”.

carole-3-mr-smith.jpg“A.H. La película nació gracias a la amistad con Carole Lombard. En ese momento estaba casada con Clark Gable y me preguntó: ‘¿Rodaría una película conmigo?’. No sé por qué acepté. Seguí, más o menos, el guión de Norman Krasna. Como no comprendía el tipo de personajes que presentaba la película, me dedicaba a fotografiar las escenas tal y como estaban escritas”.

“Algunos años antes de mi llegada a Hollywood, habían citado una de mis declaraciones: ‘Los actores son como ganado’. No me acuerdo en que circunstancias pude haber dicho esto, pero lo más probable es que fuera en los comienzos del sonoro en Inglaterra. (…) Cuando llegué al estudio el primer día de rodaje de ‘Casados y Descasados’, Carole Lombard había hecho construir una jaula con tres compartimentos, en cuyo interior había tres terneras vivas que llevaban colgado del cuello un gran disco blanco con un nombre: Carole Lombard, Robert Montgomery y Gene Raymond”.

“Mi observación era una simple generalización, pero Carole Lombard me dio esta respuesta espectacular, una broma para pasar el rato. Creo que estaba bastante de acuerdo conmigo sobre este tema”.

Hitchcock estaba acostumbrado a contar chistes de color subido a sus colaboradores, especialmente a las mujeres, de lo cual llegó a quejarse Tippi Hedren, más en el caso de la estrella de “Casados y Descasados” el desilusionado fue el propio director, al no poder hacer que se ruborizara Carole, quién tenía bien ganada la fama de ser una gran charlista y contadora de cuentos picantes, al grado que Hitchcock dejó para mejores ocasiones su repertorio de chistes colorados, al no estar a la altura de la Lombard, en esos terrenos.

También es muy conocida la anécdota de que un día, al encontrar a Carole en la sala de proyección, checando los “rushes” (escenas del día), la felicitó por ser de los pocos actores que se interesaban en todos los aspectos de la profesión. La rápida y fulminante respuesta de la lenguaraz y claridosa Carole no se hizo esperar: “¡Hitch, mira que eres tonto! ¿No te das cuenta que quiero ver cómo se me ven las tetas en la pantalla? Es la primera vez que uso sostén”. Otras versiones señalan que no es que estuviera preocupada por su sostén, sino que se había operado los senos y quería checar que tan abultados se veían en pantalla.

El título de “Casados y Descasados” con que pasó en México, es una joya de síntesis, pues precisamente esa es la historia que se nos cuenta en este film, el cual comienza con Ann (Carole Lombard) y su esposo David (Robert Montgomery), teniendo una riña, en que especulan con la posibilidad de separarse por ocho días y examinar la situación de su matrimonio. En su trabajo llega con David, un sujeto que le informa que técnicamente su matrimonio no es válido y que deben refrendarlo. Sin decirle a Ann, que oficialmente no están casados, saca el tema, en el desayuno, de si estaría dispuesta Ann a probar con el alejamiento. De inmediato Ann responde feliz y acepta la propuesta. Lo demás es lo ya sabido y esperado en estas comedias, hasta que terminan reconciliándose.

seronoser.jpgSu última película que protagonizó Carole Lombard fue “Ser o No Ser” (To be or no to be, 1942) dirigida por el maestro Ernst Lubitsch, extraordinaria sátira sobre el nazismo y en particular Adolfo Hitler, que sufrió cierto rechazo por parte del público cuando su estreno, en pleno fragor de la guerra, por parecer de mal gusto que se pudiera hacer una obra divertida con la tragedia de los polacos, siendo invadidos por los nazis. El paso del tiempo la ha puesto en los sitiales de honor, entre las mejores comedias del cine norteamericano en el Siglo XX. La burla feroz que se hace sobre los nazis y Adolfo Hitler me resultaron gozables y disfrutables cuando la ví a principios de los setenta, durante una retrospectiva de la actriz en televisión, aunque mi compañera y yo, al termino de la función coincidimos en señalar, que si Hitler hubiera triunfado, la película habría sido destruida, perdiéndonos de una extraordinaria comedia.

En el caso particular de la filmografía de Carole Lombard, considero que junto con “La Porfiada Irene” y “La Divina Embustera”, “Ser o no Ser”, forman un sólido triunvirato de obras maestras, que uno no se cansa de volver a ver y disfrutar, en que destacar una sobre la otra, es labor ociosa, pues al subrayar méritos y razones de una por otra, termina uno por encontrar argumentos, para encumbrar entonces a la tercera en discordia. Dejemos de lado los matices y aceptemos que las tres son geniales y divertidas.

ser.jpgJavier Coma en la revista “Dirigido núm. 322” en el “Dossier: La Comedia Clásica Americana”, al escribir sobre “Ser o No Ser” nos señala: “Cuando llegó a las pantallas americanas (el 15 de febrero de 1942 en Los Ángeles y el siguiente 6 de marzo en Nueva York) ‘To Be or Not to Be’ (Ser o No Ser), fue recibida más en función de las circunstancias históricas que en virtud de sus valores estéticos. La satírica película se había comenzado a rodar el 6 de noviembre de 1941. Un mes y un día después sobrevino el ataque japonés a Peral Harbor e inmediatamente Estados Unidos entró en la Segunda Guerra Mundial. Ello no alteró el trabajo del productor-director Ernst Lubitsch, quien concluyó las filmaciones justo antes de Navidad y emprendió en seguida las operaciones de montaje. Pero el 16 de enero, a un mes de la ‘premieré’, fallecía en accidente aeronáutico, junto con su madre, la joven protagonista del film Carole Lombard, quién efectuaba el viaje correspondiente con motivo de una campaña para la venta de bonos de guerra. Hasta cierto punto era lógico entonces que despertase cierto rechazo un enfoque irónico de la situación bélica como el adoptado por este film de Lubitsch, el cual manifestaría pronto una desafiante indiferencia con relación a que aquél resultase considerado ‘una farsa trágica o una tragedia bufa’ (en propias palabras, ‘a tragical farce or a farical tragedy’)”.

Incluso Miklós Rózsa, el compositor inicialmente seleccionado para la partitura, declinó colaborar en última instancia, pese a que al fin aceptó sustituir un fragmento de la música elaborada por su sustituto Werner Heymann. Y Alexander Korda, situado al frente de la efímera compañía de producción –Romaine Film Corporation, vigente tan sólo desde agosto de 1941 hasta junio de 1942-, pugnó para que su asociado Lubitsch suprimiese la rápidamente criticada frase del coronel nazi Ehrhardt en torno al actor polaco Józef Tura ‘Lo que hizo a Shakespeare lo estamos haciendo ahora nosotros a Polonia’ (‘What he did to Shakespeare we are doing now to Poland’). Desde luego Lubitsch la mantuvo, y además justificó su decisión con el argumento de que el operador jefe, Rudolph Maté, no se había sentido agraviado por tales palabras pese a que había nacido en Polonia. La réplica del militar alemán (Sig Rumann) tenía una significación añadida en el plano narrativo: aquél la pronunciaba frente al propio Tura, el cual se había disfrazado de alto agente nazi y había hecho creer tal condición a su interlocutor”.

“En la Polonia ocupada por la fuerzas hitlerianas una compañía teatral, de la que Tura (Jack Benny) y su esposa María (Carole Lombard) eran las estrellas, tomaba partido frente a los invasores y por ello, en el marco de un enredo mayúsculo, decidía recurrir a los uniformes germanos del vestuario de una obra ‘Gestapo’, prohibida por el gobierno polaco antes de la agresión militar nazi –por miedo a que su estreno causara la irritación del amenazante Führer-. De acuerdo con esta base, la compañía trasplantaba su arte escénico a la vida real, y no sólo por medio de simulaciones individuales de los actores, sino también en lo referente a la misma escenografía, ya que, en un concreto fragmento, el local donde hasta entonces aquéllos trabajaban pasaba a ser una falsa sede de la policía de ocupación. Los protagonistas conseguían sus objetivos gracias a dotes que les permitían triunfar con mayor intensidad en la vida que en la escena, y gracias igualmente a que sus enemigos resultaban particularmente ridículos a tenor de expresarse a menudo como actores que sobreactuasen; ello permitía, además, desde el punto de vista de la creatividad cinematográfica obtener un común nivel de interpretación, verdaderamente histriónico.

“Habría que contemplar ‘To Be or Not To Be’ como un film sobre el teatro cuya óptica parte de los bastidores y tener en cuenta que los autores del argumento –Melchior Lengyel y el mismo Lubitsch- y el guionista –Edwin Justus Mayer- conocían a fondo el medio. De modo continuado el relato está relacionado con el espectáculo teatral… tanto se habla en ‘off’ de que ‘un telón ha caído sobre el drama polaco’, como se narra según la técnica e un final de acto la muerte del nazi Silestsky (Stanley Ridges) en el escenario local de la compañía, y los personajes aparecen y desaparecen por la puertas una y otra vez –lo que, entre paréntesis, favorece la exhibición del clásico estilo Lubitsch-. De hecho, el teatro sale a la calle y vence, según se había anticipado, en el período de ensayos de ‘Gestapo’, con la credibilidad lograda en la vía pública por el actor caracterizado de Adolf Hitler. El título shakesperiano incluye así un rotundo subrayado de la delirante fusión de verdad y apariencia”.

Por su parte Guillermo Balmori en su libro “La Cómedia Clásica Norteamericana”, haciendo un comparativo con “Ninotchka” que realizara unos años antes Lubistch, con Greta Garbo recalca: “Ser o No Ser’ es una obra crítica, como lo era ‘Ninotchka’, pero ataca ideológicamente al otro extremo, con lo que demuestra que cuando hizo su famosa obra ridiculizando el comunismo, no es que combatiera este régimen específicamente, como muchos quisieron ver, sino que estaba descalificando todo sistema totalitario y antidemocrático. Además la crítica hacia los nazis es mucho más dura que la que hizo contra los bolcheviques, mostrando a estos últimos como seres ridículos, pero en el fondo entrañables, mientras que presenta a los primeros como despóticos, crueles y penosos. Claro que… ¿de qué otra manera podría mostrarlos?”.

Carole Lombard simplemente esta estupenda e inolvidable en “Ser o No Ser”, en la cual el doloroso tema de la invasión de Polonia, se toma en un tono de guasa, que dada la situación que se vivía, podría caer mal a muchos, pero vista a la distancia, podría argumentarse a su favor que como pieza de propaganda en contra de los nazis, resultaba más eficaz al burlarse y ridiculizar a los nazis, por sus jalados sueños de la raza aria y otras sandeces en torno a una falsa grandeza, que otros filmes de mensaje grandielocuente, con los cuales supuestamente se esperaba motivar a los estadounidenses a participar en la guerra, ahora duermen con justicia el sueño del olvido, mientras “Ser o No Ser”, se mantiene vigente y disfrutable. La revista “Life”, creyendo que la mandaba a la picota, paradójicamente le atino en su comentario: “En los años venideros, el hecho de que Hollywood pudiera convertir una crisis mundial en una charada de policías y ladrones será recordado como un fenómeno extraordinario”. Y efectivamente que es extraordinaria esta comedia inmortal de Lubistch, en la cual Carole Lombard nos ofreció su última gran interpretación, aunque no ha desaparecido del firmamento cinematografico, pues como acertadamente dice Guillermo Cabrera Infante “Las estrellas de cine nunca mueren: viven tanto como vive la materia de que están hechas las películas, que son los sueños, y aún el celuloide es increíblemente duradero”.

UN AMOR INOLVIDABLE: GABLE Y LOMBARD.

historiasamor00.jpgEn febrero de 1936 Carole Lombard asistió a una fiesta, en la casa de John Hay Whitney, cuyas elaboradas y sofisticadas invitaciones, exigían que los invitados portaran algo blanco. Carole que siempre se distinguió por su alocado sentido del humor, dispuesta siempre a gastar las más disparatadas bromas, llegó en una ambulancia de la cruz roja, haciendo que unos enfermeros, la llevaran hasta el centro de la mansión, en una camilla, envuelto todo su cuerpo en blancas y relucientes vendas. Clark Gable, quién asistía, también, sin compañía a la fiesta, festejó la “puntada” de la actriz, acercándose a ella, para reiniciar su amistad, pues desde la filmación de “Crisis de Hombres”, no había vuelto a verse. Y como suele decirse en los cuentos de hadas, a partir de allí comenzaron un romance, que sólo la muerte de ella disolvería. Las revistas de cine comenzaron a dar cuenta de las diferentes bromas que se gastaban la pareja, dejando traslucir que había algo más que amistad entre ellos, aunque sin llegar a la censura de la conducta de Gable, quién en ese tiempo se encontraba casado con Rhea Langham, mayor 17 años que el actor. Durante casi tres años vivieron su relación adultera, con cierta discreción y mucha complacencia del actor, quién no se divorciaba, más que nada por razones económicas, hasta que Louis B. Meyer, prácticamente, le puso un ultimátum a su máxima estrella, pues temía que en cualquier momento el público le diera la espalda debido a su conducta libertina. En cierta forma Gable aceptó el rol de Rhett Butler en “Lo Que el Viento se Llevó” (Gone With the Wind, 1939) por la jugosa paga de 150,000 dólares, por 15 semanas de rodaje, que le permitieron llegar a un acuerdo con su esposa Rhea. Una vez libre Gable se casaron en Kingman, Arizona el 29 de marzo de 1939.

Al regresar de su “luna de miel”, entre broma y serio, Carole dando muestras de su sentido del humor, al ser cuestionada por unos reporteros sobre las dotes amorosas de su esposo declaro “un gran amante en el cine, pero un desastre en la cama”, al tiempo que con la mano derecha hacía una señal de que cierto objeto de Gable era más bien pequeñito. Carole con esa afirmación, confirmaba, más o menos, lo que otras mujeres, antes y después de ella, insinuaron sobre la rapidez del galán en el lecho, en que poco le importaba la satisfacción de su pareja, en la relación sexual. En cierta forma, por lo que contaron conocidos de Gable, es que el actor lo que buscaba en sus mujeres, era una compañera de juergas y aficiones, capaz de acompañarlo con sus amigos a ir de cacería y pesca, como lo sabía hacer Carole, quién era una experta tiradora. Gustaban de ir con frecuencia a La Grulla, un club de tiro y cacería, cerca de Ensenada, en Baja California, México. Solían acompañarlos Raoul Walsh, Victor Fleming y Gary Cooper, quienes también iban con sus respectivas esposas. La pareja vivía en un rancho en Encino, California y la actriz no se cansaba de declarar que una vez que abandonara su carrera, le gustaría vivir apartada en el campo. Desafortunadamente su muerte prematura, debida al accidente de aviación no le permitió ver cumplidos sus deseos de llevar una vida apacible. Mucho se ha escrito en torno a que Clark Gable se mostró apesadumbrado y desolado con la desaparición de la actriz, su gran amor de toda la vida, aunque algunos biógrafos han insinuado que no todo era dulzura en el matrimonio y que precisamente la razón de que Carole, quisiera regresar con prontitud a Los Ángeles, era ha causa de los celos, pues tenía sus sospechas de que Gable mantenía un romance con su coestrella Lana Turner, en el film que estaba rodando “Reportaje Sensacional” (Somewhere I’ll find you, 1942). Las cuales abrigaba desde que Lana y Clark trabajaron en “Gallardo Aventurero” (Honkey Tonk, 1941) a principios de 1941. Cuando algunas revistas de chismes, sacaron la nota de que en el momento de avisarle al actor, a temprana hora del 16 de enero de 1942, a su cuarto del hotel, del accidente de aviación, se encontraba acompañado por una dama, insinuándose se trataba de Lana Turner, promesa de “estrella” de la MGM, parece ser que entonces, desde las oficinas de prensa del estudio, se filtró la información que se trataba de Joan Crawford, pues se temía que un escándalo acabaría con la promisoria carrera de la llamada “chica del sweater”. El público prefirió “comprar” la historia del amor inolvidable, dejando por la paz a Lana Turner y condoliéndose del dolor de Gable, quién de inmediato de enlistó en el ejército, para abandonar Hollywood, agobiado por el recuerdo de la chispeante Carole Lombard, indudablemente una de las grandes, sino la mejor, actriz de comedia de Hollywood, en los años treinta.

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