“Carole es posiblemente la más grande actriz con la que yo hubiera trabajado en el cine”.
John Barrymore
“Era rubia, de aspecto impresionante, con una personalidad muy viva y bastante deslenguada”.
Lewis Stiwell
Carole Lombard no fue solamente una comediante. Era, también, una mujer con un luminoso y rubio pelo, de rostro marfileño y tersa suavidad. Con sus 5’2 pies de estatura (1.58 mts.) poseía un cuerpo voluptuoso y sensual que la ayudó a convertirse en una de las estrellas más glamorosas de los años treinta en Hollywood.
Si no hubiera sido tan extraordinaria comediante, quizás su carrera habría encontrado otros derroteros, similares a los de Jean Harlow o Marilyn Monroe, máximos símbolos sexuales del cine sonoro de Hollywood. Pero ella supo depender más de su talento que de su “sex-appeal”, aunque lo manifestaba a raudales, buscando no descuidar el mostrarse bella y exquisita en sus comedias, casi todas ellas desarrolladas en ambientes de la alta sociedad, en donde podía lucir elegantes y sofisticados vestidos, al tiempo de proyectar un comportamiento desprejuiciado y libre, por aquello de que la gente de dinero, siempre puede hacer, más fácilmente, lo que le dé la gana. Durante un largo tiempo Carole fue una de los grandes soportes de Hollywood con su gran destreza o habilidad para la comedia, combinada con una gran fuerza que sabía imprimirles a sus papeles dramáticos, cuya carrera se vio truncada el viernes 16 de enero de 1942, a los 33 años de edad, al desplomarse, junto con su madre y otros 20 pasajeros, el avión de TWA en que viajaba, para ir a reunirse en Los Angeles, con su esposo Clark Gable.
La nave procedente de Indianápolis, había llegado a cargar combustible en Las Vegas, Nevada, a las 19.00 horas. Siete minutos después despegó en una noche oscura para internarse en el desierto, rumbo a Burbank, California. El piloto Wayne C. Williams reportó, después de 23 minutos de vuelo, a la torre de control, haber alcanzado una altitud de 8,100 pies, antes de estrellarse en el sitio conocido como Table Rock Mountain, a una treinta millas del sudoeste de Las Vegas
Al enterarse el presidente Franklin D. Roosevelt de su muerte, envió un mensaje de condolencia a Clark Gable, hablando a nombre de toda la nación norteamericana, en el cual dijo entre otras cosas: “Ella siempre nos dio una gran alegría, a los que la conocimos personalmente y, también a los millones que vieron en ella a una gran actriz. Ella era y siempre será una gran estrella. Nosotros nunca la olvidaremos, porque fueron muchos los momentos felices que nos dio”.
Antes de morir, como Carole Lombard, esta chispeante rubia, fue conocida como Jane Alice Peters, habiendo nacido el 6 de octubre de 1908, en Fort Wayne, Indiana, siendo la menor de los tres hijos del matrimonio de Frederick Petersen y Elizabeth Knight. Sus otros dos hermanos fueron Fredrick quién nació en 1902 y Stuart en 1907. Sus padres se divorciaron cuando ella contaba con ocho años de edad. La madre los llevó de paseo en 1916 a San Francisco, a la Feria Mundial y de allí trasladarse a Los Angeles, donde solo pensaban permanecer seis meses, pero terminaron por fijar allí su hogar.
Jane Alice asistió a la escuela pública, mostrando siempre un gran interés por las actividades atléticas. En la “junior high school” jugaba con regularidad voleibol; era diestra en el tenis, nadaba con soltura y sabía defenderse boxeando, por lo que no descartaba dedicarse profesionalmente a algún deporte. Aunque también gustaba de aparecer en las obras de teatro de la escuela.
La leyenda nos dice que un día el director Allan Dwan, estando de visita en la casa de Albert A. Kauffman, un ejecutivo de la Paramount y tío Jane Alice, vio a la chica de trece años, estar jugando en la calle, junto con otros chicos, con enjundia béisbol. Dwan se encontraba preparando su película “A Perfect Crime”, en la cual había un personaje de una adolescente pizpireta y con rasgos de marimacha, que encajaba perfectamente con la imagen que proyectaba Jane Alice en ese momento, lo que llevó al director a ofrecerle el papel, aunque no tuviera ninguna experiencia en el cine. Otros dicen que Kauffman presionó a su amigo para que se lo diera. Lo que consta en los archivos es el debut en 1921 de Jane Peters, en una pequeña parte, en el film de cinco rollos “A Perfect Crime”, cuyas estrellas principales fueron Monte Blue y Jacqueline Logan.
Entusiasmada por su experiencia cinematográfica, quiso de inmediato continuar en el cine, aunque a Allan Dwan no le hubiera satisfecho del todo su participación. El agente de Mary Pickford le llegó a ofrecer un contrato, pero la llamada “novia de América” le impidió continuar las negociaciones, al agente, al considerar de Jane, era demasiado parecida a ella, con el agravante de ser joven. Más por obligación que por gusto, Jane Alice continuó sus estudios de “High School”, al tiempo que ingresó en la “Marian Nolks Dramatic School”, logrando participar en varias puestas en escena, con grupos amateurs. Al igual que mostraba sus habilidades atléticas, ganado varias medallas en diversas pruebas. También exhibía sus cualidades para el baile, los viernes por la noche en el “Coconaut Grove de Los Angeles Ambassador Hotel, donde se organizaban concursos de baile. Allí llamó la atención de un ejecutivo de la Fox Pictures, quién le ofreció hacerle una prueba en el Estudio. Una vez aprobada la prueba apareció como la pareja de Edmund Lowe en el film de espías “Marriage in Transit” filmado en 1925, recibiendo algunos comentarios elogiosos por su intervención, usando en los créditos el nombre de Carol Lombard, ya que a ella no le gustaba el de Jane, adoptando el nombre de la esposa de Harry Lombard, un amigo muy querido de su madre, que los había ayudado durante la I Guerra Mundial.
Consiguió un contrato de 75 dólares a la semana en la Fox Pictures, siendo sus siguientes filmes dos westerns al lado del popular Charles “Buck” Jones: “Heartes and Spurs” (1925) y “Durand of the Badlands”, en que los críticos, después de alabar su atractiva apariencia, señalaban que su actuación se limitaba a la de ser una figura decorativa en dichos films. La Fox, entonces, la relegó a pequeñas partes decepcionados por su desempeño, en films como “Gold and the Girl” (1925) y “The Road to Glory” (1926). Al terminar el año de su contrato, la Fox decidió no renovarlo. Al poco tiempo, en ese mismo año de 1926, sufrió un accidente automovilístico, al ir paseando con Harry Cooper, el hijo de un banquero de Los Ángeles. Uno de los cristales del auto le cortó la mejilla, afectándole seriamente en su carrera artística, al tener que pasar por varias operaciones de cirugía plástica, con objeto de hacer imperceptible la cicatriz en su rostro, la cual con el paso del tiempo supo disimularla muy bien, merced a un adecuado conocimiento de su rostro y la manera de mostrarlo en la cámara.
Gracias al auxilio de Lonnie Dorsey, una amiga de la familia que trabajaba en la compañía del “Rey de la Comedia” del cine mudo o sea Mack Sennett, consiguió que le hicieran una prueba, consiguiendo ser incorporada al grupo de las llamadas “bañistas” de Sennett, por la propensión de éste a mostrarlas en traje de baño, viniera o no al caso, con tal de ofrecerle al público bellezas a raudales en sus fantásticas comedias de dos rollos, en las cuales las chicas, prácticamente, hacían de todo y por 50 dólares a la semana Carol, lo mismo era la estrella esa semana de uno de los filmes, que en la siguiente era extra o simple comparsa.
En 18 meses, entre 1927 y 1928, actuó en 13 films de dos rollos, adquiriendo una gran experiencia en el sentido del tiempo y la vivacidad para reaccionar ante la cámara, en las situaciones de comedia, al haber participado al lado de comediantes consagrados del cine mudo como Billy Gilbert, Chester Conklin, Daphne Pollard, Mack Swain, Dot Farley, Billy Bevan, Andy Clyde y Sally Eilers, entre otros.
La irrupción del sonido le significó una serie de reveses económicos a Mack Sennett, quién se vio obligado a reducir la producción de sus cortos, siendo la razón que llevó a Carole Lombard ha abandonarlo, cuando ya estaba devengando 400 dólares a la semana. La actriz Ruth Taylor apuntó en su diario, el 9 de marzo de 1927, que visitando un set con Mack Sennett en su estudio, el productor le señalo un grupo de 10 nuevas bañistas que había contratado recientemente, destacando del grupo a dos que eran Carol Lombard y Sally Eilers diciéndole: “esas serán grandes estrellas un día”.
Y aunque Carole Lombard estaba predestinada a ser una gran estrella, el camino no fue fácil. Volvió a los largometrajes en 1928 en una pequeña parte en la producción independiente “The Divine Sinner”, protagonizada por Vera Reynolds y Nigel de Brulier. Firmó un contrato con la Pathé Picture de 150 dólares a la semana, empezando con “La Solterita” (Power, 1928) dirigida por Howard Higgin, actuando al lado de William Boyd, Alan Hale y Jacqueline Logan, en la cual ella era “la otra mujer”. Después de varios papeles secundarios tuvo su primer estelar, precisamente, en su primera cinta completamente hablada “High Voltage” dirigida por Howard Higgins, la cual trataba sobre un grupo de pasajeros de un autobús, que debido a una intensa tormenta de nieve, tienen que buscar refugio en una iglesia abandonada, cuando van atravesando una parte de la High Sierra en Nevada. Carole es una chica fugitiva de la ley, que va de regreso a la prisión, acompañada por un detective (Owen Moore). Al sitio llega un extraño sujeto (William Boyd), aparentemente también un fugitivo, el cual a la postre resulta ser un sheriff, que se enamora de la chica. Y aunque la cinta fue maltratada por la crítica, hubo elogios al desempeño de Carole. Al igual que de su participación en la excelente comedia dramática “Big News” sobre una pareja de reporteros casados, que trabajan en distinto diario a punto de divorciarse, pero cuando su marido (Robert Armnstrong) es acusado de un crimen que no cometió, ella sale en su defensa y finalmente aceptan que se siguen amando. Por otra parte en “The Racketeer” es Rhoda Philbrooke, una chica de la sociedad neoyorkina, enamorada del violinista Tony (Roland Drew), la cual acepta casarse con el gangster Mahlon Keane (Robert Armnstrong) a cambio de que éste organice un concierto que de a conocer a Tony. Para fortuna de Rhoda, la noche anterior a su matrimonio Mahlon es ultimado por la policía cuando pretenden arrestarlo. El crítico del “Film Daily” señalo: “Carol Lombard es una real sorpresa. Se trata de su mejor trabajo a la fecha. En rigor es la primera ocasión en que tiene materia para probar su potencial histriónico. Luce bella, sensible y con mucha personalidad”. Cabe señalar que en “The Racketrs” realizó su primer rol de avispada heroína de sociedad, en que sería encasillada, en muchas de sus siguientes películas.
Al terminar su contrato con Pathé Picture realiza para la Fox el western “Arizona Kid” (1930) al lado de Warner Baxter, quién repetía su exitoso rol del bandido mexicano Cisco Kid, en la cinta “Hombres de Antaño” (In Old Arizona, 1929). Lo mejor que puede decirse de Carole en esta cinta, que no tuvo corrida de estreno en los cines de nuestro país es que era una encantadora figura decorativa.
Firmó contrato por siete años con la Paramount, con un salario base de 350 dólares a la semana. Su primer film “Safety in number” (1930) es recordable porque el departamento de publicidad y encargado de poner los créditos le añadió, supuestamente, por equivocación una “e” a su nombre de Carol que venía utilizando. La actriz declaró que, conforme a su carta astrológica, le era favorable un nombre con 13 letras: Carole Lombard, aceptando de buena gana el “nuevo” bautizo. El 6 de noviembre de 1936 se hizo legal y permanente su cambio de nombre de Jane Alice Peters por el de Carole Lombard, ante las autoridades correspondientes.
“Hombre de Mundo” (Man of the world, 1931) y “Un Caballero de Compañía” (Ladies’ Man, 1931) realizadas en fila, llevando de coprotagonista a William Powell, fueron dos exitosas comedias, filmadas a finales de 1930, que le permitieron escalar varios peldaños en su camino al estrellato, al tiempo que mantuvo un romance con Powell, mayor que ella por 16 años, que culminó en matrimonio el 26 de junio de 1931, después de ocho meses de apasionado noviazgo. 28 meses después, el 18 de agosto de 1933 se divorciaban, alegando Carole la típica causa de incompatibilidad de caracteres.
Otra de sus exitosas comedias de 1931 fue “Mía Porque Sí” (I Take This Woman) en la cual era la caprichosa heredera neoyorkina Kay Dowling, cuyo padre la enviaba al oeste, a uno de sus ranchos, para sacarla de un escandalo amoroso. Al llegar al rancho tenía un encuentro desagradable con el vaquero Tom McNair (Gary Cooper), con el cual terminaría casándose. Después de un año de matrimonio se separaban. Ella se marchaba a Nueva York, mientras Tom regresaba a su trabajo en los rodeos. Después de un serio accidente en el rodeo, que le impide volver a montar, Kay regresa a su lado. No paso de ser una entretenida comedia, pero estando protagonizada por el galán de moda Gary Cooper, significó otro éxito personal para Carole. Lewis Swindell en su libro “El Último Héroe: una biografía de Gary Cooper”: “Mía Porque Sí (I Take this woman) no parecía película para Gary Cooper, pero le gustó el guión: una muchacha de buena familia se enamora de un tímido vaquero, y viceversa, con las consiguientes complicaciones. La muchacha fue interpretada por Carole Lombard, que trabajaba en la Paramount desde hacía sólo un año, pero a quién ya le daban roles importantes. Era rubia, de aspecto impresionante, con una personalidad muy viva y bastante deslenguada”. En rigor Gary Cooper ya había trabajado en 1927 con Carole en la cinta “Children of Divorce” en una escena en que Gary cortejaba a Evelyn Brent y a sus espaldas se citaba con una adolescente, que no era otra que Carole. Pero ese bit de Carole fue cortado en la versión definitiva de la película, razón por la cual no esta consignada en la filmografía de la actriz.
A mediados de 1932, en uno de los típicos “castigos” de los Estudios, que consistían en “prestarse” estrellas rebeldes, que se habían negado a participar en ciertas películas y querían salir de la suspensión de su contrato, la MGM envió a su entonces prometedora “estrella” Clark Gable a la Paramount, para trabajar al lado de Carole quién, por cierto, sustituía a Miriam Hopkins la cual se había negado a participar en “Crisis de Hombres” (No Man of Her Own, 1932) dirigida por Wesley Ruggles. Las crónicas de la época señalan que Carole opaca a Gable en esta comedia melodramática, sobre todo por el sentido del tiempo para reaccionar en las situaciones cómicas. “Carole Lombard, refrescante, sincera e inteligente, hace la perfecta heroína”, así remataba su crónica el crítico de “The London Film Weekly”. Por su parte el público consideró que había buena química entre la pareja y “Crisis de Hombres”, fue una de las cintas populares de la temporada. Hasta donde se sabe fue durante el rodaje de “Crisis de Hombres” que se conocieron Carole y Clark, sin que hubiera habido un romance entre ellos, pues inclusive Gable llegó a quejarse, con el director Victor Fleming y otros amigos, de algunas bromas de Carole, echas a sus costillas, sobre todo por sus enormes orejas y refiriéndose con cierto tono burlón, a que las revistas de la época lo tildaban como la “gran promesa de la MGM”. “Crisis de Hombres” sería la única cinta en que actuarían juntos Gable y Lombard. En 1932 Carole estaba felizmente casada con William Powell, en tanto Clark Gable se prodigaba en atender a la influyente Joan Crawford, la cual lo ayudó, junto con Norma Shearer, a consolidar su carrera y status en la MGM, por lo que la relación de la futura pareja Gable – Lombard, en ese tiempo se mantuvo fría y distante, como simples compañeros de trabajo. En rigor Gable trabajo con Carole, debido, paradójicamente, a que Gary Cooper, máxima estrella de la Paramount, en ese momento, quién estaba perfilado para protagonizar “Crisis de Hombres”, fue castigado por la productora por haberse rehusado a hacer otra película antes.
La sensualidad de Carole Lombard brilló a borbotones en “Bolero” (Bolero, 1934), sobre todo en el momento culminante, en donde con George Raft, bailaba el “Bolero” de Ravel. Fue otro triunfo de taquilla de Carole, en una cinta que le llegó de rebote, una vez más, porque Miriam Hopkins, se rehusó a participar, al disgustarle lo atrevido, para ese tiempo, el lujurioso e insinuante bailar de la pareja protagonista. Larry Swindell, biógrafo de Gary Cooper, Carole Lombard, Spencer Tracy y John Garfield, entre otros actores decía que una vez le preguntaron a Carole que quién era el hombre que mejor hacía el amor en Hollywood, ella contestó de inmediato: “George Raft…¿o se refiere en la pantalla?”.
En 1934 la Columbia Pictures sacó al mercado dos cintas que fueron señeras o iniciadoras del género “screwball comedies”. La primera de ellas fue “Sucedió Una Noche” (It Happened One Night) estrenada en marzo, con enorme éxito de público y crítica, que culminó con la obtención de los cinco Oscar’s principales, a saber Mejor Película; Mejor Director Frank Capra; Mejor Actor Clark Gable; Mejor Actriz Claudette Colbert y Mejor Guión Adaptado Robert Riskin, quedando consolidada desde su salida como una de las grandes comedias del cine. La otra película fue “Esclavos de la Farsa” (Twentieth Century, 1934) estrenada en mayo, con escasa repercusión entre el público y la crítica, pero la cual con el paso del tiempo ha ganado en prestigio, ya que de cierta forma se adelantó a su tiempo y sólo cuando su director Howard Hawks realizó sus obras maestras, en el género, “La Fiera de mi Niña” (Bringing up baby, 1938) y “Ayuno de Amor” (His Girl Friday, 1940), se pudo aquilatar cuanto de sus virtudes ya estaban en “Esclavos de la Farsa”, en esa historia del director teatral, emulo de Svengali, quién busca recuperar, durante un viaje Nueva York a Chicago, en el tren Twentieth Century, a través de truculentos ardides a su actriz fetiche y su amor de las garras del mercantilizado cine, donde sólo encontrará dinero, pero no la posibilidad de mostrar sus potencialidades histriónicas.
Pablo Echart en su recomendable libro “La Comedia Romántica del Hollywood de los Años 30 y 40” nos señala en relación a “La Comedia de la Vida”, titulo con que es conocida en España “Twentieth Century” o “Esclavos de la Farsa” en México: “Acogida con frialdad, ya fuera porque linda con el terreno de la sátira, por la muy exagerada caracterización de los personajes, por su ritmo trepidante (otro elemento distintivo de la ‘screwball’, que se suma a los pilares del nuevo romance apuntado por Capra) o por cualquier combinación de estos motivos. Adelantándose a su época, Hawks abre importantes vías por las que transitarán después otros miembros de la ‘screwball comedy’. En primer luga, como hará en otras comedias ‘screwball’ como ‘La Fiera de mi Niña’ y ‘Luna Nueva’ (titulo en España de ‘Ayuno de Amor’), Hawks juega con los sentimientos de atracción y rechazo que se dan en el seno de la pareja y consigue, como no fue capaz de hacerlo ningún otro director asociado al género, crear una historia de amor romántico que prescinde de cualquier explotación sentimental de las situaciones (otro motivo que puede sumarse a los anteriores para explicar su tibia acogida”.
“Además, ‘Esclavos de la Farsa’ destaca por crear un universo humorístico al que contribuyen no solo los protagonistas sino todos los personajes. Como cuatro años después confirmará con ‘La Fiera de Mi Niña’, Hawks tamién demuestra una capacidad sin igual para crear un universo humorístico, excéntrico y caótico. La excentricidad nace de un ritmo frenético y de unos diálogos sarcásticos, ingeniosos y vibrantes, que además ponen de manifiesto una impresionante utilización de la lengua inglesa, cuyos niveles sólo igualará años después Preston Sturges”.
“Gran parte de la excentricidad radica en la magnífica caracterización de cada uno de los personajes del reparto –como, por ejemplo el periférico pero inolvidable Mr. Clark, el fundamentalista religioso interpretado por Etienne Girardot que se dedica a colocar compulsivamente por todo el tren pegatinas en las que se lee: ‘Arrepiéntete, Porque Se Acerca El Momento’ (Repent for the Time is at Hand)-, así como en la interpretación de los dos protagonistas John Barrymore y Carole Lombard. Barrymore, curtido actor en la escena, realiza una parodia de sí mismo en el personaje de Oscar Jaffe, el director teatral que víctima de una neurosis profesional convierte cada una de sus vivencias en una interpretación teatral, de forma que cada una de sus palabras, poses y reacciones queda revestida con un fingimiento y una exageración que inevitablemente conducen a la carcajada. Si Hawks extrae de Barrymore una excelente interpretación cómica, también tiene el mérito de haber iniciado a Carole Lombard en la comedia loca (del sonoro, pues ya había cultivado la ‘slapstick’ en la compañía de Sennett), en lo que fue un giro a su dilatada trayectoria como actriz de ‘weepies’ (melodramas lacrimosos) en la Paramount y la Columbia. Gracias a la maestría de Barrymore y a la dirección de actores de Hawks, Lombard saca la mayor eficacia dramática de una interpretación histérica”.
Carole Lombard quién lució, como diría Emilio Garcia Riera “sus excepcionales dotes –gracia, simpatía y una curiosa mezcla de dinamismo, elegancia, fragilidad y torpeza- que la convertirían en la mejor actriz de comedia de Hollywood hasta su prematura muerte en 1942”, no fue la primera selección de Howard Hawks para el papel de Lilly Garland, antes de ella lo rechazaron Tallulah Bankhead, Gloria Swanson, Ann Harding, Constance Bennett, Kay Francis y Joan Crwaford, entre otras por la razón de no estar dispuestas a soportar el irascible e insoportable carácter de John Barrymore, debido a su estado, casi permanente, de alcoholizado. Hawks contaba que no había advertido el talento de Carole para la comedia, en alguna de sus películas, sino que en una fiesta al verla algo bebida, riendo con soltura y desinhibida, intuyó que si lo podía repetir, Carole, ante las cámaras tenía a su protagonista ideal. John Barrymore no escatimó elogios al referirse a ella: “Carole es posiblemente la más grande actriz con la que yo hubiera trabajado en el cine”. Y, efectivamente, gran parte de la funcionalidad de “Esclavos de la Farsa”, esta en la plena sintonía de la versatilidad de Barrymore, combinada con el dinamismo y la elegancia de Carole, para hacer creíble la apasionada y excéntrica relación amorosa de sus personajes, que al final de cuentas, después de ingeniosos duelos verbales, situaciones absurdas y divertidas al por mayor, terminarán por descubrir que a pesar de todo no pueden vivir uno sin el otro.
Por su parte Carole también fue prodiga en aplausos a Barrymore declarando: “Disfrute haciendo la película con Barrymore, es salvaje y delicioso. Es una experiencia enorme. Tu estás con una persona, antes de empezar a rodar y en cuanto la cámara se acciona emerge otra. ¡Cuánto puedes aprender con alguien así! Me enseño a saber ‘dejarme ir’. Abandonarme y ser el personaje: ser Lilly Garland. Lo viví gracias a John”.
La siguiente película de Carole Lombard fue “Ahora y Siempre” (Now and Forever, 1934), la cual tuvo un enorme éxito, pero no precisamente por sus protagonistas adultos, pero dejemos a Lewis Swindell, que nos lo cuente: “Ni Gary Cooper, ni Carole Lombard, a pesar de ser nominalmente sus actores principales, se llevaron la palma del mérito del triunfo en taquilla. Toda la sensación fue acaparada por Shirley Temple. Los seductores encantos de la jovencísima actriz había sido puestos en evidencia por los cortos producidos por el Departamento de Educación, bajo la serie titulada ‘Baby Burlesque’. Entonces Fox Films la contrató para pequeños papeles en largometrajes. Cuando la Paramount expresó su deseo que apareciera en “Muñequita del Hampa” (Little Miss Marker, 1934), la Fox exigió que la contratara para dos películas. Acto seguido, en 1934, el inverosímil cuento de Shirley Temple y Damon Runyon obtuvo fabulosos beneficios de taquilla, encontrándose la Fox con un inesperado negocio entre las manos. La Fox vio con pesar que la Paramount insistía en aprovecharse de la estipulación del contrato que la obligaba a utilizar a la pequeña Temple en una segunda película que fue ‘Ahora y Siempre’ (Now and forever). Esta película se había previsto como escalón para promocionar a la categoría de estrella a Dorothy Dell, una vivaracha rubia que ya había trabajado en ‘Muñequita del Hampa’. Dorothy Dell murió en un accidente de automóvil y fue remplazada por Carole Lombard. Al proyecto se le añadió Gary Cooper como fase final de la escalada”.
“Cooper y Lombard interpretaron los papeles de ladrones de joyas, reformados por la adorable chiquilla… argumento muy socorrido pero de éxito comercial asegurado. La auténtica sensación fue, claro está, Shirley Temple”.
(Continuará)
Estimado Gustavo: Una vez mas, deseo expresarte en estas lineas, mis mas sinceras felicitaciones por tu brillante articulo sobre la gran actriz Carole Lombard, y en esta ocasion con un agradecimiento especial, porque en un comentario a tu trabajo sobre Clark Gable, me habia atrevido a sugerir la publicacion de algo sobre su esposa, y ahora podemos disfrutar de este excelente artículo, como lo son todos tus trabajos.
Curiosamente, el domingo pasado vi por primera vez “Casados y descasados” (o “Matrimonio original”; “Mr. y Mrs. Smith”, 1941); una pelicula que como dices en el articulo, lamentablemente aun no has podido ver. Debo confesar que, como soy muy desconfiado, tenia mis dudas sobre si realmente haya sido dirigida por Hitchcock; especialmente porque no hay ni un solo muerto en todo el film -es posible que sea la unica pelicula de este director donde no hay un solo cadaver-. Pero mis dudas se disiparon cuando despues de ver la pelicula, en los “Special features” que tiene mi version del DVD hay un documental sobre la realizacion de la cinta, y en un momento, se hace un acercamiento de la escena de la pelicula en la que el director hace una de sus clasicas apariciones por breves segundos. No me habia percatado cuando vi el film; pero en la escena cuando Robert Montgomery y su “amigo” interpretado por Gene Raymond bajan los dos solos del departamento de los Smith, cuando se separan, se hace una toma de lejos del frente del edificio de departamentos donde vive Carole; y van uno por la izquierda y el otro a la derecha. En eso, en la direccion en la que se va Raymond, aparece por breves segundos Hitchcock.
Justo hoy mas tarde, vere por primera vez la ultima pelicula de Carole, “Ser o no ser”, cuya copia esta semana me trajeron de Lima. Espero que sea tan buena como todo el mundo dice. Y seguro volvere por aqui a comentar.
Una vez mas, muchas gracias por la gran informacion que contiene tu articulo, y hasta pronto!
Alfredo Guevara
aguevara_figueroa@hotmail.com
Trujillo, Peru