Google

Clark Gable: Arquetipo del macho (II Parte)

Escrito por Gustavo Arturo de Alba | 29 de Noviembre de 2007 | Categorias: Actores y Actrices, Biofilmografias, Cine Norteamericano | Tiempo de Lectura: 24m 22s | Leido 1333 veces.

clark-1.jpg“Sonrisa burlona, ojos pícaros, bigotito escueto y un aroma de triunfador aún en las circunstancias más improbables. El macho elevado a la enésima potencia, un hombre irresistible para todas las mujeres y el cómplice ideal para cualquier hombre con deseos de aventura. Clark Gable era todo eso y mucho más… menos actor. Era y es una imagen del star system tan recordada como irrepetible”.
Cecilia García

Con Jean Harlow filmó seis películas, la ya mencionada “Seis Misterios”, a la cual siguieron “Tierra de Pasión” (Red dust, 1932); “Su Hombre” (Hold Your Man, 1933) , “Mares de China” (China Seas, 1935), “Esposa vs. Secretaria” (Wife vs. Secretary, 1936) y “Saratoga” (Saratoga, 1937) que fuera la última filmada por la actriz, antes de su deceso acaecido, oficialmente, por anemia el 7 de junio de 1937. Después se afirmó que su muerte ocurrió a consecuencia de un aborto mal realizado y a que su madre, practicante de la secta Ciencia Cristina, impidió que su hija recibiera ayuda de un doctor, ya que según su creencia el enfermo solo se puede curar por la voluntad de Dios.

Obviamente que Gable y Harlow con tantas ocasiones en que compartieron el set, también tuvieron su romance extra cámaras. La más célebre de las seis películas en que trabajaron juntos es la mítica “Tierra de Pasión”, dirigida por Victor Fleming, ubicada en una remota plantación de caucho en Indochina, en la cual Gable es el capataz y allí llega la rubia platino Jean Harlow, una prostituta que anda huyendo de la policía, al tiempo que también arriban en el bote que da servicio a las plantaciones un ingeniero interpretado por Gene Raymond, al cual acompaña su modosita esposa Barbara, interpretada por la morena Mary Astor. En un principio Gable trata a la Harlow de manera displicente y se rehusa a darle asilo, pero unos compañeros lo convencen de dejarla estar en la plantación el tiempo que tarde el bote en regresar de su recorrido. Por su parte la “mosca muerta” de Mary Astor comienza a decepcionarse de su marido y voltea la vista hacia el rudo y viril capataz, pero este termina por rechazarla, provocando la furia de la chica que lo hiere de un balazo. El cínico se comporta como un caballero y para que no se la haga de tos el esposo de Mary, acepta que trató de propasarse y la parejita burguesa se regresa a la civilización. En el inter se ha establecido una tórrida relación entre Harlow y Gable, los cuales en casi todas sus escenas juntos rezumen erotismo por todos los poros, así que no resulta extraño que al final acepte que la aventurera se quede a vivir con él en la plantación. Una de las memorables escenas de “Tierra de Pasión” es aquella en la cual la Harlow toma una ducha, en medio de la jungla, en un barril dejando establecida toda una manera de bañarse que sería copiada en un sinfín de películas de ambiente selvático.

clark-3.jpgAlexander Walker nos señala: “Gable prefería una dama protagonista a la que pudiera tratar como a un hombre en todo, menos en el aspecto sexual. ‘Hay crueldad en su cara. Tal vez es lo que les gusta’, escribió un crítico en 1931. Los espectadores aplaudían en ‘Tierra de Pasión’ cuando sumergía a Jean Harlow bajo el agua por haber utilizado como bañera el depósito de agua para beber. Cuando ella saca la cabeza, chorreando y escupiendo como un platinado gato callejero, la mete otra vez. Más aplausos. Y , después capitaliza eróticamente la escena cuando deja que la Harlow le saque sus botas camperas, se quita el resto de las ropas por sí mismo (fuera de la pantalla) y se las arroja a ella, antes de saltar a la cama y cubrirse coquetamente con las sábanas hasta el mentón. ¡Dejar a la chica fuera de la cama daba la medida de la insolencia de este hombre! En la misma película rompe de nuevo los límites de clase para proporcionar a Mary Astor un despertar sexual, aunque era con Jean Harlow con quién terminaba la película”.

En 1953 John Ford haría el “remake” de “Tierra de Pasión” titulado ahora “Mogambo” con Clark Gable, ubicando la acción en Africa, al tiempo de modificar los clichés y la aventurera era la morena Ava Gardner, mientras la “mosquita muerta” la rubia Grace Kelly. “Mogambo” no desmerece ante la original y algunas de las cosas recordables es que la censura española se hizo bolas y como no era correcto el adulterio, hizo de los esposos hermanos, así que los morbosos españoles supusieron una relación incestuosa entre Grace Kelly y su acompañante. También en el plan de chisme fue legendario el romance que sostuvieron la oficialmente virginal princesa de Mónaco y Gable, fuera de la pantalla.

clark-4.jpgPara terminar con el expediente Jean Harlow señalaremos resulta, igualmente, recomendable la visión – aunque sea por televisión- de “Mares de China” (China Seas, 1935) con un Wallace Beery tratando de conquistar a la Harlow, mientras ella busca que Gable deje de prestarle atención a la sofisticada Rosalind Russell, pues considera que sus brazos son más acogedores, al tiempo que prometen algo más que un matrimonio estable. Si bien no se alcanzan en “Mares de China” las altas dosis de erotismo de “Tierra de pasión”, pues ya estaban, a plenitud, en esas fechas acechando las tijeras de la oficina de Hays cualquier trasgresión a su mojigato código de censura, sin embargo resultaba algo imposible apaciguar, hasta cierto punto, la agresiva vulgaridad del burbujeante sex-appel de la Harlow que brotaba con su simple presencia ante la cámara. Por cierto, ella se rehusaba a usar sostenes y se dice que antes de filmar una escena se frotaba sus pezones con un pedazo de hielo, logrando repujar la turgencia de los mismos, sabedora del encanto que trasmitía a los espectadores con su indumentaria que destacaba, precisamente, esa parte de su sensual cuerpo.

Después de rodar “Tierra de Pasión” fue prestado a la Paramount para actuar en la divertida comedia “Crisis de Hombres” (No Man Of Her Own, 1933) al lado de Carole Lombard. Regresando a la MGM para filmar, bajo las órdenes de Victor Fleming el segundo “remake” de “La Hermana Blanca” (The White Sister, 1933) al lado de la renombrada Helen Hayes. Es un típico melodramón para el lucimiento de la mujer protagonista, la cual, según la historia, se mete de monja después de enterarse de que su novio ha muerto en el frente de batalla. Posteriormente el galán aparece y se arma un buen tinglado sentimental, al tener que decidir entre su amor por Dios o por su galán. Ha habido muchas otras versiones de esta historia, inclusive una mexicana con Yolanda Varela y Jorge Mistral realizada en 1960 por Tito Davison y una italiana en 1973, dirigida por Alberto Lattuada con Sophia Loren y Adriano Celentano, tituladas ambas, igualmente, “La Hermana Blanca”

clark-5.jpgEn “La Bailarina” (Dancing Lady, 1933) hizo a regañadientes el rol de un productor teatral, enredado con su principal estrella de su espectáculo de vodevil interpretada por Joan Crawford. En el filme antológico “Erasé una Vez en Hollywood” (That’s Entertainmet, 1974) nos es mostrada brevemente la secuencia en que intenta dar unos pasos de baile y cantar algunas estrofas. Después de esa demostración Fred Astaire durmió tranquilo: Gable no nació para cantar y bailar.. Terminando el rodaje de “La Bailarina” el actor se internó en el hospital para que le operaran el apéndice. Se tomó diez semanas de vacaciones y ante esa muestra de rebeldía del actor que así exigía mejores papeles a la productora, la MGM decidió darle un castigo, a finales de 1933, prestándolo a la Columbia, considerado un estudio de segunda en esa época, para que trabajara en la comedia “Sucedió una Noche” (It Happened One Night, 1934) dirigida por el poco reconocido, en ese momento, Frank Capra. “Sucedió una Noche” esta, en todas las antologías de las comedias, catalogada como una de las 10 mejores de la historia del cine americano y podríamos decir que del cine mismo, cuando se hace una selección, más o menos amplia de unos 150 a 200 títulos de los mejores filmes de la historia del cine es prácticamente imposible que no esté incluida dicha comedia.

Cuando su estreno en febrero de 1934, los críticos a duras penas la trataron más o menos bien y la productora Columbia Pictures, no esperaba que se convirtiera en el éxito de taquilla de la temporada, pues tal y como lo señala Lewis Jacobs en su libro “La Azarosa Historia del Cine Americano”: “Su éxito desconcertó a Hollywood. En contra de los sólidos axiomas de Hollywood, el film ofrecía muy pocos de los atractivos considerados normalmente de primera necesidad: alto costo de producción, espectacularidad, vestidos lujosos. Poseía otras cualidades: Historia bien construida, basada en sencillos sentimientos humanos, atractiva ambientación, diálogo ocurrente, atmósfera íntima, ausencia de formalismos y, sobre todo, carecía de la habitual afectación hollywoodiana. Su éxito despertó en Hollywood un notable interés por los sentimientos auténticos y alcanzó, en la producción contemporánea, una influencia comparable, casi, a la de los viejos films alemanes y rusos en la época del mundo”.

clark-6.jpgFue tal la sensación que causó en aquellos años que, en la entrega de los Oscar correspondientes a 1934, “Sucedió una Noche “ arrasó con los cinco premios principales. A saber: Mejor película”; mejor director Frank Capra; mejor actriz: Claudette Colbert; mejor actor: Clark Gable y mejor guión Robert Riskin. Sería hasta la entrega de los premios correspondientes al año 1975, en que volvería a darse el caso de que una cinta lograra similar récord: Atrapado sin salida” ” (One Flew Over the Cuckoo’s Nest), en donde el de mejor director fue para el checoslovaco Milos Forman, mejor actor: Jack Nicholson, mejor actriz: Louise Fletcher y mejor guión: Lawrence Habuen.

El propio Frank Capra en una entrevista con el historiador Donald W. McCaffrey y que se encuentra incluida en el libro “Antología del Cine Norteamericano” de Donald E. Staples nos dice: “Siento un gran cariño por ‘Sucedió una Noch’, no sólo por los cinco premios más importantes que nos otorgó la Academia, sino porque mientras la filmábamos no creíamos que era tan buena y tuvimos muchas dificultades durante el rodaje. No pudimos contratar a todo el elenco en que habíamos pensado, de modo que surgieron muchos problemas. Y cuando tuvo tanto éxito fue una sorpresa, incluso una sorpresa para mí”. En un principio se solicitó a la MGM el préstamo de Robert Montgomery, pero la productora se negó y propuso en su lugar a Clark Gable, con cuyo cambio no tuvo muchas objeciones el director. En todo caso mantuvo más contratiempos para conseguir a la actriz que encarnara a la caprichosa heredera “Ellie”. Originalmente quería a Myrna Loy, quién rechazó la oferta, al igual que Miriam Hopkins, Margaret Sullivan, Constance Bennet y Bette Davis, quién, esta última, fue la más claridosa en dar las razones, que las otras solo lo pensaban, en cuanto a rehusarse a trabajar con un director de segunda en un estudio de segunda, en una comedia tonta. Así que cuando la Paramount aceptó ceder a Claudette Colbert se pudo iniciar el rodaje de “Sucedió una Noche” considerada como la clásica del subgénero “screwball” o comedia disparatada, nombre con que se le conoció aquí en México a ese tipo de películas, al hacer la traducción de ese célebre término que en el beisbol sirve para designar un tipo de curva que Fernando Valenzuela popularizara hasta la saciedad entre nosotros.

it-happened-one-night-dvd.jpgLa película fue una adaptación de la novela “Night Bus” de Samuel Hopkins Adams en la cual se aprovechaba la “última moda americana” de los viajes en autobús y los campings turísticos, para hilvanar una divertida historia romántica. Aunque lo cierto es que el guionista Robert Riskin aprovechó muy poco de la novela y terminó por escribir un argumento ya muy conocido en la época y el cual había sido tema ya de varias cintas, pero sin embargo cabe reconocer que “Sucedió una Noche” perfiló como arquetipo a esos personajes del periodista viril, cínico, seguro de sí mismo y sin ningún centavo en su bolsillo, el cual persigue a una rica heredera, caprichosa, fatua y dominadora, la cual a toda costa quiere salirse con la suya.

Capra, en 1931, realizó la que se considera su primer éxito “La Jaula de Oro” también conocida como “La Rubia Platino” (Platinum Blonde) con un tema similar, en la cual el periodista Robert Williams se enamoraba de una sofisticada y caprichosa chica de sociedad, interpretada por Jean Harlow, la pareja se casaba, pero al poco tiempo el hombre se daba cuenta de su error, al pretender acceder a un mundo de apariencia y boato que no era el suyo, por lo que se divorciaba y regresaba con su abnegada novia, una reportera interpretada por Loretta Young; pero de ninguna manera “Sucedió una Noche” es un remake, en todo caso se trata de una reescritura del tema, ya que en esta ocasión la heredera se escapa del yate de su padre -anclado en Miami- buscando trasladarse a Nueva York en autobús, para lograr juntarse con un novio snob y tonto, al cual no acepta como yerno su progenitor. Al abordar el autobús Clark Gable, como el cínico reportero, la identifica, así que la sigue en búsqueda de la nota y lo que encuentra es un accidentado viaje que vendrá a ser el nudo central del film, con el constante pleito entre la muchacha berrinchuda y altiva, en confrontación con el hombre resuelto a dominarla y quedarse a vivir con ella, matrimonio de por medio, en una nueva lectura del inmortal y saqueado tema shakespereano de “La Fierecilla Domada”.

it_happened_4702.jpgAunque ya han transcurrido mas de 70 años del estreno de “Sucedió una Noche” y, a pesar de que muchos de sus gags originales los hemos visto, en otras comedias posteriores, es indudable que la fresca caracterización de Clark Gable y Claudette Colbert, siguen manteniendo vigente a la película. Todavía provocan nuestras risas escenas como la del célebre fracaso de Gable al querer conseguir “aventón” levantando solamente su pulgar, y el previsible triunfo de Claudette Colbert al enseñar una pierna. Al igual aquel diálogo entre Gable y el padre de Colbert tratando de convencerlo que se case con ella y que culmina así: “¿Quiere usted a mi hija? y la respuesta “Sí. Pero no esgrima ese argumento en contra mía. Yo también estoy un poco chiflado”. O la secuencia de la división del cuarto del motel, con el levantamiento de las murallas de Jericó, simbolizadas por la manta colgada entre las dos camas de la habitación. El que hubiera camas separadas era una imposición que acababa de exigir la mojigata censura del Código Hays, el cual prohibía que apareciera una cama matrimonial en las escenas íntimas. Era claro que podía insinuarse que una pareja dormía en el mismo cuarto, pero sin llegar al extremo de evidenciar que hacían algo más, como se podía denotar con la inclusión de una cama matrimonial: símbolo pecaminoso de relaciones sexuales. La prohibición no diferenciaba entre parejas ocasionales o casadas de acuerdo con los cánones de la ley civil y religiosa. Al final de cuentas ya sabemos que todo lo que implique sexo es pecado, conforme a los mojigatos censores.

El director Frank Capra con su habilidad y sano sentido del humor, logró burlarse de los censores, consiguiendo una secuencia bastante picante y sugestiva sin necesidad de que sus actores enseñaran algo… Perdón, me estoy equivocando puesto que en esa secuencia del motel, Clark Gable al despojarse de su ropa, para ponerse la pijama, al quitarse la camisa se queda desnudo de la mitad para arriba, ya que no traía camiseta.

¿Y entonces qué pasó? Simplemente que la multicitada secuencia armó todo un escándalo. Resulta que los obtusos represores, tan prestos con sus tijeras para evitar que nuestros castos ojos disfruten de las dones naturales de las damas, estimaron inofensivo el semidesnudo de Gable. Y no lo fue… ya que para el público femenino resultó bastante atractivo que el galán cinematográfico no trajera camiseta y les empezaron a exigir a sus “peor es nada” olvidarse de esa prenda interior, ya que resultaba un signo de virilidad no usarla. ¿Pues quién armó el escándalo? Se preguntarán ustedes. Los fabricantes de camisetas quienes pusieron el grito en el cielo al desplomárseles las ventas de dicha indumentaria. Y como el dinero es un caballero muy influyente, en eso de imponer censuras, lograron convencer a Hollywood para que el “chistecito” no se repitiera; al grado de que la Columbia Pictures llegó a reeditarla, reduciéndola al mínimo necesario, para que la escena no perdiera sentido cuando tuvo que imprimir nuevas copias. Por lo que en esto de la censura, como en casi todas las cosas, el “mal pensar” en la posibilidad de que pueda haber obscuros intereses económicos, en aparentes actitudes de intachable moralidad, no es una idea tan descabellada, pues a la postre a la mejor nos clarifica muchas cosas, no muy honestas que digamos, en campañas masivas de llamados a la moralidad pública.

El episodio de la camiseta suele ser esgrimido por los críticos apocalípticos, para sus argumentos satanizadores de los medios, a causa de su “poderosa” influencia en los espectadores. Sin embargo es obvio que esos críticos se olvidan de la dialéctica, al negarse a reconocer que, si el cine y la televisión -por mencionar a los dos medios más cuestionados y temidos-influyen en forma negativa, también está demostrado que lo hagan en forma positiva.

La cultura cristiana engendró a un Torquemada, pero también dio luz a un Giordano Bruno. En uno vemos el fanatismo enajenante, en el otro el pensamiento liberador, que da aliento a la esperanza de que lo humano puede devenir en divino.

Bajándonos de las alturas y cayendo en lo pedestre de la televisión, al tiempo que podemos toparnos con las “inmorales” telenovelas o el “Big Brother” , contamos también con los programas de “Discovery” o “People and Arts”, u otros de contenido documental y cultural que no son enajenantes, todo es cuestión de atrevernos a explorar las posibilidades del dial del televisor.

¡Híjole! ¡ahora sí para tremebundo “rollazo” en el que me he metido!. ¿Alguien podrá creerme que solamente quería hacer un comentario laudatorio a esa recomendable y divertida joya de la cinematografía mundial que es “Sucedió una Noche”

lynn-call-of-wild-cvr.jpgY para terminar con el “affaire” de la falta de camiseta, cabe consignar que si la leyenda dice que el consumo de dicha prenda descendió hasta un 90%, por su parte no hay constancia de hubiera aumentado la compra de pijamas hombres para mujeres que era la prenda portada por Claudette Colbert, en la multicitada y célebre escena del motel.

Una de las comedias en que es muy claro el “fusil” es “La Novia Cayó del Cielo” (The Bride came to C.O.D, 1941.) producida por la Warner Brothers con las actuaciones de Bette Davis y James Cagney, dirigidos por William Keighley. La trama solo tenía leves cambios para diferenciarla de la protagonizada por Clark Gable y Claudette Colbert, con el agravante de no encontrar mucha química entre la Davis y Cagney. A la primera le sentaban mejor los melodramas y el segundo lucía primordialmente en los roles de hombre duro y violento en los filmes de gangsters. En el cine mexicano la secuencia de la división del cuarto, por medio de una sabana, la encontramos explotada en “Viva el Amor”, con Silvia Pinal, Christianne Martell, Emilio Tuero y Carlos Baena.

Resta consignar que en 1956 bajo el sello de la Columbia Pictures, el productor y director Dick Powell se lanzó a la aventura de filmar el “remake” musical de “Sucedió una Noche” con el título de “El Idilio del Año” (You Can’t Run Away From It) con la participación de June Allyson y Jack Lemmon, confirmándose, como casi siempre, que el quid del éxito de una cinta no esta exclusivamente en contar con una buena historia o guión, sino en una serie de elementos, los cuales en un momento se conjugan y armonizan, sin poder determinar con exactitud hasta donde el factor fue el reparto, el director, la música, el guión o la fotografía, por mencionar algunos, sobre todo cuando, como en el caso de “Sucedió una Noche” se vuelve a filmar la misma historia y no pasa nada con ella.

Al concluir “Sucedió una Noche” interviene en cinco cintas de las cuales no hay mucho que recordar salvo sus títulos y algunos de sus compañeros de reparto: “Por Sendas Distintas” (Manhattan Melodrama, 1934) con Myrna Loy. “Alma de Médico” (Men In White, 1934) nuevamente con Myrna Loy. “Encadenados” (Chained, 1934) con Joan Crawford al igual que “Cuando el Diablo Asoma” (Forsaking All Others,1934) comedia de triangulo amoroso, en la cual, para variar, la Crawford deja a Gable para irse a encontrar consuelo en los brazos de Robert Montgomery. Y la última de este grupo es “After Office Hours”, 1935, la cual aparentemente nunca pasó en México. Esta basada en un guión de Herman J. Mankiwicz, coguionista de “El Ciudadano Kane” (Citizen Kane, 1941) y hay buenas referencias de la misma. Gable es el editor de un diario que ayuda a una chica de sociedad, Constance Bennett, a desafanarse de un lío policiaco.

call-of-the-wild.jpgPosterior a “ Mares de China” de la cual ya comentamos actuó en una de las primeras adaptaciones de la célebre novela de Jack London “El Llamado de la Selva” (Call of the Wild, 1935) titulada cuando pasó en los cines de México como “La Ley de la Sangre”. Hay múltiples versiones posteriores y si bien la de 1973 protagonizada por Charlton Heston puede considerarse más apegada al texto de London, la dirigida en 1935 por William Wellman reflejaría más el espíritu de la obra con un recio Gable en el rol del minero Jack Thornton. Durante el rodaje vivió un apasionado romance con su dama joven Loretta Young, al grado de correr la versión de que la hija de la actriz de nombre Judy Lewis, la cual naciera el 6 de noviembre de 1935, era producto de esa relación. Debido a la mojigatería de la época y a que estaba casado, Gable se negó a reconocerla y en un principio Loretta, aconsejada por su madre y su hermana mayor corrió la versión de que la había adoptado. Posteriormente, cuando tenía quince años, Judy conoció al actor durante el rodaje de ”La Dama Dijo No” (Key to the City, 1950) y escribió un artículo sobre dicho encuentro, terminándolo, mas o menos con una frase del estilo de Rhett Butler: “Me importa un bledo que sea mi padre, pues si nunca me aceptó, yo tampoco nunca lo he necesitado”.

motin.jpgPero en rigor de ese año,-1935- destaca mayormente su caracterización de “Fletcher Christian” , en la muy apreciada “Motín a Bordo” (Mutiny On The Bounty) compartiendo créditos con Franchot Tone y Charles Laughton quién estuvo soberbio en su papel del odioso capitán Blight. Esta versión esta muy por encima de la que en 1962 protagonizó Marlon Brando, en el mismo papel que hizo Clark Gable y que es de sus considerados memorables. También últimamente ha circulado una aceptable versión para televisión con Mel Gibson como”Fletcher Christian” y Anthony Hopkins del “Capitán Bligh”.

“San Francisco” es una comedia cursi que hizo en 1936, compartiendo créditos con la cantante de opereta Jeannette Mac Donald y Spencer Tracy, la cual tengo entre mis favoritas del actor desde los años cincuenta y las famosas “semanas de la MGM” que ofrecía todos los años el Cine Encanto, en la cual no faltaban “San Francisco”; “Motín a Bordo” y “Mares de China” de las estelarizadas por Clark Gable. En descargo a lo sentimentaloide de mi recuerdo es conveniente señalar que “San Francisco” con todo y su trama lacrimógena es rescatable en una antología de las cintas del genero de “desastre” por sus últimos quince minutos en que se nos presenta el terremoto de San Francisco de 1906.

Fue precisamente Spencer Tracy su contraparte masculina en “San Francisco” y otras cintas, en las que siempre le tocaba morir o simplemente ver como Gable se quedaba con la chica en disputa, quién le puso el mote de “El Rey”. Se dice que a comienzos de1938 Spencer llegó a los estudios de la Metro y se encontró con que el coche de Gable rodeado de fans obstruía su entrada. Con buen sentido del humor, Tracy que era un gran compañero de parranda de Gable gritó: “¡Viva el Rey! Y ahora por favor déjenme entrar a trabajar.” La anécdota se extendió por los estudios y poco después en una de sus borracheras realizaron una ceremonia bufa en la cual el propio Tracy fue el encargado de coronar a Gable. Lo anterior llegó a oídos de Ed Sullivan y a través de su programa de radio convocó a la elección del “Rey” y la “Reina” de Hollywood, manifestándose los radioescuchas a favor de Clark Gable y Myrna Loy. Sin embargo pronto se olvidaron los aficionados al cine sobre quién había recaído el título de la reina, mientras que el de “Rey” permaneció vigente hasta su muerte.

test.jpgA “San Francisco” siguieron cuatro de sus filmes más desastrosos o decepcionantes como fue “Cain y Mabel” (Cain and Mabel, 1936) extravagante comedia sobre una estrella de revista musical interpretada por Marion Davies, protegida del magnate del periodismo William R. Hearst, la cual mantiene una típica relación de odio-amor con su vecino del piso de arriba, un campeón del boxeo interpretado por Gable. Lo cierto es que ambos están “miscast” (fuera de papel),y salvo algunos críticos que la quieren salvar como una obra “camp”, es mejor olvidarse de ella, al igual que de “Amor a Toda Maquina” (Love On The Run, 1936) desafortunada imitación de “Sucedió una Noche” en escenarios europeos, con una Joan Crawford desangelada para la comedia, en el papel de la heredera caprichosa. Y como en esos tiempos estaban de boga los filmes biográficos, al estilo del los estelarizados por Paul Muni haciendo de Juárez; Pasteur y Zola, al igual que el Edison de Spencer Tracy, la MGM creyó que Clark Gable se anotaría un triunfo más dándole vida a Parnell, líder de la rebelión irlandesa, en el siglo XIX, en “Por Su Patria y Por Su dama” (Parnell,1937) dirigida por John M. Sthal. El resultado fue el mayor fracaso artístico del actor y de taquilla al ser la única cinta de las realizadas en su época de máximo esplendor en el “Top-office”, entre 1932 y 1943, que arrojó números rojos a la productora MGM. Por su parte “Saratoga” (Saratoga, 1937) resintió la muerte de Jean Harlow, durante el rodaje, al grado que en algunas escenas de conjunto se utilizó una doble de la actriz para que pareciera que estaba en la escena. Y, seguramente se eliminaron secuencias en que tenía que aparecer “la rubia platino” y que ya no rodó, por lo cual se denotan ciertas incongruencias en el desarrollo de la historia. Regresó a la senda del éxito con “Piloto de Pruebas” (Test Pilot, 1938), para tener una ligera recaída con la comedia rutinaria “El Irresistible” (Too Hot To Handel, 1938) que lo volvió a emparejar con Myrna Loy y antes de embarcarse en la aventura de la kilométrica y legendaria “Lo Que El Viento Se Llevó” filmó “Placer de Tontos” y de la cual líneas arriba comentamos ampliamente. (Continuará)

Textos Relacionados:

Clark Gable y su filmografía*

Clark Gable: Arquetipo del macho (I Parte),

Clark Gable: Arquetipo del macho (II Parte)

Clark Gable: Arquetipo del macho (III Parte),

Clark Gable: Arquetipo del macho (IV Parte),

Clark Gable: Arquetipo del macho (V Parte)

Carole Lombard: vivaz, sensual y gran comediante (Primera parte),

Carole Lombard: vivaz, sensual y gran comediante (Segunda Parte),

Carole Lombard: vivaz, sensual y gran comediante (Tercera Parte),

Los Ídolos También Aman: Gable y Lombard,

Tierra de Pasión: chispas de sexo con Gable y Harlow,

Lo que el Viento se Llevó,

Mogambo,

Tags: , ,

Dejar un
Comentario

Nombre

Correo (no será publicado)

Sitio Web

No hay comentarios