Clark Gable: Arquetipo del macho

Gustavo Arturo de Alba Escrito por on Nov 28th, 2007 y archivado en Actores y Actrices, Biofilmografias, Cine Norteamericano, Destacado, Galería fotográfica. Tu puedes seguir los comentarios a esta entrada a traves de RSS 2.0. Tu puedes dejar un comentario o enviar una referencia

Clark Gable: Arquetipo del macho

gable_-1.jpg“No hace mucho era de buen tono despreciar a las estrellas de cine, pero ahora resulta claro que las estrellas representan tipos humanos y que esos tipos son esenciales para las convenciones fílmicas narrativas. Hace años los actores solían lamentarse de ser encasillados en determinados tipos, sin comprender que su capacidad para evocar a cierto personaje en virtud de su sola apariencia y personalidad es la esencia de la actuación fílmica”.
Jim Kitses

“Casi ninguna estrella pudo prever cómo sus personalidades privadas se cristalizarían y quedarían prisioneras de sus imágenes públicas”.
Alexander Walker

El 1º. de febrero del 2001 se cumplieron 100 años del nacimiento de William Clark Gable, en la ciudad de Cadiz, Ohio, en Estados Unidos, el cual dentro de la historia del “star system” es una figura señera, al grado que no es una exageración afirmar, junto con su biógrafo René Jordan que Gable marca el antes y el después de la evolución de la imagen del galán cinematográfico en el cine americano, al grado de decir que sí Clark Gable no hubiera existido, Hollywood lo habría inventado. El actor murió en Los Ángeles, el 16 de noviembre de 1960, dos semanas después de haber terminado la filmación de “Los Inadaptados” (The Misfits, 1961), dirigida por John Huston y que también sería la última película de su coestrella: la inolvidable Marilyn Monroe.

gable_-2.jpgClark Gable nació en el seno de una familia de granjeros de origen alemán e irlandés, aunque debido a su enorme popularidad en la década de los treinta, con el ascenso del nazismo en Alemania, los “mercadólogos” de la Metro, para evitar una mala publicidad que mermara la popularidad del galán, tuvieron a bien enviar boletines de prensa (nótese que los boletines oficiales tendenciosos datan de hace muchos años y no los inventaron los priistas ni los panistas) en los cuales se señalaba la raíz de sus progenitores como holandesa. La madre murió de epilepsia cuando tenía siete años el actor. Su padre se volvió a casar a los dos años y se mudaron a Akron. Las relaciones, entre el padre y el hijo, lindaron entre lo antagónico y la abierta incomprensión mutua, en particular porque Clark decidió dejar los estudios de secundaria y ponerse a trabajar.

La leyenda forjada, entre veraz y edulcorada, a través de los mencionados boletines de la MGM, registran que en Akron tuvo la oportunidad de ver una representación teatral de “The Bird of the Paradise”, quedando fascinado y convencido de que su vocación era la de ser actor. Sin embargo tuvo que esperar cumplir sus veintiún años para abandonar a su padre, el cual se oponía a que fuera comediante. Encaminó sus pasos a Nueva York, en donde más que trabajar se dedicó a tocar todas las puertas de los teatros en pos de una oportunidad, la cual le llegó en el oficio de recadero, permitiéndole trabar amistad con John y Lionel Barrymore. Años más tarde, ya en Hollywood la relación con Lionel sería decisiva para su carrera.

gable_-3.jpgAntes de llegar a Hollywood dejó su trabajo de mensajero y se enroló en la compañía ambulante “The Jewel Players”, con la escasa fortuna de que a los tres meses se deshizo en Kansas, marchándose a Portland, en donde conoció a la actriz Franz Dörfler, quién se convirtió en su primer amor y protectora. La Dörfler influyó para que a pesar de su torpeza e inexperiencia en la actuación, lo contrataran en la compañía ambulante en que laboraba. Sin embargo esa empresa también quebró y a pesar de solicitarle la actriz que se fuera con ella a vivir en la granja de su padre, Clark decidió no casarse, regresándose a Portland. Encontró allí trabajo como operador de una línea telefónica, teniendo la fortuna de que al reparar el teléfono de una clienta, la misma resultó ser Josephine Dillon, profesora de teatro la cual le sacaba siete años de ventaja. Comenzó a tomar clases con ella y al marcharse la maestra a Hollywood, se fue tras ella y a los seis meses –el 13 de diciembre de 1924- se casaron. Gracias a ciertas relaciones de la Dillon pudo empezar a trabajar en algunas obras de teatro, volviéndose a encontrar con Lionel Barrymore, al tiempo que debutó, en calidad de figurante, en la cinta “La Frivolidad de una Dama” (Forbidden Paradise), bajo las órdenes de Ernst Lubitsch. Tanto en ese año de 1925 como en 1926 tuvo otras breves apariciones en cine sin la menor trascendencia. En 1928 consigue su primer papel protagónico en una obra de teatro en Broadway titulada “Machinal” obteniendo un relativo éxito. La Dillon le solicitó el divorcio, un tanto debido a la distancia que los separaba, ya que ella se había quedado en Los Ángeles y, otro por la comprobación de la propensión de Gable a tener aventuras con otras damas.

Más tarde conocería a la millonaria Rhea Langham, quince años mayor que él, con la cual se casaría el 30 de marzo de 1930, provocando el siguiente el siguiente comentario de la Dillon a la prensa: “Clark me dijo francamente que quería casarse con Rhea porque ella podría hacer más por él en el plano financiero. Es duro vivir con él, porque lo más importante en su vida es su ambición y su carrera”.

Algo más que despecho había en lo dicho por la Dillon. Al poco tiempo Rhea financió la puesta en escena en Los Angeles del drama “The Last Mile”, logrando Gable encendidos elogios de la crítica y la aceptación del público. Su amigo Lionel, después de ver la obra le consiguió una prueba en la MGM, ya que los estudios con el advenimiento del sonoro buscaban frenéticamente nuevos actores, cuya voz pasará adecuadamente el registro acústico, habida cuenta que muchas de las figuras del cine mudo no pudieron dar el cambio. Algunos por su mala dicción y otros por su acento extranjero, antes que por ser malos actores, como sería el caso del alemán Emil Jannings, siempre recordado como el maestro convertido en piltrafa humana por la vampiresa Marlene Dietrich en “El Angel Azul”.

La prueba recibió un “NO” rotundo del productor Irving Thalberg al verla. Por su parte Darryl F. Zanuck le probó para el rol del gangster de “El Pequeño Cesár” (Little Caesar) que estaba produciendo para la Warner Bros, sin embargo lo rechazó con el siguiente argumento: “Hermano, sus orejas son demasiado grandes. Nunca será estrella”
Por aquellos años aún dominaba, en la concepción de los productores, la estética masculina de la ambigüedad, al estilo de Rodolfo Valentino y del cual aún le andaban buscando un sustituto que se le pareciera, por lo que a partir de esos criterios nada tenía que hacer Clark Gable, polo opuesto del italiano, ya que si algo transpiraba Gable era masculinidad.

Y quizás porque era un macho logró que otra mujer creyera en su talento, siendo esta Minna Wallis, agente artística y hermana del productor Hal B. Wallis, consiguiendo que los estudios Pathé lo contratasen para hacer de villano por 750 dólares en “El Desierto Pintado”, también conocido en México como “La Barrera Invisible” (The Desert Painted, 1931) Se trataba de un western más de la serie de Hopalong Cassidy, pero le sirvió para que ahora si lo notarán los directivos de la Metro y lo llamarán para “The Easiest Way”. Después haría la primera de siete cintas, a lo largo de su carrera, al lado de Joan Crawford quién exigió estuviera en el reparto, en un rol de gángster en “Bailen Tontos, Bailen” (Dance, Fools, Dance, 1931) iniciando por esos días el actor su fama de mantener romances con sus coestrellas femeninas. Su quinta cinta de ese año de 1931 en que actuaría en doce fue “Seis Misterios” (The Secret Six, 1931), primera de las seis que haría al lado de la super sexy Jean Harlow. Y aunque en la perspectiva temporal es fácil encontrar en sus emparejamientos iniciales con la Crawford y la Harlow la simiente de la proyección de su supervirilidad exhuberante y su atrayente figura para mujeres dominantes, ansiosas de terminar siendo “sometidas” por ese macho de una forma veraz y creíble en el celuloide, como no lo podrían logar galanes del tipo blandengue de John Gilbert, más adecuados para ser seducidos que imponerse a una mujer del tipo “devoradora de hombres” que ellas representaban a plenitud, con su erotismo exultante, sería hasta su sexto filme de ese mismo año “Un Alma Libre” (A Free Soul, 1931), donde destacaría plenamente su personalidad, en una escena donde le da una tremenda bofetada a la estrella Norma Shearer y del impacto la arroja inerte sobre una silla. Cuando Louis B. Meyer vio la escena quiso cortarla pero Irving Tahlberg, el esposo de la Shearer, lo convenció de dejarla.

gable_-6-free.jpgAlexander Walker en su libro “El Estrellato, El Fenómeno de Hollywood” nos señala: “Ningún papel ni ninguna película afirmó tanto el atractivo de Gable como una actitud que manifestó en su sexta película ‘A Free Soul’. Su director fue Clarence Brown, al parecer un realizador con instinto para construir una escena que pudiera permitir la apertura de la personalidad del actor en la pantalla y la manifestación de su genio cinematográfico. En la película Gable interpretaba a un gangster que controlaba un casino, Ace Wilfong; Norma Shearer hacía de la hija mimada de un abogado famoso que se enamoraba de él. En un momento de la película, Gable –según las indicaciones de Brown- la abofetea para demostrarle quién es él y después la arroja sobre una silla. ‘No tendrás tratos con nadie, mas que conmigo’, le grita con voz dura. ‘Eres mía y yo te quiero.”

“El público quedaba electrizado ante esta escena. No sólo porque Gable había maltratado a una mujer –este era también el truco de Cagney-, sino porque había maltratado a una mujer ‘deseable’ y no a la chica de un gangster que no merecía mayor cortesía que la de pasarle una toronja del desayuno por la cara. El trato duro era efectuado además por un hombre ‘deseable’. Gable no manifestaba nada del mal escondido desprecio de Cagney por el sexo opuesto. (El poder es lo que atrae al héroe de ‘El Enemigo Público’ (The Public Enemy, 1931): la única mujer que cuenta para él es su madre.) El gesto de Gable era anticaballeroso. Pero la novedad tampoco estaba ahí. John Gilbert también había sido tan anticaballeroso como brutal en otra película de Clarence Brown, ‘The Cossacks’. La diferencia está en que Gable no ofrecía nada más y nada menos que amor: ofrecía sexo. Dominaba a las mujeres. Las quería en sus propios términos, términos que le dictaba su atractivo sexual. Y la confianza que inspiraba en su propio poder para forzarlas, era simultáneamente audaz y atractiva. ‘Un nuevo tipo de hombre’, murmura Norma Shearer en ‘Un Alma Libre’, ‘un mundo nuevo’. Indudablemente lo era.”

El productor Meyer temía que el público femenino sintiera repulsión y horror ante tal conducta del actor, quién se daba el lujo de tratar, con la punta del pie o mejor dicho la palma de su mano, a la más delicada de las estrellas de la MGM. El resultado fue que a las pocas semanas del estreno en agosto de 1931 de “Un Alma Libre” comenzaron a llover miles de cartas de admiradoras de ese hombre rudo y violento con las mujeres del cual querían más películas, aceptando a plenitud su arquetipo de “duro”, cínico pero atractivo, con un “sex appeal” agresivo y dominador, el cual lo encumbró, prácticamente de la noche a la mañana al estrellato, en una de las ascensiones más meteóricas que se conozcan. “Establecido el cliché, -señala el crítico español Terenci Moix en su libro ‘Hollywood Stories’- importaba destacar, sobre todo, que en Gable había un erotismo masculino muy particular; y lo que la oportunidad de este erotismo hizo por la consolidación del mito fue mucho. En los años treinta, Gable irrumpe como la negación absoluta de los gomosos galanes de los años veinte, cuya característica (piénsese en Valentino) es una ambigüedad que convierte el amor en algo así como un incesto. Gable es el macho dominador, nada intelectual y poco refinado. Pero fue básico en el erotismo de Gable, que por más brutalidad que le echase a la cosa, se sabía de antemano que siempre acabaría por rendirse a los encantos o a la humanidad de la bella en turno”.

“La cumbre de su personalidad y magnetismo la logró cuando personificó al cínico, arrogante, aventurero, pero romántico “Rhett Butler” en ‘Lo que el Viento se Llevó’ aunque habría que decir que en realidad sus personajes se adecuaban a su personalidad y viceversa, por ello, en cuanto a él, no cabe hablar de interpretación de personaje, en el sentido de crear o actuar en la escena. Era “Rhett Butler”, tanto como Clark Gable era “Rhett Butler”.

gable_-8-susan.jpgA partir del éxito de ‘Un Alma Libre’ y como sucedió con casi todas las “estrellas” poco importaban sus limitaciones como actor, dado que en rigor sólo se le exigía interpretar un solo papel: el del personaje Clark Gable. Sin embargo Terenci Moix nos acota: “Pero el mito Gable se me antoja cualquier cosa menos rico. No hay en él la complejidad que podríamos encontrar en pongamos por caso, Greta Garbo o Marlene Dietrich, se erige en rey por el impacto de una personalidad que ya destaca en un papel tan episódico como el de ‘Bailen, locos, Bailen’, y que en el mismo año en el lanzamiento de ‘Caída y Muerte de ‘Susan Lennox’ (Susan Lenox), ya obliga al departamento de publicidad de la Metro a dedicarle un lanzamiento antológico: ‘Greta Garbo en brazos del excitante Clark Gable”.

Clark Gable se mantuvo en la cima del estrellato, durante treinta años en que filmó 65 películas de las cuales más de treinta rayan en la mediocridad si no es que prácticamente sean malas y sin embargo el público, tanto femenino como masculino, acudía fielmente a ver cuanto filme protagonizaba y cuyo único real valor, era que estaba ahí con su aire de perdonavidas, llenando la pantalla. Curiosamente ha sido quizás, la única estrella favorita tanto de los espectadores masculinos como femeninos, muy al contrario de un Rodolfo Valentino idolatrado por las mujeres y detestado por los hombres. Algunos psicólogos y sociólogos como Edgar Morin atribuyen esto al hecho de que Gable no se andaba con medias tintas en cuanto a su definición sexual y su virilidad. Era el macho dominante y no había la menor duda. De allí, muy posiblemente, los espectadores masculinos no tuvieran empacho en identificarse con alguien que como decía una admiradora suya: “olía a hombre en la pantalla y fuera de ella. Era el Hombre-Hombre por excepción”. Un prototipo a quien imitar y que no ejercía una atracción dual, de la cual se podría avergonzar el “fan” masculino.

Antes del estreno de “Un Alma Libre” participa en tres películas en calidad de actor secundario que son “Laughing Sinners” al lado de Joan Crawford, “Madres del Dolor” (Night Nurse, 1931) excelente drama de misterio con Barbara Stanwyck en el rol principal de una enfermera que llega a trabajar a una casa, para cuidar a un paciente, al cual uno de sus parientes desea eliminar. Gable era el chofer de la casa y cómplice del asesino, la cinta pasa en televisión con el título de “Enfermera Nocturna”. En la tercera su participación fue menor, ya que sólo tuvo necesidad de trabajar un solo día, de agosto, en “De Pura Sangre” (Sporting Blood, 1931) en que era el dueño de un lugar de juego clandestino.

gable_-9-susan.jpgEse mes de agosto en que ya había resultados de taquilla de “Un Alma Libre”, los directivos de la MGM reconocieron tener un “filón de oro” y por lo tanto vinieron en cascada nuevas películas, con mejores papeles como en “Caída y Muerte de Susan Lennox” (Susan Lennox) en donde se enfrentaba a los brazos seductores de la femme fatale sin escrúpulos que interpretaba Greta Garbo. El resultado fue explosivo y bastante fructífero para las arcas de la productora, pero las relaciones nada cordiales entre ambas “estrellas”, hicieron que fuera la única ocasión en que actuaran juntos, a pesar de que al año siguiente la productora quiso juntarlos en “Tierra de Pasión” (Red Dust, 1932) Primeramente se habló con la Garbo y esta exigía que su pareja fuera John Gilbert, pero la productora quería a Gable y hacerle modificaciones al guión para que la contraparte masculina no fuera socavada por la fuerte personalidad de la mujer que interpretaría la Garbo, la cual dominaba el guión original. La señal de alarma se prendió en Greta la cual supuso, acertadamente, que con los cambios Gable destacaría y posiblemente la opacaría, como casi había sucedido en “Caída y Muerte de Susan Lennox”, negándose a participar en dicho filme.

Fue tal el impacto inmediato de Gable que a partir de 1932 y hasta 1943, en esos doce años, se mantuvo entre los 10 más taquilleros, para regresar a la lista en 1947, 1948, 1949 y 1955. Cabe hacer notar que entre 1944 y 1946 no se estrenó ninguna película suya ya que desde 1942 se había enlistado en el ejército y sirvió en un bombardero, en misiones de combate, durante la II Guerra Mundial hasta su conclusión.

gable_-possesed.jpgAl terminar “Caída y Muerte de Susan Lennox” regresó a trabajar con Joan Crawford, en mejores condiciones, al tu por tu, en “Amor en Venta” (Possessed, 1931) realizada por Clarence Brown y la cual tuvo problemas con la recién creada Oficina de Censura que dirigía Will Hays. Gregory D. Black nos da cuenta de esto en su libro “Hollywood Censurado”. “La Crawford hacía el papel de una hermosa muchacha que, aburrida de su trabajo en una fábrica de una pequeña ciudad, se marcha a Nueva York en busca de emociones. Allí conoce a Clark Gable, un elegante y exitoso abogado que es infeliz en su matrimonio. Los dos se enamoran y Gable le pone a Crawford un nido de amor privado. Todo va bien hasta que él le da por la política. Se presenta como candidato a gobernador y, cuando parece que va a ganar, su adversario denuncia su aventura amorosa. En la última escena, mientras Gable pronuncia un importante discurso político, unos provocadores mezclados entre el público empiezan a preguntarle por su relación con Crawford. Él se muestra claramente incómodo, pero ella, que se halla entre el público, se levanta de un salto para defender a su amante ‘Su único crimen es que nos enamoramos. ¿Acaso eso es tan horrible?’, pregunta. Acto seguido, Crawford renuncia a la aventura. El público se vuelve, no contra Gable para exigirle una respuesta, sino contra los alborotadores que callan humillados”.

“¿Hacia quiénes se dirigía la simpatía del público? En Atlanta (Georgia), se decantó claramente hacia Gable y Crawford. La señora de Alonzo Richardson era miembro del Board of Review de Atlanta, que había aprobado la película pese a sus protestas; vio la película en un cine abarrotado de chicas adolescentes. L a señora Richardson oyó a una muchacha –una de las primeras mujeres de Atlanta, pero de ninguna manera la última, en quedarse prendada de Clark Gable- cuando murmuraba a su amiga: ‘Yo también viviría con él, como fuera’. La señora Richrdson se escandalizó y le dijo a Will Hays que, a su parecer, la película atentaba claramente contra la ‘santidad del matrimonio’. ‘¡Éste es el modelo de los ‘principios correctos de vida” que Hollywood ofrece a la juventud?’, preguntó”.

gable_-possesed-2.jpgMás tarde, cuando se nombró a James Wingate, como asistente ejecutivo de Will Hays volvió a salir el tema de “Amor en Venta”, lo cual consigna Gregory D. Black así: “El nombramiento de Wingate provocó la respuesta inmediata de ‘America’, la prestigiada publicación jesuita por el padre Wilfrid Parsons. En una ‘Carta Abierta al Dr. Wingate’, ‘America’ le exigió a éste que elevara el tono moral de las películas. ‘Hace cuatro o cinco años el cine exaltaba a la virgen, hoy glorifica a la libertina’. Citó ‘Amor en Venta’ como un ejemplo del tipo de película que, al parecer de America, corrompía la moralidad norteamericana. Pese a que en ‘Amor en Venta’ no había ni una sola frase o escena objetable, condenó la trama entera porque la ‘unión culpable’ entre Gable y Crawford se presentaba como algo ‘tierno, profundo, hermoso, magníficamente leal’ y como una relación colmada ‘de felicidad’. El resultado era que el público ‘se veía inducido a simpatizar con los pecadores y a aprobar sin reservas su amor’. ‘America’ concluía su ruego a Wingate esperando que 1933 trajera consigo un cambio notable en el contenido de las películas. Al cabo de poco menos de un año, la revista jesuita pediría la sustitución de Wingate y la Iglesia católica lanzaría su campaña de la Legión de la Decencia, que obligaría a Hollywood a imponer una severa censura a su producto”. Censura que tuvo mayor repercusión en los contenidos sexuales, aunque los políticos también tuvieron sus restricciones. En el plano de lo sexual lo obvio es que una relación de adulterio tenía que ser castigada en el rollo final y las parejas que querían hacer el amor y mantenerse juntas tenían que casarse, etc. etc.

El director Clarence Brown logra en su puesta en escena de “Amor en Venta”, que aflore el enfrentado magnetismo sexual entre Gable y la Crawford: dos imágenes o clichés que buscaban someter a su pareja a sus designios. Indudablemente que Clarence Brown, quién dirigiera en siete ocasiones al orejón de Gable, es uno de los grandes artífices de la imagen de macho del actor. Las otras cinco cintas en que colaboraron Brown y Gable fueron “Vuelo Nocturno” (Night Flight, 1933) regular drama de aviación, inspirado en una historia de Antoine de Saint-Exupery. La deliciosa y entretenida comedia “Esposa contra Secretaria” (Wife Vs. Secretary, 1936) sostenida, más que nada, por su excelente reparto, en donde junto a Gable participan Myrna Loy, Jean Harlow y James Stewart. “Placer de Tontos” (Idiot’s Delight, 1939) es un claro ejemplo de cómo una obra antibélica se transforma en una inocua comedia confusa en su mensaje político. David Manning White y Richard Averson en su libro “El Arma de Celuloide” nos dicen: Con o sin Hollywood, en la primavera de 1939 la guerra europea estaba a punto de estallar y era ya demasiado tarde para detener la explosión. La pieza de Robert E. Sherwood, ‘Placer de Tontos’ (Idiot’s Delight), en la que se hacía un llamado filosófico a favor del pacifismo, llegó a la pantalla en febrero de 1939. Bajo los aspectos cómicos del filme –Norma Shearer en el papel de una falsa princesa rusa refugiada y Clark Gable en el de un peripatético cantor y bailarín- había una aguda crítica a la inutilidad de la guerra, deleite de los necios militaristas y fabricantes de municiones. Aunque ‘Placer de Tontos’ se estrenó sólo seis meses antes de la ‘blitzkrieg’ de Alemania en Polonia, no hacía referencias específicas a los dictadores alemanes o italianos. Incluso cuando las paredes del Hotel Monte Gabriele se estremecen bajo el terrible bombardeo aéreo, mientras que Clark Gable y Norma Shearer cantan adiós a un mundo enloquecido, la película no identifica a los aviones que realizan la incursión. Aparentemente, la Metro-Goldwyn no estaba dispuesta a perder el luctarivo mercado germano mostrándose demasiado parcial”. Por su parte Gregory D. Black en “Hollywood Censurado” es más explicito en cuanto a las presiones que tuvo la MGM, por parte de la oficina del censor Will Hays para que desde la adaptación de la pieza se purgara el beligerante discurso pacifista y antiitaliano, al igual que se ubicara la acción en un lugar de Europa, así como que el par de enamorados (Gable y la Shearer) se salvarán de morir en el bombardeo final, para poder tener un “happy end”, al igual que se quitó toda referencia especulativa sobre que Italia sería la causante de una nueva guerra, tal y como lo como planteaba Sherwood en su pieza, ya que el embajador de Mussolini amenazó con impedir la compra de cintas americanas, para ser exhibidas en su país. Y a pesar de tantas precauciones para salvar el mercado europeo, a los seis meses estalló la II guerra y, obviamente, ni Alemania ni Italia compararon la suavizada versión de ‘Placer de Tontos’. La sexta cinta de Clarence Brown dirigiendo a Gable fue ‘Aventura en Oriente’ (They Met in Bombay, 1941) divertida comedia, aunque con unos diálogos muy disparatados, entre los ladrones de joyas Clark Gable y Rosalind Russell, los cuales se meten en una serie de absurdas aventuras, tratando de engañar uno al otro. El último fue “Miedo de Amar” (To Please a Lady, 1950) desafortunado remake de la excelente “Piloto de Pruebas” (Test Pilot, 1938) dirigida por Victor Fleming en la cual el astro era un piloto de pruebas de aviones, al cual pretende “atrapar” la modosita pero coqueta Myrna Loy, ante la mirada atenta de su escudero Spencer Tracy. En “Miedo de Amar” su contraparte femenina fue Barbara Stanwyck , con quién trabajo 19 años atrás en “Madres del Dolor” y se notaba, precisamente, habían ya pasado los mejores años en cuanto atracción sexual de ambos, como para que uno se tragara la historia, en esta ocasión, de un piloto de coches de carreras, asediado por la reportera Stanwyck, amén de que la labor de Brown fue poca afortunada.

clark-1.jpg“Sonrisa burlona, ojos pícaros, bigotito escueto y un aroma de triunfador aún en las circunstancias más improbables. El macho elevado a la enésima potencia, un hombre irresistible para todas las mujeres y el cómplice ideal para cualquier hombre con deseos de aventura. Clark Gable era todo eso y mucho más… menos actor. Era y es una imagen del star system tan recordada como irrepetible”.
Cecilia García

Con Jean Harlow filmó seis películas, la ya mencionada “Seis Misterios”, a la cual siguieron “Tierra de Pasión” (Red dust, 1932); “Su Hombre” (Hold Your Man, 1933) , “Mares de China” (China Seas, 1935), “Esposa vs. Secretaria” (Wife vs. Secretary, 1936) y “Saratoga” (Saratoga, 1937) que fuera la última filmada por la actriz, antes de su deceso acaecido, oficialmente, por anemia el 7 de junio de 1937. Después se afirmó que su muerte ocurrió a consecuencia de un aborto mal realizado y a que su madre, practicante de la secta Ciencia Cristina, impidió que su hija recibiera ayuda de un doctor, ya que según su creencia el enfermo solo se puede curar por la voluntad de Dios.

Obviamente que Gable y Harlow con tantas ocasiones en que compartieron el set, también tuvieron su romance extra cámaras. La más célebre de las seis películas en que trabajaron juntos es la mítica “Tierra de Pasión”, dirigida por Victor Fleming, ubicada en una remota plantación de caucho en Indochina, en la cual Gable es el capataz y allí llega la rubia platino Jean Harlow, una prostituta que anda huyendo de la policía, al tiempo que también arriban en el bote que da servicio a las plantaciones un ingeniero interpretado por Gene Raymond, al cual acompaña su modosita esposa Barbara, interpretada por la morena Mary Astor. En un principio Gable trata a la Harlow de manera displicente y se rehusa a darle asilo, pero unos compañeros lo convencen de dejarla estar en la plantación el tiempo que tarde el bote en regresar de su recorrido. Por su parte la “mosca muerta” de Mary Astor comienza a decepcionarse de su marido y voltea la vista hacia el rudo y viril capataz, pero este termina por rechazarla, provocando la furia de la chica que lo hiere de un balazo. El cínico se comporta como un caballero y para que no se la haga de tos el esposo de Mary, acepta que trató de propasarse y la parejita burguesa se regresa a la civilización. En el inter se ha establecido una tórrida relación entre Harlow y Gable, los cuales en casi todas sus escenas juntos rezumen erotismo por todos los poros, así que no resulta extraño que al final acepte que la aventurera se quede a vivir con él en la plantación. Una de las memorables escenas de “Tierra de Pasión” es aquella en la cual la Harlow toma una ducha, en medio de la jungla, en un barril dejando establecida toda una manera de bañarse que sería copiada en un sinfín de películas de ambiente selvático.

clark-3.jpgAlexander Walker nos señala: “Gable prefería una dama protagonista a la que pudiera tratar como a un hombre en todo, menos en el aspecto sexual. ‘Hay crueldad en su cara. Tal vez es lo que les gusta’, escribió un crítico en 1931. Los espectadores aplaudían en ‘Tierra de Pasión’ cuando sumergía a Jean Harlow bajo el agua por haber utilizado como bañera el depósito de agua para beber. Cuando ella saca la cabeza, chorreando y escupiendo como un platinado gato callejero, la mete otra vez. Más aplausos. Y , después capitaliza eróticamente la escena cuando deja que la Harlow le saque sus botas camperas, se quita el resto de las ropas por sí mismo (fuera de la pantalla) y se las arroja a ella, antes de saltar a la cama y cubrirse coquetamente con las sábanas hasta el mentón. ¡Dejar a la chica fuera de la cama daba la medida de la insolencia de este hombre! En la misma película rompe de nuevo los límites de clase para proporcionar a Mary Astor un despertar sexual, aunque era con Jean Harlow con quién terminaba la película”.

En 1953 John Ford haría el “remake” de “Tierra de Pasión” titulado ahora “Mogambo” con Clark Gable, ubicando la acción en Africa, al tiempo de modificar los clichés y la aventurera era la morena Ava Gardner, mientras la “mosquita muerta” la rubia Grace Kelly. “Mogambo” no desmerece ante la original y algunas de las cosas recordables es que la censura española se hizo bolas y como no era correcto el adulterio, hizo de los esposos hermanos, así que los morbosos españoles supusieron una relación incestuosa entre Grace Kelly y su acompañante. También en el plan de chisme fue legendario el romance que sostuvieron la oficialmente virginal princesa de Mónaco y Gable, fuera de la pantalla.

clark-4.jpgPara terminar con el expediente Jean Harlow señalaremos resulta, igualmente, recomendable la visión – aunque sea por televisión- de “Mares de China” (China Seas, 1935) con un Wallace Beery tratando de conquistar a la Harlow, mientras ella busca que Gable deje de prestarle atención a la sofisticada Rosalind Russell, pues considera que sus brazos son más acogedores, al tiempo que prometen algo más que un matrimonio estable. Si bien no se alcanzan en “Mares de China” las altas dosis de erotismo de “Tierra de pasión”, pues ya estaban, a plenitud, en esas fechas acechando las tijeras de la oficina de Hays cualquier trasgresión a su mojigato código de censura, sin embargo resultaba algo imposible apaciguar, hasta cierto punto, la agresiva vulgaridad del burbujeante sex-appel de la Harlow que brotaba con su simple presencia ante la cámara. Por cierto, ella se rehusaba a usar sostenes y se dice que antes de filmar una escena se frotaba sus pezones con un pedazo de hielo, logrando repujar la turgencia de los mismos, sabedora del encanto que trasmitía a los espectadores con su indumentaria que destacaba, precisamente, esa parte de su sensual cuerpo.

Después de rodar “Tierra de Pasión” fue prestado a la Paramount para actuar en la divertida comedia “Crisis de Hombres” (No Man Of Her Own, 1933) al lado de Carole Lombard. Regresando a la MGM para filmar, bajo las órdenes de Victor Fleming el segundo “remake” de “La Hermana Blanca” (The White Sister, 1933) al lado de la renombrada Helen Hayes. Es un típico melodramón para el lucimiento de la mujer protagonista, la cual, según la historia, se mete de monja después de enterarse de que su novio ha muerto en el frente de batalla. Posteriormente el galán aparece y se arma un buen tinglado sentimental, al tener que decidir entre su amor por Dios o por su galán. Ha habido muchas otras versiones de esta historia, inclusive una mexicana con Yolanda Varela y Jorge Mistral realizada en 1960 por Tito Davison y una italiana en 1973, dirigida por Alberto Lattuada con Sophia Loren y Adriano Celentano, tituladas ambas, igualmente, “La Hermana Blanca”

En “La Bailarina” (Dancing Lady, 1933) hizo a regañadientes el rol de un productor teatral, enredado con su principal estrella de su espectáculo de vodevil interpretada por Joan Crawford. En el filme antológico “Erasé una Vez en Hollywood” (That’s Entertainmet, 1974) nos es mostrada brevemente la secuencia en que intenta dar unos pasos de baile y cantar algunas estrofas. Después de esa demostración Fred Astaire durmió tranquilo: Gable no nació para cantar y bailar.. Terminando el rodaje de “La Bailarina” el actor se internó en el hospital para que le operaran el apéndice. Se tomó diez semanas de vacaciones y ante esa muestra de rebeldía del actor que así exigía mejores papeles a la productora, la MGM decidió darle un castigo, a finales de 1933, prestándolo a la Columbia, considerado un estudio de segunda en esa época, para que trabajara en la comedia “Sucedió una Noche” (It Happened One Night, 1934) dirigida por el poco reconocido, en ese momento, Frank Capra. “Sucedió una Noche” esta, en todas las antologías de las comedias, catalogada como una de las 10 mejores de la historia del cine americano y podríamos decir que del cine mismo, cuando se hace una selección, más o menos amplia de unos 150 a 200 títulos de los mejores filmes de la historia del cine es prácticamente imposible que no esté incluida dicha comedia.

Cuando su estreno en febrero de 1934, los críticos a duras penas la trataron más o menos bien y la productora Columbia Pictures, no esperaba que se convirtiera en el éxito de taquilla de la temporada, pues tal y como lo señala Lewis Jacobs en su libro “La Azarosa Historia del Cine Americano”: “Su éxito desconcertó a Hollywood. En contra de los sólidos axiomas de Hollywood, el film ofrecía muy pocos de los atractivos considerados normalmente de primera necesidad: alto costo de producción, espectacularidad, vestidos lujosos. Poseía otras cualidades: Historia bien construida, basada en sencillos sentimientos humanos, atractiva ambientación, diálogo ocurrente, atmósfera íntima, ausencia de formalismos y, sobre todo, carecía de la habitual afectación hollywoodiana. Su éxito despertó en Hollywood un notable interés por los sentimientos auténticos y alcanzó, en la producción contemporánea, una influencia comparable, casi, a la de los viejos films alemanes y rusos en la época del mundo”.

Fue tal la sensación que causó en aquellos años que, en la entrega de los Oscar correspondientes a 1934, “Sucedió una Noche “ arrasó con los cinco premios principales. A saber: Mejor película”; mejor director Frank Capra; mejor actriz: Claudette Colbert; mejor actor: Clark Gable y mejor guión Robert Riskin. Sería hasta la entrega de los premios correspondientes al año 1975, en que volvería a darse el caso de que una cinta lograra similar récord: Atrapado sin salida” ” (One Flew Over the Cuckoo’s Nest), en donde el de mejor director fue para el checoslovaco Milos Forman, mejor actor: Jack Nicholson, mejor actriz: Louise Fletcher y mejor guión: Lawrence Habuen.

El propio Frank Capra en una entrevista con el historiador Donald W. McCaffrey y que se encuentra incluida en el libro “Antología del Cine Norteamericano” de Donald E. Staples nos dice: “Siento un gran cariño por ‘Sucedió una Noch’, no sólo por los cinco premios más importantes que nos otorgó la Academia, sino porque mientras la filmábamos no creíamos que era tan buena y tuvimos muchas dificultades durante el rodaje. No pudimos contratar a todo el elenco en que habíamos pensado, de modo que surgieron muchos problemas. Y cuando tuvo tanto éxito fue una sorpresa, incluso una sorpresa para mí”. En un principio se solicitó a la MGM el préstamo de Robert Montgomery, pero la productora se negó y propuso en su lugar a Clark Gable, con cuyo cambio no tuvo muchas objeciones el director. En todo caso mantuvo más contratiempos para conseguir a la actriz que encarnara a la caprichosa heredera “Ellie”. Originalmente quería a Myrna Loy, quién rechazó la oferta, al igual que Miriam Hopkins, Margaret Sullivan, Constance Bennet y Bette Davis, quién, esta última, fue la más claridosa en dar las razones, que las otras solo lo pensaban, en cuanto a rehusarse a trabajar con un director de segunda en un estudio de segunda, en una comedia tonta. Así que cuando la Paramount aceptó ceder a Claudette Colbert se pudo iniciar el rodaje de “Sucedió una Noche” considerada como la clásica del subgénero “screwball” o comedia disparatada, nombre con que se le conoció aquí en México a ese tipo de películas, al hacer la traducción de ese célebre término que en el beisbol sirve para designar un tipo de curva que Fernando Valenzuela popularizara hasta la saciedad entre nosotros.

it-happened-one-night-dvd.jpgLa película fue una adaptación de la novela “Night Bus” de Samuel Hopkins Adams en la cual se aprovechaba la “última moda americana” de los viajes en autobús y los campings turísticos, para hilvanar una divertida historia romántica. Aunque lo cierto es que el guionista Robert Riskin aprovechó muy poco de la novela y terminó por escribir un argumento ya muy conocido en la época y el cual había sido tema ya de varias cintas, pero sin embargo cabe reconocer que “Sucedió una Noche” perfiló como arquetipo a esos personajes del periodista viril, cínico, seguro de sí mismo y sin ningún centavo en su bolsillo, el cual persigue a una rica heredera, caprichosa, fatua y dominadora, la cual a toda costa quiere salirse con la suya.

Capra, en 1931, realizó la que se considera su primer éxito “La Jaula de Oro” también conocida como “La Rubia Platino” (Platinum Blonde) con un tema similar, en la cual el periodista Robert Williams se enamoraba de una sofisticada y caprichosa chica de sociedad, interpretada por Jean Harlow, la pareja se casaba, pero al poco tiempo el hombre se daba cuenta de su error, al pretender acceder a un mundo de apariencia y boato que no era el suyo, por lo que se divorciaba y regresaba con su abnegada novia, una reportera interpretada por Loretta Young; pero de ninguna manera “Sucedió una Noche” es un remake, en todo caso se trata de una reescritura del tema, ya que en esta ocasión la heredera se escapa del yate de su padre -anclado en Miami- buscando trasladarse a Nueva York en autobús, para lograr juntarse con un novio snob y tonto, al cual no acepta como yerno su progenitor. Al abordar el autobús Clark Gable, como el cínico reportero, la identifica, así que la sigue en búsqueda de la nota y lo que encuentra es un accidentado viaje que vendrá a ser el nudo central del film, con el constante pleito entre la muchacha berrinchuda y altiva, en confrontación con el hombre resuelto a dominarla y quedarse a vivir con ella, matrimonio de por medio, en una nueva lectura del inmortal y saqueado tema shakespereano de “La Fierecilla Domada”.

it_happened_4702.jpgAunque ya han transcurrido mas de 70 años del estreno de “Sucedió una Noche” y, a pesar de que muchos de sus gags originales los hemos visto, en otras comedias posteriores, es indudable que la fresca caracterización de Clark Gable y Claudette Colbert, siguen manteniendo vigente a la película. Todavía provocan nuestras risas escenas como la del célebre fracaso de Gable al querer conseguir “aventón” levantando solamente su pulgar, y el previsible triunfo de Claudette Colbert al enseñar una pierna. Al igual aquel diálogo entre Gable y el padre de Colbert tratando de convencerlo que se case con ella y que culmina así: “¿Quiere usted a mi hija? y la respuesta “Sí. Pero no esgrima ese argumento en contra mía. Yo también estoy un poco chiflado”. O la secuencia de la división del cuarto del motel, con el levantamiento de las murallas de Jericó, simbolizadas por la manta colgada entre las dos camas de la habitación. El que hubiera camas separadas era una imposición que acababa de exigir la mojigata censura del Código Hays, el cual prohibía que apareciera una cama matrimonial en las escenas íntimas. Era claro que podía insinuarse que una pareja dormía en el mismo cuarto, pero sin llegar al extremo de evidenciar que hacían algo más, como se podía denotar con la inclusión de una cama matrimonial: símbolo pecaminoso de relaciones sexuales. La prohibición no diferenciaba entre parejas ocasionales o casadas de acuerdo con los cánones de la ley civil y religiosa. Al final de cuentas ya sabemos que todo lo que implique sexo es pecado, conforme a los mojigatos censores.

El director Frank Capra con su habilidad y sano sentido del humor, logró burlarse de los censores, consiguiendo una secuencia bastante picante y sugestiva sin necesidad de que sus actores enseñaran algo… Perdón, me estoy equivocando puesto que en esa secuencia del motel, Clark Gable al despojarse de su ropa, para ponerse la pijama, al quitarse la camisa se queda desnudo de la mitad para arriba, ya que no traía camiseta.

¿Y entonces qué pasó? Simplemente que la multicitada secuencia armó todo un escándalo. Resulta que los obtusos represores, tan prestos con sus tijeras para evitar que nuestros castos ojos disfruten de las dones naturales de las damas, estimaron inofensivo el semidesnudo de Gable. Y no lo fue… ya que para el público femenino resultó bastante atractivo que el galán cinematográfico no trajera camiseta y les empezaron a exigir a sus “peor es nada” olvidarse de esa prenda interior, ya que resultaba un signo de virilidad no usarla. ¿Pues quién armó el escándalo? Se preguntarán ustedes. Los fabricantes de camisetas quienes pusieron el grito en el cielo al desplomárseles las ventas de dicha indumentaria. Y como el dinero es un caballero muy influyente, en eso de imponer censuras, lograron convencer a Hollywood para que el “chistecito” no se repitiera; al grado de que la Columbia Pictures llegó a reeditarla, reduciéndola al mínimo necesario, para que la escena no perdiera sentido cuando tuvo que imprimir nuevas copias. Por lo que en esto de la censura, como en casi todas las cosas, el “mal pensar” en la posibilidad de que pueda haber obscuros intereses económicos, en aparentes actitudes de intachable moralidad, no es una idea tan descabellada, pues a la postre a la mejor nos clarifica muchas cosas, no muy honestas que digamos, en campañas masivas de llamados a la moralidad pública.

El episodio de la camiseta suele ser esgrimido por los críticos apocalípticos, para sus argumentos satanizadores de los medios, a causa de su “poderosa” influencia en los espectadores. Sin embargo es obvio que esos críticos se olvidan de la dialéctica, al negarse a reconocer que, si el cine y la televisión -por mencionar a los dos medios más cuestionados y temidos-influyen en forma negativa, también está demostrado que lo hagan en forma positiva.

La cultura cristiana engendró a un Torquemada, pero también dio luz a un Giordano Bruno. En uno vemos el fanatismo enajenante, en el otro el pensamiento liberador, que da aliento a la esperanza de que lo humano puede devenir en divino.

Bajándonos de las alturas y cayendo en lo pedestre de la televisión, al tiempo que podemos toparnos con las “inmorales” telenovelas o el “Big Brother” , contamos también con los programas de “Discovery” o “People and Arts”, u otros de contenido documental y cultural que no son enajenantes, todo es cuestión de atrevernos a explorar las posibilidades del dial del televisor.

¡Híjole! ¡ahora sí para tremebundo “rollazo” en el que me he metido!. ¿Alguien podrá creerme que solamente quería hacer un comentario laudatorio a esa recomendable y divertida joya de la cinematografía mundial que es “Sucedió una Noche”

Y para terminar con el “affaire” de la falta de camiseta, cabe consignar que si la leyenda dice que el consumo de dicha prenda descendió hasta un 90%, por su parte no hay constancia de hubiera aumentado la compra de pijamas hombres para mujeres que era la prenda portada por Claudette Colbert, en la multicitada y célebre escena del motel.

Una de las comedias en que es muy claro el “fusil” es “La Novia Cayó del Cielo” (The Bride came to C.O.D, 1941.) producida por la Warner Brothers con las actuaciones de Bette Davis y James Cagney, dirigidos por William Keighley. La trama solo tenía leves cambios para diferenciarla de la protagonizada por Clark Gable y Claudette Colbert, con el agravante de no encontrar mucha química entre la Davis y Cagney. A la primera le sentaban mejor los melodramas y el segundo lucía primordialmente en los roles de hombre duro y violento en los filmes de gangsters. En el cine mexicano la secuencia de la división del cuarto, por medio de una sabana, la encontramos explotada en “Viva el Amor”, con Silvia Pinal, Christianne Martell, Emilio Tuero y Carlos Baena.

Resta consignar que en 1956 bajo el sello de la Columbia Pictures, el productor y director Dick Powell se lanzó a la aventura de filmar el “remake” musical de “Sucedió una Noche” con el título de “El Idilio del Año” (You Can’t Run Away From It) con la participación de June Allyson y Jack Lemmon, confirmándose, como casi siempre, que el quid del éxito de una cinta no esta exclusivamente en contar con una buena historia o guión, sino en una serie de elementos, los cuales en un momento se conjugan y armonizan, sin poder determinar con exactitud hasta donde el factor fue el reparto, el director, la música, el guión o la fotografía, por mencionar algunos, sobre todo cuando, como en el caso de “Sucedió una Noche” se vuelve a filmar la misma historia y no pasa nada con ella.

Al concluir “Sucedió una Noche” interviene en cinco cintas de las cuales no hay mucho que recordar salvo sus títulos y algunos de sus compañeros de reparto: “Por Sendas Distintas” (Manhattan Melodrama, 1934) con Myrna Loy. “Alma de Médico” (Men In White, 1934) nuevamente con Myrna Loy. “Encadenados” (Chained, 1934) con Joan Crawford al igual que “Cuando el Diablo Asoma” (Forsaking All Others,1934) comedia de triangulo amoroso, en la cual, para variar, la Crawford deja a Gable para irse a encontrar consuelo en los brazos de Robert Montgomery. Y la última de este grupo es “After Office Hours”, 1935, la cual aparentemente nunca pasó en México. Esta basada en un guión de Herman J. Mankiwicz, coguionista de “El Ciudadano Kane” (Citizen Kane, 1941) y hay buenas referencias de la misma. Gable es el editor de un diario que ayuda a una chica de sociedad, Constance Bennett, a desafanarse de un lío policiaco.

Posterior a “ Mares de China” de la cual ya comentamos actuó en una de las primeras adaptaciones de la célebre novela de Jack London “El Llamado de la Selva” (Call of the Wild, 1935) titulada cuando pasó en los cines de México como “La Ley de la Sangre”. Hay múltiples versiones posteriores y si bien la de 1973 protagonizada por Charlton Heston puede considerarse más apegada al texto de London, la dirigida en 1935 por William Wellman reflejaría más el espíritu de la obra con un recio Gable en el rol del minero Jack Thornton. Durante el rodaje vivió un apasionado romance con su dama joven Loretta Young, al grado de correr la versión de que la hija de la actriz de nombre Judy Lewis, la cual naciera el 6 de noviembre de 1935, era producto de esa relación. Debido a la mojigatería de la época y a que estaba casado, Gable se negó a reconocerla y en un principio Loretta, aconsejada por su madre y su hermana mayor corrió la versión de que la había adoptado. Posteriormente, cuando tenía quince años, Judy conoció al actor durante el rodaje de ”La Dama Dijo No” (Key to the City, 1950) y escribió un artículo sobre dicho encuentro, terminándolo, mas o menos con una frase del estilo de Rhett Butler: “Me importa un bledo que sea mi padre, pues si nunca me aceptó, yo tampoco nunca lo he necesitado”.

motin.jpgPero en rigor de ese año,-1935- destaca mayormente su caracterización de “Fletcher Christian” , en la muy apreciada “Motín a Bordo” (Mutiny On The Bounty) compartiendo créditos con Franchot Tone y Charles Laughton quién estuvo soberbio en su papel del odioso capitán Blight. Esta versión esta muy por encima de la que en 1962 protagonizó Marlon Brando, en el mismo papel que hizo Clark Gable y que es de sus considerados memorables. También últimamente ha circulado una aceptable versión para televisión con Mel Gibson como”Fletcher Christian” y Anthony Hopkins del “Capitán Bligh”.

“San Francisco” es una comedia cursi que hizo en 1936, compartiendo créditos con la cantante de opereta Jeannette Mac Donald y Spencer Tracy, la cual tengo entre mis favoritas del actor desde los años cincuenta y las famosas “semanas de la MGM” que ofrecía todos los años el Cine Encanto, en la cual no faltaban “San Francisco”; “Motín a Bordo” y “Mares de China” de las estelarizadas por Clark Gable. En descargo a lo sentimentaloide de mi recuerdo es conveniente señalar que “San Francisco” con todo y su trama lacrimógena es rescatable en una antología de las cintas del genero de “desastre” por sus últimos quince minutos en que se nos presenta el terremoto de San Francisco de 1906.

Fue precisamente Spencer Tracy su contraparte masculina en “San Francisco” y otras cintas, en las que siempre le tocaba morir o simplemente ver como Gable se quedaba con la chica en disputa, quién le puso el mote de “El Rey”. Se dice que a comienzos de1938 Spencer llegó a los estudios de la Metro y se encontró con que el coche de Gable rodeado de fans obstruía su entrada. Con buen sentido del humor, Tracy que era un gran compañero de parranda de Gable gritó: “¡Viva el Rey! Y ahora por favor déjenme entrar a trabajar.” La anécdota se extendió por los estudios y poco después en una de sus borracheras realizaron una ceremonia bufa en la cual el propio Tracy fue el encargado de coronar a Gable. Lo anterior llegó a oídos de Ed Sullivan y a través de su programa de radio convocó a la elección del “Rey” y la “Reina” de Hollywood, manifestándose los radioescuchas a favor de Clark Gable y Myrna Loy. Sin embargo pronto se olvidaron los aficionados al cine sobre quién había recaído el título de la reina, mientras que el de “Rey” permaneció vigente hasta su muerte.

A “San Francisco” siguieron cuatro de sus filmes más desastrosos o decepcionantes como fue “Cain y Mabel” (Cain and Mabel, 1936) extravagante comedia sobre una estrella de revista musical interpretada por Marion Davies, protegida del magnate del periodismo William R. Hearst, la cual mantiene una típica relación de odio-amor con su vecino del piso de arriba, un campeón del boxeo interpretado por Gable. Lo cierto es que ambos están “miscast” (fuera de papel),y salvo algunos críticos que la quieren salvar como una obra “camp”, es mejor olvidarse de ella, al igual que de “Amor a Toda Maquina” (Love On The Run, 1936) desafortunada imitación de “Sucedió una Noche” en escenarios europeos, con una Joan Crawford desangelada para la comedia, en el papel de la heredera caprichosa. Y como en esos tiempos estaban de boga los filmes biográficos, al estilo del los estelarizados por Paul Muni haciendo de Juárez; Pasteur y Zola, al igual que el Edison de Spencer Tracy, la MGM creyó que Clark Gable se anotaría un triunfo más dándole vida a Parnell, líder de la rebelión irlandesa, en el siglo XIX, en “Por Su Patria y Por Su dama” (Parnell,1937) dirigida por John M. Sthal. El resultado fue el mayor fracaso artístico del actor y de taquilla al ser la única cinta de las realizadas en su época de máximo esplendor en el “Top-office”, entre 1932 y 1943, que arrojó números rojos a la productora MGM. Por su parte “Saratoga” (Saratoga, 1937) resintió la muerte de Jean Harlow, durante el rodaje, al grado que en algunas escenas de conjunto se utilizó una doble de la actriz para que pareciera que estaba en la escena. Y, seguramente se eliminaron secuencias en que tenía que aparecer “la rubia platino” y que ya no rodó, por lo cual se denotan ciertas incongruencias en el desarrollo de la historia. Regresó a la senda del éxito con “Piloto de Pruebas” (Test Pilot, 1938), para tener una ligera recaída con la comedia rutinaria “El Irresistible” (Too Hot To Handel, 1938) que lo volvió a emparejar con Myrna Loy y antes de embarcarse en la aventura de la kilométrica y legendaria “Lo Que El Viento Se Llevó” filmó “Placer de Tontos” y de la cual líneas arriba comentamos ampliamente.

“El público generalmente no recuerda lo que ve en la pantalla sino lo que desea recordar, y esto, a su vez, determina lo que quiere ver. De ahí surgen las imágenes y se forman las leyendas”.
Alexander Walker

A pesar de que el nudo de la monumental versión cinematográfica de “Lo que el Viento se Llevó” (Gone With the Wind, 1939) esta en la narración de las vicisitudes del personaje de Scarlet O’Hara, actuado magistralmente por Vivien Leigh, en cuanto a sus interpretes ha quedado, en el imaginario colectivo de los espectadores, como la película non de Clark Gable en el rol de Rhett Butler, al grado que la trascendencia de ese papel determino, como lo señala Cecilia García: “su carrera posterior y su dimensión en la actualidad. Se acopló al personaje (o tal vez fue Rhett Butler quién se adecuó a él) como un guante. Se movió ante la cámara con autoridad y poderío, disfrutando en cada escena, vacilando y sacando de sus casillas a Scarlett O’Hara, irónico y exhibiendo el orgullo de la virilidad, para optar por un cambio de registro al final del metraje, encajando dignamente el desprecio de su amada y la tragedia”.

Tal y como nos lo señala Edgar Soberón Torcha en su libro “Un Siglo de Cine”: “Lo que el Viento se llevó consolida todos los mitos y sintetiza felizmente el modelo del producto hollywoodense –superespectacular e inspirado en la literatura popular- de esta primera etapa sonora”, vamos a ampliar el acercamiento a esta cinta, cuyo estreno de gala o Premiere Mundial se dio la noche del 15 de diciembre de 1939 en la ciudad de Atlanta, capital del estado de Georgia, en los Estados Unidos. Fue, durante muchos años, la más taquillera de las producciones de Hollywood, antes de que Steven Spielberg la desbancara con su “Tiburón”. Aunque muchos, haciendo análisis comparativos del valor del dólar en 1940 y en 1977, terminaban por concluir que la cinta de la MGM, salía vencedora. O sea que el “león de la Metro” se engullía al “escualo” de la Universal, según los expertos del “Box office”. En lo que no hay discusión es en que ha sido la que más público ha visto..

Lo que el viento se llevoMargaret Mitchell tardó diez años en escribir su larga novela, sobre la saga de la Guerra Civil Norteamericana desde el punto de vista de los Confederados y sus secuelas en la sociedad del estado de Georgia, en que se ubica la acción de la historia, así como la lucha por sobrevivir, a pesar y en contra de todo, de su personaje principal: la indomable y ambiciosa “Scarlett O’Hara”, en la cual se centra la versión fílmica, ya que un primer borrador de guión en que se usaban casi todas las anécdotas de la novela daba para una película de más de 14 horas y en un momento se pensó que se podían hacer dos películas, con una duración de tres horas y media cada una de ellas para aprovechar lo más ampliamente el material de la novela.

El libro sigue conservando su gran vitalidad, en cuanto a la descripción de ambientes y una época bastante conocida por la autora, quién naciera en 1901, descendiente de una familia georgina que había sufrido en carne propia la guerra civil y que nos es narrada en forma tan vivida, que se antoja real o por lo menos cercana . Al tiempo que siguen estando muchos de los tipos y aspectos convencionales, que han permitido considerarla un folletón, a lo cual ha ayudado su extensión de más de 1,200 cuartillas. “. (Según unos analistas de la obra, nos señalan que la madre del Presidente Teddy Roosvelt fue la figura modélica que le sirvió de inspiración a la escritora para concebir a la protagonista, al igual que el personaje de Ashley Wilkins (Leslie Howard) tomo muchos rasgos de un primo suyo que combatió en la Guerra de Secesión).

La obra apareció en los estantes de las librerías, en la primavera de 1936 y en su primer mes ya se habían vendido 176,000 ejemplares, que la convirtieron de inmediato en el “Best Seller” del año. En 1937 se le dio el Premio Pulitzer y para 1949, cuando murió la autora, la suma de ejemplares vendidos, solamente en los Estados Unidos, llegaba a 15 millones y había sido traducida a una veintena de idiomas y sigue estando en la actualidad en los catálogos de editoriales especializadas en “Clubs de lectores” o “Best Selleres de todos los tiempos”, etc.

Lo que el viento se llevoLos Grandes Estudios de Hollywood de inmediato mostraron su interés por adquirir los derechos para llevarla a la pantalla. Sin embargo la autora, con la misma rapidez que los Estudios hicieron ofertas, fijó el precio de 65,000 dólares por la cesión de los derechos, cuando por aquellos años ya era un “despilfarro” pagar más de 25,000 por los derechos de un libro. La Fox fue, de los Grandes, el que más dinero ofreció: 35,000 dólares. Sin embargo fueron vendidos al independiente David O. Selznick en 50,000 dólares, marcándose con ello, el primero de muchos “records”, que iba a imponer en la industria cinematográfica ese film monumental, el cual entró en etapa de preparación en cuanto se compraron los derechos en ese año de 1936, ya que Selznick puso a trabajar a su amigo George Cukor en el análisis del libro para que lo dirigiera y a varios guionistas en la elaboración del libreto. Firmó a Walter Plunkett para que hiciera el diseño del vestuario por un máximo de 15 semanas, las cuales, finalmente, cuando se concluyó la filmación ya había sumado 162 semanas trabajadas en el filme.

También contrató a William Cameron Menzies para el diseño de los decorados. William Cameron Menzies, realizador de la interesante y barroca obra de ciencia ficción “Lo que Vendrá” (Thing to Come, 1935), la cual, junto con otras cintas suyas, le dieron merecida fama de hombre de gran talento, para visualizar y concebir, con gran sentido cinematográfico, decorados de un exquisito barroquismo. Menzies aparece con crédito de “Director de Producción”, que resulta muy limitado, dado que se sabe hizo labores de supervisión de decorados, maquetas y “sets”, al igual de ser el encargado del rodaje de secuencias, tan memorables como son aquellas en donde vemos a la heroína, en un movimiento gigantesco de grúa, irse desplazando por entre los cuerpos de miles de heridos. Al igual que el incendio y abandono de Atlanta, entre otras escenas de conjunto que dirigió. Todo el año de 1937 fueron de negociaciones y el rodaje formal inició a fines del otoño de 1938 concluyendo en la primavera de 1939.

David O. Selznick recién acababa de fundar, en los inicios de 1936, su pequeña compañía productora de películas, por lo que Henry Grinsberg, el vicepresidente y encargado de las finanzas de “Selznick Studios”, se fue, literalmente, de espaldas al leer la obra, dándose cuenta que nunca podrían filmarla ellos solos, así que de inmediato se puso en contacto con todos los Grandes Estudios, para ver quién se asociaba con ellos. El primero con que se habló fue con la M.G.M., sin llegar a interesarlos demasiado en un principio, pues todavía imperaba allí el criterio del “niño prodigio” de la producción: Irving Thalberg, quien consideraba el tema de la guerra civil como “veneno” para la taquilla.

La Warner aceptaba financiar el proyecto, con la condición de que Bette Davis fuera “Scarlett O’Hara” y Errol Flynn: “Rhett Butler”. Sin embargo la propia Davis se encargó de boicotear a Errol Flynn, al considerarlo en ese 1937, apenas una “estrella” promisoria y no quería saber nada de él, punto en el que coincidía con Selznick, en cuanto al hecho de utilizar a Errol Flynn, rechanzando dicha oferta.

Lo que el viento se llevoSe llegó a considerar a Gary Cooper en el rol de “Rhett Butler” , como aportación de la Paramount, al igual que a Ronald Colman, cuando se negociaba con la Fox. Sin embargo, para no hacer el cuento largo, una vez que la M.G.M., ya muerto Irving Thalberg se decidió a participar en el proyecto, Selznick retomó su idea original de ofrecerle a Gable el rol de “Rhett”, a quién hubo que convencer con un dinero extra, dado que no le gustaba ese personaje. Sin embargo, como andaba urgido de efectivo para divorciarse de su esposa Rhea Langham y poderse casar con Carole Lombard, terminó por persuadirse de las posibilidades histriónicas de “Rhett Butler”.

Alexander Walker en un ensayo sobre Gable nos hace la siguiente reflexión. “Resulta irónico retrospectivamente que Gable se resistiese al principio a interpretar el papel de Rhett Butler. El papel iba a ser la culminación de su carrera, pero en aquel momento le colocaba en una curiosa crisis. Porque algunas estrellas descubren repentinamente que la popularidad de un recién llegado, o incluso su apariencia, es tan parecida a la suya que perjudica su singularidad y puede eclipsar su popularidad. La publicación del libro Gone With the Wind planteó a Gable un tipo de problema semejante. A pesar de que Margaret Mitchell negaba que hubiera basado en él su personaje de Rhett Butler, la gente identificaba tan estrechamente el personaje de la ficción con Gable que llegó a ser algo así como una cuestión de importancia nacional que Gable interpretara a Rhett Butler en la película. Gable experimentó entonces la incómoda sensación de que su imagen de la pantalla se había separado de él en la forma de protagonista de una obra de ficción. Tendría que entrar virtualmente en competencia consigo mismo”.

.“David Selznick, el productor de la película, tuvo que insistir mucho antes de que Gable exclamara mientras aceptaba: No me he podido escapar de él (Rhett Butler). Cuando se vio la película, por supuesto, esta disociación de identidad resultó ser un temor infundado. Gable y Rhett se ajustan tan maravillosamente porque las características cinematográficas del primero, que el último había confiscado en la mente del público, le llegaban ahora devueltas como una corriente de alta tensión, con toda la fuerza acumulada por la amplificación en la ficción. La impresión de acabado que ello añade a la extraordinaria interpretación de Gable, hace que contemplara sea una permanente satisfacción”.

Lo que el viento se llevoCon todo y lo que se ha mitificado, en torno a la búsqueda de la actriz, para encarnar a “Scarlett O’Hara”, no resulta exagerado señalar que se llegaron a considerar en forma seria, a más de 100 candidatas y se realizaron pruebas a más de una veintena de actrices, como: Joan Fontaine, Norma Shearer, Loretta Young, Miriam Hopkins, Paulette Goddard, Susan Hayward, Katherine Hepburn, Lana Turner y Joan Bennett, entre otras. Finalmente la escogida fue Vivien Leigh, quien fue presentada a Selznick el 10 de diciembre de 1938, cuando ya la “segunda unidad” filmaba escenas de conjuntos y ambientación. La actriz llegó cuando William Cameron Menzies rodaba la célebre secuencia del incendio de Atlanta.

La leyenda nos dice que David O. Selznick quedó de inmediato “flechado” por la inglesa y en ese mismo instante la contrató para la película. En rigor las cosas fueron más prosaicas. La bella Vivien había llegado a Hollywood, como “compañera” de Laurence Olivier, contratado por Samuel Goldwyn para la realización de “Cumbres Borrascosas” (Wuthering Heights, 1939). El productor Goldwyn y Myron Selznick, quien, aparte de ser hermano de David, era el representante de Olivier, buscaron conseguirle “chamba” a Vivien, con el objeto de justificar su presencia en Hollywood, para de esa manera, la esposa legítima del actor inglés, no cumpliera sus amenazas de hacerle un escándalo en Inglaterra, acusándolo de adulterio, por haberse ido tan bien acompañado a los Estados Unidos. Y con lo cual quedaría inhabilitado, según las leyes inglesas, para poderse casar con la Leigh, si se le comprobaba el ilícito. Otro motivo es que el presupuesto de “Lo que el Viento se Llevó”, ya se había disparado tanto, que el ahorro que implicaba contratar a una desconocida, fue ampliamente justificado por Selznick y su asociado Goldwyn. Inclusive esto le permitió a Selznick convencer a Oliver se quedara más tiempo y participara en su cinta “Rebeca”, que estaba preparando Alfred Hitchcock y cuya realización se iniciaría a finales de 1939. Sin embargo hay que admitir que la presencia de Vivien Leigh es otro de los grandes aciertos de la película.

Lo que el viento se llevoEl primer director al cual llamó David O. Selznick, como ya señalamos antes, fue a George Cukor, quien ya había hechos varios trabajos para el productor. Por su parte George Cukor, durante sus diez y nueve días de rodaje efectivo, dejó la celebrada secuencia del baile de caridad, en Atlanta. Al igual que la escena de la discusión sobre el corsé, entre “Scarlett” y “Mammy”. Junto con la otra en que “Rhett” le regala el sombrero verde, a la compungida viuda “Scarlett”. En rigor, en pantalla, no pasa de ser el 5% del total de la duración de la película, lo filmado por Cukor, pero sin embargo toda su influencia previa para estructurar el guión en torno a las figuras femeninas, quedó inmerso en el resultado final de “Lo que el Viento Se Llevó”. Y fue precisamente la importancia a los personajes femeninos lo que impulsó a Clark Gable exigir el cambio de Cukor, por uno de sus directores favoritos que resultó ser Víctor Fleming.

Abundando en el despido de George Cukor nos encontramos la siguiente versión, sobre el sonado conflicto entre el director de mujeres y Gable, en la biografía de Patrick McGilligan “George Cukor”: “Gable se sentía totalmente a sus anchas con Fleming y manifiestamente incómodo con Cukor. No sólo era Fleming el más íntimo amigo de Gable entre los directores, sino que además compartían muchas aficiones como la caza y el motociclismo, ello sin mencionar las mismas creencias y los mismos prejuicios,

‘Él y Victor Fleming eran muy machotes y tenían grandes intolerancias –explica Marcella Rabwin-. Una de las intolerancias era la de los gays y otra la de los judíos. Hablaban del señor Selznick y del señor Cukor en términos muy malsonantes. Siempre se referían a David Selznick como “ese chico judío que hay ahí” y Cukor era “aquel marica”.’
“Ésta es una parte de la saga que nunca ha sido explicada. Ni Cukor habló nunca, abiertamente sobre este aspecto de las diferencias entre él y Gable”.

.“A finales de enero comenzó oficialmente el rodaje. Cukor empezó algunas escenas interpretadas exclusivamente por mujeres, pacotilla para Gable, que se quejó de que Cukor estaba poniendo la película en manos de ellas. La atención de Cukor en lo referente a vestidos y peinados, le preocupaba. La intensa vigilancia del director, detrás de la cámara, al rodarse las escenas, también le preocupaba. Y su hábito inveterado de llamar ‘cariño’ a sus actores y actrices preocupaban más a Gable”.

cg7.jpg“Hubo conferencias con Selznick y llamadas telefónicas de Gable a su agente y Louis B. Mayer, pero nada se resolvió. Selznick parecía ambivalente, como si estuviera esperando que Gable hiciera el movimiento decisivo”.

“Hubo un factor adicional del que nunca se ha hablado. Gable había sido uno de los ‘ligues’ de Bill Haines una noche, muchos años antes, remontándose su encuentro a las fechas en que Gable era uno más de un filme mudo de Haines en los años veinte. Entre los veteranos circulan versiones de esta historia, pero sólo Gable y Haines conocían las circunstancias exactas. No obstante, amigos de Cukor decían que Gable no era ‘comerciable’ y que todo fue un momento de embriaguez. Entre Haines y él hubo sexo una sola y única vez”. ( Según el New Dictionary of American Slang, ‘trade’ o ‘comerciable’ tiene varias connotaciones sexuales, incluida la de ‘una persona considerada meramente como pareja sexual’, y entre homosexuales varones específicamente, ‘un hombre, usualmente heterosexual, que obtiene gratificación de homosexuales sin reciprocidad, identificación, etcétera, un hombre de constitución masculina atractivo para los homosexuales’…”).

“En privado, Cukor juraba la veracidad de esta historia de su amigo Haines perteneciente a su círculo de íntimos, y quienes conocían a Haines sabían que este tampoco mentiría respecto a una cosa como ésta”.

.“En cualquier caso, dicha historia era como un evangelio entre los pocos privilegiados que la conocían en el círculo de Cukor, y formaba parte de la misma el hecho de que una noche Anderson Lawler observara en voz alta, en una fiesta bien concurrida: ‘¡Vaya, George está dirigiendo a uno de los antiguos planes de Billy!’. Este comentario circuló por Hollywood en un instante y enfureció a Gable, el cual fue en busca de Bill Haines y le dijo que si volvía a oír aquello otra vez le pegaría una paliza que le dejaría medio muerto”.

“Y entonces ocurrió una cosa de lo más lamentable. Poco más tarde, el director se encontraba en el plató preparando unas tomas, después de una serie de momentos de tensión con Gable. También estaba presente Selznick, como siempre. De pronto, Gable murmuró audiblemente:”

“-No puedo hacerlo…No puedo rodar esta escena…”

“Todos se sintieron confundidos, porque aparte de lo que pudiera ser en otros aspectos, Gable era un absoluto profesional.

Alguien le preguntó:”

“-¿Qué te ocurre hoy?”

“Y de repente Gable explotó:”

“-¡No puedo continuar con esta película! ¡A mi no me dirige un marica! ¡Yo tengo que trabajar con un hombre de verdad!”

“La atmósfera se hizo más densa que el silencio. Se oyeron ecos de pisadas en el estudio. Cukor se alejaba. Estaba vencido. Ésta era una historia que Cukor narraba en raras ocasiones, a puerta cerrada y contra su voluntad”.

“El día siguiente, Gable no se presentó a trabajar. Ni siquiera se dejó ver”.

Tal parece que otro motivo de distanciamiento entre el actor y el director era que en una ocasión Cukor corrió de su casa a Carole Lombard, la cual en completo estado de ebriedad estaba siendo impertinente con sus invitados, a pesar de que a dicha fiesta había sido llevada por Anderson Lawler y Tom Douglas, dos de los amigos “gay’s” del círculo exclusivo de Cukor. A partir de ese incidente, ambos destilaban veneno, uno del otro, en los cotilleos de Hollywood. Carole no cuidaba las formas en ninguna reunión, en esa época, para ponderar las virtudes de director de Fleming, sobre la supuesta incompetencia de Cukor, manifestada en la lentitud con que preparaba las escenas a rodar. Poco importaba que tanto de cierto fuera lo anterior, lo que importaba era cobrarle la afrenta a Cukor..

Por su parte el crítico cinematográfico y escritor de origen cubano Guillermo Cabrera Infante, en su libro “Cine o Sardina”, en el capítulo dedicado a George Cukor una vez que da una versión similar del despido agrega: “Por cierto persiste el rumor de que Cukor no conoció a Gable en la Metro sino en una casa non sancta sólo para varones en los L.A. a principios de los treinta”. El director nunca perdonó a su amigo David Selznick que enviara a su empleado Henry Ginsberg a negociar su “salida” de la película, ya que era más fácil encontrar otro director que una estrella que sustituyera a Gable. A partir de entonces, prácticamente, nunca volvió a dirigirle la palabra al controvertido productor.

Victor Fleming, el gran amigo de borracheras y cacerías de Gable que lo había dirigido en “Tierra de Pasión” a la postre también fue sustituido por el artesano y poco inspirado Sam Wood. Este sujeto es mas bien recordado en las historias del cine americano por su rabioso anticomunismo, que lo llevó, durante la triste y negra etapa del “Macartismo”, a denunciar, en forma vil y cobarde, a varios de sus compañeros. Algo que pinta de cuerpo entero su enajenada tontería, es su actitud en el lecho de muerte, cuando hizo su testamento dejándole a su hija la mayor parte de su finca…, siempre y cuando no resultara ser comunista.

Igualmente Selznick y otros directores que sería largo enumerar también empuñaron el megáfono, en la llamada “segunda unidad” encargada de filmar las escenas de conjunto. La edición final de los 225,000 pies de película “impresa”, estuvo a cargo de Hal Kern y de David O. Selznick, quien no dejaba que sus directores intervinieran en esta parte del proceso. La duración final de 3 horas con 50 minutos equivale a 20,300 pies de película.

Por todo esto, a la luz de la teoría del “Cine de Autor”, resulta, prácticamente imposible atribuirle la autoría de “Lo que el Viento se Llevó” a uno de sus múltiples directores, aunque Roland Flamini, en su documentado libro: “Scarlett, Rhett, and a Cast of Thousands”, da elementos suficientes para inclinarse más, en este sentido, a favor de George Cukor, William Cameron Menzies y David O. Selznick. Lo cierto es que la mayoría de los críticos han terminado por considerarla una película de Productor antes que de Director.

También tuvo sus problemas de censura, con los timoratos de la época. Para la censura era una aberración y un gran crimen a las buenas costumbres, la última línea de “Rhett”: “Frankly, my dear, I don’t give a damn”. La palabra “damn” esta considerada en los Estados Unidos por los Puritanos y los miembros de otras sectas como una blasfemia. La frase aquí se tradujo en los subtítulos como: “Me importa un bledo, lo que hagas querida”, pero tratando de respetar la fuerza y el contexto en que se pronuncia debió quedar, más o menos así: “Francamente querida, me importa madre lo que hagas”. Selznick dio una tremenda batalla para demostrar que “damn” no era una blasfemia y quitarla de la cinta sería restarle fuerza dramática a su final. A cambio de conservarla aceptó eliminar diálogos, en los cuales se usaba la palabra pecaminosa de adulterio y quedara solamente insinuada, en un plano aparentemente platónico, la relación de Ashley (Leslie Howard) y Scarlett, aunque en el libro se narra explícitamente la infidelidad. A la luz de los diálogos que se escuchan hoy en las películas y la televisión, todo esto resulta ridículo, no así “Lo que el Viento se Llevó” la cual a pesar de los sesenta y tantos años transcurridos de su estreno, se mantiene vigente y bastante entretenida su visión, ya sea en cine o en videocassette.
Hay dos créditos que siempre han sido cuestionados, en esta película: uno de ellos es el del guión para Sidney Howard, pues se sabe que más de una docena de escritores, trabajaron y revisaron el guión infinidad de veces, así como el hecho de que el rodaje se iniciara usando directamente como guía, el propio texto de la novela, sin trabajo previo de adaptación. Esto explica en parte la fidelidad a la trama de la obra de Margaret Mitchell, al igual que ciertos baches en la fluidez de la narración y el uso de varias citas textuales, en algunos pasajes de la película, para explicarnos el paso del tiempo en la acción. Todo esto, sin embargo no impidió a Sidney Howard recoger, orgullosamente, su “Oscar” de Mejor Adaptación Cinematográfica, en la entrega de 1940, ya que oficialmente el Sindicato de Guionistas aceptó que el crédito era suyo por haber sido quién mayor número de cuartillas del guión (no más de un 15%) escribió.

El crédito y el “Oscar” de mejor director, por “Lo que el Viento se Llevó” fueron otorgados, en forma exclusiva, a Víctor Fleming, el cual, más allá de un cierto estilo academicista en la composición de sus escenas, resulta harto difícil encontrar, entre las películas que firmó, otro tipo de impronta, que nos haga hablar de un “autor cinematográfico”, según el leal saber y entender de los críticos del “Cahiers du Cinema”. Algunas de sus películas son: “Tierra de Pasión”; “La Hermana Blanca”; “Polvorilla”; “Capitanes Intrépidos” (recordable por la actuación de Spencer Tracy); “El Mago de Oz”; “El Hombre y la Bestia” y “Juana de Arco”.

carole.jpg“Clark Gable era el rey de un imperio llamado Hollywood. El imperio ya no es lo que era… pero el rey no ha sido destronado ni siquiera después de muerto”.
Joan Crawford.

Como señalábamos líneas arriba  Clark Gable mantenía una relación clandestina (que todo mundo conocía) con Carole Lombard, con la cual deseaba casarse, sin embargo no contaba con el dinero suficiente para finiquitar su relación matrimonial con Rhea Langham y por ello aceptó a regañadientes el rol de Rhett Butler en “Lo Que El Viento Se Llevó”, así una vez superado el escollo pecuniario vino el divorcio con Rhea Langham y el consiguiente matrimonio con Carole Lombard el 29 de marzo de 1939. A pesar de que Carole y Gable trabajaron juntos en 1932 en la cinta “Crisis de Hombres” (No Man Of Her Own), su romance no data de esa época. Al contrario sus relaciones en la filmación fueron tirantes, con bromas pesadas por parte de la actriz haciendo mofa de las ya célebres orejas del actor quién apenas era una promesa en pos del estrellato, mientras la Lombard era una de las principales figuras de la Paramount. También se contrapuso en su camino el hecho de estar casada con William Powell, en tanto Gable mantenía una apasionada relación amorosa con la influyente Joan Crawford, quién le estaba ayudando a consolidarse en la MGM. El romance de Gable y Lombard se inició en febrero de 1936 durante una fiesta ofrecida por John Hay Whitney en su casa, en la cual los invitados tenían la obligación de llevar algo blanco. La Lombard -que se distinguió siempre por su sentido del humor- llegó en una ambulancia blanca, acompañada de unos enfermeros, quienes la llevaron en camilla, con todo y su bata de convaleciente, hasta la piscina en donde se desarrollaba la fiesta. Gable le festejó la “puntada” y como en los cuentos de hadas, no dejó de bailar con ella toda la noche.

Durante 3 años pasaron una serie de peripecias para que la prensa no se enterara de sus amoríos, pues el estudio temía que las admiradoras de Gable no aprobaran su libertina conducta, ya que ambos estaban casados por esas fechas. Claro que no era por razones morales la preocupación, sino por la posibilidad de que repercutiera en la taquilla el desencanto de las fans. Al final de cuentas pudieron hacer público su amor, para que al regresar de su “luna de miel” Carole Lombard, con su chispeante sentido del humor, declarara, entre broma y serio, en una entrevista de prensa: “Un gran amante en el cine pero un desastre en la cama”. Así, de cierta manera, confirmaba lo que otras mujeres, antes y después de ella, habían insinuado de la rapidez del galán en el lecho, para cubrir el expediente amatorio, sin importarle la satisfacción de su pareja.

carole-2.jpgAntes de finalizar 1939 filmó “Extraño Cargamento” (Strange Cargo, 1940) en la cual se reunió por octava y última ocasión con Joan Crawford, siendo, quizás, la mejor de las cintas que protagonizaron juntos. Es un interesante drama sobre un grupo de hombres duros, liderados por Gable, que se escapan de una prisión en Nueva Guinea. La Crawford es una cínica prostituta que los ayuda. Recordable, así mismo, es “Fruto Dorado” (Boom Town, 1940) una comedia dramática que lo volvió a unir con Claudette Colbert y Spencer Tracy. Los dos hombres se dedican a perforar pozos petroleros y luchar por el amor de la Colbert, la cual finalmente se queda con Gable, aunque en el medio este tiene un “affaire” con la guaperríma Hedy Lamarr. Por su parte Spencer Tracy armó una enorme rabieta a la MGM, pues a pesar de ser amigo de parrandas y francachelas de Gable en la vida real, señalo estar harto de ser el abnegado y sacrificado tercero en discordia en sus películas, rehusándose a que volvieran a juntarlos en un filme, en que él (Tracy) no se quedará con la chica.

Hedy Lamarr fue coestrella de Gable en “Camarda X” (Comarade X, 1940) una curiosa comedia la cual de forma equivocada, la MGM le dio a dirigir a King Vidor, más dotado para los dramas épicos que las comedias. Gable es un corresponsal en Moscú, envuelto en una relación amorosa con Hedy Lamarr, conductora de un coche de alquiler, a la cual, muy dentro de la onda implantada por la espléndida comedia de Lubitsch “Ninotchka” con Greta Garbo, Gable trata de convencerla de las bondades del capitalismo, mientras la bella guía, por órdenes de la KGB, intenta seducirlo con sus encantos femeninos a la causa del comunismo. Al final triunfa el amor o lo que es lo mismo la chica emigra al decadente mundo capitalista. Los diálogos chispeantes y las ingeniosas situaciones creadas por los agudos guionistas Ben Hecht y Charles Lederer, dotados de un cinismo corrosivo, mantienen vigente esta comedia, al igual que la grata y reconfortante presencia de la Lamarr. La labor de Vidor solo puede calificarse de discreta.

lana.jpgLa MGM decidió apoyar el lanzamiento estelar de la “chica del jeresy”: Lana Turner en 1941, poniéndola de pareja de Clark Gable en el aceptable western “Gallardo Aventurero” (Honky Tonk, 1941) dirigido por Jack Conway. Si en la pantalla es fácil percibir la mutua atracción sexual que brotaba entre el cuarentón Gable y la veinte añera Turner con su sex-appeal a flor de piel, merced a su exultante juventud, no resulta entonces difícil aceptar los chismorreos de la época sobre un “affaire” entre ellos dos, lo cual obligó a Carole Lombard acompañar al rodaje de la película a Gable, al no estar dispuesta a que una principiante le arrebatara su marido. La cinta fue un “taquillazo” en su corrida de estreno a finales de ese año, cuando el 7 de diciembre sobrevino el ataque japonés a Pearl Harbor y la subsiguiente entrada a la II Guerra Mundial de los Estados Unidos. De inmediato la industria del cine movilizó a su gente, en diferentes formas, para apoyar al gobierno a sensibilizar a la población de la conveniencia de la medida adoptada. Una de ellas fue el de que actores y actrices se encargaron de participar en giras por el país, promoviendo la compra de bonos para la guerra. A Carole le tocó abrir en su estado natal de Indiana, donde logró colocar un poco más de dos millones de dólares de bonos, en menos de una semana. Sin embargo preocupada por haber dejado en Hollywood a su marido, quién ya había iniciado la filmación del drama romántico “Reportaje Sensacional” (Somewher I’ll Find You, 1942), llevando de pareja, precisamente, a Lana Turner para aprovechar el éxito de “Gallardo Aventurero”, a la Lombard le entraron las prisas por regresar a su casa y decidió hacerlo en avión y no en tren como eran los planes originales, pues eso significaba tardar otro tres días para estar al lado de su esposo. El avión nunca llegó a su destino. Debido al mal tiempo se estrelló, durante la madrugada del 16 de enero de 1942, en Table Mountain, un lugar cercano a Las Vegas. En su momento se dijo que cuando le avisaron el deceso de su esposa, el actor se encontraba acompañado en su dormitorio de una dama y todo mundo supuso y susurró en voz baja que se trataba de Lana Turner. Rumor nunca confirmado por las partes, pero jamás desmentido con vehemencia.

La forma trágica de la muerte fue propicia para idealizar la relación, señalando que Carole había sido el gran amor de la vida de Gable, tal y como nos lo cuentan en la cinta que sobre ellos se realizó en 1976 con el título en ingles de “Gable and Lombard”, la cual pasó aquí como “Los Idolos También Aman” , dirigida por Sidney J. Furie y protagonizada por James Brolin y una Jill Clayburgh simplemente encantadora en su papel de “Carole Lombard”. Lo cierto es que la muerte de Carole hace innecesarias las especulaciones sobre si el matrimonio hubiera sobrevivido el paso de los años, aunque algunos amigos del actor se atrevieron a señalar que eran tantas las ganas de ser padre de Gable que si la Lombard no le hubiera dado un hijo, en los siguientes años, habría terminado separándose de ella.

Lo cierto es que el actor entro en una etapa depresiva y se enroló en el Army Air Corps, aceptando participar en acciones bélicas de guerra en un bombardero, aunque principalmente en labores de reconocimiento de fotografía aérea en territorio enemigo. Estuvo tres años en el frente y a finales de 1944 fue dado de baja con el cargo de Mayor. Es muy conocida la anécdota de que Clark Gable era el actor favorito de Hitler, el cual enterado de sus actividades en el campo de batalla, ofreció una buena recompensa a quién derribara su avión, lograra capturarlo y se lo entregara vivo en Berlín. “Gable ha vuelto y Garson lo ha conquistado” fue el estúpido reclamo, ideado por los publicistas de la Metro, para el lanzamiento de la pésima comedia “Aventura” (Adventure, 1945) dirigida por Victor Fleming y que marcaba el regreso del actor a los foros cinematográficos, después de servir en el ejercito. Greer Garson, tipificada como abnegada y asexuada esposa de hombres ilustres, fue una mala selección del estudio para emparejarla con Gable en “Aventura”, agregando a Joan Blondell en el rol de la “otra mujer”, siguiendo el cliché establecido, al respecto, por la siempre recordable Jean Harlow, sin que la Blondell le pudiera llegar a los talones. Molesto el actor con el resultado, sus relaciones con la MGM se fueron deteriorando, en la medida de no llegar para él los buenos papeles, ni el mejoramiento salarial que exigía en las revisiones contractuales, aumentando así su depresión y alcoholismo en que se encontraba inmerso, por esas fechas..

Después de varios regateos y exigencias de cambios en el guión acepto filmar a inicios de 1947 “Mercader de ilusiones” (The Hucksters). Basada en una excelente novela sobre el mundo de la publicidad y el marketing. La cinta no resultó tan interesante como el libro, debido a las modificaciones acordadas que matizaron la denuncia y la crítica sobre la falta de ética y el utilizar cualquier medio con tal de lograr una “cuenta”, quedando en una especie de melodrama edificante. Gable no aceptó, entre otras cosas, que su personaje fuera un cínico oportunista y lo transformaron en un incorruptible publicista, incapaz de mentir sobre las bondades de los productos que anunciaba. El personaje de Deborah Kerr, por la cual dejaba a su novia interpretada por Ava Gardner, se modificó de ser una esposa infiel en la novela, se tornó en pudorosa viuda, porque Gable: “no iba a representar a un sinvergüenza que mantenía un idilio con una mujer casada”. Meyer le replicó irónicamente: “Sólo en la vida real sí”, recordando los tiempos idos cuando su “noviazgo” en la oscuridad con Carole Lombard. Durante el rodaje Ava Gardner pudo vivir en la realidad, tanto en el set como fuera del mismo, su sueño de verse en los brazos de su ídolo Clark Gable y del cual se enamoró, como muchas otras fanáticas, cuando le vio, por primera vez en un cine de barrio, a los 12 años en “Tierra de Pasión”. La actriz dijo en una ocasión: “Estaba rodando en sus brazos, por ejemplo, y de pronto pensaba: ¡es Clark Gable! ¡Por Dios Santo! ¿Cómo podía no adorarle?”.

Otro desastroso melodrama fue “Renunciación” (Homecoming,1948) dirigida por Mervyn Le Roy, con Lana Turner y Anne Baxter. Alguien en la MGM tuvo la idea de darle un cambio de “look” a Gable y en lugar de seguir ofreciéndole roles de cínico y duro con las mujeres, buscaron convertirlo en un ciudadano modelo. En el caso de “Renunciación” era un médico abnegado que rechaza el amor de una enfermera, para poder seguirse ocupando de sus enfermos. “Renunciación” fue considerada, por los críticos de Nueva York, una de las 10 peores películas de 1948.

Mejoro un poco la figura en el interesante drama “Sublime Decisión” (Command Decison, 1948) sobre el conflicto interno de un comandante de la fuerza aérea, el cual tiene que decidir si manda a sus mejores hombres a una misión suicida en Alemania, cuyo sacrificio puede significar un giro en la guerra. Sam Wood la dirigió en un cierto tono teatral que no disimulaba estar basada en la pieza de William Wister, pero le funcionó gracias al excelente desempeño del grupo de actores que integraron el reparto junto con Gable y que fueron Walter Pidgeon, Van Johnson, Brian Donlevy, Charles Bickford, John Hodiak y Edward Arnold.

Olvidable resulta el melodrama “Caballero Nocturno” (Any Number Can Play, 1949) repitiendo su “numerito” de dueño de un casino, enamorado, en esta ocasión, de Alexis Smith. Otro tanto puede asegurarse de la comedia “La Dama Dijo No” (Key to the City, 1950) en que volvió a hacer pareja con Loretta Young, siendo en el rodaje de esta cinta cuando estableció contacto con su “hija” Judy y decidieron seguir ignorándose uno al otro. Siguió “Miedo de Amar” (To Please a Lady, 1950) y sobre la cual ya comentamos, en la primera parte de este texto, publicado en este blog, al igual que el trato con Judy, en el recuento de las cintas que le dirigió Clarence Brown.

Le fue mejor con el interesante western “Más Allá del Ancho Río” (Across the Wide Missouri, 1951) dirigido por William Wellman en un tono bucólico y casi documental, sobre un grupo de tramperos y cazadores fronterizos en 1829, que se atreven a internar, si no mal recuerdo, en el país de los “Pies Negros”, en su afán de ir expandiendo el oeste. Realizado a principios de los cincuenta, dentro de la moda de los westerns pro indios iniciada por “La Flecha Rota” (Broken Arrow, 1950) de Delmer Daves y “La Puerta del Diablo” (Devil’s Doorway, 1950) de Anthony Mann en “Mas Allá del Ancho Río” al final Gable, hastiado de la violencia y codicia de sus compañeros blancos, se quedaba a vivir y cuidar de sus hijos mestizos, procreados con la bella piel roja que interpretaba Maria Elena Marqués, la cual era cobardemente muerta por uno de los compañeros de Gable. Igualmente nuestro paisano Ricardo Montalbán hacía un papel de piel roja en dicha cinta.

Volvió a tener de compañera de reparto a la sensual Ava Gardner en el regular western “Estrella del Destino” (Lone Star, 1952) y del cual Emilio García Riera en su libro “México visto por el cine extranjero” (tomo 3) nos señala: “En Lone Star (1951), western caro de la MGM dirigido por Vincent Sherman y escrito por Borden Chase, Martha Ronda (Ava Gardner), de origen mexicano, editaba en 1845 un periódico en Austin y se dejaba amar y convencer, sucesivamente, por los representantes de dos posiciones contrarias: Craven (Broderick Crawford) quería la independencia de la república de Texas para ser su presidente, de acuerdo con México, y Burke (el obvio ganador, pues lo interpretaba el famoso galán Clark Gable) era un rudo ranchero favorable a los Estados Unidos. Intervenían en la trama Andrew Jackson (Lionel Barrymore) y Sam Houston (Moroni Olsen) y todo se arreglaba al final, cuando la población texana votaba a favor de la anexión. Escribió A.H. Weiler en The New York Times (2 de febrero de 1952): ‘Mr. Crawford, que pierde esa batalla, sus sueños imperiales y su novia, es un villano standard y gruñón, pero, en definitiva, tiene la elegancia de unirse a su vencedor contra el enemigo mexicano común’. Al leer eso me imagino que la película debió sufrir algún corte para poder exhibirse en México con el título ‘Estrella del destino”.

neverpost.jpgCon Gene Tierney, la del rostro bello y enigmático, filmó el aceptable melodrama “Nunca me Abandones” (Never Let Me Go, 1953) dirigida por Delmer Daves, cuya historia recordaba, en parte, a la de “Camarada X”. Gable volvía a ser un corresponsal, casado ahora con una bailarina rusa de ballet, a la cual no le permitían abandonar la Unión Soviética, para irse a vivir a Estados Unidos con su marido. Y si “Nunca Me Abandones” parecía un remake de la anticomunista “Camarada X”, en cuanto a “Mogambo” (Mogambo, 1953), como ya lo señalamos antes no hay la menor sospecha de ser similar a “Tierra de Pasión” y de la cual realizamos un amplio comentario en la biofilmografía dedicada a Ava Gardner, publicada en este mismo blog, aunque podemos agregar que Juan Tejero en su libro “Grace Kelly: Hielo al Rojo Vivo” nos señala: “Clark Gable y Ava Gardner, enfrentados, provocaban descargas eléctricas. Pero miss Kelly llevaba antorcha, y la encendió en un momento determinado del filme, cuando, después de un paseo por la selva, Gable deshace bruscamente el pañuelo que envuelve su cabello y en el rostro de la actriz aparecen los signos de una voluptuosidad insólita, sorprendente por cuanto surge por sorpresa entre la aparente fortaleza y frialdad de su personaje. La rendición de la bella al macho debía impresionar en lo que tenía de derrumbamiento de tabúes, e impresionó, demostrando que había mucho fuego en el interior de su iceberg”.

mogambo03.jpgEn cuanto a la relación al otro lado de la cámara Juan Tejero nos relata: “Con Clark Gable, Grace Kelly compartió los rigores del clima africano durante el rodaje de Mogambo, en 1953, y con él provocó la envidia de los millares de mujeres que adoraban al feo más atractivo de la historia del cine. Al principio, el Rey reaccionó igual que Gary Cooper y le dijo a un amigo ‘Qué diablos puedo hacer con esta chica’ Pero la futura princesa también le dio unas cuantas ideas: los dos amantes participaron en arriesgadas partidas de caza, nadaron juntos en los lagos de la jungla, leyeron poemas a orillas del río Kagera y se ensimismaron contemplando rinocerontes. (…) Después del rodaje continuaron viéndose en Hollywood, aunque la actriz era demasiado pragmática para no entender que aquel amor carecía de futuro. La separaban de Clark una notable diferencia de edad –casi treinta años- y un estilo de vida totalmente opuesto al suyo. La señora Kelly admitió después que su hija había llorado por Gable, pero también dijo que ‘la tempestad no ha durado mucho. Grace ha encontrado enseguida nuevos intereses’. Lo cierto es que la futura princesa se enamoró perdidamente de Clark y éste de ella. Pero nunca se sabrá hasta donde llegó el afecto. En aquella época, el actor –que tenía cincuenta y un años- era más aficionado a la botella que al sexo. Su relación estuvo marcada por la ternura”.

“Flama de Traición” (Betrayed, 1954) dirigida por Gottfried Reinhardt, lo emparejó por cuarta y última ocasión con Lana Turner. A la distancia guardo un buen recuerdo de esta cinta en la que Gable era un oficial de contraespionaje, en Holanda, con la misión de descubrir, en plena Segunda Guerra Mundial, dentro de la resistencia holandesa a un traidor que ha estado entregado a sus compañeros a los nazis. Las sospechas recaían, en un principio en Lana Turner, con la cual vivía un tórrido romance Gable, por ello se consideraba doblemente traicionado. Al final de cuentas lograba desenmascarar al “hígado” de Victor Mature, el cual por momentos nos dejaba la impresión de ser un buen actor en el papel de uno de los líderes de la resistencia, quién aparentaba ser muy valiente y arriesgado, al utilizar una llamativa mascada durante los ataques a los alemanes y que no era más que un ardid para que los supuestos soldados enemigos no le dispararan a su hombre infiltrado en la resistencia. (En una ocasión cuando se hospedó en un hotel de España y le pidieron que pusiera su profesión escribió: aspirante a actor. La recepcionista puso cara de incredulidad y con buen sentido del humor, Mature, le respondió: “más de setenta malas actuaciones en películas avalan lo que digo”).

Antes de que se estrenara y fuera un éxito de taquilla “Flama de Traición” la MGM dio por terminada su relación de 33 años con Gable, al considerar sus pretensiones de un sueldo anual de $ 520,000 dólares, poco redituable para la compañía. Influyó, igualmente, que volvía a pasar por un periodo demasiado inestable en su vida privada, al ingerir excesivas dosis de alcohol y tener problemas con su peso, consumiendo, a su vez, una buena cantidad de anfetaminas buscando le ayudarán a mantenerse en forma. Salió del bache al casarse, a finales de 1955, con Kay Williams, después de haberse divorciado de su cuarta esposa Sylvia Ashley. Kay tenía un carácter y hasta cierto punto un parecido físico a Carole Lombard, lo cual debe haber influido en el actor, quién comenzó a llevar una vida más tranquila y reposada.

soldier-of-fortune.jpg“¿Dónde residió en realidad la fuerza de Gable? Fuese cual fuese, la pasó por toda clase de filmes (melodramas, westerns, aventuras marinas, evocaciones históricas, comedias, policíacas) y, si bien estuvo siempre encasillado en un determinado tipo de papeles, nunca pareció estarlo contra su voluntad. Ni contra la de los productores. Ni mucho menos contra la del público”.
Terenci Moix.

Desligado de la MGM Clark Gable pasó a las filas de los “free lance” con bastante éxito, al lograr un buen acuerdo con la Fox para protagonizar el filme “El Aventurero de Hong Kong” (Soldier of Fortune, 1955) dirigida con bastante tino por Edward Dmytryk. En un principio se especuló en las columnas periodísticas que volverían a trabajar juntos Gable y Grace Kelly, después de la excelente química mostrada en “Mogambo”, al igual de correr el rumor de su posible matrimonio, pero debido al compromiso de Grace Kelly de trabajar con Alfred Hitchcock en “Para Atrapar al Ladrón” (To Catch a Thief, 1955) la compañera del actor fue Susan Hayward. En “El Aventurero de Hong Kong” Gable es una especie de mafioso que controla el tráfico de armas y también realiza negocios de contrabando con la entonces llamada China Roja, desde la entonces colonia británica, razón por la cual le busca la Hayward, ya que su esposo Gene Barry, es un fotógrafo que se encuentra prisionero en algún lugar cercano de Hong Kong, en la China de Mao, acusado de actividades de espionaje. Antes de acudir en su rescate, Gable y Hayward tienen sus amores, pero al final, al igual que en “Casablanca” el aventurero se sacrifica y deja se marchen los esposos a reiniciar su vida en Estados Unidos. Sin ser una mala película, desafortunadamente, “El Aventurero de Hong Kong” nunca logra del todo la atmósfera de melodrama trágico como la ya mencionada “Casablanca” de Humphrey Bogart e Ingrid Bergman, razón por la cual, quizás, fue recibida con cierta indiferencia por parte del público.

tall-men.jpgEn 1955 inicia una fructífera relación de tres películas bajo la dirección del veterano maestro del western Raoul Walsh, siendo la mejor de ellas la primera “Garras de Ambición” (The Tall Men, 1955) filmada en su mayor parte en Durango, México, en la cual también actuaban Jane Russell, Robert Ryan y Cameron Mitchell. Walsh maneja de forma estupenda el cinemascope, captando en toda su dimensión épica los espacios abiertos, desde la primera toma en que vemos en la lejanía emerger de la nieve a dos jinetes (Clark Gable y Cameron Mitchell), para más adelante emocionarnos en las tomas con grúa del arreo del ganado por la planicie y otras que sería largo enumerar, pero independientemente de su trama, la riqueza visual de “Garras de Ambición” la hace uno de los grandes westerns de Raoul Walsh. Los otros dos fueron: “Un Rey y Cuatro Reinas” (The King and Four Queens, 1956) con Eleanor Parker, Jo Van Flete (que prácticamente se roba la película con su actuación) y Barbara Nichols y, “Mi Pecado fue Nacer” (Band of Angels 1957) con Ivonne de Carlo y Sidney Poiter.

El propio director Raoul Walsh en su autobiografía “La Vida de un Hombre” (Each Man in His Time) nos cuenta una anécdota sobre la realización de “Garras de Ambición” en Durango. “Tropezamos con un problema antes de empezar el rodaje. La película requería una considerable manada de ganado “big horn” y, dado que no había demasiadas reses en Stateside, la filmación de exteriores tendría que ser en México. Dos semanas antes del comienzo del rodaje, partí para Durango, lugar en el que había cabalgado con Villa cuarenta años antes. Cuando Pancho dispersó a los federales y dispersó a los prisioneros, Durango era un pequeño pueblo. Ahora era una ciudad, con las calles pavimentadas llenas de edificios altos y parques repletos de flores y árboles. En la campiña circundante se decía que había más ganado con cuernos que en ninguna parte al norte de la frontera”.

“La ayuda me llegó en la persona de Carlos, el cuñado del gobernador. Además de ser conocido de los que criaban ganado en el estado, era un ardiente entusiasta del cine y hablaba inglés. Por una vez, mis demonios familiares aparcaron sus horcas y tuve toda la ayuda necesaria para gobernar a la gran manada y contratar a charros que la condujeran. Para el ganado hicimos contratos con varios propietarios de ranchos”.

tall-2.jpg

“Una mañana cuando ya llevábamos una semana de rodaje, me dirigí a trabajar más pronto de lo habitual. Un individuo con patillas y una pistola en el cinto se me acercó y se presentó como el jefe local de los ganaderos. Me olí problemas y le pedí a uno de los amigos de Carlos, que hacía de ayudante mío, que me tradujera.

“-Es Rodrigo Díaz –murmuró el ayudante-. Es un hombre terrible cuando se enfada”.

“Díaz se mostró beligerante de una manera blanda: Usted no paga lo suficiente por el ganado –dijo gruñendo-. Queremos más dinero”.

“Hizo el gesto habitual de mover billetes verdes entre el pulgar y el índice.

“Cuando mi intérprete lo tradujo al inglés , le pedí que fuera en busca de Carlos. Compareció cabalgando en una nube de polvo y preguntó que problemas teníamos”.

cov-the-tall-men.jpg“-Tiembla –le dije-. Quieren subirnos el precio del ganado”.

-Tenemos un contrato –respondió Carlos-. Deje que le diga algo a este ‘chingado’ –y nos dirigimos hacia Díaz, con quién habló en español. Cuando el líder de los ganaderos sacudió los hombros y la cabeza, mi protector autocontratado saltó a su coche y levantó aún más polvo entre nosotros y la ciudad. Cuando regresó, conducía un camión con diez soldados.”

“Esto fue el final del soborno. Los soldados metieron a Díaz dentro del camión y le arrebataron su pistola.

-Ya puede poner en marcha sus cámaras, Mr. Walsh –concluyó Carlos con una mueca-. Pero le aconsejaría que se largara de la ciudad el mismo día que acabe la película”.

Quim Casas en su libro “El Western, el Género Americano” nos ofrece un amplio acercamiento a la obra de Raoul Walsh, y nos dice con relación a los tres realizados con Clark Gable de protagonista lo siguiente: “Si en ‘La Ley del Más Fuerte’ (The Lawless Bred, 1953), que podríamos considerar su último western de raigambre clásica, Walsh opera sobre el mito (el pistolero John Wesley Hardin, al que Bob Dylan dedicó un disco, presentado como producto de un destino fatalista que le convierte en un fuera de la ley pese a matar siempre en defensa propia) y construye su drama en torno a las férreas estructuras familiares, como en ‘Su Única Salida’ (Pursued, 1947) o ‘Los Viajero’s (Along the Great Divide, 1951) (Hardin inicia su errática carrera delictiva después de múltiples conflictos con su padre), en las tres películas con Clark Gable, adscritas de manera muy distinta al género, desarrolla un discurso personal en el que las formas tradicionales del western se van remodelando progresivamente. Hay aún rasgos de ese primitivismo, en concepto y plasmación, que recorre toda la obra walshiana. En ‘Garras de Ambición’, el mejor de estos tres filmes, los dos hermanos interpretados por Gable y Cameron Mitchell, ex voluntarios de Quantrill, cabalgan por las montañas heladas y ven a un hombre ahorcado en un árbol. ‘Al fin llegamos a la civilización’ comenta Gable, sintetizando en gesto y palabra el estadio natural e individualista que personifica el western de Walsh, desde el guía de ‘La Gran Jornada’ (The Big Trail, 1930) hasta los dos aventureros de ‘Garras de Ambición’. En ‘Un Rey y Cuatro Reinas’, Gable entra en el saloon tras un largo viaje digno del filme anterior, ve como el barman se está afeitando, le pide permiso para utilizar sus utensilios, se rasura tras la barra y, como loción, se pone un poco de whisky en la cara. Son personajes del tiempo clásico que irrumpen en una nueva concepción del western walshiano. ‘Garras de Ambición’ de desarrollo itinerante similar al de ‘La Gran Jornada’ (repite la secuencia de unos carromatos deslizados por un desfiladero mediante cuerdas, aunque ahora filmados en plano corto y formato Scope), resulta más admirable por partir del estereotipo y cubrir el relato de tintes realmente sombríos. Cuando Robert Ryan, que se ha disputado durante todo el filme el dinero de la venta de unas reses y la posesión de una mujer, Jane Russell, con el sudita Gable, comenta sobre su enemigo ‘es el único hombre que he respetado en mi vida, es lo que todo niño sueña que va a ser cuando crezca y lo que todo viejo siente no haber sido’, un extraño sentimiento de desequilibrio se produce. Gable, que representa al héroe de envergadura, al aventurero curtido en mil batallas, parece ganar la partida, consiguiendo su parte del dinero y quedándose en el último plano con la cantarina Jane Russell. Pero el comentario, laudatorio, del que ha sido su enemigo en los negocios y en el amor, encierra uan triste realidad: el personaje de Gable representa el pasado, lo que ya no tiene continuidad, la imagen ya cansada (en este sentido, la elección del actor fue fundamental) del western tradicional. Walsh le sitúa vencedor, pero sabe que los negociantes astutos e hipócritas como el que encarna Ryan están tomando el relevo.”

“Si en ‘Garras de Ambición’, escrita por el fordiano Frank S. Nugent y, curiosamente, Sydney Boehm (un periodista reciclado en guioniusta de thrillers urbanos como ‘Destino de Fuego’ Undercover Man, 1949 de Joseph H. Lewis y ‘Los Sobornados’, The Big Heat, 1955, de Fritz Lang), la geografía resulta cambiante y varipinta y se pasa de una escaramuza con los indios en la nieve a una fulgurante refriega con unos bandidos dispuestos a hacer pagar peaje a los protagonistas para cruzar un territorio libre, en ‘Un Rey y Cuatro Reinas’ y ‘Mi Pecado Fue Nacer’, el tercer filme con Gable, los espacios abiertos se empequeñecen y un inesperado tono claustrofóbico se apodera de la mecánica del relato. Las dos películas, además, se sirven de otros géneros para ratificar la apertura walshiana hacia nuevos temas y ámbitos. ‘Un Rey Cuatro Reinas’ parece fluctuar en el inicio con la comedia, al presentar una situación de parodia, desarrollo y final ciertamente atípicos: Gable, que se define con sorna como un vendedor de ideas, llega al rancho donde la madre de cuatro forajidos y sus respectivas esposas se han atrincherado esperando el regreso del único miembro de la banda que sobrevivió al atraco a un banco. La situación es por momentos irreal, desconcertante, con permutación constante de sentimientos y afectos engañosos que Walsh maneja con especial disciplina para que los personajes no se le escurran entre los dedos. ‘Mi Pecado Fue Nacer’, por el contrario, se empapa desde su primera secuencia de los atributos del melodrama sureño (sin relación alguna con ‘Lo Que El Viento Se Llevó’, filme con el que fue comparado en el momento de su estreno) , utiliza la esclavitud y la guerra civil como decorado vivencial, y se implica hasta el fondo en los amores de una mestiza, Ivonne de Carlo, y un negrero, Gable. Walsh toma elementos muy puntuales del género, más marcados por el escenario histórico que por el propio relato (en similar situación está otro filme del autor, ‘Sangre y Plata’ Silver River, 1948, una tragedia humanista ambientada en los días posteriores a la batalla de Gettysburg), y demuestra su filiación emotiva y física a ciertos ideales sureño, que ocupan una parcela importante en su dedicación al western”.

bandofangels-2.jpgPor su parte Javier Coma en su “Diccionario del Western Clásico” en su capítulo dedicado a Walsh resalta:”Quizás resultara significativo que mediante ‘Garras de Ambición’, se citara a sí mismo y con referencia a su primer gran western, ‘The Big Trail’, en diversos pasajes. La comparación entre los dos films, puede servir para constatar el largo camino recorrido por su autor: desde ka epopeya colectiva, descrita en función de movimientos corales, a que dio lugar ‘The Big Trail’, hasta la sarcástica mirada en torno a los protagonistas, veteranos, de ‘Garras de Ambición’, habían transcurrido veinticinco años y se había materializado una evolución considerable en los puntos de vista de Walsh, ahora ya decantado hacia la mordacidad y el escepticismo; cabría simbolizar las distancias entre las tragedias de los años cuarenta y las comedias de la segunda mitad de los años cincuenta con las figuras de los intérpretes respectivamente característicos, Errol Flynn y Clark Gable. Éste, a la edad de cincuenta y cinco años, aportó a ‘Garras de Ambición’ y a la pesimista farsa con cierta ebullición sexual ‘Un Rey y Cuatro Reinas’ un look de hombre de vuelta de todo y relativamente perdedor que encajaba en la actitud desencantada de Walsh.

Cabe consignar que si bien “Garras de Ambición” y sus otros filmes realizados después de marcharse de la MGM, no fueron unos grandes éxitos de taquilla, al estilo de sus películas de los años treinta, si rindieron frutos económicos como para que los directivos de la Metro se arrepintieran de considerar “acabado” al Rey, el cual logró verse bien en la comedia “Enseñame a Querer” (Teacher’s Pet, 1958) en donde es un veterano periodista, forjado en la batalla diaria de los linotipos y la mesa de redacción, el cual se burla de tener que admitir en su periódico a mozalbetes presuntuosos egresados de escuelas de periodismo. Dispuesto a demostrar la inutilidad de la precarrera de Periodismo que ahora conocemos como licenciatura en Medios Masivos de Comunicación, se inscribe en un curso nocturno, para probarle a la maestra, interpretada por Doris Day, que el periodista nace y no se hace. Los diálogos chispeantes, ingeniosos e inteligentes de los guionistas Fay y Michael Kanin, conducen por buen camino el enfrentamiento entre las dos visiones del aprendizaje y, como toda buena comedia, en que también se da la batalla de los sexos, se culmina con el enamoramiento de los personajes. Fue la décima ocasión en que Gable interpretaba a un periodista, siendo la profesión que más “ejerció” en el cine. Las otras nueve fueron en “Seis Misterios”, “Sucedió una Noche”, “After Office Hours”, “Amor a Toda Maquina”, “El Irresistible”, “Camarada X”, “Reportaje Sensacional”, “Mercader de Ilusiones”, y “Nunca me Abandones”.A su vez, la canción tema “Teacher’s Pet”, fue un gran éxito de la cantante y actriz Doris Day en esa época.

colosos.jpgInteresante e intenso drama de guerra resultó “Colosos del Mar” (Run Silent, Run Deep, 1958) en que era el comandante de un submarino, obsesionado por localizar y torpedear al “Destroyer” japonés que le hundiera, unos meses antes, en el Estrecho de Bongo. El parangón con el capitán Ahab de “Moby Dick” en cuanto al que el Destroyer es su “Ballena Blanca” resulta obvia, al igual, también, el encontrar elementos del Capitán Bligh de “Motín a Bordo” en su comportamiento como comandante, a punto de provocar la rebelión de sus subordinados, debido a sus roces, principalmente, con su segundo de abordo, Starbuck, interpretado magníficamente por Burt Lancaster, en una especie de replica del Fletcher Christian, que el propio Gable, interpretara en el filme antes señalado. El director Robert Wise logró con “Colosos del Mar”, uno de los mejores filmes del género bélico en los cincuentas, en el cual como muestra de la influencia del cine en los soldados, se hacía un merecido homenaje a Betty Grable, ya que la tripulación usaba como amuleto de buena suerte la foto más popular de la actriz en traje de baño, a la cual antes de entrar en combate le daban una palmada en donde la espalda pierde su casto nombre y cuando aceptan que Gable ya se ha integrado a la tripulación, le permiten que la toque.

Es muy débil mí recuerdo de la comedia “No me Abandones” (But Not For Me, 1959) dirigida por Walter Lang y en la cual compartió créditos con Lili Palmer, Carroll Baker y Lee J. Cobb, aunque algunos críticos, como Leonard Malting, recomiendan su visión. Gable es un veterano productor de Broadway, el cual busca tener un nuevo éxito en los escenarios, promoviendo el debut de su bien dotada secretaria como actriz.

“La Bahía de los Ensueños” (It Started in Naples, 1960) es una comedia poco inspirada, dirigida por el artesano Melville Shavelson, con poca chispa, a pesar de que la coprotagonista de Gable era la exuberante y apetecible Sophia Loren, quién por cierto en su libro de memorias, escrito junto con A. E. Hotchner titulado “Sofía: Vivir y Amar” el único recuerdo del actor que nos dice: “La primera vez que me ocurrió con Clark Gable, quedé realmente sorprendida. Estábamos en medio de una escena amorosa de ‘La Bahía de los Ensueños’ cuando emergió un zumbido de la zona de su muñeca. Clark me soltó de inmediato, me dedicó una palmada y un te-veré-mañana, y desapareció.”

sofia.jpg“Así ocurría con Gable. Un profesional completo. Llegaba a la hora en punto, se sabía sus líneas de diálogo y se iba en el mismo momento en que su reloj despertador anunciaba las cinco de la tarde. Para él, se trataba de un trabajo de nueve a cinco, y su reloj era el equivalente de la sirena de una fábrica”.

Estando en Nápoles recibió el guión preliminar de “Los Inadaptados” (The Misfits, 1960) aceptando la oferta de participar en el filme con un salario de 750,000 dólares, cuyo rodaje iniciaría a principios de 1960. Sin embargo la huelga de actores y escritores, en enero de 1960 junto con el retraso en el rodaje de “La Adorable Pecadora” (Let’s Make Love, 1960) con Marilyn Monroe provocaron que fuera hasta mediados de julio el comienzo en Reno, Nevada de la filmación bajo las órdenes de John Huston.

inadaptados.jpgArthur Miller había publicado, en 1957, una breve historia en la revista “Esquire” sobre su estancia en Reno de dos meses, en 1956, cuando estaba tramitando su divorcio de Mary Grace Slattery, para poder casarse, con Marilyn el 29 de junio de 1956. En el artículo narraba su relación con algunos vaqueros, como los que interpretarían a la postre Clark Gable y Montgomery Clift, los cuales vivían de capturar caballos salvajes o también conocidos como “mustangs” que servían para hacer comida para perros. Sam Shaw, un fotógrafo amigo de la Monroe, fue quién aconsejó a Miller lo usara como guión cinematográfico, ya que si ampliaba alguno de los personajes femeninos esquematizados en el texto podría salir una buena historia en la que podría participar Marilyn.

John Huston decidió filmar la historia de forma continuada –de principio al fin- como una forma de que los actores se compenetraran mejor de sus personajes y evolucionaran junto con ellos, lo cual permitió que Miller, igualmente, fuera rescribiendo el guión con la supervisión de Huston.

Adam Victor en su libro “La Enciclopedia de Marilyn Monroe” señala: “Como muchas películas de Marilyn, el argumento refleja la historia de su propia vida en varios puntos importantes. Se ha dicho que Arthur Miller intentó, mediante la elección de Clark Gable como coprotagonista de su esposa, exponer a ésta, a modo de catarsis, ante sus eternos miedos y llevarla al otro lado donde pudiera vivir su vida libre de las continuas alusiones a la falta de cariño durante su infancia y su juventud. Para la joven Norma Jean, la elegante figura de Clark Gable que había visto en la pantalla se convirtió en su imaginación, en su verdadero padre.” Se cuenta que la madre de Marilyn, cuando esta era una niña de seis años, le mostró a su hija una foto de Gable diciéndole que el actor era o se parecía a su padre que las había abandonado, con lo cual Norma Jean se forjó el sueño de que el actor era su padre y la anécdota se reciclo, sobre todo, durante el super comentado rodaje de “Los Inadaptados”.

“Los Inadaptados” fue un fracaso de taquilla en el momento de su estreno y suele ser recordada por el grueso del público, más por las dificultades y las tensiones que se acumularon en la difícil relación entre los participantes durante su realización, que por el resultado final de esta interesante película, la cual contiene un conjunto de actuaciones dramáticas dignas de destacar, como la de Marilyn Monroe, Eli Wallach, Montgomery Clift y Thelma Ritter, pero en particular Gable logró, quizás, su mejor actuación de la parte final de su carrera y existencia.

Sin embargo independientemente de su naufragio pecuniario, desde un primer momento la crítica, en su gran mayoría, elogió la película, la cual con el paso del tiempo se ha convertido en un filme de culto, en particular entre los analistas del western, al considerarlo uno de los baluartes del género en su vertiente “crepuscular”, como es el caso de Georges-Albert Astre y Albert-Patric Hoarau en su libro “El Universo del Western” en donde le dedican un amplio capítulo a “Los Inadaptados” , a la cual consideran una saga de la desolación y la falta de sentido que le encuentran a su existencia los americanos, después de la II Guerra Mundial, con unos personajes que se aferran a su individualidad, en su búsqueda de preservar una manera de vivir fundamental para ellos o como dicen los autores: “La tentativa del ‘cow-boy’ encarnado por Clark Gable no tiene tal vez muchas posibilidades de éxito, pero no importa, pues la estrella que le guía, a Roselyn (Marilyn Monroe) y a él, es una nueva realidad que resplandece dentro de ellos mismos. Más allá del final del Oeste, el ‘cow-boy’ intenta aún encontrar la libertad”.

ina.jpgPor otra parte Alexander Walker nos dice: “Los Inadaptados” se le presentó a Gable en el momento oportuno para evitarle afrontar la inevitable decisión de tener que aceptar papeles de apoyo o personajes secundarios, dándole la posibilidad de interpretar en la pantalla el papel de aquello en lo que, en realidad, se había convertido él mismo: el último representante de una especia de héroes, en vía de desaparición, no complicados, no neuróticos y viriles”.
“Y sin embargo no fue, ni mucho menos, tan sencillo. Porque la vieja ética masculina de Gable no funcionaba ya frente a una diosa del sexo como Marilyn Monroe. Era una mujer a la que no podía darle un puñetazo en la mandíbula –tal vez al principio de la carrera de Marilyn hubiera podido hacerlo, pero ahora no-, porque en la película ella es casi incorpórea. La Rosalyn de Marilyn es menos un símbolo sexual que un símbolo de la naturaleza, un tipo de mujer que ofrece pocos asideros para un determinado hombre de acción. Cuando la fuerza bruta se encuentra con la fuerza de la vida, la primera tiene que rendirse. Los diferentes aspectos de una mujer que la hacen adorable en abstracto, a menudo se transforman inquietamente en reflejos neuróticos insoportables en la vida práctica. En lugar de ver su ego engrandecido, el personaje de Gable descubre su espíritu domado de la misma forma que él en una ocasión domaba a los caballos salvajes. El hombre heroico ha encontrado su pareja en la mujer neurótica”.

El director John Huston en sus memorias publicadas bajo el título de “A Libro Abierto” hace una larga referencia a “Los Inadaptados”, tanto con relación a su trato con Marilyn, Arthur Miller, Montgomery Clift, la película en sí misma como sobre Clark Gable de quién comenta: “Clark Gable padecía de la espalda, y durante el rodaje de una escena, conduciendo por entre la multitud, camino del rodeo, Monty no dejaba de darle puñetazos en la espalda por pura excitación”.

“-¡Por Dios santo, Monty! ¡Ten más cuidado”- le dijo Clark.

“Cuando se quitó la camisa más tarde tenía cardenales en los hombros y en los brazos. Pero esto no le hizo impresión a Monty, que estba profundamente metido en su papel, y volvió a hacer lo mismo. Entonces Clark se enfureció. Se enfrentó a Monty y le dijo:”

-¡Te voy a partir la cara, hijo de puta, si vuelves a hacerlo!”

“Monty se echó a llorar”.

“Uno de los mitos asociados a “Los Inadaptados” fue que Clark Gable había muerto de un ataque al corazón debido a que había hecho excesivos esfuerzos durante el rodaje. Eso es una estupidez total. Hacia el final de la película había una lucha entre Clark y el semental atrapado por los vaqueros. Parecía un trabajo durísimo y lo era, pero los que fueron zarandeados y arrojados al suelo eran los especialistas, no Clark”.

“Yo me lleve bien con Clark. Pasé muchas horas con él en su remolque… gracias a Marilyn. Él se consideraba un actor, no una estrella de la pantalla. Le gustaba recordar sus comienzos en el teatro; eran conversaciones de actores de los viejos tiempos. En dos o tres ocasiones creí ver maneras de mejorar su interpretación. Me equivocaba. Siempre tenía que pedirle que volviese a hacerlo a su modo. Él estaba perplejo por el comportamiento de Marilyn. Era como si ella le hubiese revelado alguna horrenda realidad de la vida que simplemente no podía encajar en su esquema de las cosas.”

“Como voy seleccionando el material a medida que ruedo, Clark llegó a ver el primer montaje de la película, y le encantó.
La película había excedido, con mucho, el presupuesto. Costaría cuatro millones de dólares, y eso era un montón de dinero en aquellos tiempos para una película en blanco y negro”.

“-¡Diantre, John!- me dijo Clark-. Si el estudio no está contento debido al coste, yo compraré esta película por cuatro millones de dólares. Creo que es lo mejor que he hecho nunca. ¡Ahora lo único que deseo es ver nacer a mi hijo!”.

El rodaje concluyó el 4 de noviembre con la línea final de Gable “Just head for that big star. It will take us home” (Solo encamínate hacia esa gran estrella. Nos llevará a casa). Cuatro días más tarde sufrió un ataque al corazón y doce días después, el 16 de noviembre, sin llegar a conocer a su hijo John, fruto de su unión con su quinta esposa Kay Williams, moría el hombre que con su última película podría, nuevamente, tener oportunidad de lucir los atributos de personalidad que forjaron su arquetipo de macho del cine norteamericano, lo cual le permitió ingresar en la historia del cine como uno de los grandes de Hollywood, a pesar del pronóstico de Darryl Zanuck cuando apenas iniciaba su carrera: “Hermano, sus orejas son demasiado grandes. Nunca será estrella”

Para ir al archivo de textos de Gustavo Arturo de Alba, hacer click en su nombre

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Comentarios


7 comentarios en “Clark Gable: Arquetipo del macho”

  1. Alfredo Guevara dice:

    Saludos! En primer lugar, queria felicitarte por el magnifico articulo que has escrito. Es realmente muy bueno; lo encontré ayer recien inicialmente en este link, pero no resistí la tentacion y lo lei completo en el dossier que enlaza del articulo de “Tierras de pasion”. Lo estoy disfrutando mucho, aunque he encontrado que en el dossier, cuando se transcriben citas de otras fuentes, el relato esta incompleto. Por ejemplo, en la pagina 38 del dossier -que en este link todavia no está publicado, pero que se trata del mismo artículo-, cuando se comenta el film “Mogambo” hay un parrafo que en que dice el texto: “Al principio, el Rey reaccionó igual que Gary Cooper y le dijo a un amigo, Pero la futura princesa…”. ¿Que le dijo Clark a su amigo? Alli deben faltar unas palabras.
    Y más aún, luego dice: “La Sra. Kelly admitio despues que su hija habia llorado por Gable, pero tambien dijo que. Lo cierto es que…”. ¿Que dijo la señora Kelly? ¿Tambien dijo que… ¿que?
    Tambien hay una omision en el dossier, pagina 11, cuando dice: ” Gable y Crawford se presentaba como algo y como una relación colmada. El resultado era que el público. America concluía su ruego…”. En el texto publicado aqui, ya esta completo: faltaba la frase: “Gable y Crawford se presentaba como algo ‘tierno, profundo, hermoso, magníficamente leal’ y como una relación colmada ‘de felicidad’. El resultado era que el público ‘se veía inducido a simpatizar con los pecadores y a aprobar sin reservas su amor’. ‘America’ concluía su ruego…”.
    De todos modos, aparte que ahora conozco el final de un par de peliculas -“Susan Lennox”, que yo solo conocia con ese titulo, pero con el que tiene aqui, ya se que muere al final; y el que Gable y Shearer se salvan de la muerte en el final de “Placer de tontos”, el articulo es maravilloso, y sin duda, el mejor que hay en español sobre Clark Gable. Que puedo decir? FELICITACIONES GUSTAVO! GRACIAS POR EXISTIR!

  2. Alfredo Guevara dice:

    Estimado Gustavo: Por otra parte, tu articulo es practicamente perfecto, quiza le faltaria solamente una filmografia de Gable pues -remitiendome al dossier, donde ya se puede disfrutar el articulo completo-, no lo tiene (dossier de cineforever.com). Esto, por dos detalles: encontre una filmografia en internet, donde se afirma que Clark Gable participó en el film “BEN-HUR”, version muda de 1925 con Ramon Novarro de protagonista. He visto la cinta, pero no he podido identificar a Clark por ninguna parte. ¿Realmente participó en ella? Y por otro lado, generalmente se afirma que Clark y Carole Lombard se conocieron en el rodaje de la pelicula “No Man Of Her Own, 1932”, pero en la filmografia que refiero, afirma que antes, actuaron en “The Johnstown Flood” (La represa de la muerte, 1926), cuando ella era conocida aun como Jane Peters; por lo que me queda la duda si realmente se conocieron allí o en la filmacion de la pelicula del 32. Y ya que hablamos de Carole Lombard, he buscado informacion sobre ella en español, pero hay muy poco. Perdon por la sugerencia, pero creo que un articulo sobre ella seria interesante; especialmente sobre su tragica muerte de la cual no hay casi informacion en español y tambien sobre unas declaraciones de Jorge Negrete -que aparecen transcritas en una biografia suya publicada en 1993 por Clio-, donde afirmó que antes de la muerte de Lombard, Jorge habria escrito para ella musica de canciones y argumento para una pelicula que se titularia “Drums over La Habana”, pero que no pudo realizarse por el accidente fatal. ¿Seria cierto que Negrete y Carole estaban en conversaciones para la realizacion de esa pelicula? De ser asi ¿que fue del argumento y de las canciones escritas para ese film por el Charro Cantor? Perdon por tanta molestia, y una vez mas felicitaciones por el articulo!
    Saludos desde Trujillo, Peru
    Alfredo Guevara Figueroa
    alfredoguevarafigueroa@hotmail.com

  3. Alfredo:
    Efectivamente hay una serie de omisiones en el Dossier, los cuales están subsanados en esta serie que ahora estoy publicado. El “error” es muy simple. Como te habrás dado cuenta estos aparecen cuando dentro de una cita textual, se incluye otra. En el dossier usaba un tipo de entrecomillado, ahora me doy cuenta, que al pasar a ser formado en el blog, deaparece, literalmente la frase, de allí que he dejado de usar <> ese tipo de comillas, para utilizar la de ‘un palito’, por asi decirlo, cuando va una frase de otra persona, en el contexto de una cita que abre y cierra con las clásicas comillas de “palitos” para abrir y cerrar.
    Asi que tendrás que leer el archivo “Clark Gable: Arquetipo del macho” en su formato de cinco entregas, para que no tenga esos “errores”, que voy a tratar de corregir en el dossier.

  4. Alfredo:
    Tomaré en cuenta tu sugerencia y pondré al final de la quinta entrega la filmografía, mas o menos, completa de Clark Gable, ya que de 1925 a 1930, antes de aparecer con crédito en “La Barrera Invisible” (The desert painted)participo como figurante o extra sin crédito, en varias cintas, incluyendo “Ben-Hur”, en su versión muda de 1925.

  5. Lorelei dice:

    Excelente articulo y muy abarcador de la trayectoria de tan aclamado galan. En mi opinion hubo pocos como el. De gran carisma y excelente apariencia…llegue a pensar que habia sangre latina en sus venas (quien sabe). Mi personaje favorito de todos los interpretados por el: Rhett Butler…Wao…! Que hombre!!!

  6. […] Clark Gable: Arquetipo del macho (I Parte), […]

  7. […] Clark Gable: Arquetipo del macho (I Parte), […]

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