Maldita Mujer con Lizabeth Scott
Escrito por Gustavo Arturo de Alba | 11 de Noviembre de 2007 | Categorias: Actores y Actrices, Cine Norteamericano, Cine de Siempre en DVD, Policíaco | Tiempo de Lectura: 7m 10s | Leido 357 veces.
“Una mujer no hace nada por sí misma, necesita seducir al hombre para que ejecute sus deseos”.
Stendhal
Si se trata de escoger al bote pronto, de entre las obras de cine negro (film noir), las mejores protagonizadas por Humphrey Bogart, la mayoría de los aficionados mencionarían “El Halcón Maltés” (The Maltese Falcon, 1941), “Al Borde del Abismo” (The Big Sep, 1946); “Su Ultimo Refugio” (High Sierra, 1941); “Huracán de Pasiones” (Key Largo, 1948) y quizás “La Senda Tenebrosa” (Dark Pasage, 1947), aunque tengo mis dudas sobre la última al ser más bien una joya algo desconocida. Después vendrían otras y sería posible recordarán “Maldita Mujer” (Dead reckoning, 1947).
En cambio si la pregunta hubiera sido en relación a las mujeres que impactaron por su presencia de seductoras, con fuerte personalidad, atractivas, con una aura de misterio y altivez en sus maneras, acompañadas de una voz característica o especial, pero cuyo paso por el género en particular y en el cine en general hubiera sido el de una estrella fugaz, recordaríamos a Jane Greer, a Verónica Lake y seguramente a Lizabeth Scott, precisamente la compañera de Bogart en “Maldita Mujer”, responsable en gran medida de que el paso del tiempo, haya ido convirtiendo a este film dirigido por John Cromwell, en una gema del género.
La historia de “Maldita Mujer” gira en torno al capitán Rip Murdock (Humphrey Bogart), quien acompaña al sargento Johnny Drake (William Prince) a Washington a recibir una Medalla al Valor. Enterado el sargento del objeto del viaje, aprovecha una parada del tren, en que viajan, para bajarse y huir. Rip decide seguir a Drake a su pueblo natal para investigar la razón de su actuar. Allí se entera que Drake estaba acusado de haber matado al esposo de una bella mujer, llamada Coral Chandler (Lizabeth Scott), tres años antes, por lo cual había querido esconderse en el ejército. A los dos días de estar en el pueblo identifica en la morgue el cuerpo calcinado de Drake. Rip decide buscar al camarero Louis Ord (George Chnandler) que había testificado en contra de Drake, para averiguar algo más, encontrándolo en el Sanctuary Club. Louis le dice que tiene una carta de Drake para él, que se la entregará mas tarde, temeroso de que en el club vea alguien que se la de. Esa misma noche Rip conoce a Coral, quedando prendado de ella de inmediato. Coral le dice que cree en la inocencia de Drake y que le ayudará a probarlo. Comienzan a aparecer cadáveres y se va tejiendo una maraña de intrigas, en que la propia Coral es la encargada de llevar a Rick a una trampa fatal.
El santón de la crítica en Estados Unidos Andrew Sarris en su libro “El Cine Norteamericano” en su apartado dedicado a John Cromwell lo define así: “El lema del cine de Cromwell ha sido ‘cherchez la femme’. Lo cual es una verdad incuestionable en “Maldita Mujer”, en donde desde el inicio del film, antes de aparecer o saber el nombre de Coral, la conversación inicial entre los compañeros Rip y Drake, nos ha permitido enterarnos que mientras Rip, ha sabido disfrutar de la compañía de diversas mujeres durante la guerra, Drake se ha limitado ha mantenerse fiel a una que evoca siempre en sus conversaciones. Razón que lleva a Rip, en su intento de esclarecer la muerte de su amigo a “cherchez la femme” o sea a buscar la mujer, pero no en el concepto de que detrás de un gran hombre, siempre hay una gran mujer, sino en el sentido, casi siempre negativo otorgado en el “film noir”, a la “femme fatale” como la causante o instigadora que puede llevar a un hombre a cometer un delito, ya sea por el deseo de riqueza, ascenso social o simplemente por la pasión amorosa, razón, esta última, que parece ser llevó a Drake a asumir la culpabilidad de un asesinato que no cometió, con tal de salvar a la mujer que creyó víctima de los celos y maltratos de un esposo violento.
En el memorable momento del film cuando Bogart conoce a a Coral y después de encenderle el cigarrillo a la seductora chica, que se ha sentado a su lado en la barra, la llama “cenicienta con voz ronca”, provocando la respuesta de la chica “¿De donde nos conocemos?” y replica Rip “De los sueños de otro”. Diálogo ingenioso con el cual de inmediato se establece la relación de esos dos “desconocidos” que sin embargo están al tanto uno del otro. Frase que al tiempo de servir para el avance de la trama y dar por hecho muchas cosas que unen a los personajes; igualmente sirve para matizar o resaltar un elemento característico en Lizabeth Scott, quien aparte de contar con su melena rubia, su belleza fría, hosca y altiva, con unos labios carnosos, incitando a ser besados, poseía una voz grave, sensual y modulada, con grandes dotes para cantar, ya que su incursión inicial en los escenarios fue como cantante.
Su interpretación de la canción “Esther It’s Love or It Isn’t” es uno de los grandes momentos de “Maldita Mujer”, cuya secuencia no es un mero pegoste, como en otros filmes, para justificar el escenario del cabaret, sino que la letra nos da un avance en progresión dramática y conocimiento del personaje de Coral:
O es amor o no lo es.
No puedes hacer concesiones
o es real o no lo es
no hay otra opción.
No quiero tus brazos
No quiero tus labios
si tu corazón no es mió
hasta el fondo
Llévatelo y regresa el día que sepas
para que es el corazón
O eres verdadero o no lo eres
No hay términos medios
Si alguien te ha mentido
Sabrás a lo que me refiero
Tuve que enamorarme varias veces
O es amor o no lo es
no puedes hacer concesiones.
Claro que los espectadores no somos los únicos que quedamos fascinados con Coral, después de la interpretación de la canción, sino que Rip queda prendado de ella y listo para ser su siguiente víctima, embrujado por sus ardides de supuesta fragilidad y desamparo.
“Maldita Mujer” es un típico “film noir” en el cual, como es costumbre en el género, tenemos la voz en off, en este caso de Rip, en un largo flash back que nos va adentrando en la historia. Diálogos chispeantes, sobre todo en las réplicas de los personajes de Rip y Coral, que ha momentos nos remiten a los de otros filmes, lo cual en rigor no significa una copia descarada, sino simplemente la interconexión o el fluir de tópicos en el género; al igual que el uso de una rubia provocando la perdición de los hombres. La ambigüedad en el comportamiento del “bueno” de Bogart, que con tal de descubrir la verdad sobre su amigo Johnny, es capaz de utiliza métodos poco honestos. Pero sobre todo en “Maldita Mujer”, hay un momento en que la trama se convierte en confusa y en forma similar “Al Borde del Abismo”, basada en la novela “The Big Sleep” de Raymond Chandler, no logramos quedar seguros de haber entendido porque o como fue que Coral se enredó con Johnny. Así como con quién estaba realmente casada. Lo único cierto es que poco a poco y sin que disminuya el interés nos vamos adentrando en la atmósfera de misterio y suspenso de “Maldita Mujer”, arrastrados por la enigmática belleza de una mujer.
El director John Cromwell, especialista en melodramas, afirmó que aceptó realizar “Maldita Mujer” por el atractivo del uso de la violencia: “Me interesaba verificar a qué extremos puede llevar la violencia sin que el que la ejerce llegue a traicionar su primera finalidad justiciera. Quería seguir las huellas de un hombre que, deseoso de vengar la muerte de su buen amigo, llegaba a situarse en un plano de brutalidad no muy diferente del de los criminales a los que investiga”, logrando aceptablemente su cometido.
Si una objeción le pongo a “Maldita Mujer” es su final. Se trata indudablemente de uno típico de los años cuarenta en que el protagonista no puede morir. Si hoy se hiciera una nueva versión debería llevar hasta sus últimas consecuencias el gesto de autodestrucción de Coral, que al verse perdida arrastra en su caída a Rip, como parte de su venganza de saberse descubierta.
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