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Brigitte Bardot: el gran mito sexual de los cincuenta

Escrito por Gustavo Arturo de Alba | 28 de Septiembre de 2007 | Categorias: Actores y Actrices, Biofilmografias | Tiempo de Lectura: 4m 36s | Leido 943 veces.

brigitte-bardot-posters.jpgEl gran mito sexual de los cincuenta: Brigitte Bardot cumplió el pasado 28 de septiembre sesenta tres años de edad. Bardot nació en París, Francia, en el año de 1934, en el seno de una familia de la alta burguesía francesa. Su madre había querido ser bailarina pero la época y los prejuicios de su clase social se lo impidieron. Debido a esto ella transfirió su ilusión a su hija, a la cual, desde pequeña, inscribió en el Conservatorio para que aprendiera danza clásica. Posteriormente la hizo trabajar de modelo en su casa de modas y de allí pasó al cine haciendo pequeños papeles.

Debutó en 1952 en “LeTrou Normand”. En 1954 René Clair la hace lucir en “Future Vedettes” y al año siguiente Marc Allégret le da un papel importante de ingenua en “Las Grandes Maniobras” (Les grandes manoeuvres, 1955). Durante la filmación conoce al ayudante del director que es Roger Vadim, con quién se casará en 1956, al tiempo que hacen su primer filme juntos: “Y Dios Creó a la Mujer” (Et Dieu créa ka femme).

brigite-2.jpgEl éxito de la cinta es atronador, al igual que el escándalo que provoca el hecho de que Brigitte ande desnuda durante media película y la otra se la pase vistiéndose. Los desgarramientos de vestiduras y la condena al fuego eterno no se hicieron esperar para la Bardot.

En rigor si los censores no fueran miopes e ignorantes, los desnudos hubieran sido lo que menos debiera haberles molestado. En todo caso mas explosiva e inquietante es la actitud provocativa de su personaje de mujer-niña. Antes de “Y Dios Creó a la Mujer”, Brigitte había hecho papeles de ingenua o vamp.

brigite-3.jpg Pero Vadim unirá en uno sólo a estos dos tipos de mujer –que ya había presentado el cine con anterioridad- convirtiéndola en la mujer-niña, en la ingenua perversa, en la vampiresa cándida, aprovechando a las mil maravillas la ambigüedad del aspecto de Brigitte. Mezcla de adolescente y de mujer entera, con el gesto provocativo de una niña malcriada y un cuerpo fino de piernas largas y delgadas, senos pequeños pero jugosos y mirada equívoca, que pronto se convierten en prototipos de una generación.

Como todos los mitos cinematográficos que basan su existencia en una actitud ante la vida o la forma de ser, como es el caso del adolescente representado por James Dean, Brigitte Bardot sólo prestó su cuerpo para dar vida y reflejar a una generación de jóvenes, a los cuales la guerra había dejado desaliento sobre sus posibilidades futuras y solamente creían en el presente.

brigite-4.jpgEra la generación del existencialismo que en lugar de rebelarse a su situación, se defendían del mundo encerrándose en sí mismos y dando rienda suelta a sus inclinaciones naturales… sobre todo las sexuales. De allí el erotismo amoral del personaje de “Y Dios Creó a la Mujer”, cinta que intentó plantear de manera muy moral la crisis de la juventud y, por extensión la de una moral burguesa hipócrita, que sólo pudo encontrar en su miopía e ignorancia, inmoralidad en el filme.

Brigitte Bardot no pudo sustraer su personalidad real al personaje de Julieta durante los diez años siguientes al estreno de la cinta, gracias a la constante vigilancia que sobre ella ejercieron los medios de difusión y el público ávido de enterarse de los menores detalles de su vida, tratados todos en forma escandalosa y exagerada como su divorcio de Roger Vadim. Los planes de matrimonio con Jean Louis Trintignant, galán de ella en “Y Dios Creó a la Mujer”, lo cual permitió insinuar una “menage a tríos”, al amparo de que Vadim había tenido un hijo con otra mujer antes de divorciarse de Brigitte. Y el hecho de que Trintignant haya sido padrino de la boda de Vadim con Annette Stroyberg y Brigitte fuera la madrina del niño, sirvieron de material espléndido para avivar la llama y la fama de inmoral y libertina de la actriz.

bb.jpgA todo ello vino a agregarse su negativa a dar el nombre del padre de su hijo, cuando estaba embarazada y contestarle al periodista que la interrogaba, sobre los posibles estados civiles que le podían corresponder en un momento determinado, con toda sencillez le contestó: “Ninguno. Sencillamente vivo con un hombre”

Y ahora esta máxima precursora de la libertad sexual femenina se ha retirado del cine, desde 1973 en que filmó “Don Juan Era una Mujer” y “L’ Historie tres bonne et tres joyuse de Colinot Trousse-Chemise”. Su nombre sólo aparece en los periódicos para darnos cuenta de su activa campaña como promotora de la Fundación Brigitte Bardot, creada en 1976 para defender los derechos de los animales, buscando evitar la extinción de especies animales, en particular aquellas que son cazadas para utilizar sus pieles para abrigos de adornos y en especial la matanza de focas de manera despiadada a la manera en que lo hacen en Canadá. Y aunque las fotos que vemos de ella en la actualidad, nos muestran a una mujer que ha descuidado su apariencia física es indudable que su nombre y sobre todo el personaje al que dio vida, forma ya parte de los grandes mitos de la cinematografía mundial.

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