Angélica María: de estrella infantil a leyenda viviente
Escrito por Gustavo Arturo de Alba | 27 de Septiembre de 2007 | Categorias: Actores y Actrices, Biofilmografias, Cine Mexicano | Tiempo de Lectura: 9m 39s | Leido 1461 veces.
A principios de la década de los sesenta, en pleno auge del Rock’and roll en México, la bella Angélica María, supo imponerse como la máxima estrella juvenil femenina, cantando baladas – rock y que merecidamente sus publicistas la bautizaran como “La Novia de México”.
Sus éxitos iniciales de “Eddie Eddie” y “Tocó a tu Puerta”, se escucharon incesantemente en la radio y toda la “chaviza” de la época las cantábamos, al igual que sus posteriores creaciones “Souvenir, Souvenir”; “Ámame”; “Cuando me Enamoro”; “Johnny el Enojón”; “Paso a Pasito”; “Por Favor Ven a Mí”; “Mi Pastel” y “Paseo en Trineo”, entre otras.
Algo digno de destacar en la carrera de cantante de Angélica María es que mientras Enrique Guzmán, César Costa, Alberto Vázquez y Julissa, entre otros cantaban éxitos extranjeros, copiando el estilo de personalidades como Paul Anka; Fabian, Ricky Nelson, Connie Francis y Doris Day (“Teacher’s peat”: La Consentida de mi Profesor), ella se forjó su imagen dando a conocer baladas – rock de compositores nacionales. En especial de Armando manzanero, quién el programa de “TV Musical Ossart”, solía acompañarla al piano. Inclusive “Eddie Eddie” es del popular compositor yucateco, al igual que “Paso a Pasito”; “El Día”; “Somos Novios” y “Esta Tarde Vi Llover”, las cuales Angélica María fue la primera en darlas a conocer.
Cuando le entró la onda de la balada ranchera, en la década de los setenta, lo hizo con obras de Juan Gabriel, al cual ayudó a colocarse en el favor del público, al popularizarle, sobre todo, sus canciones “Me Gusta Estar Contigo”; “Tu Sigues Siendo el Mismo” y “Las Palomas”.
La carrera artística de Angélica María Hartmann Ortiz no se inició en sus años juveniles, sino en 1950 al debutar a los seis años en la película “Pecado”, donde hacía de hijo de Zully Moreno (no es error, efectivamente la actriz personificaba a un varón en ese melodrama). Angélica María nació el 27 de septiembre de 1944 en la ciudad de Nueva Orleáns, Louisiana, Estados Unidos. Su padre Arnold Federic Hartmann era un músico que se casó con su madre Angélica de Jesús Ortiz Sandoval 1943. Cuando tenía cinco años se divorciaron, razón que llevó a su madre a regresar a México, a buscar el apoyo de su familia.
La leyenda cuenta que Yolanda, hermana de la mama de Angélica, la cual ya trabajaba en el cine nacional, llevó a la niña a una fiesta, en la cual estaba el legendario productor don Gregorio Wallerstein, el cual comentó que buscaba a un niño, para su siguiente producción, entonces la niña se levantó el pelo y dijo estar dispuesta a dejarse cortar el pelo, para parecer un niño. Supuestamente se le hizo una audición, ya que al productor le causó gracia su determinación y finalmente se quedó con el papel en “Pecado”.
Si bien la anécdota vale por su truculencia y el halo de fantasía con que se suelen acompañar los “descubrimientos” casuales de algunas de las grandes estrellas del cine, en un plano más racional algo debió influir en que en “Pecado” dirigida por el argentino Luis César Amadori, ya tenemos a Angélica Ortiz, su madre, como la productora ejecutiva de ese melodrama, que parece marca el debut de las dos Angélicas, en el cine mexicano, una como productora ejecutiva y la otra como actriz, que supo trascender su estrellato infantil, para convertirse en una leyenda viviente, como dicen algunos de sus apologistas, de nuestros escenarios artísticos.
Angélica Ortiz fue una de las más inquietas y efectivas productoras ejecutivas de nuestro cine, por lo cual no resulta extraño que Angélica María se haya desarrollado desde pequeña en el medio artístico y si bien ello le ayudó a darse a conocer, lo cierto es que sin su talento y sus buenas dotes de simpatía y gracia en la actuación Angélica María no hubiera llegado lejos, si todo hubiera sido cuestión de influencias. Desde pequeña al público le simpatizaba Angélica, aunque no tuviera la chispa de la inolvidable “Tucita” (Los Tres Huastecos), ni le precocidad de “Chachita”; pero aún solo siendo una agraciada niña normal, logró hacerse notar y querer en cintas como “Mi Esposa y la Otra” (1951); “La Ausente” y “Los Gavilanes”. (Doña Angélica Ortiz igualmente fue la primera impulsora de su nieta Angélica Vale, haciéndola participar, cuando todavía no cumplía los cuatro años de edad, en la comedia protagonizada por los padres de la chiquilla Raúl Vale y Angélica María en “La Guerra de los Pasteles” (1978), dirigida por Don René Cardona Sr.
En la entrega de los Arieles en 1953 se le concedió el de Mejor Actuación Infantil por su labor en “Mi Esposa y la Otra”, cinta la cual vine a conocer, en uno de esos gustados sábados de cine mexicano que presentaba el cine Encanto, allá por 1957 y que se convirtió en una de mis favoritas, este comedia melodramática en la cual Arturo de Cordova, se presta a hacerse pasar por el padre de los hijos fuera de matrimonio de su amigo Ramón Gay, el cual los ha procreado con Marga López, ya que este no puede divorciarse de su esposa Beatriz Aguirre, que se encuentra enferma. Marga le solicita ayuda porque sus hijos adolescentes andan algo descarriados y necesitan tener una figura paterna a la cual acatar. Angélica María, que entonces aparecía en los créditos como Angélica Hartman, era la hija pequeña y de la cual, al igual que Arturo de Córdova se encariñaba de ella en la ficción cinematográfica, desde mi butaca la hice una de mis favoritas, cayendo en la cuenta que era la misma chiquilla que ya me había simpatizado en “Los Gavilanes” (1954), desde su estreno. Angélica María era Florecita, una niña huérfana, a la cual los federales habían matado a su padre, siendo recogida por los bandoleros comandados por Pedro Infante. José Elías Moreno y Federico Curiel “El Pichirilo” eran un par de simpáticos bandidos que se encargaban de Florecita, a la cual Pedro Infante le cantaba una canción para consolarla, cuando su mascota, un patito, se le muere. Es curiosa esta forma anárquica en que uno como espectador conoce a ciertos artistas, en forma diacrónica y va reconstruyendo su filmografía, cuando se topa con ellos, por ejemplo a la mitad de su carrera.
De esa época de su etapa del transito de niña a puberta nos la encontramos en la simpática comedia “El Buen Ladrón” (1956) y en serie de cuatro películas, realizadas en 1959 por Julio Porter en los Estudios América: “Aventuras de la Pandilla”; “La Pandilla en Acción”; “Triunfa la Pandilla” y “La Pandilla se Divierte”, cuyos títulos dan bastante cuenta de su temática y en la cual ya la casi quinceañera de Angélica María mostraba sus dotes juveniles, las cuales serán explotadas ya a plenitud en la comedia noña “Muchachas que Trabajan” (1961), en dónde Angélica María era Tere una chica universitaria que se cartea con un enamorado incógnito, para venir a descubrir al final que se trata de su compañero Ricardo, quién es, aparte de estudiante, corredor de autos, pues no por nada era ¿interpretado por Ricardo Rodríguez, el piloto que moriría el primero de noviembre de 1962, durante unas pruebas en el Autodromo de la Ciudad de México, para el Gran Premio de México. Es una de esas comedias de pretensiones didácticas, con las cuales el cine mexicano, quería ayudar a la educación moralizante de los jóvenes de la clase media y mostrarles que a nada bueno los conduciría bailar rock’ and roll y tratar de imitar a los “rebeldes sin causa” del otro lado de la frontera. Para 1962 ya la encontramos alternando con César Costa en “El Cielo y la Tierra”, que marca, prácticamente, la irrupción en el cine nacional de toda la pléyade de cantantes del rock nacional. Algunos en roles estelares como Angélica María; César Costa; Alberto Vázquez y Enrique Guzmán, que se van a alternar, los tres últimos como sus galanes, mientras de comparsas veremos a Julissa; Manolo Muñóz, Oscar Madrigal, Mayte gaos y un largo etcétera.
Ese mismo año de 1962 participa en “Los Signos del Zodiaco” dirigida por Sergio Vejar y basada en la obra de Sergio Magaña, en la cual en el papel de Sofía tuvo oportunidad de mostrar que podía ser una buena actriz dramática, aunque en rigor en pocas ocasiones se le exigió o tuvo oportunidad de trabajar en cintas de calibre dramático, encasillándosele en comedias juveniles, en las cuales tenía más facilidad para mostrar sus dotes de cantante que de actriz.
En el teatro debutó también cuando niña en la obra “La Mala Semilla” en 1955 y en 1967 tuvo una excelente actuación en la puesta en escena de “Marat-Sade. Pero el público la ha preferido ver en comedias musicales de tema simple y entretenido como “Gigi” y “Papacito Piernas Largas”, antes que en obras serias y profundas como las dos primeras.
En 1979 tuvo un sonado fracaso con la telenovela “Yara”, pero ella ha sido una de las más destacadas “estrellas” del medio televisivo en series como “Muchacha Italiana Viene a Casarse”; “Corazón salvaje” y “Ana del Aire”. Si no estamos equivocados su debut en una telenovela fue en 1960 en “Cartas de Amor”. Después de “Yara” volvió a levantar su carrera con “El Hogar que Yo Robé” en 1982, manteniendo una cierta regularidad en sus presentaciones en la televisión. Al igual que ha tenido programas semanales en donde ha demostrado ampliamente sus grandes dotes de comediante.
En 1967 hizo la película “Cinco de Chocolate y Uno de Fresa”, a la cual le siguieron “El Cuerpazo del Delito”, “Ya Sé Quién Eres” y “La Verdadera Vocación de Magdalena”, con las cuales se buscó quitarle el estereotipo de “chava fresa”, por el de una muchacha más de onda y desenfadada, pero el público no aceptó el cambio y al regresar a hacer cosas insulsas como “El Premio Noble del Amor”; “Yo Amo, Tu Amas, Nosotros…” y “La Guerra de los Pasteles”, que volvían a manejar su anterior imagen se dio cuenta de que el horno ya no estaba para bollos y pasaron sin pena ni gloria en el cine, haciéndose entonces evidente una crisis de popularidad cinematográfica, al no encontrar los roles adecuados a su edad de la época, en que sin anunciar su retiro, simplemente se alejó de las pantallas cinematográficas hasta que en el 2005 participa en la cinta “Mar de Sueños” (Sea of Dreams) dirigida en inglés por José Bojorquez.
Estuvo casada durante 14 años con el “show man” Raúl Vale, con el cual procreó a la talentosa Angélica Vale, que ha continuado, con bastante éxito, la carrera artística. Angélica María se ha mantenido vigente en la televisión y en el teatro; al igual que en la nostalgia de los amantes de sus interpretaciones, ya que no es raro escuchar alguna de sus canciones, en las estaciones dedicadas a programas del recuerdo, lo cual mantiene vigente, entre sus admiradores a la siempre: “Novia de México”. Una leyenda viviente.
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