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Sophia Loren: Naturalmente Sexy

Escrito por Gustavo Arturo de Alba | 20 de Septiembre de 2007 | Categorias: Actores y Actrices, Biofilmografias, cine italiano | Tiempo de Lectura: 23m 4s | Leido 3024 veces.

loren-2.jpg¿En que se parece Sophia Loren a Patricio Lumbumba? … En que Patricio Lumbumba tiene en Katanga su tumba y Sophia Loren tiene unas tetangas que te tumban.

Este chiste fue muy popular entre los cinéfilos y los adolescentes a principios de los años sesenta, cuando la italiana Sofía Scicolone, nacida el 20 de septiembre de 1934, en Roma, Italia y, mejor conocida como Sophia Loren, estaba en la cumbre de su carrera cinematográfica, después de haber obtenido el Oscar de Mejor Actriz por su memorable caracterización de Cesira, la atribulada viuda que en medio del torbellino de la guerra, sólo vive para proteger a su indefensa hija de trece años de las asechanzas de los soldados de ambos bandos, en plena Segunda Guerra Mundial, pasando infinidad de penalidades en su travesía para ir a refugiarse a su pueblo natal, donde, paradójicamente, en una de las secuencias más dramáticas de la película “Dos Mujeres” (La Ciociara, 1960) y del cine en general, tanto el personaje de Sophia como el de su hija Rosetta, interpretada por Eleanora Brown, eran ultrajadas y violadas salvaje y cruelmente, por un grupo de soldados marroquíes, pertenecientes, -cruel ironía- a las fuerzas aliadas, sus supuestos salvadores, quienes en una orgía frenética terminaban por destruir a esa mujer, al perder su hija lo único que para ellas tenía aun valor y daba sentido a su vida.

dos_mujeres.jpgEl Oscar a Sophia Loren fue el primero que se concedió en la historia de la Academia de Hollywood, a una actriz extranjera hablando en su propio idioma, pero no fue el único reconocimiento que recibiera “Dos Mujeres”, ya que en forma personal obtuvo otras 21 diferentes presas, amén de las otorgadas a la película en lo general. Entre los premios que se le dieron desatacan el de Mejor Actriz en la edición 14 del Festival de Cannes y el David di Donatello de Italia.

Con justa razón en su libro de memorias dictadas a A.E. Hotchner y titulado “Sophia: Vivir y Amar” señala: “Antes de ‘Dos Mujeres’ yo había sido intérprete. Después fui una actriz”. Aunque cabe consignar que desde antes de “Dos Mujeres” ya Sophia había llamado la atención de los aficionados. Su larga carrera se inició en el año de 1949, cuando participó en calidad de extra en cintas como “Quo Vadis”, utilizando su nombre de pila Sofía Scicolone, para posteriormente en 1951 probar fortuna con el nombre de Sofía Lázaro, tanto en cine como en los “fumetti” (nombre como se conoce en Italia a las revistas tipo nuestras “Foto Novelas”) en las cuales tenía bastante trabajo que le permitió sobrevivir durante esos años en Roma, en compañía de su madre y su hermana María. En algunos ejemplares de los “fumetti” que aún circulan o mejor dicho han sobrevivido al paso del tiempo, es posible encontrar a una Sophia a sus escasos diez y seis años, lucir ya con prodigalidad los encantos físicos que la llevarían a convertirse en una “estrella” internacional.

Su madre Romilda Villani era originaria del pequeño pueblo costero de Pozulli, cercano a Nápoles. A los diez y siete años Romilda marchó a Nápoles a participar en un concurso promovido, en toda Italia, por la Metro Goldwyn Mayer para encontrar a la mujer más parecida a la actriz Greta Garbo, cuyo primer premio sería un viaje a Hollywood con todos los gastos pagados, incluyendo una prueba cinematográfica. Logró ganar la prueba compitiendo con otras 350 mujeres, pero su madre se negó a darle permiso de viajar a los Estados Unidos, por lo que a la postre se decretó triunfadora a la chica que había quedado en segundo lugar. Frustrada en su sueño abandonó Pozulli, sin el consentimiento de su madre, para ir a Roma, esperando encontrar trabajo en los estudios Cinnecittá.

sophia1.jpgAllí se topó con Ricardo Scicolone, quién la embarazo y aunque se negó a casarse con Romilda, aceptó reconocer –extrañamente- a la muchacha y darle su apellido. Durante un tiempo vivieron el casa de la madre de Ricardo, en plan de arrimadas, hasta que las corrió y sin que el galán se preocupara por su manutención, pues prácticamente las abandonó a su suerte, por lo que Romilda se armó de valor y regresó a Pozulli, esperando que su madre no le cerrara la puerta de su hogar, ya que llegaba con su hija Sofía gravemente enferma a punto de morir. Aunque sobrevivió Sofía, su infancia fue desoladora, ya que en el ambiente represivo de la Italia de esa época, el tener un hijo ilegítimo era un gran pecado, que no sólo marcaba a la madre, sino también al hijo. Estigma que le dejó una profunda huella en su ánimo, el cual se vería agravado por la conducta del padre que cuando se convirtió en una persona famosa, llegó hasta demandarla por andar diciendo que era una chica abandonada, a la cual su progenitor nunca le había dado otra cosa que no fuera su nombre.

En cuanto a la selección de su nombre artístico definitivo nos cuenta en el mencionado libro: “Muy bien dijo el productor –Tienes el papel femenino de ‘Africa Bajo el Mar” (Africa sotto i mari, 1953), pero no me gusta tu nombre. Sofía Lázaro es igual a muchos otros nombres, y además te vincula con esos horribles ‘fumetti’. Tenemos que cambiarlo”.

“Mi verdadero apellido es Scicolone”.

“-Eso es todavía peor: suena a circo. No, tenemos que encontrar un nombre nuevo. Algo que no sea tan italiano: corto, limpio, fácil de recordar”.

“Este productor había terminado poco antes una película con la actriz sueca Marta Toren, y tenía un gran póster en la pared, relativo a la película, con su nombre. La cara del productor se iluminó”.

“-¡Eso es, Toren!

“Y comenzó a bajar por el alfabeto –Boren, Coren, Doren- hasta que llegó a Loren, que le pareció el nombre justo: Sofía Loren”.

“-No- dijo-. No me gusta como queda deletreado el nombre Sofía. Fuera de Italia pensarán que es Sophia mal escrito, así que cambiaremos a Sophia. ¿Te parece bien?

Yo accedí, pero en italiano la ph no se pronuncia como f sino como p, y durante mucho tiempo la gente que yo conocía en Pozzuoli se preguntó porque quería ser llamada Sophia”.

sophia-loren-nude-12.jpgAl revisar algunos libros y revistas que hablan sobre la actriz italiana y toparme con los archiconocidos fotogramas de la película “Dos Noches Con Cleopatra” (Due notti con Cleopatra, 1953), en la cual la vemos sugerentemente desnuda tomando un baño, ya que el agua no permite que se distinga claramente su cuerpo y en la otra erguida tapándose sus senos con sus manos, en una actitud que de cualquier manera nos permite percibir la generosa exhuberancia de su busto; con diáfana claridad me recuerdo de ocho años, admirando, precisamente en el corredor del Cine Alameda, los carteles que anunciaban la proyección de “Dos Noches Con Cleopatra” en una de esas clásicas funciones de los miércoles de adultos, en los cuales, con una cansina regularidad, por lo menos dos veces al año programaban dicha cinta. (Más tarde apareció un tercer cartel en que si era posible verla desnuda, pero que aquí nos lo escamoteaban). Eran aquellos años de nuestra infancia en que solamente se nos permitía “admirar”, a través de los carteles a la actriz, dándole rienda suelta a nuestra febril imaginación, en que la suponíamos participar en una orgía de imágenes de la despampanante Sophia Loren desnuda. Muchos años mas tarde, al poder ver la cinta, nos fue posible comprobar que la mojigata censura de la época hacía eficazmente su labor: dejar todo a la imaginación, dado que con lo que se permite mostrar hoy en día en el cine, en una película sí y en la otra también, nos lleva a considerar que ahora la mayoría de las cintas consideradas sólo para adultos, en aquellos años, hoy es factible verlas en cualquier canal de televisión en clasificación “A” y en horarios infantiles.

Pero nos estamos desviando de la “Evocación…” de esta ocasión y viene a nuestra memoria “Atila, el Azote de Dios” (Attila, 1953), un soberano “churro” en el cual Sophia era la ambiciosa Honoria, quién pretendía engatusar con sus encantos al temible rey de los hunos, interpretado por Anthony Quinn, para que le ayudara a treparse al trono que ocupaba su hermano Valentiniano. La película solía ser exhibida en programa doble en el cine Colonial, con bastante frecuencia, acompañada de “Ulises” (Ulisse, 1954) con Kira Douglas, Silvana Mangano y Rossana Podesta, otras dos bellezas del cine italiano que también despiertan evocaciones, las cuales ya pueden ser consultadas en este blog.

loren-1-fortuna.jpgJunto a “Atila, el Azote de Dios” hubo varias comedias picarescas que la popularizaron en su país, al igual que en México, antes de que probara fortuna en Hollywood, entre las cuales está la estupenda “El Oro de Nápoles” (L’oro di Napoli, 1954); “Pan, Amor y…Fantasía” (Pane, amore, e…, 1955); “Lástima que Seas Tan Canalla” (Peccato che sia una canaglia, 1955): “La Fortuna de Ser Mujer” (La fortuna di essere donna, 1955), al igual que el drama “La Mujer del Río” (La donna del fiume, 1955), cuyo argumento tiene semejanza con el de “Arroz Amargo” (Riso amaro, 1948) y en el cual comenzó a revelar, aparte de su archiconocida y apreciada belleza, que también tenía dotes de actriz.

En 1956 viajo a España a filmar la espectacular “Orgullo y Pasión” (The pride and the passion, 1957) dirigida por Stanley Kramer, mencionable por marcar su debut en el cine norteamericano, al igual que por su coestrella Cary Grant, con el cual mantuvo una honda relación amorosa que estuvo a punto de culminar en boda, salvo que a última hora se decidió por el “malo conocido” o sea su protector, amante, productor y único marido: Carlo Ponti, con el cual llegó a procrear dos hijos, amén de haber propiciado un “escándalo” para el solaz esparcimiento de la prensa amarillista. Ponti estaba casado y en esos años no se permitía el divorcio en Italia, por lo cual acudió a una separación “fast-track” en Ciudad Juárez, en que casi en una misma sesión se aprobó su divorcio y su matrimonio por poder con Sophia. Divorcio que no aceptaron las autoridades italianas, las cuales, presionadas por el sacrosanto Vaticano, tuvieron que dar curso a una denuncia de bigamia, que los mantuvo alejados de Italia varios años, por no estar reconocido su matrimonio. La solución vino cuando Giuliana, la primera mujer de Ponti, aceptó un “justo arreglo económico”. Marcho a Francia, donde ya vivía Carlo que se había nacionalizado francés, por ende ella solicitó la nacionalidad francesa que le correspondía por estar casada con un francés. Una vez logrado el reconocimiento, conforme a la ley gala, pudo solicitar el divorcio y dejar libre a Carlo, para ahora si casarse “oficialmente” con Sophia Loren y vivir todos felices. El matrimonio mexicano se llevó a cabo el 17 de septiembre de 1957 y fue anulado en 1962. El segundo y definitivo matrimonio entre Carlo y Sophia se llevó a cabo en París el 9 de abril de 1966 y finalizó el 10 de enero del 2007, con la muerte del ilustre productor, a los 94 años, en su casa de Ginebra, Suiza.

loren-7.jpgCarlo Ponti conoció a Sophia cuando a los quince años ella participó en un concurso de belleza en Roma, del cual era miembro del jurado Ponti, quién votó por ella, pero no ganó. Aceptó hacerle una prueba cinematográfica pero no funcionó. Sería varios años más tarde y después de varias infructuosas pruebas que Ponti la contrató en exclusiva, después de ver el resultado en pantalla de la presencia de Sophia en la versión cinematográfica de la ópera “Aida” de Guissepe Verdi. Papel que le llegó de rebote cuando Gina Lollobrigida lo rechazó, ya que la actriz se debía limitar a prestar su cuerpo, para que la gran diva Renata Tabaldi se encargara de cantarlo. La Lollobrigida se echó para atrás al considerar que iba a quedar de mero doble de una cantante, que no estaba a la altura de su estrellato. Ponti fue cuidando la carrera de la Loren, la cual se desesperaba por la lentitud en llegarle papeles interesantes, en tanto el productor la obligaba a perfeccionar su aprendizaje del inglés.

En el mencionado libro respecto a su situación amorosa comenta “Hace mucho que estamos casados. Nuestras edades son muy distantes. Nuestras apariencias son diferentes. Desafiamos al sistema que prefiere entender el matrimonio como ‘una desesperanza legalmente autorizada y cada beso como un triunfo sobre la repugnancia’. Admiro el intelecto de Carlo, su ternura, al forma en que se amasa a si mismo dentro de mis problemas. Es, sobre todo, un compañero, no sólo una pareja. Aprecio la observación de Lawrence Durrell: ‘Un compañero es mejor que un amante, y la bondad amorosa es mejor que el amor, incluso que la pasión”.

loren-6.jpgEn el inter de sus complicaciones sentimentales, aunque más bien fueron de índole legal para poder manifestar abiertamente su amor, fue afianzando su carrera internacional, al aparecer después de “Orgullo y Pasión”, en la cinta de aventuras de búsqueda de tesoros perdidos en el mar Egeo en “La Estatua Desnuda” (The boy and the dolphin, 1957) al lado de Alan Ladd, Clifton Webb y Jorge Mistral. Filmada en Grecia la secuencia más recordable de “La Estatua Desnuda” es aquella en que sale del mar, después de capturar unas esponjas y aunque vestida, la humedad provoca que la ropa se le pegara a su cuerpo, dando la sensación de desnudez…Años aquellos en que en el cine norteamericano y el mexicano, en que los cineastas para mostrar algo de la carnalidad de sus actrices y burlarse de la censura se las tenían que ingeniar con trucos como el de empaparles la ropa. Por cierto mientras la actriz habla de la calidez de Cary Grant, Peter Sellers, Gregory Peck, Marcello Mastroianni, Richard Burton y Peter O’Toole, entre otros de sus coprotagonistas, considera que el más “odioso” y pesado fue Alan Ladd. En cuanto a John Wayne sólo destaca su trato profesional y respetuoso; al igual que Clark Gable, quiénes se limitaban a trabajar sin buscar intimar con su compañera de reparto.

En cuanto a la influencia del cine en su monótona existencia en Pozulli, al término de la guerra, señala que su actor favorito fue Tyrone Power, llegando a ver por lo menos una docena de ocasiones “Sangre y Arena” (Blood and sand, 1941): “Este fue el dios de mi adolescencia. Después de haber visto a Rita Hayworth en ‘Gilda” (Gilda, 1946), comencé a peinarme en el estilo de ella; después cambié ese peinado al estilo de Verónica Lake cuando alguna de sus películas llegó a cautivarme. Pero nunca me puse frente a un espejo para tratar de imitar sus interpretaciones. No tenía deseos de ser una estrella, parecer fascinante, tener automóviles y pieles y un castillo en Beverly Hills. Y no era por la imposibilidad de obtenerlo. Era otra cosa. Lo que me provocaban esas películas era algo muy distinto. Era el elemento intangible de distanciarme, de la ‘actuación’ misma. No me interesaba lo que pudiera conseguir para mi misma por ser actriz, sino lo que pudiera hacer surgir de mí misma”.

loren-13.jpgCon John Wayne y Rossano Brazzi, bajo la dirección del veterano Henry Hathaway filmó la “Leyenda de los Perdidos” (Legend of the lost, 1957) en Timbuktú. Aceptable filme de aventuras sobre la búsqueda de una ciudad perdida en el Sahara. A esta siguió “Deseo Bajo los Olmos” (Desire under the elmes, 1958) basado en la obra de Eugene O’Neill, con Anthony Perkins y Burl Ives, la cual es una obra fallida debido, un tanto, a que no hay mayor química entre Perkins y la Loren, como para hacer creíble la supuesta desenfrenada pasión amorosa que se desata entre el hijastro y la joven madrastra.

Resultó mucho mejor su quinta cinta filmada para Hollywood, o sea la divertida comedia “Te Veré en Mis Brazos” (Houseboat, 1958), en la cual se casaba cinematográficamente con Cary Grant, vestida de blanco, tal y como había soñado toda su vida que debería ser su boda real. Paradójicamente fue durante el rodaje de este film que tomó la decisión de preferir unirse para toda la vida con Carlo Ponti, sobre Cary Grant.

loren-5.jpgDespués logró una buena actuación en “La Llave” (The key, 1958) al lado de William Holden y la cual los asiduos a los “jueves sociales” del Cine Encanto deben de recordar con facilidad, ya que era programada con frecuencia junto a “Lágrimas de Triunfo” (Jeanne Eggles, 1957) protagonizada por Jeff Chandler y la siempre bella y recordable Kim Novak.

A vuela pluma les diremos que otros títulos de su estancia en Hollywood fueron “La Orquídea Negra” (The black orchid, 1958); “Esa Clase e Mujer” (That kind of woman, 1959); “Su Pecado Fue Jugar” (Séller in pink tights, 1960); “La Bahía de los Ensueños” (It started in Naples, 1960); “Ella y Sus Millones” (The millionaires, 1960) y “Escándalos Imperiales” (A breath of scandal, 1960).

Insatisfecha del tipo de roles que le ofrecían en la meca del cine buscó regresar a Italia, pues como ella misma lo señala: “No fue culpa de Hollywood que no supieran que hacer conmigo. El cine americano de esa época limitaba a los italianos a ser pistoleros y camareros. Y nunca fueron capaces de aceptar a una actriz extranjera tal como era. Creían que tenían que cambiarla. Eso fue lo que ocurrió”. Aunque siguió trabajando en coproducciones con el cine norteamericano, lo cierto es que desde 1960 ya no volvió a filmar en Hollywood.

dosmujeres.jpgCarlo Ponti pretendía realizar “Dos Mujeres”, basada en una exitosa obra del gran escritor italiano Alberto Moravia, con el director George Cukor, quién sugirió que la madre fuera la temperamental diva Anna Magnani y la hija Sophia Loren. Cukor viajó a Roma a buscar convencer a la Magnani, la cual aceptó que había leído el libro y le interesaba el papel, siempre y cuando su hija no fuera la Loren, arguyendo, entre otras cosas, que era más alta que ella y no le gustaba tener que mirar para arriba cuando estuvieran juntas. Al no ser posible que cambiara de opinión, el director George Cukor se salió del proyecto. Para ese momento la Paramount, que era coproductora, también se desanimó y entonces Ponti se quedó con los derechos para realizarlo, llamando de inmediato a Vittorio de Sica para que la dirigiera y a Cesare Zavattini le encargó una nueva adaptación.

De Sica intentó hacer un segundo esfuerzo de convencer a la Magnani de hacer el rol de la viuda, la cual ya en plan de reto, después de largas horas de discusión, le dijo: “Oye Vittorio, si estás tan enamorado de la idea de poner a Sophia en la película, ¿por qué no le das el papel de la madre?”

Una vez que le reiteró que no actuaría al lado de la Loren, el director se despidió de la Magnani, señalándole que estudiaría su sugerencia. Al final de cuentas efectivamente Sophia encarnó a la viuda, la cual en la obra original tenía cincuenta años y la hija diez y ocho. En ese momento Sophia contaba con veintiséis años de edad, por lo que para mantener convincente a su personaje se le manejó como una persona de treinta y seis años, mientras a la hija se le redujo la edad a trece años. Para poder dar la apariencia de más edad Sophia, se decidió rodar en blanco y negro, vestirla como se vestían realmente las campesinas en la guerra y no maquillarla. Si a esto le agregamos que la historia, prácticamente, era similar a la que había vivido la actriz (y muchos italianos) durante la guerra, en el pequeño pueblo de Pozulli, con una travesía de Nápoles a su aldea para regresar al hogar destruido por las bombas, teniendo que convivir con soldados marroquíes, se entiende el fondo vibrante y emocional en que se apoyó Sophia, para efectivamente ofrecer, a mi parecer, su más grande actuación dramática, solo equiparable a la obtenida, años más tarde, en “Una Jornada Particular” (Una giornata partiucolare, 1977), dirigida por Ettore Scola y con Marcello Mastroianni, igualmente, en una de sus mejores interpretaciones.

loren-4.jpgDespués de su clamoroso triunfo como actriz en “Dos Mujeres”, le llegarían mejores papeles y películas en el cine italiano, principalmente en exitosas comedias como el episodio de “La Rifa” en “Bocaccio 70”; “Ayer, Hoy y Mañana” (Ieri, oggi, domani, 1963); “Matrimonio a la Italiana” (Matrimonio all’italiana, 1964); “Los Girasoles de Rusia” (I girasoli, 1969), todas dirigidas por Vittorio de Sica y coprotagonizadas ( a excepción del episodio de “La Rifa”) por Marcello Mastroianni, con el cual compartió créditos en nueve cintas y fue dirigida por Vittorio de Sica en ocho películas, entre las cuales se incluye la interesante “Los Secuestrados de Altona” (I sequestrati di Altona, 1962) basada en la pieza de Jean Paul Sastre, con las actuaciones de Frederic March. Maximilian Schell y Robert Wagner

loren-1-marcello.jpgClaro que no se limitó a trabajar exclusivamente en el cine italiano, ya que también participo en el cine internacional en varias películas, como las interesantes superproducciones “El Cid” (El Cid, 1961) y “La Caída del Imperio Romano” (The fall of the roman empire, 1964) ambas dirigidas con gran fortuna por Anthony Mann, en España y producidas por Samuel Bronston. La exitosa comedia de espionaje “Arabesque” (Arabesque, 1966) de Stanley Donen, con Gregory Peck, en la cual lucía bellísima, sobre todo calzando varios pares de botas, en diversos colores, las cuales se pusieron de moda en la época entre las mujeres. Trabajó en la última película que dirigió Charles Chaplin “Una Condesa de Hong Kong” (A countess from Hong Kong, 1966) con Marlon Brando de pareja, en una comedia que fue un estruendoso fracaso de taquilla y crítica, de la cual una de las cosas más piadosas que se puede decir de ella, es que estaba pasada de moda. Pero, al final de cuentas, se trata del último film que dirigiera el genial Chaplin y por ello no se puede dejar de mencionar; al igual que la obra póstuma de Vittorio de Sica, el melodrama “Vidas en Angustia” (Il viaggio, 1973).

ieri-oggi-domani.jpgEn “Ayer, Hoy y Mañana” realizó un ‘strip-tease’, el cual le resultó tan provocativo y sexy, que la revista Life le dedicó un buen número de páginas cuando su realización en 1963. De Sica le había dicho que quería que fuera tan sexy, tan excitante y provocativo el número que hiciera aullar a un hombre. A lo que ella replicó: “Pero Vittorio. Nunca he visto siquiera un ‘strip-tease”. Le pusieron de profesor al coreografo que se encargaba de preparar los números del Crazy Horse Saloon.

“El día que se hizo ese plano yo estaba extremadamente nerviosa. Más aún, había estado nerviosa durante una semana en la previsión de ese momento. La escena era en mi alcoba. Mi público era un Mastroianni completamente vestido, recostado en mi cama. Pedí a De Sica que retirar a la otra gente del plató excepto a los dos técnicos que filmaban la escena. Salía música rítmica de un tocadiscos. Le sonreí a Mastroianni. Él me sonrió . Y entonces lo hice. Lenta, sensual, provocativamente, fui quitándome la ropa, dejando que cada prenda bailara provocativamente ante sus ojos mientras su cuerpo se ondulaba con la música. Cuando llegué a mis medias de seda, que saqué de mis piernas de una manera lánguida y graciosa, Marcello comenzó a aullar, gritando hacia el techo como un coyote enamorado”.

loren-10.jpgEn 1994 o sea 31 años más tarde el director Robert Altman tuvo la afortunada idea de emparejar, nuevamente, a Sophia Loren y Marcello Mastroianni en su filme “Prêt-à-Porter”, esa interesante y a la vez fallida incursión por el mundo de la moda, siendo uno de sus momentos rescatables cuando Sophia y Marcello se reencuentran en París y pretenden aprovechar el momento para pasar su “asignatura pendiente”. Se van al cuarto de uno de ellos y entonces Sophia repite su numerito del “strip-tease”, pero ahora en lugar de provocar el aullido de Marcello, lo largo del escarceo lo llevan a dormirse. Es una escena tierna y a la vez irónica, en que vemos que “los héroes están fatigados”, aunque hay que reconocer que la Loren, resplandece bella con todo y sus sesenta años a cuestas. Evidentemente se trata de una secuencia homenaje a ese par de actores, que para los espectadores que conocíamos el antecedente de “Ayer, Hoy y Mañana”, resulta todo un agasajo visual y nostálgico, disfrutable a plenitud.

Sophia Loren se mantiene activa hasta la fecha, aunque ya sus papeles descollantes han sido, mas bien, en series de televisión como “The Fortunate Pilgrim” (1988) basada en una obra de Mario Puzo, la cual creo que entre nosotros pasó con el título de “Mamma Lucía”, en la cual Sophia era toda una matrona que mantenía el control de su familia. Y también fue grato verla en la sabrosa comedia “Dos Viejos Gruñones II” (Grumpier Old Men, 1995) al lado de esos estupendos comediantes Jack Lemmon y Walter Matthau, junto a otra de las guapas damas del cine de los años sesenta y que en esta película demostraba a plenitud que quien tiene retuvo, me refiero a la guapa Ann-Margret. Una larga trayectoria la de Sophia Loren que ha sabido mantenerse como una gran estrella internacional, a lo largo de más de cincuenta años, siendo una de sus últimas intervenciones en la película “Between Strangers” realizada en el 2002 por su hijo Edoardo Ponti, en calidad de productor, director y guionista, sobre tres mujeres que se reúnen a confrontar su pasado. Las otras dos mujeres son Mira Sorvino y Deborah Kara Unger.

En cuanto a su proyección sexual y magnetismo dejemos que ella misma nos hable de este tópico: “Creo que la cualidad sexual viene desde dentro. La gente me ha considerado desde siempre un símbolo sexual, pero al interpretar los papeles que trasmitían esa impresión nunca me dije: ‘Vamos, Sophia, haz esto en forma realmente sexual, enciéndeles el fuego’. No podría explicar que hacía yo para que un determinado papel pareciera mas sexual; simplemente interpretaba el personaje como creía que debía ser. Creo que si una se propone parecer más sexual, el público siente la falsedad y no le gusta. Es algo que está en una misma o no, y realmente tiene poco que ver con los pechos o las caderas o los labios gruesos. Marilyn tenía un gran talento, además de una sexualidad natural y contagiosa. Nadie puede enseñar a una actriz a ser sexi, a interpretar en forma sexy. Jayne Mansfield era un ejemplo. Tenía un buen cuerpo, pero a lo sumo era una caricatura de Marilyn. Y de la sexualidad”.

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Hay un comentario

  1. Buenos Aires,20 de julio /98.

    Me gustaria que me informes donde dan la pelicula La Francesa con Sophia Loren.
    Carlos Diaz