Grace Kelly: la elegancia erótica de Hollywood
Escrito por Gustavo Arturo de Alba | 14 de Septiembre de 2007 | Categorias: Actores y Actrices, Biofilmografias, Cine Norteamericano | Tiempo de Lectura: 17m 24s | Leido 1538 veces.
“¿Qué fue lo que hizo de ella una super estrella en tan poco tiempo? Su belleza habría garantizado una carrera cinematográfica de éxito, pero su meteórico ascenso pudo estar basado, principalmente, en el hecho de que Grace Kelly fuese la persona adecuada en el momento oportuno. La irresistible combinación de refinamiento y atractivo sexual resultaba perfecta en los años cincuenta; cuando en Estados Unidos las actitudes mas conservadoras se dejaban de lado, cada vez con mayor audacia, a favor de la apertura sexual, y sobre todo en los medios cinematográficos. Los norteamericanos estaban fascinados por la sexualidad, pero algunas veces consideraban ofensiva la descarada exhibición de Marilyn Monroe. En cierta manera, Grace Kelly era: la Marilyn del beato”.
James Spada.
Es muy seguro que para los aficionados al cine de nuevo cuño, la filmografía de Grace Kelly les diga muy poco, en comparación a lo que pueden saber, a través de la prensa rosa de las andanzas de sus hijos: el príncipe Alberto y las princesas Carolina y Estefanía, producto de su unión con el príncipe Rainero de Mónaco, quién falleció el 6 de abril de 2005.
Sin embargo su participación en once películas, casi todas ellas disponibles en DVD para su venta y renta en el mercado del video, al igual que su exhibición en los canales de televisión dedicados al cine clásico, o sea al anterior a 1970 nos han impulsado, entre otras cosas a ofrecer una evocación de esta actriz, quién nació el 12 de noviembre de 1929, en la ciudad de Filadelfia, en Estados Unidos y murió el 14 de septiembre a causa de las heridas sufridas en un aparatoso accidente automovilístico, en una carretera cercana a Mónaco -el 13 de septiembre de 1982- al perder el control de su coche, cuando entraba en una curva bastante pronunciada.
Su abuelo John Henry Kelly decidió marcharse de su natal Irlanda, allá por 1860, a la edad de diecinueve años, cansado de pasar hambre debido a las malas cosechas de papa y a la persecución religiosa que sufrían los católicos irlandeses en su patria, por parte de los anglicanos ingleses, así que se embarcó para los Estados Unidos, uniéndose a otros millones de irlandeses, que en esos años arribaban al nuevo mundo en busca de fortuna, tal y como se muestra en las recientes películas “Pandillas de Nueva York” (Gangs of New York, 2002) de Martin Scorsese y en “Un Horizonte Lejano” (Far and Hawai, 1992) de Ron Howard.. John Henry Kelly se instaló, primeramente, en Rutland, Vermont, sitio en el que conoció a Mary Costello, otra inmigrante irlandesa, que tenía diecisiete años, cinco menos que él, con la cual se casó en 1869.
Después de cambiar de empleo en varias ocasiones, en 1873 consiguió, por medio de un primo de Mary, un trabajo en la fábrica de tejidos Dobson, instalada cerca de las cataratas de Schuylkill, en Filadelfia. Para 1890 ya tenían diez hijos, seis varones y cuatro niñas: Patrick, Walter, Ann, John (muerto en la infancia) Charles, Mary, Elizabeth, George, John Brendan (Jack, padre de Grace) y Grace, esta última murió a los veintidós años, cuando parecía que iba a triunfar como actriz teatral.
La abuela Mary Costello Kelly era una mujer fuerte, que dominaba a su marido y que siempre inculcó en sus hijos la ambición de labrarse un mejor porvenir y que nada estaba fuera de su alcance si se lo proponían, sobre todo una posición económica y un sitio en la sociedad.
Los padres de la actriz fueron John y Margaret Kelly. John para las fechas de su matrimonio ya contaba con una situación económica bastante holgada, aunque con problemas de arribismo social debido a su falta de abolengo y tradición, pero que conforme a lo inculcado por su madre se sentía impelido a lucir en sociedad, por así decirlo. Necesidad que era bastante notoria en un círculo tan cerrado, como el de Filadelfia, considerada -en cierta forma- la cuna de la “High Society” (Alta Sociedad) de los Estados Unidos.
La necesidad de aparentar y estar en constante pose para ser aceptada en los estrechos círculos de la “crema y nata” de los “ricardos” de su país, influyó en tal medida en la familia Kelly, que no resulta nada sorprendente el excesivo celo de la actriz y princesa Grace por ceñirse y ajustar su conducta a una IMAGEN antes que pensar en su SER. Por eso para ella no hubo -aparentemente- mucho conflicto, entre el actuar frente a una cámara de cine o hacerlo para los ojos de sus súbditos monaquenses, ante quienes representaba el papel de la esposa fiel de su Príncipe Rainero.
El libro de James Spada titulado “Grece Kelly: Las Vidas Secretas de la Princesa” es una fuente inmejorable para conocer aspectos peculiares de la actriz, que influyeron o terminaron por conformar su carácter, así como su tenacidad para guardar y conservar, por encima de otras cosas, una imagen pública. Y también es de recomendar el de Juan Tejero “Hielo Al Rojo Vivo” en cuanto biografías de la actriz disponibles con facilidad en español.
Por cierto que James Spada no se anda por las ramas en eso de sacar a la luz pública varios rumores, que circularon por años, sobre las activas relaciones sexuales de la actriz, cuando desarrollaba su profesión en los teatros de Nueva York y después en los sets de los estudios cinematográficos de Hollywood. Para no hacer el chisme grande baste señalar, que así como los “astros” Glenn Ford y Tony Curtis se dedicaban con ahínco y tesón a ganarse su merecida fama de ser consumados “Don Juanes” en que a toda costa tenían que tener un “affair” sexual de por lo menos una noche con sus coestrellas femeninas de las películas en que trabajaban; otro tanto puede decirse de la encantadora y aparentemente fría Grace Kelly, la cual siempre mostró debilidad por los hombres mucho mayores que ella. Como sería el caso de Gary Cooper, Clark Gable, Ray Milland, Bing Crosby, William Holden, Robert Slatzer, Oleg Cassini entre otros, que son mencionados con un cúmulo de detalles, al respecto, en el citado libro “Grace Kelly: Las Vidas Secretas de la Princesa”.
Aunque si se trata de entrar al cotilleo sexual de la actriz se puede consultar “Las Vidas Sexuales de las Diosas de Hollywood” de Nigel Cawthorne en su capítulo “La Sorprendente Grace”, en el cual ofrece un cúmulo de detalles, sobre la larga lista de amantes de la actriz, que supo mantener su imagen pública de “virginal y fría”, a pesar de que la columnista Hedda Hopper la llegara a tildar de “ninfómana”, mientras el guionista Gore Vidal dijera: “Grace casi siempre se acostaba con su actor principal. Ella era famosa en la ciudad por eso”. En tanto la revista amarillista “Hollywood Confidential” publicó, en particular dos reportajes acusándola de ser la causa del posible divorcio de Ray Milland, al igual que de los líos en su matrimonio de William Holden; pero lo cierto es que ante los espectadores de cine imperaba la imagen de alguien angelical, recatado, sensata y refinada.
Desde sus años infantiles, Grace Kelly, dio muestras de su vocación artística, participando en las obras que se representaban en su escuela. En 1947 marchó a Nueva York para inscribirse en la Academia Americana de Arte Dramático, apoyada por su tío George Kelly, un dramaturgo de cierta fama que llegó a ganar el Premio Pulitzer. Al poco tiempo comenzó a buscar trabajo como modelo para pagarse sus estudios de actriz. Pronto se convirtió en una cotizada modelo, y su sofisticada imagen aparecía constantemente en revistas y spots publicitarios.
Sin embargo no falto el agorero del desastre, el cual encontramos en casi todas las biografías de los exitosos, que no supo ver adecuadamente el futuro de la princesa de Monaco, como fue el caso del fotógrafo “Ruzzie” Green quién, en 1948, le dijo en su cara al negarse a hacerle una sesión de fotografías: “No eres ni serás nunca una modelo de primera fila. No posees ‘glamour’, tienes el pecho liso y una hermosa espalda. Pero nada más. Eres, simplemente, una muchacha corriente”.
Mientras Juan Tejero nos señala que su fotogenia fue utilizada en el “Ladies Home Journal”, “Redbook” y “Cosmopolitan” por su rostro elegante y su personalidad encantadora, que lo mismo servía para anunciar sombreros, cigarrillos, aspiradoras y otros utensilios del hogar gracias a que “su enorme atractivo se fundaba en una apariencia equívoca y contradictoria que mostraba solamente a una muchacha increíblemente guapa, sofisticada y bien educada, pero que permitía adivinar un temperamento volcánico, sensual e imprevisible bajo el caparazón”.
En 1949 debutó de manera profesional en el teatro en la obra “La Heredera” de Henry James, sin que lograra el éxito atronador con que suele mitificarse los inicios de las carreras de las estrellas famosas, pero tampoco fue un desastre, ya que poco a poco Grace fue consiguiendo mejores oportunidades en el teatro.
En el año de 1950 comenzó a participar en programas de televisión, llegando a filmar entre 50 y 60 obras dramáticas. En 1951 viajó a Hollywood a participar en un papel secundario en “Horas de Espanto” (Fourteen Hours). Era una producción de la Fox, bajo la dirección de Henry Hathaway, la cual tuvo poco éxito económico y de crítica.Su debut fue tan poco prometedor, que la Fox obligó al director Gregory Ratoff a hacerle una prueba, cuando éste sugirió que le gustaría llevarla en su película “Taxi”.
La dichosa prueba no les gustó a los ejecutivos del Estudio y prefirieron darle el papel a Constance Smith; pero para fortuna de Grace la prueba también fue vista por el productor Stanley Kramer y el director Fred Zinneman, quienes la contrataron para el western “A la Hora Señalada” (High Noon, 1952), como dama joven de Gary Cooper, quien ganaría su segundo Oscar, merced a su recordable caracterización del sheriff “Will Kane”, el cual se enfrentaba él sólo a tres peligrosos malhechores ante la indiferencia del pueblo, que se decían sus amigos.
En rigor no es mucho el tiempo que se ve en pantalla a Grace, en “A la Hora Señalada”, pero el éxito de este western clásico contribuyó a que el público le prestara atención a la presencia de la futura princesa. Aunque en justicia, cabe mencionar que fue más destacada, en cuanto personajes femeninos, la actuación de Katy Jurado en el rol de “Helen Ramírez”, ex-amante del sheriff Kane.
El director Fred Zinnemann siempre defendió su actuación en “A la Hora Señalada” como correcta, ya que su imagen de torpeza y reticencia, encajaban muy bien en su rol de cuáquera recién casada. “Era muy, muy inexpresiva…, lo que concordaba a la perfección con el papel, y su falta de experiencia, sumada a una especie de “patosidad”, era muy conmovedora, creoyo”, señalo Fred Zinnemann.
La lista de sus romances con su coprotagonista se inicia precisamente con Gary Cooper, con el cual tenía una diferencia de edad de 28 años. Y si bien, Cooper, antes del rodaje manifestó sus dudas sobre la aceptación del público a dicha relación en la pantalla al preguntarse “¿Qué hace un viejo macho cabrío como yo, emparejado con semejante jovencita?”, fuera del set parece ser que no tuvieron muchos problemas para ajustarse. Por esas fechas Grace declaró: “Prefiero a los hombres mayores. Son más interesantes. Me gusta la gente que sabe más que yo. Siempre he preferido a las personas de más edad”.
Al terminar “A la Hora Señalada” se regresó a Nueva York, señalando que sólo regresaría ala meca del cine cuando tuviera la oportunidad de cargar realmente con el peso de una película. Pero al llegar a la urbe de hierro, se dio cuenta que los ejecutivos de la televisión se habían olvidado de ella y sólo le ofrecían pequeñas partes, en un medio donde antes le habían sobrado los estelares.
Pero el cine vendría a su rescate gracias a la citada prueba, en la cual los jerarcas de la Fox no vieron nada especial. Sin embargo a John Ford le gustó y convenció a Dore Scharry para que la Metro-Goldwayn-Meyer la contratara para “Mogambo”. La compañía le hizo caso y la firmó por siete años.
“Mogambo” es una segunda versión de una cinta realizada en 1932, titulada “Tierra de Pasión” (Red Dust) dirigida por Víctor Fleming y con la cual Clark Gable tuvo uno de sus primeros grandes éxitos, en el papel del cazador blanco Víctor, cuyo amor se disputan -durante un safari- una mujer de “mucho mundo” y una señora decentemente casada, pero poco feliz durante las noches.
En la primera versión la meretriz Eloise Kelly, era interpretada por la voluptuosa rubia platino: Jane Harlow y, en la segunda le dio vida la sensual morena Ava Gardner, quien brindó una de sus mejores actuaciones en “Mogambo”. En cuanto al personaje de Linda Nordley o sea la esposa reprimida e insatisfecha sexual, en la primera lo hizo Mary Astor con su pelo negro, y en la segunda Grace Kelly con su pelo rubio.
Es evidente que el atractivo de “Mogambo” radica en la funcionalidad o presencia de sus tres protagonistas, con un Clark Gable que disfruta el espectáculo de que dos bellezas del calibre de Ava Gardner y Grace Kelly, se disputen sus atenciones en un filme de acción y aventuras viriles con una serie de contenidos de sexualidad latentes de los personajes, demostrando Grace que más allá de su aparente frialdad, había mucho fuego en su interior, en particular en la escena en que se rinde ante el asedio del personaje de Gable. Escena, que fue, seguramente. la que inspiró al crítico Edward Linn de la revista “Saga” para escribir. “Estamos cansados de esas chicas que explotan su atractivo sexual, Grace Kelly con su aire frío y reservado, resulta infinitamente más atractiva que todas ellas”.
Quién sabría aprovechar brillantemente la educación, calidad, clase y sofisticación que proyectaba en la pantalla Grace Kelly, sería el mago del suspenso Alfred Hitchcock, con quien haría tres películas. La primera fue “Con M de Muerte” (Dial M for Murder) con Ray Milland, en el rol del esposo que contrataba aun asesino para deshacerse de su rica mujer.
Grace se vio bastante bien, por lo cual Hitchcock decidió llevarla en su siguiente proyecto “La Ventana Indiscreta” (Rear Window). Pero antes de recordar esa cinta y ya en plan de chisme, les diremos que si en la pantalla Ray Milland pretendía matarla, en la vida real fue otro de sus galanes maduros, con el cual vivió un tórrido romance, durante el romance de “Con M de Muerte”.
James Spada en su biografía nos da una buena idea sobre lo que vio en ella, el gran director inglés: “La dicotomía de Grace fascinó a Hitchcock. El estilo y porte era de una dama de la cabeza a los pies. Pero también era una joven vibrante, sensual y sexualmente atrayente. Su atractivo erótico, envuelto en decoro, se volvía más potente aún. Para muchos hombres, Grace resolvía el dilema prostituta-madona; poseía elementos de ambas. Y para Hitchcock esta combinación auguraba espasmos de celuloide”.
Basta volver a ver “La Ventana Indiscreta” y “Para Atrapar al Ladrón”, para poder comprobar la exactitud de la anterior cita, ala cual podríamos agregar la siguiente de Hitchcock: “Una actriz como Grace, que al mismo tiempo es una dama, da ciertas ventajas al director. Te puede permitir el lujo de ser más animado en una escena amorosa interpretada por una dama, que en la misma encarnada por una fulana. Con una fresca la escena puede resultar vulgar. Pero si sitúas a una dama, en las mismas circunstancias, resultará excitante y encantadora”.
Claro está que hay otros valores que le dan vigencia a esos dos extraordinarios filmes de Hitchcock, a los cuales habrá oportunidad de referirnos en otra ocasión, pero para los fines de esta nota nos basta destacar que son, indudablemente, los mejores de Grace Kelly.
Afirmo esto, sin olvidar que ganó un Oscar por su actuación de esposa abnegada y desaliñada de un alcohólico, al cual trata desesperadamente de retirar de la bebida en “La que Volvió por su Amor” (The Country Girl). Con toda justicia los historiadores del Oscar han señalado que fue el premio a la “Mejor Actriz” en Relaciones Públicas de las que competían ese año de 1954, pues quien lo merecía era Judy Garland, por su vibrante actuación en “Nace una Estrella”. Para no fallar a su costumbre Bing Crosby vivió un apasionado romance con Grace, mientras que el terecero en discordia en el filme o sea William Holden, ya había tenido su oportunidad, unos meses antes, cuando rodaron “Los Puentes de Toko-ri, excelente cinta de guerra recordable por muchas razones, pero no por la fugaz presencia de Grace Kelly.
Tuvo una participación intranscendente en la pésima “Fuego Verde” (Green fire) con Stewart Granger y Paul Douglas. Cabe señalar que todo indica que con James Stewart su pareja en “La Ventana Indiscreta”; así como con Cary Grant su coprtotagonista en “Para Atrapar al Ladrón”. Al igual que con Stewart Granger de “Fuego Verde” las relaciones se mantuvieron simplemente en el plano profesional, aunque a lo largo de los años mantuvo una sólida amistad con Cary Grant.
Cuando la M.G.M., le exigió trabajar en “El Cisne Real”, los rumores de su boda con Rainero ya estaban en su pleno apogeo, por lo que el sello oportunista de su intervención en esa fallida adaptación de la obra de Ferenc Molnar es innegable. Aunque a fuerza de ser sincero, es obvio que lucía hermosa como princesa.
Cuando se establecieron los arreglos para la boda entre Rainero y Grace Kelly, acudió al hogar de los Kelly, en Filadelfia, un enviado de Monaco, el Padre Tucker, para cabildear algunos asuntos delicados, que la prensa amarillista de la época manejo como que se le habían realizado pruebas de virginidad a la actriz, de las cuales paso satisfactoriamente al dar la explicación de que debido a la practica de la equitación la había perdido accidentalmente. En rigor el capellán Tucker llevaba, entre otras cosas, aparte de fijar la dote que daría la arribista familia Kelly por entrar a la realeza, la de supervisar la realización de análisis a Grace sobre su fecundidad, dado que para Mónaco era una cuestión importante ya que el artículo III del tratado franco-monagesco de 1918, establecía claramente que si un Grimaldi moría sin tener hijos varones, a los cuales heredar el trono, el Principado pasaría a ser un protectorado francés. Ya Rainero había tenido que terminar sus relaciones, de más de seis años, con la actriz francesa Giselle Pascal, debido a unas supuestas pruebas que habían mostrado su infecundidad. Grace la pasó a cabalidad. Lo irónico de la historia es de que Rainero, quién siempre manejó a Giselle Pascal como el amor de su vida, tuvo que aceptar, resignadamente, que varios años después de casarse con Grace, la Pascal quién había contraído matrimonio con el actor Raymond Pellegrein en 1955, tuvo una hermosa niña.
El paso de Grace Kelly por las pantallas cinematográficas terminó con su fresca y chispeante actuación en la comedia “Alta Sociedad” (High society), al lado de Bing Crosby y Frank Sinatra. En la cual, según algunos, no tiene mayor chiste su trabajo, ya que hacia el papel de una caprichosa chica rica, perteneciente a una de las mejores familias de Filadelfia. Ironías aparte, considero que “Alta Sociedad” es una de las cintas rescatables y recordables por la presencia de Grace Kelly, quien convirtiera en realidad el cuento de hadas de casarse con El Príncipe Azul, aunque no puede decirse que hayan vivido para siempre muy felices.
Para finalizar vaya una cita de Juan Tejero de su libro “Grace Kelly: Hielo al Rojo Vivo”: “Su enorme atractivo radicaba en una apariencia equívoca y contradictoria que mostraba solamente a una muchacha impecablemente bella, sofisticada y bien educada, pero que permitía adivinar un temperamento volcánico, sensual e imprevisible. Resultaba hermosa, elegante, segura de sí misma, lucía el vestuario a la perfección y, además, sabía ser sexy y divertida cuando era necesario. Pocas veces en la historia del cine alcanzó tanto refinamiento. Frialdad exterior y fuego interior, una mezcla única en un Hollywood, el de los años cincuenta, donde abundaban las ‘guapas exuberantes’ y las ‘feas inteligentes’, pero donde una belleza sofisticada y a la vez cargada de erotismo era difícil de encontrar”.
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