El primero de septiembre de 1931 nació en la ciudad de México Gabriel Siria Levario, (aunque en otras fuentes se afirma que nació en la ciudad de Nogales, Son.) el cual con el transcurrir del tiempo y a sugerencia del promotor Manuel Garay cambiaría su nombre, allá por 1955, por el de Javier Solís. Murió el 19 de abril de 1966, en la misma ciudad de México, a consecuencia de una serie de complicaciones postoperatorias, a raíz de una intervención quirúrgica en su intestino, cuando solo contaba con 34 años de edad.
A pesar de su juventud se encontraba en la cima de su fama como cantante de boleros rancheros. Javier Solís ganó en dos ocasiones el Disco de Oro (1963 y 1965) por ser el máximo vendedor de discos en esos años, en nuestro país.
Javier Solís, junto con Pedro Infante y Jorge Negrete forman la trilogía de cantantes muertos, los cuales mejor han conservado su popularidad. (Ahora hay que agregar a ellos un cuarto mosquetero: Don Antonio Aguilar). El público sigue consumiendo de manera reiterada sus discos. No es difícil escuchar, en la radio, todos los días, alguna de sus canciones. Siendo de las más cotizadas sus interpretaciones de “Sombras”; “Sabrás que te quiero”; “Angustia”; “Cuando tu me quieras”; “Mi último bolero”; “Quémame los ojos”: “Amor mío”; “Dios no lo quiera”; “Echáma a mi la culpa” (aunque nosotros preferimos la interpretación de Miguel Aceves Mejía), entre otras decenas de canciones que grabara este simpático y popular cantante, el cual llegará a incursionar en el cine, con cierta fortuna. En relación a su labor en el área de solista prefiero remitirlos a la enciclopedia Wikpedia en internet o, alguna de las múltiples páginas dedicadas a detallar su vida como cantante, entre las cuales destaca la siguiente: http://javiersolis.yomarnathalia.com/jsolis/cuerpo_bio.php a
En relación al cine, fue precisamente su simpatía y sencillez lo que se buscó explotar y proyectar en sus 33 películas. Habiendo debutado en 1960 en “Tres Balas perdidas” y su última película sería “Juan Pistolas”, realizada en 1966, un mes antes de su muerte.
Aunque aún es posible ver las películas de Javier Solís, en los canales de televisión dedicados al cine mexicano, en cierta medida se nos antoja menos sólido el prestigio del cantante, en comparación con ese gran mito de nuestro cine que es Pedro Infante, quien no pierde un ápice de su fama, sino al contrario se acrecienta con el paso de los años, mientras que el de Solís, disminuye en forma paulatina.
La comparación con Infante, en cuanto la proyección cinematográfica de Solís, resulta imprescindible por la simple y sencilla razón de que los productores buscaron siempre que repitiera en sus películas, los papeles y el tipo de personajes (sobre todo los de características urbanas) que habían sido todo un éxito con Infante.
Pero un poco debido al paso del tiempo y otro tanto a la rutinaria repetición de temas –ya vistos demasiadas veces- hicieron que las cintas de Javier Solís quedaran solo en un remedo o una caricatura la mayoría de ellas, sin más atractivo sólido que las buenas interpretaciones musicales del cantante.
Inclusive su película “Un Tipo a Todo Dar” que puede ser considerada de sus mejores y más características nos resulta una típica comedia melodramática de un subInfante. Esa historia del provinciano norteño que llega a la capital en busca de fortuna, teniendo que hacer una infinidad de trabajos, que van desde el de boxeador hasta grabar anuncios para la radio de un jabón y por fin triunfar como cantante en la televisión, mientras pasa una serie de sufrimientos porque le han secuestrado a su sobrino y tiene que rescatarlo de las “garras” de la rica abuela paterna del niño, nos lleva a un sinfín de coincidencias con “Nosotros los Pobres”, “Ustedes los Ricos” y “Pepe el Toro”, que saltan a la vista, a pesar de que el productor Sydney T. Bruckner nos llegara a contar, en reiteradas ocasiones, que escribió el argumento de “Un Tipo a Todo Dar”, basándose en la vida real de Javier Solís y por ello la considera una biografía fílmica disfrazada del mismo. Lo cual puede ser cierto y también lo es que la cinta está plagada de un cúmulo de tópicos y lugares comunes del género de comedias urbanas, sobre los peligros y las dificultades para triunfar en la capital.
Ya para terminar y continuando con las comparaciones, diremos que mientras resulta fácil recordar más de la mitad de los 58 títulos de la filmografía de Infante, no logramos retener más de cinco u ocho títulos de las de Solís, que pueden ser, aparte de las ya mencionadas: “Los Cinco Halcones”; “Fuerte, Audaz y Valiente”; “Campeón del Barrio”; “Rateros Ultimo Modelo”; “El Pecador”, “Los Cuatro Juanes”; “Los Sánchez Deben Morir”, “Los Tres Mosqueteros de Dios” y “Amor a Ritmo de Go-Gó”, pero entre ninguno de ellos encontramos uno de la calidad de “Los Tres García”; “La Oveja Negra”; “Escuela de Vagabundos” o “El Inocente”, por mencionar algunos de los más populares de Pedro Infante y que se siguen viendo con agrado, no solamente por la presencia del ídolo, sino por tratarse de buenas películas… y eso es lo que no tiene Javier Solís: buenas películas. Es por ello que no lo consideramos en el renglón cine, a la altura de Infante o Negrete, aunque como cantante sea otro el cantar y allí se mantenga más sólido su recuerdo y su fama.
Al morir Infante y como usted bien lo sabra, tratarón de promocionar a muchos actores que reunieran algunas de las características de él, como carita pero sobre todo voz; sin embargo Javier Solis un cantante exquisito pero como actor ……..Bueno hizo el intento.
Infante quiza sea mas popular en Mexico, porque aqui en Peru, Javier Solis es mas popular y escuchado que Jorge Negrete y Pedro Infante juntos.
Javier solis es el cantante mas completo que ha tenido mexico.
En Nicaragua es muy popular a pesar del tiempo.
sin menosppreciar a los otros grandes como
Pedro, Vicente, etc