Doña Emma Roldán Actuó en 204 Filmes
Escrito por Gustavo Arturo de Alba | 29 de Agosto de 2007 | Categorias: Actores y Actrices, Biofilmografias, Cine Mexicano | Tiempo de Lectura: 4m | Leido 584 veces.Doña Emma Roldán jamás encabezó el reparto de una película, pero sin embargo nadie puede negar que haya sido una de las figuras más populares de nuestro cine, a lo largo de cuarenta y cinco años de trabajo y doscientas cuatro películas, en que dio muestras fehacientes de su gran versatilidad histriónica e interpretativa, la cual murió el 29 de agosto de 1978.
Pero el recuerdo amable de su imagen no se olvida. Hace unos cuantos días que la televisión pasó, una vez más, “Allá en el Rancho Grande” (1936) y doña Emma se sigue robando la cinta con su extraordinaria caracterización de la lavandera Angela, que sin ningún pudor se atreve a vender a la heroína Crucita en 100 pesos al patrón.
Tres años antes ya había llamado la atención en “El Compadre Mendoza”, como la fiel sirvienta muda que con su presencia silenciosa simbolizaba, de manera atormentada, el mejor reproche que se le podía hacer a la conciencia culpable de su patrón. Su penetrante mirada era más que suficiente para provocar el remordimiento de Alfredo del Diestro, en su interpretación del acomodaticio “Compadre Mendoza”.
Doña Emma Roldán Reyna nació el 3 de febrero de 1893 en la ciudad de San Luis Potosí. Cuando era todavía casi una niña se casó por primera vez, pero la inexperiencia la llevó al divorcio y le hizo buscar trabajo en las compañías teatrales. Trabajando en una comedia en Costa Rica, conoció a Alfredo del Diestro quién sería su segundo marido y con el cual, prácticamente, aprendió a actuar.
Su debut fílmico lo hizo en la película “María” filmada en versión muda en Colombia en el año de 1922. Y antes de venir a México llegó a trabajar en Hollywood en 1930 en películas en español. Aquí su primer aparición en el cine fue en “El Anónimo” de Fernando de Fuentes, donde era una vecina de la heroína que robaba unos billetes.
De su popular interpretación en “Allá en el Rancho Grande” nos cuenta Doña Emma en una entrevista publicada en “Cuadernos de la Cineteca Nacional: Testimonios para la Historia del Cine Mexicano”, tomo 6: “…y tuve que ir a los mercados a comprar verduras, me enojaba y me peleaba porque me vendían caro para oír a la gente. Iba a esas vecindades espantosas, entraba con un chalecito puesto: -¿Diga, no tendrá un cuartito que me quisiera alquilar?- Pues nada más hay uno aquí, junto al excusado. Y todas esas cosas con tal de escuchar hablar a esas personas y se me pegara su modo, pues yo estaba impuesta a pronunciar las ces y las zetas, como mi marido me había enseñado para las obras de teatro”.
“Entonces aprendí el tono de la plebe, al grado que ya después de tanto usarlo no podía quitármelo, mi esposo decía a ni hija: -‘Es imposible llevar a tu madre a ningún lado, por que se ha ‘apeladado’ tanto que me da vergüenza”.
Pero al público siempre le gustó ver a doña Emma en papeles de “pelada”, que le daban una personalidad agresiva y gruñona, aunque al final de cuentas muy divertida, que contrataba con los papeles de abnegada de doña Sara García.
Vistas a la distancia ambas actrices, así como sus personajes con los cuales se les encasilló en el cine mexicano, resulta mucho más rescatable doña Emma Roldán con su espontaneidad y su gracia inigualable para poder ser la “mala”, la alcahueta, la usurera, la comadrona o la anciana argüendera y no dejar de ser simpática por ello, mientras doña Sara García nos resulta insoportable con su erguida figura de madre abnegada y sólo recordable como la abuelita regañona de Pedro Infante en “Los Tres García “ y “Vuelven los García”. Pero en rigor ese personaje de abuela regañona, con acento norteño, era más de doña Emma Roldán, quién lo había prefigurado en “La Gallina Clueca” y lo elevó a lo antológico en “Los Hijos de María Morales”.
Lo cierto es que doña Emma Roldán, a pesar de haber sido siempre una actriz secundaria de apoyo, logró ser una de nuestras máximas figuras estelares de nuestro cine, gracias a su brillante desenvoltura ante las cámaras y con un sinfín de personajes recordables como su presidenta municipal de “Las Hermanas Karambazo” y la abuela bronca de María Félix en “Canasta de Cuentos Mexicanos”, la avara Pitocha de “La Edad de la Inocencia”, o la tía Josefina de Martha Navarro en “La Pasión Según Berenice”, etc. que la hicieron ganarse, merecidamente, un lugar preferente entre el público del cine mexicano.
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Indudablemente Don Gus, la Sra. Emma Roldán una gran actriz, yo la recuerdo mucho en la película Soy charro de levita, donde le dice a Tin Tan y ese quiquitillo se parece a mi general….. por Díos tin tan a un general, simplemente Genial.
Me da mucho gusto que usted tome en cuenta a todos esos actores que aunque no fueron estelares, siempre le dierón a las películas su sello característico.