Pasión de Ingmar Bergman
Escrito por Gustavo Arturo de Alba | 25 de Agosto de 2007 | Categorias: Directores, Melodrama | Tiempo de Lectura: 2m 54s | Leido 460 veces.
Aunque los distribuidores de la cinta la exhibieron en México con el título que le pusieron en Estados Unidos (“La Pasión de Anna”), me rehusó a utilizarlo pues el de “Pasión” (En Passion, 1969), nos ofrece una idea más rica y ambigua del filme, por su propia indeterminación, en tanto que en rigor se trata se trata de cinco pasiones representadas, en mayor o menor medida, por los principales personajes (Andreas, Anna, Eva, Ellis y Johan).
“Pasión” es la obra suma de Bergman, en cuanto en ella están implícitas todas las preocupaciones fundamentales del director, a través de su carrera y al mismo tiempo es cálida por sí misma, en tanto no ser necesario tener un conocimiento previo del universo de Bergman, para lograr un entendimiento cabal del filme, como sucede con otras de sus cintas.
Cabe decir que en “Pasión” se expresa en forma más extrema la desesperación y pesimismo de Bergman, sobre la condición humana, con toda la carga de desesperanza mostrada por el director, ante la posibilidad de establecer relaciones humanas maduras y afectivas. Pero al mismo tiempo la obra más esperanzadora de Bergman en cuanto la posibilidad de lograr un “contacto” humano con el “otro”.
Bergman logra sintetizar esta contradicción gracias a las interrogaciones que hace, en el curso del filme, a través de unas entrevistas –que quizás fueron espontáneas- con los actores. Entrevistas en las cuales hacen una explicación e introspección sobre los personajes que están representando en la cinta, permitiéndole al espectador lograr “distanciarse” de lo que esta viendo en la pantalla y presuma la posibilidad que fuera del mundo de Bergman hay otras personas que si han logrado establecer relaciones más maduras. La entrevista con Bibi Anderson (Eva) es la más significativa en este sentido, ya que la actriz se pone a especular sobre el desarrollo del personaje fuera del filme, lo cual nos hace pensar que si los personajes pudieran también lograr esa “distancia”, tendrían posibilidades de salvarse, lo que sería una forma de tomar conciencia de su realidad.
Bergman nos muestra en “Pasión” a unos personajes envueltos en mutuos procesos de autodestrucción, ante la incapacidad de lograr establecer relaciones afectivas de manera positiva, en donde la única posibilidad de sentirse ligados al mundo la expresa de manera angustiosa Andreas (Max von Sydow) cuando habla de “ese breve deseo de atropellar algo con vida”, remitiéndonos a una forma inmadura de relación, que supone una “realización” a partir de destruir ante la “imposibilidad” de crear.
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