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Siempre Hay un Día Feliz de Donen y Kelly

Escrito por Gustavo Arturo de Alba | 23 de Agosto de 2007 | Categorias: Actores y Actrices, Cine Norteamericano, Cine de Siempre en DVD, Directores, Musical | Tiempo de Lectura: 10m 36s | Leido 756 veces.

dia-feliz-4-poster.jpg“Siempre Hay un Día Feliz” (It Always Fair Weather, 1955) será el tercer y último film que codirigirán Gene Kelly y Stanley Donen, el cual se ha estimado ligeramente inferior a sus dos anteriores, considerados obras maestras, como lo son “Cantando Bajo la Lluvia” (Singing in the rain, 1952) y “Un Día en Nueva York” (On the town, 1949), más que nada debido a su tono de amargura y ácida reflexión sobre el reencuentro de tres camaradas, diez años después de haber sido dados de baja del ejército, al término de la Segunda Guerra Mundial.

En un principio la idea de Kelly y Donen, que compartieron los guionistas Betty Comden y Adolph Green, era la de realizar una continuación o secuela de “Un Día en Nueva York”, con el objeto de ver la evolución de aquellos tres soldados que vivieron una jornada inolvidable en Nueva York, cuando tuvieron 24 horas de descanso. La intención era tomar a Gabey (Gene Kelly); Chip (Frank Sinatra) y a Ozzie (Jules Munshin) diez años más tarde de esa visita a la ciudad de los rascacielos, pero, desafortunadamente, la MGM se rehusó de plano a que se utilizara a Jules Munshin y Frank Sinatra pasaba por una serie de desencuentros con el Estudio, a causa de las negociaciones con su contrato, que hacían imposible su participación en el filme.

dia-feliz-1.jpgSe realizaron modificaciones en la caracterización de los personajes, evitando las connotaciones con los de “Un Día en Nueva York”, empezando por los nombres de los soldados, al igual que no hay ninguna referencia a alguna chica neoyorkina que hubieran conocido los tres antes, al no contratar a alguna de las chicas que estuvieron en la ya citada “Un Día en Nueva York”.

La cinta inicia cuando vemos a tres soldados Ted Riley (Gene Kelly); Doug Hallaron (Dan Dailey) y Angie Valentine (Michael Kidd), danzar por las calles de Nueva York, durante el desfile de la Victoria, dirigiendo sus pasos al “Tim’s Bar Grill”, en la Tercera Avenida, después de varias copas y antes de marcharse cada quién a sus respectivos hogares, se hacen la formal promesa de volverse a encontrar en ese sitio, dentro de diez años para refrendar su amistad, dejando en una lámpara tres billetes partidos a la mitad, quedándose cada uno de ellos con una mitad en la cual han puesto la fecha de la reunión.

dia-feliz-8.jpgTed va ilusionado a buscar a su novia, en lo que puede ser la única referencia explicita a Ivy (Vera Ellen) en “Un Día en Nueva York”, para solo encontrar una carta en la cual le dice que su amor ha terminado. Ted vaga por las calles de bar en bar, hasta que termina danzando en la calle y cantando a la amistad eterna, en un tono entre amargo y dulzón, “The Times Has Come for Parting”, como presagio de lo que vendrá a continuación.

Los tres acuden con escepticismo a la cita y pronto descubren que es poco lo que tienen que decirse y cada quién ha presumido de un éxito, que ninguno ha alcanzado. Doug les invita el lounch en un restaurante elegante, ya que es un ejecutivo con problemas de úlcera y en su matrimonio a causa del alcohol. Casualmente conocen a la ejecutiva Jackie (Cyd Charisse), quién al enterarse del motivo de su reunión, les invita a presentarse en el programa de televisión que ella produce, el cual es una especie de primitivo “talk show”, conducido por la bailarina Madeline Bradville (Dolores Grey).

Jackie impresiona por su “look” de intelectual a Ted, quién pretende ligársela presumiéndole de llevarla a sitios poco sofisticados, como puede ser un gimnasio. Llevándose una menuda sorpresa cuando Jackie le da una cátedra de conocimiento en box, pues no por nada viene de una familia numerosa, en la cual la única mujer era ella.

http://es.youtube.com/watch?v=kbIwerGYf8w

La vista al gimnasio sirve para dar paso a uno de los memorables números de Cyd Charisse, con el tema “Baby, You Knock Me Out” siendo doblada en la interpretación musical por Carole Richards, pero indudablemente que en la danza ella era simplemente la mejor. Rodeada de boxeadores nos muestra su destreza para la danza atlética con ejercicios boxísticos. De cierta manera estamos ante una réplica al de Jane Russell “Ain’t There Anyone Here for Love” interpretado en “Los Caballeros las Prefieren Rubias” (The gentleman prefer blondes, 1953), con sus ejercicios gimnásticos con el equipo de gimnasia de Estados Unidos, para una competencia atlética en Europa. Es obvio que a pesar de la fogosa y rebosante belleza de la Russell, en términos de concepción visual y coreografía es mucho mejor el de Cyd Charisse, pero los dos merecen estar en una antología del género.

dia-feliz-7.jpgLa incursión en el programa de televisión permite a Donen y Kelly, al igual que los guionistas, realizar una de las primeras y mas incentivas críticas y sátiras a la llamada “caja idiota” y en particular a los comerciales. “Siempre Hay un Día Feliz” va caminando en un tono cínico, en que a los primeros brotes de alegría o motivos de festividad de los personajes, en que sienten se les abre una puerta de esperanza, hay el toque de conciencia, que los obliga a tomar nota de su realidad.

Efectivamente es un musical dramático que se adelanto a su época, más en el tono de los musicales críticos, con su velado sarcasmo como fueron los realizados por Bob Fosse: “Dulce Caridad” (Sweet Charity, 1969); Adiós Berlín (Cabaret, 1972) y “El Show debe seguir” (All That Jazz, 1979). Podría decirse que al musical en los cincuenta le venía mal la reflexión y que la secuencia de bailar Gene Kelly con patines en plena calle, fuera sólo vista como un virtuosismo que daba muestras ya de agotamiento o que el musical clásico estaba a punto de desaparecer.

dia-feliz-9.jpgCésar Santos Fontenela nos habla del filme en su libro “El Cine Musical” así: “Siempre Hay un Día Feliz” tuvo menor fortuna que “Cantando en la Lluvia”, aunque apenas le sea ligeramente inferior. De nuevo parten Kelly y Donen de un guión de Comden y Green, que en esta ocasión y al contrario que en “Un día…” y “Cantando…”, prescinden de todo optimismo para dar rienda suelta a una amargura, a una acidez que posiblemente, fue la causa del fracaso -económico, no artístico- del film, ante un público acostumbrado a que en el musical predominara la comedia sobre todo lo demás. Se trata de tres hombres que han hecho juntos la guerra y que quedan en encontrarse exactamente diez años después de su separación; cuando llegan a la cita se encuentran con que, tras haberse considerado inseparables, no tienen nada que decir. El número “Once Upon a Time”, cantado en “off”, es realmente patético. Como patético es, en su aparente alegría, “March, March”. La alegría de vivir está únicamente presente en el número de Cyd Charisse “Baby, You Knock Me Out”, mientras los de Dolores Gray, en particular “Thank a Lot But no Thank”, están teñidos de un velado sarcasmo. Es cierto, en lo que se refiere a la partitura, que la que André Previn compuso para el film no tiene la extraordinaria calidad de las de Bernstein para “Un día…” o Nacio Herb Brown para “Cantando…”, pero la coreografía, siempre de Kelly y Donen, es excelente en su deshojamiento, y la interpretación del propio Kelly, Dan Dailey y Michael Kidd admirable, como lo es la actuación de sus compañeras. “Siempre Hay un Día Feliz es obra originalísima, digna de otros musicales dramáticos como pueden ser “Nace una estrella” o “Adiós Berlín” (Cabaret), e incluso superior en ocasiones. Obra que, como tantas otras, necesitará una reposición para ser comprendida en su exacto alcance. Obra, en suma, maestra, como las dos anteriores de sus autores”.

dia-feliz-3.jpg“Siempre Hay un Día Feliz” fue el último en que colaboraron Donen y Kelly, pues por esas fechas la relación se deterioró ya que Gene mantenía relaciones sentimentales con Jeanne Coyne, primera esposa de Stanley y con la cual se casaría el 6 de agosto de 1960, unión que terminaría el 10 mayo de 1973, cuando murió Jeanne, quién lo dejó viudo a Kelly con dos hijos. Hasta donde tengo entendido Donen y Kelly no volvieron a verse como amigos, desde el término de su tercer musical e inclusive hay quién afirma no se llegaron a dirigir la palabra nuevamente. Sin embargo, independientemente de ello, el tandem Kelly y Donen se mantendrá unido en la historia del film musical, pues sus dos primeras obras “Cantando Bajo la Lluvia” y “Un Día en Nueva York” ocupan el primero y el lugar diecinueve, respectivamente entre los 25 Grandes Musicales del American Film Institute y yo gustoso quitaría a alguno de los que esta en dicha lista, para incluir a “Siempre Hay un Día Feliz”, en que a pesar de su tono agridulce o, quizás por eso, lo tengo entre uno de mis favoritos. Y seguirá vigente la polémica sobre quién aportó más, a la vista de los resultados de cada uno de ellos en otros musicales realizados en solitario, cuya balanza pareciera inclinarse a favor de Donen, pero en el fondo se trata de una discusión bizantina.

Lo cierto es que por razones simples de ubicación en el tiempo los primeros dos musicales que más me impresionaron, haciéndome aficionado al género fueron el regocijante “Siete Novias Para Siete Hermanos” dirigido por Stanley Donen y “Siempre Hay un Día Feliz”, ambos vistos en su estreno en el Cine Encanto, en 1955 y 1956 respectivamente, cuando tenía nueve años. Más tarde ya en matinee tendría oportunidad de gozar y disfrutar a plenitud “Un Día en Nueva York” y “Cantando en la Lluvia”, los cuales vería en reiteradas ocasiones, lo que no ocurrió con “Siempre Hay un Día Feliz”, cuya reposición era esporádica, pues como ya se señalo no tuvo mayor éxito en taquilla, aunque con el tiempo se ha ido revalorando su importancia y trascendencia, lo cual podrá ser factible comprobar este 23 de agosto, en que se cumplen 91 años del nacimiento de Gene Kelly y el Canal de TCM Classic Hollywood tiene dedicado el día a este gran bailarín en que a partir de las 18.15 horas (tiempo de México) se podrá apreciar primero “Cantando en la Lluvia”; a las 20.00 horas “Siempre Hay un Día Feliz” y a 21.45 horas inicia “Un Día en Nueva York” o sea las tres obras maestras de Stanley Donen y Gene Kelly, podrán ser apreciadas de un tirón, quedando de postre a las 23.30 horas el disfrute de la interesante comedia “Les Girls” (Les Girls, 1958) de George Cukor.

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