“Cantinflas”, el cómico mexicano por antonomasia,.
Escrito por Gustavo Arturo de Alba | 12 de Agosto de 2007 | Categorias: Actores y Actrices, Biofilmografias, Cine Mexicano, Comedia | Tiempo de Lectura: 5m 12s | Leido 2352 veces.
“México en los treinta. En el salón Rojo –ubicado en el Broadway mexicano de entonces, Santa María la Redona- el propietario señor Rivera, organiza un beneficio para el mejor ventrílocuo de la época, el conde Bobby. Participan el dueto Campa Acevedo, la pareja Chupamirto y Amelia Wilhelmy y un dueto cómico que había iniciado su carrera en la carpa “La Valentina”, en el pueblo de Tacaba. Según la memoriosa leyenda citadina, esa noche al olvidarse el “sketch” a Mario Moreno Reyes y al deshilvanar, aterrado insensateces e incoherencias frente a su compañero Schilinsky, nació un mito mexicano: ‘Cantinflas’ y un estilo, una forma de ser nacional, el cantinflismo”.
Esta es la forma “novelada” en que Carlos Monsiváis describió el nacimiento a la fama de “Cantinflas”, en un texto de presentación de la cinta “Ahí Está el Detalle”, recogido en el “Anuario 1965” del Departamento de Actividades Cinematográficas de la U.N.A.M. Pero ya antes, el 12 de agosto de 1911 había nacido en la ciudad de México, Mario Moreno, quién ha alcanzado la notoriedad como uno de los máximos “monstruos” sagrados de nuestro cine.
En el texto, anteriormente citado, nos continúa contando Monsiváis: “Tanto ‘Cantinflas’ como el cantinflismo como el verbo que los expresa, cantinflear, surgen y obtienen su fulgor de la incoherencia. Las muchas palabras que bien entendidas no quieren nada, encuentran en ‘Cantinflas’ su más eficaz recolector. Novo sugiere lucidamente que el mérito sociológico de ‘Cantinflas’ fue haber expresado en forma inconsciente que es de suponer, un fenómeno muy de la época: la verborrea lideril, que bien vista es el laberinto palabrero que los Altos Intereses Políticos siempre requieren para desplegarse y vencer. ‘Cantinflas’ encarnó, o a través de la voz de ‘Cantinflas’ se manifestaron los tics del mexicano, como ser para el público: obsequiosidad, afabilidad, discreción y como fondo el inevitable demoledor vacío. En una realidad donde las palabras no querían decir nada, las efusiones de ‘Cantinflas’ querían decirlo todo… En su total atropello de la sintaxis, en su ignorancia ejemplar de la lógica. Al poner en entredicho con una audacia y decisión incomparables, la férrea y solemne estructura idiomática que vivimos de modo oficial, ‘Cantinflas’ se convirtió en el cómico mexicano por antonomasia”.
Por su parte en el sitio de la BBC lo reconocen así: “El personaje de la gabardina deshilachada, y pantalones de cadera caída; el lustrabotas, el borrachín, el cargador, que se enreda en un laberinto de palabras y expresiones, nació en 1936 y lo llevó a la fama en todo el mundo de habla hispana”.
En el pleno furor de su gloria en las carpas y el teatro popular mexicano, “Cantinflas” irrumpió en el cine en 1936 en “No te Engañes Corazón” de Miguel Contreras Torres. Al año siguiente ya llevó el crédito estelar en “Así es mi Tierra” de Arcady Boytler, que es una simpática comedia ranchera en tiempos de la Revolución, en donde notamos cierta inadecuación de “Cantinflas” a su personaje campesino. Afortunadamente en su tercera cinta “Águila o Sol”, regresó al ambiente urbano, donde podía desplazarse a sus anchas, pues es obvio que su picaresca es más adecuada en el entorno citadino.
En la medida que “Cantinflas” se fue encumbrando en el cine, fue perdiendo su agresividad contestataria, para ir convirtiendo, de manera complaciente, su peladito o lumpen en un mero guía cívico al servicio, no tanto del gobierno en turno, como a la gran burguesía. En lugar de ir desarrollando su personaje para que fuera el portavoz de la inconformidad del pueblo, lo dejo consumirse en la intrascendencia de insípidas situaciones humorísticas, en las cuales se perdió todo lo que de subversivo había mostrado el personaje en su mejor comedia que fue “Ahí Está el Detalle” (1940) dirigida por Juan Bustillo Oro. En la medida que se hizo frecuente asistente a reuniones en Los Pinos, sobre todo a partir de establecer relación amistosa con el Presidente Miguel Alemán Valdés, se volvió un cómico disciplinado y atento a las sugerencias del poder, en utilizar su influencia con la plebe, emitiendo mensajes “positivos” sobre las bondades del régimen revolucionario, que buscaba dar solución a los problemas ancestrales del país, pero que debíamos darles tiempo para lograrlo.
En tanto “Cantinflas” se creyó el gran cómico mexicano, capaz de igualarse y sentirse superior a Charlot (Charles Chaplin), dejó de ser cómico, para ser un mero chistoso. Cómico es quién aparentando divertir dice verdades que hieren y chistoso es quién divirtiendo hace olvidar las verdades.
Es indudable que “Cantinflas” es un gran chistoso y que dentro de esa categoría logró realizar comedias extraordinarias, algunas de ellas rayando lo genial, las cuales son dignas de recordar y en rigor lo hacen merecedor de su gran fama. Fama bien labrada en los años cuarenta y cincuenta en películas como: “El Gendarme Desconocido”; “Los Tres Mosqueteros”; “Romeo y Julieta”; “A Volar Joven”; “El Mago”; “Puerta Joven”; “El Bombero Atómico”; “Caballero a la Medida”; “El Bolero de raquel” y “Sube Baja”.
Pero a partir de los años sesenta, cuando se clarifican sus intenciones ejemplarizantes, irá uno a ver cintas por el recuerdo de su fama y esperando que repita alguna de sus genialidades… Pero parafraseando al poeta: esas ya no volverán. O hay quién recuerde algo extraordinario en “El Analfabeta”, b”El Extra”; “El Padrecito”; “Su Excelencia”; “Por Mis Pistolas”; “El Profe”; “Conserje en Condominio”; “Don Quijote Cabalga de Nuevo”; “El Patrullero 777” y “El Barrendero” que fue su última película realizada en 1982.
Es obvio que la personalidad que va con nosotros de “Cantinflas” es la de su primera época, en donde tuvo hallazgos geniales y resulta rescatable, más allá del rechazo al uso descarado de su personalidad, sobre todo a partir de los sesentas, como un fiel loador del priismo, perdiendo toda su capacidad crítica y tornarse en un cómico al servicio del régimen, lo cual supo aquilatar adecuadamente Carlos Salinas de Gortari en su muerte, acaecida el 20 de abril de 1993, al rendirle un homenaje manipulado y manipulador en Bellas Artes, buscando que algo de la fama del cómico, pasará al gobernante.
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Conozco su poca preferencia por Cantinflas, pero ¿Dónde quedó “Ni sangre, ni arena”?
Don Gus, ya que anda con los cómicos mexicanos, anímese a dejar la ortodoxia y proponga cuales son los diez (o quince o veinte) mejores del cine nacional para usted.
Darío
p.d. ah, y de Cantinflas siempre me encantó “Un día con el diablo”, que tampoco aparece en el artículo.
CREO QUE GUS YA HA HECHO COMENTARIOS SOBRE CANTINFLAS EN LA PELICULA TAURINA NI SANGRE NI ARENA EN OTROS DE SUS ARTICULOS. SALUDOS A JAVIER Y A GUS
Agradezco sus comentarios y aunque no es uno de los cómicos de mis preferencias, pues para mí el número uno, en el cine mexicano es TIN-TAN, les prometo que voy a escribir uno nuevo texto, en particular sobre “Ni Sangre Ni Arena”, que tampoco la mencioné en el texto de “Apuntes sobre las películas taurinas”, al igual que de “Un Día con el Diablo” y algunas otras que son rescatables de la filmografía de Mario Moreno “Cantinflas”, pues igualmente omití una mención a su incursión en Estados Unidos y su participación en “La Vuelta al Mundo en Ochenta Días”, que no es tan deseñable, aunque si es mejor olvidarnos de la cursilona “Pepe”.
Gracias por los comentarios, que nos estimulan y nos permiten saber que otros temas abordar.
Estoy en total acuerdo con usted Don Gus, Tin-Tan el número 1. Recuerdo que de niña escuche un programa radiofónico me parece en la W, que era un especial de Tin-Tan y en un lapso del programa hablo Mario Moreno diciendo que el reconocia que el mejor cómico de México había sido Tin-Tan.
Sin embargo Cantinflas tambien tuvo una participación importante tal es el caso que cuando el fallece una multitud lo acompaño y no me dejara mentir el pueblo de México solo lo hace con sus realmente favoritos.
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