Festival de Verano 2007: Hacia los Estrenos ¿Nacionales?
Escrito por Héctor Enrique Espinosa Rangel | 10 de Agosto de 2007 | Categorias: Cine Mexicano, Cine Norteamericano, Estrenos, Otros países | Tiempo de Lectura: 8m 30s | Leido 425 veces.
El fin de semana pasado la Filmoteca de la Universidad Nacional Autónoma de México presentó su programación para el Festival de Verano 2007, en su 14ª. Edición, entre el 10 de agosto y el 20 de septiembre próximos en salas universitarias y comerciales; y la novedad estuvo en la cantidad de asistentes al desayuno de presentación, estaban todos los medios, excepto, claro, la televisión comercial. Y resulta ser que esta vez se presentan para la Ciudad de México cuando menos seis películas de las que cuando menos dos tienen interés especial para la “inexistente” industria nacional.
Se trata del documental “Los ladrones viejos”, de Everardo González y “El clavel negro”, de Ulf Hultberg; la primera un documental que es la historia de una generación de ladrones que alcanzaron sus mayores éxitos en los años 60, de los códigos de conducta y ética que los caracterizaron, de las diversas “categorías” de delincuentes que poblaron las calles de la ciudad, de las alianzas con los mandos policíacos que les permitieron salir adelante, de las traiciones que las siguieron y del precio que finalmente pagaron por ello.
Película nostálgica que nos recuerda que “todo tiempo pasado fue mejor”, los ladrones viejos (todavía dentro de las diferentes cárceles de México) abogan por su causa, no muestran arrepentimiento porque el suyo es un oficio, que, como dicen ellos mismos, se tiene que pagar por ser delito, pero no reconocen hacer un daño social, solo equilibran la moral del país cuando “Ladrón que roba a ladrón….y Ahí hay un gran signo de interrogación”; en su visita al pasado González nos lleva a un recorrido nostálgico por un México menos poblado y violento, por la incomprensión de los prisioneros por lo que sucede en las calles, donde ya no hay respeto profesional sino una violencia increíble; aunque, hábilmente nos lleva González a entender lo que no quieren sabe o no son capaces de ver: en su trato con las autoridades y creando la corrupción hirvieron que todo llegara ahí; tal y como le sucede a un padre que no entiende la conducta de sus hijos, porque él, como sea, les dio todo.
En cuanto a la segunda es una extraña coproducción de México con Dinamarca y Suecia para contar la historia del embajador sueco en Chile durante el golpe de Pinochet en “El clavel negro”, la desventura de este diplomático que realizó un enorme esfuerzo para salvar de las mazmorras y el paredón a muchísimos nacionales y extranjeros en Chile y en premio se le retiró del servicio diplomático dejándolo para vivir como vendedor en su país.
Desde luego la parte más interesante del asunto es la colaboración con una cinematografía tan distante geográfica y emocionalmente como la de los países nórdicos, pero que en la coincidencia histórica por la familiaridad con Allende se hermanaron momentáneamente; además el hecho deque Kate del Castillo y Lumi Cavazos participen en ella cambia un tanto el panorama que para nuestro público no es muy atractivo al llevara al gran Michael Nyqvist en el estelar, que por acá lo conocemos por papeles secundarios en el cine gringo.
Desde luego la aventura de producción con suecos y daneses parece haber colmado a los participantes como experiencia personal, especialmente a las actrices que ya siguen el camino de internacionalización que igualmente ha establecido Daniel Jiménez Cacho, que también participa.
Pero además no todo termina ahí, porque llega una extraña película del chileno-francés Raoul Ruiz, “Días de campo”, basada en relatos de Federico Gana, y con la característica especial de que el director solicitó que las copias para México fueran entregadas con subtítulos en francés, porque estima que el español que se habla en Chile no resulta comprensible para todo el público (no se si Ruiz sepa que en México se habla también el español, aunque seguramente los mexicanos que conoce en París son franco parlantes)
Además hay una sorpresa proveniente de Asia, la película “Auto de lujo”, de Wang Chao, un director con muy poca obra exhibida, al parecer además de ésta tiene otra, “El huérfano de Anyang”, que aún no he visto, pero con la muestra de Auto de lujo se puede satisfacer la curiosidad por las novedades provenientes de China.
Un padre exiliado por fallas contra el Partido durante la revolución cultural, viaja a la ciudad con la finalidad de ver a sus hijos y notificarles que su madre se encuentra grave, y encuentra a la hija, que trabaja de prostituta a las órdenes de un ladrón, quien finge ser su amante para simular la profesión de la hija; pero resulta que el hermano de ella murió por torpezas de éste y ni la chica lo sabe; establecen una relación cordial, pero el policía que ayuda al viejo a buscar a su hijo reconoce al ladrón y lo intimida para finalmente capturarlo.
El padre se entera entonces de toda la verdad, de la muerte de su hijo y las actividades de la muchacha, acepta todo y regresa a su tierra con intención de acompañar los últimos días a su esposa, pero la hija regresa al quedarse sola por el encarcelamiento de su patrón, quien le deja una fortuna y un embarazo avanzado. El niño nacerá poco después de que fallece la abuela.
Es una versión del melodrama La vendedora de flores, hecho famoso por Frank Capra en los años sesenta como “A pocketful of miracles”, pero que ha tenido muchísimas versiones en diferentes cinematografías, (incluso la hongkonesa y la mexicana); el buen bandido que ayuda por compasión a una mujer para que finja con su hijo que es alguien de éxito y no alguien carente de importancia; quizá le mejor versión de este drama haya sido la realizada por Hanna Barbera en la serie Don Gato.
Lo curioso es el parecido inmenso que tiene la forma de hacer cine por este joven de Nankin (o Nanjin), que recuerda los mejores años del cine mexicano, especialmente al estilo de Ismael Rodríguez, aunque su tratamiento de la imagen, a partir de la expresividad del rostro, lo hace singular, en particular cuando se trata del rostro que para los occidentales resulta impenetrable, de los chinos y chinas.
Para seguir adelante con las novedades Paul Verhoeven (si, el de “Robocop” y “El vengador del futuro”) vuelve atrás en su estilo fílmico y aborda un tema difícil y doloroso: el antisemitismo europeo. Claro, se trata de una cinta de guerra, pero no de matanzas masivas en playas lejanas, sino del asesinato abusivo de los ingenuos que confiando en los holandeses son robados y entregados a las SS.
Con esta “La Lista negra” Verhoeven hace una reflexión acerca del ser actual de los europeos, de cómo encarar la historia común sin mentiras; tras la ejecución de su familia a manos de los nazis, una joven judía (Carice van Houten) se une a la resistencia que lucha contra la ocupación en Holanda. Su misión será infiltrarse en el cuartel general nazi, seduciendo a un alto oficial alemán para obtener información y poder liberar a un grupo de combatientes.
Una historia que nos convence que Verhoeven está en la mejor disposición de pagar el precio de la historia como realidad, al terminar de verla podríamos decir que la cinta nos dice que todos somos antisemitas, que los heroicos episodios del Diario de Anna Frank son una simulación de la realidad brutal en la guerra, cuando muchos se enriquecieron a costa de la vida de los refugiados judíos.
De Argentina y España nos llega “Suspiros del corazón”, otro melodrama pero éste dentro de una tradición más cercana al gusto latinoamericano, dirigido por Enrique Gabriel, que ya viene precedida por fama asociada a Montreal, pero cuenta una historia de amor derivada de la afición a las revistas sentimentales.
El tema ya no es nuevo, porque hasta Salma Hayek se aventuró a tocarlo, aunque como asesina en serie de los años cuarenta, pero al parecer hay mucha más familiaridad de Ruiz con las obsesiones iniciales de Federico Fellini (su Jeque blanco, incursión neorrealista a la crítica de los géneros populares).
El asunto es que el cine mexicano, esa industria “inexistente” sigue provocando que decir, y el mejor acierto de la Filmoteca de la UNAM es que ha llegado a comprometer a los productores y distribuidores de cine en el país para que se enlacen al esfuerzo universitario para promover el buen cine, ahora lo que falta es que esas exhibiciones salgan del área metropolitana de la ciudad de México, que se enlacen las universidades de provincia y estos programas no esperen perderse por falta de exhibidor local (o por sus miedos de no tener público para ello: el público de las universidades es el que más consume cine, si no pregúntenle a Guadalajara y Morelia).
FILMOGRAFÍA:
Los ladrones viejos. Las leyendas del artegio. D: Everardo González
México, 2007, 97 min. Documental
Días de campo. D: Raúl Ruiz. Con: Marcial Edwards (Don Federico a los 60 años), Bélgica Castro (Paulita), Mario Montilles (Don Federico a los 90 años), Ignacio Agüero (Daniel Rubio), Rosita Ramírez (Petita). Guioón: R. Ruiz, basado en los relatos de Federico Gana. Chile-Francia, 2004.
El clavel negro/ Black Pimpernel. D: Alf Hultberg . Con: Michael Nyqvist (Harald Edelstam), Kate del Castillo (Consuelo Fuentes), Lumi Cavazos (Ana Domínguez), Carsten Norgaard (Winther), Daniel Giménez Cacho (Ricardo Fuentes), Lisa Werlinderg (Susanne Marsten). Guión: Bob Foss. México/Suecia/Dinamarca, 2006.
Auto de lujo /Luxury Car. D y G: Wang Chao. Con: Tian Yuan (Yanhong Li), Wu You Cai (Li Qiming), Li Yi Qing (Policia), Huang He (Dage). Guión: W. Chao. China, 2006.
Suspiros del corazón. D: Enrique Gabriel, Con: Roger Coma (Fernando Valbuena), María Dupla (Fraty), Alejandro Awada (escritor), Osvaldo Bonet (Manolo) , Henny Trayles (Sarita).. Guión: Lucie Lipschutz y Enrique Gabriel Argentina-España, 2006.
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