El Séptimo Sello de Ingmar Bergman
Escrito por Gustavo Arturo de Alba | 2 de Agosto de 2007 | Categorias: Cine de Siempre en DVD, Directores, Otros países | Tiempo de Lectura: 5m 24s | Leido 505 veces.
Con “El Séptimo Sello” (Det sjunde inseglet) realizada en 1956, inicia Bergman su etapa de cine dedicado a la muerte, el cual culminó –aparentemente- con “Gritos y Susurros” (Viskningar och rop, 1972), aunque resulta contradictorio dividir el cine de este director en dos grandes temas como han querido verlo algunos críticos: por un lado el de la muerte y por el otro las películas dedicadas a la vida (cuyo epítome es “Fresas Silvestres/Un Largo Viaje (Smultronstället, 1957), pues al final de cuentas uno y otro son los extremos que se tocan constantemente en cada una de las películas de Ingmar Bergman, cuyo verdadero tema es el de la soledad humana y las diversas respuestas que da el hombre a la angustia que lo debate, ante la toma de conciencia de su soledad.
Y así su cine oscila cómo un péndulo entre un pensamiento metafísico, movido por “la duda” que jamás encuentra respuesta en “El Séptimo Sello”, y el intento desesperado y neurótico de lograr establecer lazos de solidaridad con los demás hombres, cuyo mejor ejemplo es “Pasión” (En passion, 1968).
“El Séptimo Sello”, según el Apocalipsis, es el que cierra el rollo que Dios tendrá en su mano el día del juicio final: la revelación del destino humano ante la muerte. Destino que quiere el caballero saber y pregunta a la propia Muerte; a la bruja que va a ser quemada y al monje, sin encontrar respuesta a su duda, más que la nada. Respuesta que lleva directamente –en tanto que se maneja en términos de “la duda”-, al universo cerrado de la angustia, al estilo del existencialismo de Soren Kierkegaard y demás escritores cristianos existencialistas, con lo cual el cine de Bergman –tanto el caballero es mucho él mismo- se debatirá en “la duda” que en términos metafísicos lo lleva a encerrarse en sí mismo y permanecer prisionero.
A lo anterior podemos agregar lo que señala Manuel Villegas López sobre el director en su libro “Los Grandes Nombres del Cine”: “Bergman es el creador de un universo sin salida, por donde marcha un hombre sin caminos; un dios sin religión determinada; una ética sin moral; una vida sin sentido ni objeto; un amor sin comunicación ni felicidad; una felicidad sin permanencia posible, cuyo fugaz destello sólo brilla tras el dolor… Unos hombres que se debaten, obsesos y angustiados, en el callejón sin salida del mundo y de sí mismos”.
Universo en el que pareciera que los únicos que tienen esperanza son los pobres o ingenuos de espíritu como José, el cómico de la legua, que ve la “Danza de la Muerte” y es el único que durante la película ve y oye en el sentido bíblico, al grado que sus palabras finales en la cinta podrían ser las del versículo 1, capítulo cuarto del mismo Apocalipsis; “Después de estas cosas miré, y he aquí una puerta abierta en el cielo; y la primera voz que oí, era como de trompeta que hablaba conmigo, diciendo: Sube acá, y yo te mostraré las cosas que han de ver después de éstas”. Pero José no es Bergman, pues Bergman es hijo de un pastor protestante, que infundió en su hijo el sentido del pecado original de querer saber, de conocer, con lo que su cine, al hacerse reflexiones en voz alta sobre la existencia humana y en especial “El Séptimo Sello”, parece “el camino de salvación” con el cual expiará sus pecados.
Cine inquietante el de este director en tanto que nos hace enfrentarnos a los problemas “trascendentes” que se han planteado tanto la filosofía como la metafísica durante siglo, por lo que resulta difícil decir si su cine es bueno o malo, ya que el gusto o disgusto que nos cause una de sus películas o su cine como un todo, estará determinado por nuestra posición ante la vida, más que por la realización de su obra, pues Bergman se “desnuda” película tras película, tratando de encontrarse a sí mismo.
Sobre la génesis de “El Séptimo Sello” el propio Bergman declaró en una ocasión: “surgió contemplando los motivos de pinturas medievales: los juglares, la peste, los flagelantes, la muerte que juega al ajedrez, las hogueras para quemar a las brujas y las Cruzadas. Esta película no pretende ser una imagen realista de Suecia en la Edad Media. Es un intento de poesía moderna, que traduce las experiencias vitales de un hombre moderno en una forma que trata muy libremente los hechos medievales. En el Medioevo los hombres vivían en el temor de la peste. Hoy viven en el temor de la bomba atómica. “El Séptimo Sello” es una alegoría con un tema muy sencillo: el hombre, su eterna búsqueda de Dios y la muerte como única certidumbre».
La película se encuentra disponible en DVD y recomendamos ampliamente su visión, pues a cincuenta y un años de su realización es un film vigente, al cual nos hemos vuelto a acercar ahora que el pasado lunes 30 de julio murió ese gran cineasta Ingmar Bergman, en su natal Suecia, al cual, la mejor manera de tenerlo entre nosotros, es viendo su obra cinematográfica, una de las más importantes de las realizadas en la historia del cine.
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